La controvertida historia de los Clinton en México
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La controvertida historia de los Clinton en México

Los mexicanos temen que Trump sea el próximo presidente de EU; sin embargo, Hillary y Bill Clinton han tenido desencuentros cuando se trata de México.
AFP
Por Alberto Nájar de BBC Mundo
30 de julio, 2016
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En México muchos temen que el candidato del Partido Republicano Donald Trump se convierta en el presidente de Estados Unidos, por el daño que pueda causar en la relación de ambos países. Pero la historia del matrimonio de Bill y Hillary Clinton con los mexicanos también ha sido controvertida.

Hillary Clinton es candidata presidencial del Partido Demócrata, y no son pocos los mexicanos que la ven como una mejor alternativa que su rival.

Pero algunos especialistas recuerdan que en los dos períodos de gobierno del expresidente, entre 1993 y 2001, se promulgaron leyes de migración que facilitaron la deportación de migrantessin documentos.

Las legislaciones siguen vigentes, y fueron la base para la expulsión de dos millones de migrantes durante el gobierno del actual presidente, Barack Obama.

En su primer año en la Casa Blanca, Bill Clinton promovió nuevas negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Y en el tiempo que fue secretaria de Estado, su esposa Hillary vivió momentos difíciles con México, e incluso enfrentó diferencias diplomáticas con el gobierno de este país.

Especialistas creen que las decisiones adoptadas por la pareja en sus responsabilidades oficiales fueron resultado de la presión política interna en Estados Unidos.

Los distintos gobiernos de México participaron en algunos de estos procesos. En otros sólo aceptaron su desenlace, dicen los expertos.

Clinton firma el TLCAN o NAFTABill Clinton firmó el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá en 1993.

El TLCAN

Uno de los temas más relevantes fue el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el principal acuerdo económico de México. con sus vecinos de Norteamérica.

En 1992 los entonces presidentes George Bush y Carlos Salinas de Gortari firmaron un documento que debía aprobarse por los congresos de los dos países.

Pero Bill Clinton ganó las elecciones, y semanas después de asumir la presidencia anunció que promovería una negociación adicional del TLCAN.

Y es que en su campaña grupos como la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Sindicales (AFLO-CIO en inglés) advirtieron que el acuerdo comercial podría representar competencia desleal para sus afiliados.

La queja fue que los trabajadores mexicanos tenían salarios bajos, y muchas empresas podrían abandonar Estados Unidos para instalarse en México.

Otros grupos demandaron garantías para que el Tratado no provocara impactos ambientales.

Protección de EE.UU.Bill Clinton negoció modificaciones al TLCAN que vetaron la entrada de productos mexicanos a EU durante años, como el caso del azúcar.

El mensaje

Clinton advirtió que sin estos agregados el TLCAN no podría aprobarse en el Congreso.

Así, durante casi todo 1993 se negociaron acuerdos paralelos en estos temas, que se incorporaron al conjunto final del acuerdo.

Pero al reabrirse las negociaciones hubo otros sectores que presionaron para proteger sus intereses.

Fue el caso de los productores de naranja y azúcar de Florida, quienes consiguieron limitar el acceso de los productos mexicanos durante 15 años.Las restricciones se levantaron en 2009.

Los acuerdos paralelos también enviaron un mensaje a México, le dice a BBC Mundo Laura del Alizal, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) campus Iztapalapa.

“Fue una forma de meter presión, de marcar límites al gobierno mexicano. Decir ‘esto es lo que estamos dispuestos a aceptar en el Tratado'”.

El muro en la frontera con México se construyó durante el gobierno de Bill Clinton.El muro en la frontera con México se construyó durante el gobierno de Bill Clinton.

El muro fronterizo de Clinton

Donald Trump dice que de ganar las elecciones construirá un muro en la frontera con México. 

Lee: Elecciones en Estados Unidos: 5 cosas que probablemente no sabías sobre Hillary Clinton.

