La CIDH está en crisis financiera, ¿por qué debería importarte?
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La CIDH está en crisis financiera, ¿por qué debería importarte?

La falta de donaciones de los países miembros ocasionó la crisis financiera que vive la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que la obligaría a despedir al 40% de su personal.
AFP
Por Arturo Ascención
13 de junio, 2016
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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tiene una crisis económica.

En días recientes, es muy probable que te hayas encontrado con reportes sobre los problemas de ese organismo.

Y al leerlos, tal vez te preguntaste: por qué debería importarme que la CIDH no tenga dinero, qué ocasionó su crisis, y cuál es la postura del gobierno mexicano.

¿Habrá disposición de ayudar, si el grupo de expertos que designó la CIDH contradijo la “verdad histórica” sobre el caso Ayotzinapa, diciendo que no había evidencia de que mataron a los 43 estudiantes en una hoguera en Guerrero?

Vamos paso a paso.

Qué es la CIDH

Se define como “un órgano principal y autónomo” de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que tiene como función proteger y promover los derechos humanos.

Tiene su sede en Washington, y opera desde 1959.

 

¿Para qué sirve?

Un ciudadano común, en México u otra nación del continente, puede recurrir a la Comisión para obtener apoyo y medidas cautelares de protección, cuando considere que en su país las instituciones fallaron en ofrecerle justicia, después de que violaron sus derechos humanos.

Además, la CIDH realiza visitas a los países de la OEA, para emitir informes sobre la situación general de los derechos humanos (en México señaló que hay una grave crisis), o enfocarse en un caso.

 

¿Por qué está en crisis?

La CIDH obtiene recursos de dos maneras:

1.- Cada año recibe 5 millones de dólares de la OEA, así que ese es su fondo regular. Ese dinero proviene de las cuotas contractuales de los 35 países que son parte de la Organización de Estados Americanos.

2.- Su segunda fuente son las contribuciones voluntarias, y es aquí donde se originó la crisis de la CIDH, porque en 2016 recibió 1 millón de dólares menos en donaciones.

Los países en europeos, en particular, son los que más redujeron las contribuciones que solían hacer, enfocados en atender temas como su propia crisis migratoria, apuntó en entrevista Jimena Reyes, responsable de la oficina de América Latina en la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), que agrupa a 178 organizaciones en el mundo.

En una tarjeta informativa enviada a Animal Político, la Cancillería mexicana señaló como otra de las razones de la crisis el hecho de que algunas naciones tienen deuda pendiente con la OEA (no especificó cuáles).

 

grafico CIDH

Gráfico: CIDH

¿Cuánto dinero necesita la CIDH, y cuál es la fecha límite?

Necesita obtener 1 millón de dólares, “o al menos compromisos escritos de donaciones”, a más tardar el próximo 15 de junio.

 

¿Qué pasa si no obtiene el dinero?

La CIDH señala que de no obtener los recursos a tiempo perderá al 40% de su personal.

“40% menos personal es 40% menos protección a personas en situación de vulnerabilidad”,indicó.

“40% más demora en atención a personas en riesgo… si nadie sale al rescate de la CIDH, el equipo que trabaja en peticiones y casos pasará de 21 a 7 personas, para tramitar 6,188 denuncias de violaciones a los derechos humanos”, agregó.

La Comisión señaló que ya tuvo que suspender visitas a países programadas para este año, y los periodos de sesiones 159 y 160, programados originalmente para julio y octubre.

 

Le dan “migajas”

Jimena Reyes, responsable de la oficina de América Latina en la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), reclamó la falta de apoyo de los países de la OEA para sacar de su crisis a la Comisión.

“Se busca en lo inmediato 1 millón de dólares, esa es la paradoja, porque un millón de dólares para todos los estados de la OEA es una migaja”, comentó vía telefónica.

“Es una vergüenza los montos que aportan no solo México, sino todos los países”, agregó.

Según la CIDH,  “mientras que el Consejo de Europa destina el 41.5% de su presupuesto a la promoción y protección de los derechos humanos, la OEA destina el 6% de su presupuesto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

Reyes, de la FIDH, opinó que los gobiernos de América Latina han fallado.

“En ningún momento se han juntado a decir ‘necesitamos tener un sistema de protección fuerte, tenemos que financiarlo’. Al contrario, con una cierta inmadurez democrática, se han puesto a criticarlo, a tratar de debilitarlo”.

 

¿Y México, ya pagó?

El 24 de mayo pasado, el secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, dijo a Reforma que México redujo su contribución a la Comisión, por lo que tenía parte de responsabilidad en la crisis.

Según Álvarez Icaza, el gobierno mexicano le dio 2 millones de dólares al GIEI, pero esos recursos eran para una asistencia técnica específica, y no dio donaciones adicionales para la operación diaria de la CIDH.

