¿#Regrexit?: Más de un millón de personas firma petición para segundo referendo sobre el Brexit
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¿#Regrexit?: Más de un millón de personas firma petición para segundo referendo sobre el Brexit

A menos de 48 horas del referendo, los firmantes piden al Parlamento una segunda consulta sobre la salida o permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.
AFP
Por BBC Mundo
25 de junio, 2016
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No han pasado ni 48 horas desde que se cerraron las urnas y ya parece haber arrepentidos. Y también muchos que creen que el capítulo británico en la historia de la Unión Europea todavía no se ha cerrado.

Más de 1.500.000 personas en el Reino Unido ya han firmado una petición al parlamento para que se celebre un segundo referendo que confirme o cambie lo que la mayoría de los votantes británicos decidió en la histórica consulta del jueves: abandonar la Unión Europea.

La solicitud, que fue introducida por el ciudadano Oliver Healey, solo puede ser firmada por ciudadanos británicos o personas residentes en el Reino Unido.

“Nosotros, los firmantes, le hacemos un llamado al gobierno de su majestad para que implemente un decreto por el que si el voto por quedarse o salir (de la Unión Europea) es menor del 60% basado en una participación menor del 75%, debería haber otro referendo“, se lee en la misma.

Sitio web del UK Government and ParliamentImage copyrightUK GOVERNMENT AND PARLIAMENT
Image captionEsta es la solicitud que busca que se celebre un segundo referendo.

Con una participación de 72%, el jueves hubo 17.410.742 votos a favor de salir (52%) y 16.577.342 (48%) votos a favor de permanecer.

Y, de acuerdo con los promotores de la segunda consulta, esto no es suficiente para dar un paso de tanta trascendencia.

De hecho, según el profesor de la Universidad de Harvard Kenneth Rogoff, si se consideran el total de los votantes elegibles Reino Unido estaría abandonando para siempre la Unión Europea por decisión del 36%.

Colapso

El referendo no es vinculante y la decisión final de abandonar o no la debe tomar el parlamento, pero los analistas coinciden en que sería suicidio político no obedecerlo.

Y aunque en su momento el primer ministro, David Cameron también aseguró que no se celebraría una segunda votación, la petición ahora tendrá que ser considerada por el poder legislativo porque superó el umbral requerido de 100.000 firmas.

David Cameron, primer ministro británicoImage copyrightAP
Image captionCameron dijo el viernes que un nuevo primer ministro debería ser electo antes del inicio de la conferencia del Partido Conservador, prevista para octubre.

De hecho, la solicitud está siendo canalizada a través de la página web del propio gobierno británico.

Y, en un determinado momento, el número de personas que quería firmar la petición provocó que el sitio web se bloqueara.

El servicio, sin embargo, se restableció tiempo después y sigue funcionando.

La caída de la página se debió, según una vocera de la Cámara de los Comunes, a “un excepcional alto número de usuarios que simultáneamente querían acceder a una misma petición.

“Comparado con otras ocasiones, ésta fue significativamente más alta”, dijo.

Y, paradójicamente, aquellos que no están contentos con la salida de Reino Unido de la Unión Europea pueden recurrir a un argumento de un conocido euroescéptico.

Nigel Farage, líder del partido UKIP y uno de los principales líderes de la campaña para que le Reino Unido saliera de la Unión Europea, había dicho en mayo que una victoria estrecha de la opción de quedarse, “Remain”, podría provocar una demanda imparable por una repetición del referendo.

En esa oportunidad, Farage dijo que si el “Remain” ganaba por 52% contra 48% iba a significar que se trataba de “un asunto pendiente”.

El sistema de peticiones parlamentarias es supervisado por el Comité de Peticiones, el cual considera que si las peticiones han recibido más de 100.000 firmas debe llegar a la Cámara de los Comunes y ser debatidas en esa instancia.

Se prevé que el comité se reúna el martes.

