Los crímenes de lesa humanidad, una práctica generalizada por la lucha contra el narco: ONG
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Los crímenes de lesa humanidad, una práctica generalizada por la lucha contra el narco: ONG

La intensidad de los asesinatos, desapariciones y torturas cometidos tanto por fuerzas federales como por organizaciones del crimen en la “guerra contra las drogas” son considerados crímenes de lesa humanidad, alerta Open Society Justice Initiative en un informe.
Cuartoscuro
Por Tania L. Montalvo
7 de junio, 2016
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Los patrones de violencia que prevalecen en México desde que se implementó la “guerra contra las drogas” así como la intensidad y frecuencia con la que se cometen asesinatos, desapariciones y tortura constituyen crímenes de lesa humanidad, advirtió este martes la organización Open Society Justice Initiative.

El actuar ilícito de las fuerzas gubernamentales mexicanas y la actividad de grupos del crimen organizado provocan que “las atrocidades (contra la sociedad civil) sean un fenómeno generalizado en México”, dice esa organización en el informe Atrocidades innegables: Confrontando crímenes de lesa humanidad en México que se presenta este martes en el país.

“Existen “fundamentos razonables” para considerar que tanto las fuerzas gubernamentales de México, como el cártel del narcotráfico de los Zetas han cometido, a lo largo de la última década, crímenes de lesa humanidad contra la población civil”, cita ese informe en el que también participaron la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, I(dh)eas Litigio Estratégico en Derechos Humanos, la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC).

El reporte destaca que desde diciembre de 2006 y hasta 2015 más de 150 mil personas fueron asesinadas “intencionalmente” en México, a lo que se suman “miles de personas que han desaparecido” y la presencia generalizada y sistémica de tortura.

“La situación en México satisface la definición legal de crímenes de lesa humanidad establecida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (suscrito por México desde enero de 2006), así como en la jurisprudencia de la CPI y de otros tribunales internacionales”, según Open Society Justice Initiative.

El Artículo 7 del Estatuto de Roma define a los crímenes de lesa humanidad como una serie de actos diversos que “sean parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.

Se define ataque como “una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos… contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización para cometer ese ataque”. Lo que significa que los crímenes de lesa humanidad pueden ser perpetrados tanto por fuerzas gubernamentales, como por grupos armados organizados.

Entre los actos enlistados en el Estatuto están el asesinato, la tortura y las desapariciones forzadas.

Bajo esas definiciones, los argumentos específicos de Open Society Justice Initiative y las organizaciones civiles mexicanas para señalar que las fuerzas federales del país han cometido crímenes de lesa humanidad están que:

-Las fuerzas federales han cometido numerosos asesinatos, desapariciones forzadas y torturas durante la guerra contra las drogas, dejando ver un patrón de comportamiento muy claro que permite concluir que no se trata de actos aislados ni al azar.

-La magnitud de los asesinatos, desapariciones y torturas durante varios años satisface el umbral legal para ser considerados como un fenómeno “generalizado”.

-La amplitud, los patrones y la intensidad de los delitos sugieren firmemente que también pueden ser considerados como fenómenos “sistemáticos”.

Sobre el caso de grupos de delincuencia organizada, el informe señala a Los Zetas como responsables de crímenes de lesa humanidad.

“El cártel de los Zetas puede calificarse como una “organización” conforme al Estatuto de Roma debido a su estructura jerárquica, su control sobre un territorio y su capacidad para cometer ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil”, detalla el informe.

El grupo delictivo de Los Zetas “se ha propuesto controlar el territorio a través de la violencia con el objeto de obligar a otros actores delictivos a pagarles una parte de sus ganancias. Al instrumentar esta política, los Zetas han cometido una serie brutal de atrocidades, que incluyen asesinatos, torturas y desapariciones que siguen patrones identificables. El cártel ha perseguido a la población civil a fin de mantener su control territorial a través del terror. Los numerosos asesinatos, desapariciones y torturas perpetrados por el cártel durante varios años, de una manera sumamente organizada, sugiere claramente que los Zetas cometieron estos crímenes de una manera generalizada y sistemática”.

El reporte analiza el crimen a escala nacional entre diciembre de 2006 y diciembre de 2015. Toma en cuenta actividades de todo el sexenio de Felipe Calderón y tres años de Enrique Peña Nieto e incluye investigaciones en cinco entidades: Coahuila, Guerrero, Nuevo León, Oaxaca y Querétaro.

Algunos de los datos que citan para llegar a la conclusión de que en el país se cometen crímenes de lesa humanidad son:

-Los asesinatos reportados en México comenzaron a aumentar en 2007 cuando

se instrumentó la nueva estrategia de seguridad nacional para combatir el crimen

organizado. De 2007 a 2010, México fue el país con la mayor la tasa de crecimiento

en homicidios dolosos.

-La cifra anual de homicidios dolosos alcanzó un pico en 2011 al situarse en 22 mil 852.

-Entre diciembre de 2006 y finales de 2015, más de 150 mil 000 personas fueron asesinadas intencionalmente en México.

-Decenas de miles de desapariciones siguen sin resolverse y existen cientos de fosas comunes clandestinas que no han sido suficientemente investigadas.

-Entre 2007 y hasta 2012 solo se produjeron condenas en aproximadamente uno de cada diez casos de homicidio.

-El número de personas desaparecidas ha aumentado constantemente desde 2006, alcanzando un máximo anual de 5 mil 194 desapariciones en 2014.

-Las denuncias presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre tortura y malos tratos se cuadriplicaron seis años después del lanzamiento de la estrategia de seguridad nacional del gobierno de Felipe Calderón.

-Entre 2006 y el final de 2014 se habían realizado 1,884 investigaciones federales por tortura con solo 12 acusaciones y ocho sentencias.

-En los casos de tortura entre enero de 2007 hasta abril de 2015, solo se produjeron seis condenas.

Este es el informe completo:

https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/files/undeniable-atrocities-esp-20160602.pdf

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Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
Getty Images
7 de septiembre, 2020
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El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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