Muere Rubén Aguirre, el Profesor Jirafales, el maestro más famoso de América Latina
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Muere Rubén Aguirre, el Profesor Jirafales, el maestro más famoso de América Latina

Este viernes murió a los 82 años de edad Rubén Aguirre, conocido como 'El Profesor Jirafales', quien en los últimos días su estado de salud se vio deteriorado por complicaciones de neumonía.
BBC Mundo
Por Alberto Nájar / BBC Mundo
17 de junio, 2016
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Rubén Aguirre, el famoso maestro de educación primaria que interpretó al profesor Jirafales en El Chavo del 8 murió este viernes a los 82 años.

“Es verdad que ya no está con nosotros. Lamentablemene murió a las 4:10 de esta mañana por complicaciones de neumonía. Ya estaba en su casa, estuvo en mayo en el hospital porque estuvo un poco delicado, pero salió de allí”, le dijo a BBC Mundo su hija Verónica.

Las exequias serán en el balneario de Puerto Vallarta Jalisco, donde residía y falleció. “Vivió muy feliz aquí sus últimos años”, afirmó.

Aguirre estaba muy enfermo en las últimas semanas, incluso se mencionó que durante su última hospitalización prácticamente no podía moverse por complicaciones de la diabetes.

Una de las primeras personas en reaccionar fue el actor Edgar Vivar, que encarnaba al Señor Barriga y a su hijo Ñoño, quien escribió en su cuenta de Twitter:

“Mi profesor favorito descansa en paz…Hoy mi gran amigo Rubén Aguirre parte de este plano. Te extrañaré mucho”.

De nada a todo

El profesor Jirafales fue uno de los personajes más entrañables de la vecindad del Chavo.

Su romance televisivo con Doña Florinda fue un clásico para miles de niños y su característico ta-ta-ta repetido una y otra vez en su México y el resto de América Latina.

“Yo era poco menos que nadie, pero cuando decía que era primo del Profesor Jirafales me convertía en poco más que todo”.

Así recordaba el columnista mexicano Armando Fuentes Aguirre, conocido como Catón, sus viajes por la región, incluso cuando era invitado a ofrecer conferencias.

La suya es una de las muchas historias que se tejieron alrededor de Aguirre, quien siempre dijo que ese personaje lo ayudó a dejar de ser un “actor mediocre” y convertirse en una de las figuras más conocidas de la región.

Lo consideraba un triunfo para alguien que no había estudiado actuación, sino agronomía, una profesión que nunca llegó a ejercer.

Cronista taurino

Rubén Aguirre nació en 1934 en Saltillo, Coahuila, en el noreste de México, aunque su carrera artística la inició en la ciudad vecina de Monterrey, Nuevo León.

Desde muy joven incursionó en radio, primero, y luego en televisión, donde tuvo pequeños papeles y encarnó al payaso Pipo.

También fue cronista taurino y transmitió por primera vez en la historia de su país la narración vía satélite de una corrida de toros realizada en Madrid, España.

Tras esa transmisión fue contratado para trabajar en la capital mexicana, donde participó en un programa infantil de concursos llamado El Club de los Millonarios y formó parte del elenco de El Club de Shory, donde se ofrecían consejos escolares.

Fue ahí donde conoció a dos actores con quienes compartió escena en El Chavo del 8: Carlos Villagrán, quien luego interpretó a Quico, y a María Antonieta de las Nieves, La Chilindrina.

Fue en este espacio donde se acercó a Chespirito, quien a partir de ese momento lo incluyó en prácticamente todas sus obras, desde la serie El Chapulín Colorado hasta Los Chifladitos, donde Aguirre hacía de Lucas Tañeda y Gómez Bolaños de Chaparrón Bonaparte, una pareja de locos inofensivos.

Pero el papel que realmente le dio fama fue el Profesor Jirafales, el maestro que cortejaba Doña Florinda, mamá de su alumno Quico.

Crisis

Videos de la serie El Chavo del 8. Foto: BBC
La serie de El Chavo del 8 dejó de transmitirse en 1992

Con su estatura de 1 metro 90 y siempre dispuesto a atender a todos los fanáticos que se le acercaban para pedirle autógrafos o tomarse una foto, Rubén Aguirre hizo de Jirafales un personaje imponente y accesible.

Pero no era su favorito.

El prefería a Lucas Tañeda y cuando se reunía con Chespirito lo saludaba con la misma frase del programa: “¿Sabías que la gente sigue diciendo que tú y yo estamos locos?”

La serie El Chavo del 8 terminó en 1980, pero durante 12 años más se mantuvo como parte del programa Chespirito, donde Gómez Bolaños incluyó a varios de sus bocetos como el Doctor Chapatín, Los Caquitos o El Chapulín Colorado, por ejemplo.

Este programa concluyó en 1992 y entonces Rubén Aguirre fundó un circo que fue durante décadas su principal ingreso, aunque su situación económica empeoró después que en 2007 sufrió un accidente automovilístico en el que su esposa resultó gravemente herida.

La recuperación de la pareja consumió todos sus ahorros y obligó al actor a posponer su retiro.

En los últimos años el dinero escaseó todavía más, al extremo que en una ocasión tuvo que abandonar el hospital porque su familia no tenía recursos para pagar la cuenta.

Fue un período amargo para El Profesor Jirafales. “Mis fuerzas se acabaron”, confesó.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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