El funcionario lamentó que tanto México como otros países buscaran asfixiar económicamente a la Comisión, molestos por su escrutinio.

En un evento posterior, Icaza dijo que México tenía el primer lugar de denuncias presentadas ante la CIDH, por violaciones a derechos humanos. De las mil 164 peticiones que se presentaron en 2015, apuntó, 849 correspondieron a México.

Sin embargo, en una respuesta enviada a Animal Político, el gobierno mexicano dio una perspectiva distinta a la de Álvarez Icaza, asegurando que México está al corriente con la cuota que tiene ante la OEA, y que incluso es el país latinoamericano que en los últimos años ha aportado más recursos a la CIDH, tanto contractuales como voluntarios.

En cuanto a la cuota obligatoria para la CIDH, la Cancillería detalló que el 27 de enero pasado México pagó aproximadamente 370,000 dólares.

Respecto a contribuciones voluntarias o donaciones, el gobierno mexicano contabiliza:

2013: 305,000 dólares.

2014: 1,500,000 dólares, de los cuales 1,000,000 se destinaron al trabajo del GIEI y 200,000 a la realización del periodo de sesiones de la CIDH celebrado en México. Se otorgaron 300,000 dólares adicionales sin etiquetar.

2015: 250,000 dólares, destinados al trabajo del GIEI.

2016: 750,000 dólares, para el GIEI.

 

Además de los recursos al GIEI, ante la crisis de la CIDH, ¿México hará una donación adicional? 

Aunque la Comisión requiere recursos de forma urgente (antes del 15 de junio), el gobierno mexicano definirá si hace una contribución adicional hasta finales de año, y tomando en cuenta que hay un recorte de gastos…

“No se ha definido aún la contribución voluntaria que podría hacer México en 2016, ya que este tipo de contribuciones se definen en el último trimestre de cada año, en función de la disponibilidad de recursos y las restricciones presupuestales. Cabe señalar que el recorte en los gastos del gobierno federal impacta a las contribuciones voluntarias a organismos internacionales”, apuntó Cancillería.

Aún así, sin definir si hará la contribución adicional, el gobierno señaló que es importante el sistema interamericano de derechos humanos, y atender sus retos.

“Resolver la crisis financiera de la CIDH es una responsabilidad compartida entre todos los miembros de la OEA y con la propia CIDH… responsabilizar a un país o a un grupo de países por la grave situación que atraviesa la CIDH no necesariamente abona a la búsqueda de soluciones”, apuntó Cancillería.

¿Por qué es importante?

Perseo Quiroz, director ejecutivo de la oficina de Amnistía Internacional en México, dijo a Animal Político que las aportaciones que hace México a la CIDH no son proporcionales a sus necesidades en el tema de derechos humanos, por lo que debería hacer un esfuerzo adicional.

“Sabemos que hay muchos gastos que pudieran no hacerse, y que esos recursos podrían destinarse a los derechos humanos. Uno de los ejemplos es el de los gastos que se hacen en publicidad oficial”, dijo Quiroz.

“Y no solamente se trata de dar dinero… México debería ser una voz fuerte, que pidiera al resto de los países un apoyo hacia la Comisión”, agregó.

Respecto a por qué es importante respaldar a la CIDH, dijo que en México “muchas veces constituye el último recurso, el último acceso a la justicia que podemos tener los ciudadanos cuando nuestro sistema falla”. 

En territorio mexicano, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desconfiaron de la versión de las autoridades, sobre que los jóvenes habían muerto quemados, así que se recurrió a especialistas designados por la CIDH.

El grupo de expertos independientes, conocido como GIEI, señaló fallas en la investigación del gobierno mexicano, y concluyó que no había pruebas suficientes para comprobar que los 43 murieron incinerados en una hoguera.

Jimena Reyes, de la FIDH, criticó que hay un doble discurso del gobierno mexicano, en ocasiones criticando a la CIDH, con una “negación total” de la gravedad de la situación de derechos humanos en el país, y en otras diciendo que la va a respaldar.

“En México están ocurriendo crímenes de lesa humanidad, los más grandes crímenes, tortura, desaparición forzada, ejecuciones, porque hay un sistema judicial que no funciona, que está en parte infiltrado por el narcotráfico”, dijo Reyes.
“Ante esa desesperación del ciudadano común, o de las víctimas de estos crímenes, se necesitan instrumentos internacionales que puedan apoyar, y uno de ellos es la Comisión Interamericana”, agregó.

Respecto a lo que puede hacer un ciudadano ante la crisis de la CIDH, Reyes dijo que la alternativa es presionar a los legisladores o a las autoridades, para que le den más recursos.

Del 13 al 15 de junio, se desarrollará una sesión de la Asamblea General de la OEA, y se espera que uno de los temas sea el caso de la Comisión Interamericana.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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