Mandé golpear a mi violador porque no confío en la justicia mexicana
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Mandé golpear a mi violador porque no confío en la justicia mexicana

Me pude imaginar esperando incontables horas en el Ministerio Público, embestida por la indiferencia de un sistema judicial obsoleto...
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Por Yektlalia
1 de junio, 2016
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Estaba inconsciente. Me violaste…

No, no me atrevía a usar esa palabra. Una violación ocurre en la banca escondida de un parque poco iluminado, o a manos de un tipo que pone algo extraño en tu bebida, o en un callejón, rodeada de extraños, a gritos, a forcejeos.

Tus amigos no te violan.

¿Denunciarlo? ¿Con qué pruebas? Ni si quiera lo recuerdo todo.

Recuerdo tan sólo aquello de lo que se hubieran burlado en una denuncia. Me pude imaginar esperando incontables horas en el Ministerio Público, embestida por la indiferencia de un sistema judicial obsoleto, que de acuerdo a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de México, tan sólo consigna al uno por ciento de los agresores sexuales en el país. Casi podía escuchar a los policías repetir ese discurso que seguro tienen ensayado, en el que yo, de algún modo u otro, era la culpable.

Me imaginé diciéndole a mi padre que habían violado a su hija, que me acompañara a levantar una denuncia. Nos imaginé denigrados, mi familia destrozada, no sólo por el dolor de saber que alguien a quien aman había sido ultrajado, sino por todo el tortuoso camino que habríamos tenido que cruzar. Ahí está el caso de Paula Sánchez, quien a sus quince años, fue tan brutalmente atacada y violada que los siete hombres que lo hicieron creyeron haberla abandonado muerta. Al denunciar, Paula y su madre fueron humilladas por la sicóloga, la médico forense y los burócratas del Ministerio Público. Días después reconocieron a uno de sus agresores, quien sólo estuvo preso 24 horas. Ante la incompetencia y apatía de las autoridades, investigaron por su cuenta, lo que trajo consecuencias funestas. Recibieron amenazas y dispararon a su vivienda en varias ocasiones; durante la última, el padre de Paula murió de un ataque al corazón. Me desgarra saber que hoy siguen esperando justicia.

Para mí, denunciar fue inconcebible. Fue una decisión personal. Someterme y someter a quienes amo a un proceso legal en un país donde la violencia hacia las mujeres es la norma, no era una opción. Necesitaba encontrar otra manera de lidiar con ello.

Sólo tengo memorias esparcidas. Memorias borrosas, desde que junto con varios amigos llegamos a nuestro bar favorito, hasta que uno de ellos ofreció su departamento para seguir tomando. Tomamos varios tragos de tequila ahí, recuerdo que después fuimos a comprar más cervezas. Memorias revueltas, platicábamos de todo, de mi novio, de la novia del otro amigo presente, del amor, hasta de sexo. Me sentí segura entre dos de mis mejores amigos.

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Recuerdo que cuando decidimos dejar de tomar e ir a dormir, mi otro amigo se quedó en la sala. Yo me dejé caer sobre la cama de abajo de una litera en la única habitación que había.

A la mañana siguiente desperté cuando tocaron la puerta desde afuera de la habitación. Abrí los ojos y lo primero que recuerdo sentir fueron sus brazos apretados sobre mí. Mi vestido estaba revuelto…

Puedes leer la nota completa en Vice News en español. 

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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