Reducir la desigualdad, el reto de las Zonas Económicas Especiales: #SemáforoEconómico
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Reducir la desigualdad, el reto de las Zonas Económicas Especiales: #SemáforoEconómico

Las Zonas Económicas Especiales serán exitosas si generen bienestar para los más pobres con base en su capital humano, indican los expertos de México, ¿Cómo Vamos?
Cuartoscuro
Por México, ¿Cómo Vamos?
9 de junio, 2016
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Existe una clara discrepancia en el nivel de desarrollo a lo largo de México. Son varios Méxicos, dentro de uno solo. Zonas distintas con diferentes resultados en materia económica y nivel de bienestar, de acuerdo con el #SemáforoEconómico de México, ¿Cómo Vamos? las entidades federativas se podrían agrupar en tres bloques según sus resultados económicos. 

Por un lado, aquellos estados con una economía dinámica con tasas de crecimiento superiores a 3.5%, promedio anual, con incrementos sustanciales en el nivel de vida de su población, disminución de la informalidad y pobreza laboral, principalmente ubicados en el norte del país y la zona del Bajío.

Otro grupo estaría conformado por estados que han tenido tasas de crecimiento positivas, pero no lo suficientemente altas para lograr mejores niveles de bienestar de su población. Pero también, hay estados que decrecen, estados rezagados en crecimiento económico y con altos niveles de pobreza.

Hasta el momento, no existen datos que indiquen que se esté dando un cambio en el status quo del nivel de desarrollo de las economías estatales. A pesar de que en los últimos 10 años se han implementado diversos programas sociales, los tres estados con menor PIB per cápita hoy son los mismos que hace 10 años: Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

A pesar de que el gasto social ha crecido más de 23% promedio anual entre 1998 y 2015 en Chiapas, este estado es el que tiene el mayor porcentaje de población en pobreza extrema (31.8%), seguido por Oaxaca (28.3%) y Guerrero (24.5%). De acuerdo con el CONEVAL, las personas que se encuentran en esta situación disponen de un ingreso tan bajo que aunque lo dedicaran por completo a comprar alimentos, no tendrían los nutrientes necesarios para tener una vida sana.

Los datos evidencian que lejos de darse un giro en las discrepancias en el nivel desarrollo estatal, éstas se acrecentan. En 2004, el PIB per cápita de Nuevo León era 3.7 veces el de Chiapas. Con el tiempo esta proporción empeoró. En 2014, el PIB per cápita de Nuevo León representaba 4.4 veces el de Chiapas.

Lee: “#SemáforoEconómico: México falla en empleo, crea sólo la mitad de los que necesita”.

De acuerdo con datos del #SemáforoEconómico, los estados con mayor crecimiento en los últimos 5 años son también los de mayor crecimiento en los últimos 10 años; con la excepción de Zacatecas, que aunque se encuentra entre los cinco estados con mayor crecimiento durante los últimos 10 años, fue sustituido en la lista por Guanajuato que está en los estados con mayor crecimiento económico durante los últimos cinco.

El resto de los estados que aparecen entre los cinco estados con mayor crecimiento ante ambos periodos, siguen siendo los mismos: Querétaro, Aguascalientes, Quintana Roo y Nuevo León.

Semáforo Gráfica1 08062016

En contraste, Campeche, Chiapas y Tamaulipas, están entre los cinco estados con menor crecimiento en los últimos cinco años y también en los últimos diez. Campeche es el único estado que, en promedio, ha decrecido en los últimos 10 años. Es decir, Campeche está produciendo menos de lo que producía hace 10 años. Campeche es la excepción en muchos sentidos, ya que también es el estado con mayor PIB per cápita; debido a que el 80% de su producción proviene del sector de minería petrolera.

Semáforo Gráfica2 08062016

En 2014, último dato disponible, el PIB per cápita de Chiapas, Oaxaca y Guerrero era de $45,303, $52,393 y $55,476 pesos constantes respectivamente. Si estos estados crecieran a la meta propuesta por México, ¿Cómo Vamos?, es decir, 4.5% anual, para 2030 llegarían a tener un PIB per cápita de $77,528, $ 98,376, y $105,489, respectivamente. Incluso esa tasa de crecimiento, no sería suficiente para alcanzar el PIB per cápita que se tiene a nivel nacional hoy en día.

Chiapas ha crecido a una tasa promedio anual de 1.4% en los últimos 5 años, si siguiera creciendo a este ritmo su PIB per cápita en 2030 llegaría ser de $47,886 pesos constantes al año y creciendo a la meta de crecimiento llegaría ser de $77,528, es decir, 62% mayor.

Si suponemos que el PIB per cápita funciona como un indicador de bienestar de la población, si Chiapas creciera a 4.5% promedio anual hasta 2030 alcanzaría los niveles de bienestar de Hidalgo en 2014, Oaxaca los de Guanajuato y Guerrero los de Chihuahua. Sin embargo, es importante notar que el resto de los estados seguirían avanzando, por lo que no necesariamente se cerraría o eliminaría la brecha de desarrollo entre éstos.

Te puede interesar: “#SemáforoEconómico: Mexicanos producen menos y trabajan el mismo número de horas”.

En este contexto de desigualdades regionales se implementarán las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Son la promesa de un cambio en este status quo en materia económica. Las ZEE reflejan una estrategia para crear nichos de desarrollo a partir de delimitar zonas objetivo en las que se implementarán ventajas fiscales, facilidades regulatorias, infraestructura necesaria, así como otros estímulos preferenciales; todo esto con el objetivo de promover actividades productivas en la región.

Es importante notar que esta herramienta representará un punto de inflexión únicamente si se da un crecimiento inclusivo que permita a la población marginada participar en el proceso productivo, es decir, que la población con menores recursos participe en estas nuevas actividades productivas, de forma que puedan beneficiarse del desarrollo económico.

En este sentido, Rodolfo De la Torre García, Director del Programa de Desarrollo Social con Equidad del CEEY y experto de México, ¿Cómo Vamos?, señala que las “ZEE serán exitosas en la medida que generen bienestar para los más pobres con base en su capital humano”.

En la misma línea, David Kaplan, Especialista de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID y experto de México, ¿Cómo Vamos?, recalca que “cualquier ZEE fracasará si las nuevas empresas no encuentran a trabajadores con las habilidades necesarias” y para ello “será importante adecuar las políticas educativas y laborales para asegurar que la formación de capital humano de estas zonas sea consistente con la demanda del sector privado, incluyendo las nuevas empresas que llegarían en unos años”.

El sur está en espera de un cambio histórico, en espera de que las ZEE traigan el desarrollo económico que ayude a 5.66 millones de mexicanos a salir de la pobreza extrema en la que viven en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Veracruz; estados en los que se implementará la primera fase de las ZEE. Esto solo será posible si los incentivos fiscales, facilidades regulatorias, inversiones en infraestructura y demás estímulos se dan a la par con una capacitación del capital humano de la región que ayude a la población a participar en las nuevas actividades económicas.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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