Una investigadora mexicana huye de Nicaragua por acoso policial
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Una investigadora mexicana huye de Nicaragua por acoso policial

Viridiana Rios, PhD de Harvard, asociada al Wilson Center de Washington, realizaba una investigación regional sobre crecimiento económico y desigualdad, pero tuvo que dejar el país porque la policía comenzó a seguirla sin una causa.
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Por Arlen Cerda / Confidencial
24 de junio, 2016
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Una politóloga mexicana que arribó a Nicaragua la madrugada de este martes, para realizar una investigación sobre desigualdad y crecimiento económico que lleva a cabo en varios países, tuvo que marcharse al día siguiente por temor a las autoridades policiales que la estaban siguiendo.

La académica es Viridiana Rios, PhD de la universidad de Harvard e investigadora del Wilson Center de Washington.

El incidente ocurrió a menos de cinco días de la deportación del estudiante mexicano Jobany Torres, quien estuvo detenido durante doce días en manos de la policía, sin ningún contacto con su consulado, y luego fue acusado y condenado por “simulación de delito”. Torres fue presentado en el juzgado con golpes en ambos ojos, que las autoridades alegan se autoinfligió.

“La Policía me estaba siguiendo. No entendí la razón por la cual ellos me estaban siguiendo, pero me fue claro que lo estaban haciendo”, relató Rios en entrevista vía telefónica con Confidencial.

La académica mexicana cumplió con normalidad su agenda de entrevistas el martes. Pero el miércoles en la mañana, dos oficiales de la policía llegaron a buscarla a las instalaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde ella se encontraba por motivos del trabajo que realiza.

Rios afirma que los guardas del BID le informaron que los oficiales llegaron a buscarla a la sede, sin precisar los motivos por los cuales estaban detrás de ella. Horas antes, la policía la había buscado en el hotel donde se hospedaba.

“A mí me sorprendió, porque en realidad nadie en el hotel tenía evidencia que yo estaba ahí (en el BID)”, asegura Rios. Su reacción inmediata fue comunicarse con el Consulado de México, en Managua.

Consulado mexicano le sugirió marcharse

Según la académica, “ante los hechos que se han presentado recientemente”, con la detención y deportación del estudiante mexicano y la expulsión de un académico y dos funcionarios estadounidenses la semana pasada, “ellos me recomendaron que lo más seguro, dada la investigación que yo estaba realizando, era que dejara el país de inmediato y lo hice”, comenta.

Rios salió de Nicaragua al final de la tarde del miércoles en el siguiente vuelo disponible hacia otro país centroamericano, donde continúa labores relacionadas con su investigación.

“Claro (que sentí miedo), sobre todo me sorprendió porque la investigación que yo estoy realizando es de corte completamente académico, no periodística, y entonces me sorprende que estén interesados en algo así”, asegura Rios.

Desde Washington,  Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center for International Scholars, reaccionó sorprendida por el acoso oficial a su colega.

“Viri Rios es Global Fellow del Wilson Center, y una reconocida experta en temas de seguridad ciudadana, entre otros.  Lamentamos, de veras, la actitud hostil de las autoridades nicaragüenses hacia la investigación independiente por parte de expertos internacionales. En una democracia, no hay temor de debates de ideas desde muchas y amplias perspectivas. Aún más durante un año electoral, los debates abiertos son más importantes que nunca. El espacio debería de ampliarse, no cerrarse¨, afirmó Arnson.

Rios pretendía estar en Nicaragua durante una semana y media. En ese tiempo tendría entrevistas con organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales y además haría “un poco de turismo”, porque era su primera vez en el país.

En la Policía Nacional, nadie atendió a las consultas de Confidencial para conocer los motivos por los cuales seguían a Rios.

“Decepconada y afligida”

La académica asegura que aún no define que hará con el caso de Nicaragua dentro de su investigación regional, pero por ahora continúa con la labor en el resto de países.

