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Padres solteros en México: la cara que no queremos ver

En foros y grupos de Facebook estos hombres comparten algunas de sus vivencias. La mayoría dice estar orgulloso de su condición y de criar a sus hijos sin necesidad de una madre. Otros cuentan las adversidades que vivieron al pelear la custodia y el shock que les causó. Los menos, piden consejos de educación.
Cuartoscuro
Por Laura Vela
19 de junio, 2016
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vice-news

“La gente suele opinar que los hombres no estamos a la altura” dice Luis Quesada, empresario especializado en energías renovables y papá soltero desde hace diez años. En dos meses más su esposa cumplirá 11 años fallecida.

Luis es padre de dos hijos: un joven de 17, fruto de su primer matrimonio, y una niña de 12, huérfana de madre. Para él ha sido difícil ser padre soltero y más aún educar a una niña desde pequeña.

Más allá de lo que dicen otros padres solteros, para Luis el mayor reto está en las necesidades de la niña: “mi hija a veces percibe que no soy lo afectuoso o cariñoso que ella quisiera, sobre todo porque es una persona cuyo lenguaje del amor dominante es el contacto físico y el mío es el tiempo de calidad”.

Según las últimas cifras del INEGI y del Consejo Nacional de Población (Conapo), en México 796 mil hogares son encabezados por un hombre, de ellos 259 mil son separados o divorciados, 42 mil sufrieron algún abandono y 495 mil son viudos.

Y sí, los padres solteros que son responsables del cuidado, manutención y crianza de sus hijos enfrentan múltiples retos —al igual que las jefas de familia— desde los relacionados con el trabajo, hasta aquellos que penden de la propia cultura.

Ya lo dijo Luis: “a pesar de que las personas ya son más amables al felicitarme por los resultados que he logrado criando a mi hija como padre soltero, cuando la gente recién conoce la situación suele expresar o hacer cara de ‘pobrecita, sin mamá no es igual'”.

Eso no es todo. De aquellos 796 mil hombres que cuenta el INEGI dependen más de un millón y medio de niños, según la misma institución, y muchos de ellos ni siquiera son hijos biológicos…

Ese es el caso de Jesús, editor de un reconocido diario en México. Él es padre de tres hijos, dos jóvenes de 20 y 25 años y una niña de cinco. La madre de la pequeña murió hace tres.

Jesús no es el padre biológico de la pequeña. Ella es fruto de la relación que su ex esposa tuvo después de separarse de él. Sin embargo, el padre biológico no quiso hacerse cargo de la niña. “Yo no soy su verdadero padre, pero si es hermana de mis hijos, también es mi hija”.

Además la presión social que sufren los padres solteros —precisamente para dejar de serlo— es una constante…

A Jesús el amor se le ha dificultado, según me cuenta. “Lo que gano no me alcanza para andar con otras personas. O es tu familia o es ella. Cuando me separé de mi esposa, yo andaba con otra chica y cuando falleció me tuve que reintegrar a mis hijos, entonces perdí la parte amorosa. Esa persona quedó tan enojada que ya ni me habla”.

A Enrique García, por ejemplo, sus amigos y la mayoría de sus familiares le dicen que busque una imagen materna para su hija. El problema es que él no se siente listo para ello. “¿Debo buscarle ya imagen materna a mi hija o esperarme?” Se pregunta.

En foros y grupos de Facebook estos hombres comparten algunas de sus vivencias. La mayoría dice estar orgulloso de su condición y de criar a sus hijos sin necesidad de una madre. Otros cuentan las adversidades que vivieron al pelear la custodia y el shock que les causó. Los menos, piden consejos de educación.

Mauricio Medina cuenta que la madre de su hijo lo dejó cuando el pequeño tenía apenas un año de vida. El bebé aún no caminaba y tomaba pecho, pero ella decidió abandonarlos porque decía que “no era feliz”.

A sus 19 años Mauricio vivía bajo condiciones de vulnerabilidad: era padre soltero y la edad no le ayudaba. Mucho menos su situación emocional. “Desde que se fue, no sabes lo que pasé. El bebé lloraba en las noches y yo estaba devastado, con mi ego de hombre en los suelos y con un hijo en los brazos”.