Arrepentimientos

Entre los firmantes de la petición, se cree que podrían haber personas que votaron por salirse del bloque de 28 países y ahora se arrepienten.

El noticiero del canal británico 5, 5News, entrevistó a una joven a quien le gustaría retroceder el tiempo.

ProtestaImage copyrightGETTY IMAGES
Image caption56% de los votantes de entre 25 y 49 años también se mostró a favor del continuar en el bloque.

(Si pudiera) regresaría al centro de votación y votaría por la opción de quedarse simplemente porque esta mañana (del viernes) la realidad nos golpeó y porque estamos sintiendo el remordimiento de ver que realmente estamos dejando la Unión Europea. Es muy decepcionante”, señaló la joven británica.

“Aunque la mayoría de mi familia votó por salirse de la Unión Europea, realmente nos estamos arrepintiendo hoy“, indicó.

Cuando la periodista le preguntó si creía que podía tener la oportunidad de volver a votar, la joven respondió:

“Sí, de hecho les dije a mis hermanas (…) que deseaba que pudiésemos tener el chance de votar otra vez simplemente porque haría las cosas diferente”.

Estoy preocupada, preocupada por mi trabajo en el futuro“.

#Regrexit

Y una joven entrevistada el viernes por la BBC, quien también votó por dejar la Unión Europea, dijo: “Esta mañana cuando me desperté, pensé: ‘Oh Dios, de hecho, quisiera que nos hubiésemos quedado’ (…) Creo que estaba indecisa y hay muchas personas que están en shock”.

“Estoy en shock por el hecho de haber votado por salirnos. No pensé que (esa opción) ganaríaNo pensé que mi voto tuviera importancia porque pensé que íbamos a quedarnos y la renuncia de David Cameron me ha sorprendido”, dijo otro votante entrevistado en Manchester.

Y ese remordimiento ha llevado a que se difunda en las redes sociales una nueva hashtag: #Regrexit, que es una combinación de las palabras en inglés Regret: arrepentimiento y Exit: salida.

TwitterImage copyrightTWITTER

El hashtag se ha usado en Twitter para dar a conocer la petición introducida en el parlamento, para algunas bromas e incluso para la crítica:

Matthew Yude escribió: “Sin compasión con #Regrexite rs. La gente necesita asumir responsabilidad por su deliberada ignorancia”.

Y hasta ha inspirado expresiones artísticas:

TwitterImage copyrightTWITTER/@CHRISTY_ARTIST

Por lo demás, un segundo referendo sobre el Brexit no es la única idea que podría tener que considerar el parlamento.

La mayoría de los votantes en Londres, Escocia e Irlanda del Norte respaldaron la opción de quedarse en el bloque europeo.

Por eso la ministro principal de Escocia, Nicola Sturgeon, dio a entender que su gobierno se estaba preparando para convocar a un segundo referendo sobre la independencia escocesa.

Y una petición que pide que Londres se declare independiente y se mantenga en la Unión Europea ya ha atraído más de 100.000 firmas.

 

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¿Qué son las células T y de qué forma aportan inmunidad oculta contra la COVID-19?

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo cada vez más importante en la lucha contra la covid-19. ¿Podrían estas células ser la clave para evitar la propagación de la infección?
Getty Images
27 de julio, 2020
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Aunque investigaciones recientes sugieren que los anticuerpos contra la covid-19 pueden perderse en solo tres meses, han surgido nuevas esperanzas en el horizonte con las enigmáticas células T.

Los indicios se habían estado acumulando desde algún hace tiempo.

Primero, los científicos descubrieron pacientes que se habían recuperado de la infección de covid-19, pero misteriosamente no tenían anticuerpos contra la enfermedad.

Después surgió el hallazgo de que muchos de los que sí habían desarrollado anticuerpos parecían perderlos solo pocos meses después.

En resumen, aunque los anticuerpos han mostrado ser invaluables para rastrear la propagación de la pandemia, quizás no tienen el rol esencial en la inmunidad como se había pensado.