“Me siento decepcionada porque yo estaba entusiasmada de poder estudiar Nicaragua y también afligida por mis connacionales y lo que ha pasado a otros investigadores. Me pregunto por qué hay esa investigación tan fuerte hacia los investigadores”, cuestionó.

Rios es experta en Economía y Estado de Derecho, con diez años de experiencia, y afirma que nunca había vivido algo similar al incidente en Nicaragua.

Su último trabajo publicado fue un análisis sobre los efectos que la violencia, la calidad institucional y la corrupción tienen en los mercados de trabajo, la productividad y los indicadores de desarrollo en México.

Antes de unirse al Wilson Center, Rios fue directora de México ¿Cómo Vamos?, una iniciativa que reúne a mexicanos especializados en la traducción de investigación para el lenguaje de los medios de comunicación y funcionarios del gobierno.

Además, ha sido asesora del Ministerio de Hacienda en México, y del portavoz presidencial. Ha trabajado con las Naciones Unidas, USAID, el Banco Mundial, el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, el Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego, y los ministerios mexicanos de desarrollo Social (SEDESOL), educación (SEP), y seguridad (SNSP) y es columnista dominical de Excélsior.

Los antecedentes

El 16 de junio fue deportado el estudiante mexicano Jobany Torres, después de ser condenado judicialmente bajo el cargo de simular su desaparición para “dañar la imagen” del gobierno del comandante Daniel Ortega. El caso de Torres, que estuvo desaparecido doce días durante su detención, generó un reclamo diplomático de México a Nicaragua, pero a la fecha hay muchas preguntas sin respuestas, mientras el estudiante se recupera en su país.

El 14 de junio el gobierno expulsó al académico estadounidense Evan Ellis, que realizaría una investigación sobre el canal interoceánico y a dos funcionarios que realizaban labores de inspección y seguridad aduanera para cumplir procesos de certificación de exportaciones a Estados Unidos.

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La ingeniosa estrategia de una banda de rock para tocar en medio de la pandemia por COVID

Un par de conciertos en Oklahoma, EU, recurrieron a burbujas inflables individuales para que el evento se pudiera realizar respetando las medidas de distanciamiento social.
25 de enero, 2021
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Concierto de Flaming Lips

Flaming Lips
Cada burbuja tiene una capacidad máxima de tres personas.

A situaciones complicadas, soluciones ingeniosas.

La respuesta de la banda estadounidense de rock Flaming Lips a la necesidad de mantener la distancia social en tiempos de pandemia ha sido colocar tanto a los músicos como al público dentro de burbujas individuales inflables.

Cada uno de los dos shows, llevados a cabo en Oklahoma, contó con 100 burbujas, con capacidad para hasta tres personas en cada una de ellas.

La ingeniosa idea provino del líder de la banda, Wayne Coyne, quien desde hace tiempo suele “rodar” por entre el público en una de estas cápsulas durante sus conciertos.

Concierto en Glastonbury, en 2010

BBC
Desde hace tiempo que Coyne utiliza la burbuja. En el pasado, lo hacía para rodar por entre el público.

Antes de tocar, Coyne dijo que ir a ver a la banda utilizando este sistema era “más seguro que ir a la tienda de comestibles”.

Cada burbuja estaba dotada de un parlante suplementario de alta frecuencia, para evitar que el sonido se escuchara distorsionado, así como de una botella de agua, un ventilador a pila, una toalla así como un pancarta que indicar necesidades básicas como “Tengo que ir a orinar/hace calor aquí dentro“, para llamar a un asistente de la sala.

Los conciertos estaban planificados originalmente para diciembre, pero en ese momento tuvieron que ser suspendidos por el aumento de casos de coronavirus en Oklahoma.

El éxito del show hace pensar en la posibilidad de que otras bandas puedan replicar la experiencia, siempre y cuando se encuentre una sala adecuada y el público tome las medidas de precaución necesarias.


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