Puedes leer la nota completa en Vice

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La estudiante japonesa que sacó un sobresaliente por escribir un ensayo con tinta invisible

Eimi Haga le entregó a su profesor lo que parecía una hoja en blanco, pero le había dejado una pista crucial para revelar su contenido, escrito en tinta invisible. Su creativa apuesta le valió la máxima puntuación.
10 de octubre, 2019
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Cuando Eimi Haga le entregó a su profesor de historia ninja la tarea que le había mandado le dejó sin palabras: era un papel en blanco, sin nada escrito en él… al menos a primera vista.

Sin embargo, la joven estudiante japonesa sacó un sobresaliente gracias a su creatividad y a su agudeza mental.

En realidad, aquel trabajo no estaba en blanco; había sido escrito con tinta invisible.

¿Cómo lo hizo?

Eimi Haga, de 19 años, aplicó una técnica ninja llamada aburidashi.

Se trata de una técnica que permite escribir con una tinta que se hace visible cuando se le aplica calor.

Para lograrlo estuvo horas remojando, triturando y exprimiendo frijoles de soja, que se emplean para crear esa tinta.

Después de concentrarse durante dos horas y pensar bien lo que iba a escribir, dibujó las letras sobre un “washi” (un papel tradicional japonés), con ayuda de un pincel fino.

Una vez que las palabras se secaron, se volvieron invisibles.

Pero para asegurarse de que su profesor no tiraba el ensayo a la papelera, le dejó una nota -esta vez en tinta visible- dándole la pista que necesitaba: “calienta el papel”.

El ensayo de Eimi Haga

BBC
Las letras comenzaron a “aparecer” cuando el profesor de Eimi les aplicó calor, como puede verse en la imagen.

Las palabras fueron apareciendo a medida que el profesor calentaba el papel sobre su estufa de gas.

“Fue algo que aprendí de un libro cuando era pequeña”, le contó Eimi a la BBC. “¡Solo esperaba que a nadie más se le ocurriera la misma idea!”.

“Cuando el profesor dijo en clase que valoraría mucho la creatividad, decidí que haría que mi ensayo sobresaliera de los demás”, explica.

“Lo pensé durante un rato y se me ocurrió la idea del ‘aburidashi‘”.

Eimi Haga comenzó a interesarse por el mundo ninja a raíz de una serie de animación japonesa que se llama Nintama Rantaro y que solía ver en la televisión cuando era pequeña.

Tras inscribirse en la Universidad de Mie, en la ciudad de Tsu, la estudiante de primer año tomó una clase de historia ninja y su profesor le pidió que escribiera un ensayo sobre su visita al Museo Ninja de Iga-Ryū, una de las más conocidas escuelas ninjas de Japón.


ninja

Getty Images
Los ninjas eran guerreros que practicaban el ninjutsu, un arte marcial independiente.

¿Quiénes son los ninjas?

  • Los ninjas practican ninjutsu, el arte marcial japonés de la guerrilla.
  • La tradición ninja se remonta a cientos de años, a la era feudal de Japón.
  • Los ninjas eran expertos en espionaje y estrategia.
  • Se popularizaron en películas y series norteamericanas, como Enter the Ninja, pero ese retrato de ellos puede ser erróneo.

Fuente: Museo Ninja de Igaryu


Más estilo que sustancia

El profesor de Eimi, Yuji Yamada, le dijo a la BBC que se quedó “sorprendido” cuando vio el ensayo.

“Había visto muchos textos escritos en código, pero nunca uno en aburidashi”, explicó.

“A decir verdad, tuve alguna duda de si las letras se verían claramente. Pero cuando efectivamente calenté el papel sobre la estufa en mi casa, las palabras aparecieron muy claras y pensé: ‘¡Bien hecho!‘”

“No dudé en darle al trabajo la máxima puntuación, pese a que no lo leí hasta el final porque pensé en no calentar algunas partes del papel en caso de que los medios se interesaran por esto… y saqué una foto”.

En cuanto al ensayo en cuestión, la propia Eimi dijo que tenía más estilo que sustancia.

“Estaba segura de que el profesor reconocería al menos mis esfuerzos por hacer un ensayo creativo”, explicó.

“Por eso no me preocupaba realmente sacar una mala nota por mi ensayo, aunque el contenido en sí no fuera tan especial”.


Esta nota contó con la colaboración del reportero de la BBC Hideharu Tamura desde Tokio, Japón.


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