Si vamos a adquirir una protección a largo plazo, parece cada vez más probable que esta tendrá que surgir de otra parte.

Pero aunque el mundo ha estado preocupado con los anticuerpos, los investigadores han comenzado a darse cuenta de que quizás hay otra forma de inmunidad, una que, en algunos casos, ha estado latente y sin ser detectada en el organismo durante años.

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo importancia.

Y aunque previamente estos no han tenido un lugar prominente en la conciencia pública, podrían ser cruciales en nuestra lucha contra la covid-19.

Este podría ser un gran momento para las células T.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

Qué son las células T

Las células T son una especie de células inmunes, cuyo principal propósito es identificar y matar a patógenos invasores o células infectadas.

Lo hacen utilizando proteínas en su superficie, que a su vez pueden adherirse a proteínas en la superficie de estos impostores.

Cada célula T es altamente específica. Hay billones de variaciones posibles de estas proteínas de superficie, y cada una puede reconocer un objetivo diferente.

Debido a que las células T pueden mantenerse en la sangre durante años después de una infección, también contribuyen a la “memoria de largo plazo” del sistema inmune y le permiten organizar una respuesta más rápida y más efectiva cuando este queda expuesto a un viejo enemigo.

Varios estudios han mostrado que la gente contagiada con COVID-19 tiende a tener células T que pueden atacar el virus, sin importar si la persona ha experimentado síntomas.

Hasta aquí, todo es normal. Pero los científicos recientemente también descubrieron que algunas personas pueden resultar negativas de anticuerpos contra la COVID-19 y positivas de células T capaces de identificar el virus.

Esto ha llevado a sospechas de que ciertos niveles de inmunidad contra la enfermedad podrían ser dos veces más comunes de lo que previamente se pensó.

Lo más extraño de todo es que, cuando los investigadores analizaron muestras de sangre tomadas años antes de que comenzara la pandemia, encontraron células T específicamente diseñadas para detectar proteínas en la superficie de COVID-19.

Esto sugiere que algunas personas ya tenían un grado de resistencia preexistente contra el virus antes de que infectara a un humano.

Y parece ser sorprendentemente frecuente: 40-60% de los individuos no expuestos tenían estas células.

Parece cada vez más que las células T podrían ser una fuente secreta de inmunidad para la COVID-19.

laboratorio

Getty Images
Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

El papel central de las células T también podría ayudar a explicar algunas de las peculiaridades que hasta ahora no se han podido comprender, desde el drástico aumento del riesgo del virus que las personas enfrentan a medida que envejecen, hasta el misterioso descubrimiento de que puede destruir el bazo.

Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

Si los científicos saben qué aspectos del sistema inmune son los más importantes, pueden dirigir sus esfuerzos a hacer que las vacunas y los tratamientos funcionen.

¿Cómo se desarrolla la inmunidad?

La mayoría de la gente probablemente no ha pensado en las células T, o linfocitos T como también se les conoce, pero para saber lo cruciales que son para la inmunidad, podemos observar las etapas finales del sida.

Las fiebres persistentes, las llagas, la fatiga, la pérdida de peso, los raros cánceres, los microbios usualmente inocuos, como el hongo Candida albicans -que a menudo se encuentra en la piel- que comienza a invadir el cuerpo.

Durante un período de meses o años, el VIH lleva a cabo una especie de genocidio de células T, en el cual las caza, las invade, y sistemáticamente las hace suicidarse.

“Aniquila una enorme porción de ellas”, dice Adrian Hayday, profesor de inmunología del King’s College de Londres y líder de grupo en el Instituto Francis Crick.

“Y eso realmente pone de manifiesto lo increíblemente importantes que son estas células y el hecho de que los anticuerpos solos no van a ayudarte”.