También insiste en que impedirá la llegada de más personas sin documentos a su país.

Pero el muro y las restricciones migratorias ya existen. Se establecieron en los dos períodos presidenciales de Bill Clinton.

El primer muro se construyó en California a partir de 1993 como parte de la llamada Operación Guardián.

Otro se edificó en 1997 en Texas a propuesta de un congresista mexicano estadounidense, Silvestre Reyes.

La estrategia para frenar a los migrantes que se alejaron de California para cruzar la frontera texana se llamó Operación Río Grande.

La construcción de los muros en los dos extremos de la frontera no detuvo el flujo de migrantes, sino que se movió hacia las zonas desérticas, en el centro de los dos países.

Cruce de migrantesLos inmigrantes buscan los puntos débiles de la frontera para pasar, pero éstos se encuentran en lugares remotos.

Muertes en el desierto

La estrategia provocó la muerte de más de 5.000 personas entre 1995 y 2000, según datos de la Patrulla Fronteriza y organizaciones civiles como la Fundación de Asistencia Legal de la California Rural.

No fue todo. En 1996 el Congreso aprobó dos leyes que endurecieron la política migratoria estadounidense, aún vigentes.

Se trata de la Ley Antiterrorista y Pena de Muerte Efectiva, que autoriza procesos acelerados de deportación. Una de sus consecuencias es la separación de miles de familias migrantes.

La otra legislación es la Ley de Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante. 

Con esta enmienda las personas deportadas no podían volver a Estados Unidos durante tres años. Quienes lo hacen son encarcelados.

Ambas propuestas fueron aprobadas por el congreso estadunidense, entonces con mayoría del Partido Republicano. El expresidente Clinton tuvo que promulgarlas

Los muros y leyes para deportar “fueron una presión interna muy fuerte en Estados Unidos”, explica la investigadora de la UAM.

Hillary Clinton vivió momentos difíciles con México.Hillary Clinton vivió momentos difíciles con México.

La etapa de Hillary

En su época como secretaria de Estado, Hillary Clinton también vivió episodios polémicos con México.

En su libro “Narcoleaks, la alianza México-Estados Unidos en la guerra contra el crimen organizado”, el periodista Wilbert Torre cuenta que la funcionaria tuvo desencuentros con el entonces presidente Felipe Calderón.

El mandatario mexicano reclamaba que en la guerra contra el narcotráfico Estados Unidos no hacía lo suficiente para frenar el tráfico de armas o el consumo de drogas.

Pero la mayor crisis fue la filtración de documentos clasificados de la embajada estadounidense en México, que fueron parte del caso llamado Wikileaks.

Una de las comunicaciones reveló que el Departamento de Estado investigó la salud mental de Calderón, señala Wilbert Torre.

Clinton y CalderónHillary Clinton y el entonces presidente Felipe Calderón tuvieron varios roces, según los cables de Wikileaks y el periodista Wilbert Torre.

Los informes de la embajada reportaban que el mandatario “se mostraba irascible con frecuencia. Gritaba y caía en exabruptos como despedir a colaboradores a la menor provocación”.

La Casa Blanca “deseaba saber cuál era la personalidad de Calderón y su estilo de gobernar, y cómo ese estilo estaba afectando los asuntos de gobierno”.

Hillary Clinton firmó un documento enviado a la embajada en México para realizar la investigación.

Luego, en julio de 2010, la secretaria de Estado dijo que los narcotraficantes mexicanos se parecían cada vez más a una insurgencia armada.

Un mes después advirtió que los carteles de la droga modificaron sus tácticas. “Uno los ve mucho más organizados de un modo paramilitar”.

Los comentarios, indica Wilbert Torre, “eran una afrenta para Calderón”. En enero de 2011 los personajes se reunieron en privado. La reunión fue tensa.

Al concluir Clinton confesó a sus colaboradores: “Ha sido el peor encuentro que he tenido con un jefe de Estado”.

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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