Durante una respuesta inmune normal a, por ejemplo, un virus de influenza, la primera línea de defensa es el sistema inmune innato, que involucra los glóbulos blancos y las señales químicas que lanzan las alarmas.

Esto inicia la producción de anticuerpos, la cual se lleva a cabo unas semanas después.

“Y de forma paralela con eso, unos cuatro o cinco días después de la infección, comienzas a ver que las células T se activan, y hay indicios de que estas específicamente están reconociendo a las células infectadas con el virus”, dice Hayday.

Estas desafortunadas células posteriormente son eliminadas rápida y brutalmente -ya sea directamente por las propias células T o por otras partes del sistema inmune que estas reclutan para hacer este desagradable trabajo- antes de que el virus tenga la oportunidad de convertirlas en fábricas para producir más copias de sí mismo.

Las buenas y las malas noticias

Pero ¿qué sabemos sobre las células T y la COVID-19?

“Al observar a los pacientes con COVID-19 -pero, me hace feliz poder decir que también al observar a individuos que fueron infectados pero no necesitaron hospitalización-, queda absolutamente claro que hay respuestas de las células T”, dice Hayday.

“Y casi ciertamente esto es muy buena noticia para quienes están interesados en vacunas, porque claramente somos capaces de producir anticuerpos y producir células T que pueden ver el virus. Todo esto es bueno”.

Diana y paciente VIH positivo

PA Media
El sida es una enfermedd principalmente de las células T.

De hecho, una vacuna -la desarrollada por la Universidad de Oxford- ya ha estado demostrando que puede generar la producción de estas células, además de anticuerpos.

Todavía es prematuro saber cuán protectora será esta respuesta, pero un miembro del grupo de investigación le dijo a la BBC que el resultado era “extremadamente promisorio”.

Sin embargo, hay un problema.

En muchos pacientes que son hospitalizados con COVID-19 más grave, la respuesta de las células T no ha resultado como se esperaba.

“Un gran número de células T resultan afectadas”, dice Hayday.

“Y lo que les ocurre es un poco como cuando la celebración de una boda sale mal. O sea, se lleva a cabo una cantidad enorme de actividad y proliferación, pero las células comienzan a desaparecer de la sangre”.

Una teoría es que estas células T son desviadas a donde son más necesitadas, como los pulmones. Pero el equipo de Hayday sospecha que lo que ocurre es que muchas de ellas comienzan a morir.

“Las autopsias de pacientes con COVID-19 están comenzando a revelar lo que se llama necrosis, que es una especie de descomposición”, explica.

Esto es particularmente evidente en las áreas del bazo y los ganglios linfáticos donde normalmente viven las células T.

Lo desconcertante es que la necrosis del bazo es una marca de enfermedad de las células T, en donde las propias células inmunes son atacadas.

“Si miras las autopsias de los pacientes con sida, verás el mismo problema”, explica Hayday.

“Pero el VIH es un virus que infecta directamente las células T, toca a la puerta y entra”.

Por otro lado, actualmente no hay evidencia de que el virus de COVID-19 sea capaz de hacer eso.

“Potencialmente hay muchas explicaciones para esto, pero hasta donde yo sé, nadie tiene una”, dice el investigador.

“No tenemos idea de que está ocurriendo. Hay evidencia de que las células T pueden protegerte, probablemente por muchos años. Pero cuando la gente se enferma, parecen quedarse sin apoyo en los intentos de las células de establecer un mecanismo protector de defensa”.

La disminución en el nivel de células T podría también ser la causa de por qué los ancianos resultan mucho más gravemente afectados por COVID-19.

Hayday menciona un experimento llevado a cabo en 2011 que involucró exponer a ratones a una versión del virus que causa el SARS.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de COVID-19.

Investigaciones previas habían mostrado que el virus -que también es un coronavirus y es pariente cercano del COVID-19- provocó la producción de células T, que fueron las responsables de acabar con la infección.

El estudio de seguimiento produjo resultados similares, pero el cambio fue que esta vez se le permitió a los ratones envejecer.

A medida que envejecían las respuestas de sus células T se hicieron significativamente más débiles.

Sin embargo, en el mismo experimento, los científicos también expusieron a los ratones a un virus de influenza.

Y a diferencia de los que estaban infectados con covid-19, estos ratones lograron mantener sus células T, las cuales actuaron contra la influenza hasta sus años de vejez.

“Es una observación interesante, en el sentido de que podría explicar por qué los individuos mayores son más susceptibles a COVID-19″, indica Hayday.

“Cuando llegas a los 30 años, se comienza a encoger tu timo (una glándula localizada detrás del esternón y entre los pulmones, que juega un papel importante en el desarrollo de las célula inmunes) y tu producción diaria de células T disminuye masivamente”.

¿Qué significa esto para la inmunidad a largo plazo?

“Con el virus original de SARS (que emergió en 2002), se estudió a los pacientes y se encontró definitivamente de células T durante varios años después de que esos individuos resultaron infectados”, indica Hayday.

“Esto es consistente con la idea de que esos individuos tenían células T protectoras mucho tiempo después de que se habían recuperado”.

El hecho de que el coronavirus pueda conducir a células T duraderas es lo que recientemente ha inspirado a científicos a analizar viejas muestras de sangre tomadas de personas entre 2015 y 2018, para ver si estas contenían células T que puedan reconocer el COVID-19.

Como la respuesta fue afirmativa, esto llevó a sugerencias de que sus sistemas inmunes aprendieron a reconocerlas después de enfrentarse en el pasado a virus del resfriado con proteínas de superficie similares.

Inyección

Getty Images
La forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Esto plantea la tentadora posibilidad de que la razón por la que algunas personas experimentan infecciones más severas es porque no tienen estas reservas de células T que son capaces de reconocer al virus.

“Creo que es justo decir que esto todavía se está debatiendo”, afirma Hayday.

Desafortunadamente, nadie ha podido verificar si la gente produce células T contra cualquiera de los coronavirus que provocan el resfriado común.

“Obtener fondos para estudiar esto requiere un esfuerzo enorme”, asegura el investigador.

Los estudios sobre el resfriado común pasaron de moda en los 1980, después de que este campo se estancó y los científicos comenzaron a cambiarse a otros proyectos, como el estudio del VIH.

Desde entonces ha sido difícil lograr un progreso, porque la enfermedad puede ser causada por cualquiera de los cientos de variedades virales, y muchas de éstas tienen la capacidad de evolucionar rápidamente.

¿Llevará esto a una vacuna?

Si las viejas exposiciones a los virus del resfriado realmente están conduciendo a casos más leves de COVID-19, esto podría ser una buena señal para el desarrollo de una vacuna ya que es prueba de que las células T que sobreviven ofrecen protección significativa, incluso años después de que se formaron.

Pero incluso si esto no ocurre, la participación de las células T podría seguir siendo beneficiosa, y entre más entendamos lo que está ocurriendo, mejor.

Hayday explica que la forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Algunas pueden provocar la producción de anticuerpos, que son proteínas que circulan libremente y que pueden adherirse a los patógenos invasores, ya sea neutralizándolos o marcándolos para que otra parte del sistema inmune se haga cargo de ellos.

Otras tienen el objetivo de involucrar a las células T, o quizás provocar una respuesta de otras partes del sistema inmune.

“Realmente hay un espectro enorme de diseños de vacunas”, explica Hayday.

El investigador está particularmente alentado por el hecho de que el virus evidentemente es altamente visible para el sistema inmune, incluso en aquellas personas severamente afectadas.

“De manera que si podemos evitar lo que este les está haciendo a las células T de los pacientes con quienes hemos estado teniendo el privilegio de trabajar, entonces habremos avanzado mucho en el control de la enfermedad”, expresa el investigador.

Todo parece indicar que en el futuro escucharemos mucho más sobre las células T.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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