De mil 400 casos de desaparecidos, gobierno de Coahuila solo reconoce y atiende a 200 familias
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De mil 400 casos de desaparecidos, gobierno de Coahuila solo reconoce y atiende a 200 familias

Familias de desaparecidos carecen de apoyos jurídicos y económicos que la ley les concede; la Procuraduría reconoce que no revela datos para no entorpecer investigaciones.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
14 de julio, 2016
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En Coahuila, según la estadística oficial de la Segob, hay más de mil 400 personas desaparecidas o no localizadas; solo en 200 casos que representan menos de la sexta parte del total, el Estado ha reconocido que la persona está ausente y que su familia debe ser protegida para no quedar en el desamparo.

Esta situación  impide a la mayoría de los padres, esposos o hijos de los desaparecidos obtener apoyos que por ley les corresponden. Por ejemplo, una persona que cuenta con la declaración de ausencia de su familiar puede continuar recibiendo salarios y prestaciones de la persona que está desaparecida,  condonar créditos que se encuentren vigentes y proteger la patria potestad sobre menores de edad, entre otras garantías que actualmente no tienen.

Burocracia, investigaciones mal integradas o con datos ocultos, y temor a que se reconozca legalmente la dimensión del problema, son las deficiencias que según los asesores legales de las víctimas complican que cada familia obtenga la denominada “declaratoria de ausencia” que le permite acceder a los apoyos, y que según la ley, debe tramitarla obligatoriamente el Ministerio Público.

Una de las víctimas, la señora Dora Alicia de la Garza, dijo que no ha podido obtener la declaración de ausencia de su hijo Juan Carlos Tapia, quien está desaparecido desde hace casi cuatro años cuando se lo llevaron personas armadas. Acusó que las autoridades no les informan sobre los avances de las investigaciones de sus familiares desaparecidos y tampoco los auxilian en los trámites legales que deben hacer.

La Subprocuraduría para Personas Desaparecidas de la Procuraduría de Coahuila por su parte, sostiene que todos los casos se encuentran en investigación, aunque reconoce que hay datos que no se informan a las familias como la identidad de 32 personas que habrían desaparecido en el penal de Piedras Negras, bajo el argumento de que las investigaciones no concluyen.

Los datos: limbo legal

De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas y Desaparecidas de la Segob, en Coahuila había hasta el 30 de abril de este año mil 415 personas cuyo paradero es desconocido. Como la misma estadística señala, en cada uno de estos casos existe una averiguación previa iniciada ante el Ministerio Público local en donde consta que la persona está desaparecida.

En junio, el Tribunal Superior de Justicia de Coahuila reveló que los jueces han emitido 212 declaraciones de ausencia. Se trata de poco menos del 15 por ciento de todos los casos que están siendo investigados.

De acuerdo con la Ley para la Declaración de Ausencia por Desaparición de Personas del estado de Coahuila, que entró en vigor desde mayo de 2014, esta declaración, que es emitida por un juez a partir de los datos que entregan familiares y autoridades,  “reconoce y garantiza los derechos” de la persona desaparecida, y a su vez asegura “la protección más amplia” para las familias.

De acuerdo con el artículo 3 de la ley, no solo las familias sino incluso el Ministerio Público, es decir la Procuraduría del Estado,  cuenta con la facultad para solicitar la declaración de ausencia de los casos que tiene bajo investigación. De hecho, está obligado legalmente a hacerlo después de un mes de abierto el expediente.

“Transcurrido el término de 30 días, el Ministerio Público evaluará si los hechos denunciados constituyen un acto de desaparición. De ser así, el Ministerio Público presentará la solicitud de Declaración de Ausencia por Desaparición de Personas ante el Juez de Primera Instancia en Materia Civil competente en un plazo no mayor de diez días” indica la ley.

Según los asesores legales de las víctimas, la realidad es muy distinta.

Burocracia y temor

Ariana García, asesora jurídica y representante legal de la Asociación Civil Familias Unidas en la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas,  colectivo que lleva el seguimiento de más de 200 casos de desaparecidos,  dice que las declaratorias de  ausencia en realidad son la excepción y no la regla en el estado, como debería de ocurrir.

“La premisa de este trámite (declaración de ausencia) es que se va a reconocer la presunción de vida de la persona desaparecida lo que permite a las familias acceder a beneficios económicos y de apoyo social pero resulta que esto es nulo. No obstante que son las familias que quienes casi siempre lo impulsan, no hay resultados para ellas” dijo en entrevista.

¿Qué impide que las declaraciones de ausencia se emitan? De acuerdo con García hay dos problemas en general, uno de ellos es la burocracia para completar el procedimiento,  debido a que son las familias las que tienen que arreglárselas reuniendo todos los requisitos sin reciban el auxilio.

La señora Dora Alicia de la Garza,  dijo que por ejemplo ella no ha podido obtener la declaratoria de ausencia de su hijo desaparecido dese el 2012 porque le exigen una constancia de divorcio tramitó en Saltillo pero que no está en el registro civil de Piedras Negras. Reveló que para agilizar el trámite tiene que pagar 2 mil 900 pesos con los que no cuenta.

La abogada de la Familias Unidas en la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas indica que la segunda razón que frena la emisión oportuna de las declaratorias de ausencia, es el temor del Estado a dimensionar el problema y asumir los costos económicos y políticos.

“Nos percatamos que estos programas y este tipo de apoyos repercutirían en la economía pública, pues imagínate tener registradas casi mil 500 personas desaparecidas, sería un costo alto para el estado” dijo.

Miriam Cárdenas, titular del Tribunal Superior de Justicia del Estado, dijo en una entrevista con Vanguardia, en junio pasado, que las declaratorias de ausencia no se alcanzan porque los expedientes no se promueven con todos los requerimientos que marca la ley.

Indagatorias deficientes: víctimas

Además del trámite de las declaraciones de ausencia, las víctimas y sus representantes aseguran que las autoridades actúan de forma deficientes en las investigaciones, y además lo hacen con poca transparencia y atención a las familias.

La señora Alicia de la Garza por ejemplo, tiene once familiares desaparecidos desde el 2012 en el municipio de Piedras Negras, cuando sujetos armados se los llevaron, y cuatro años después no conoce de ningún avance concreto en las investigaciones de la Procuraduría estatal.

“Es peor. Yo les he dado datos, les di la ubicación y datos de uno de los vehículos en los que se llevaron a mis hijos. Les pedí que por ejemplo, checaran las identidades de las personas rescatadas del albergue de Mama Rosa y me dijeron que sí que lo iban a ver, pero no pasó nada”, dijo.

Alicia de la Garza dice que se tuvo que enterar por un tercero de la detención de un sospechoso en la desaparición de sus familiares, pero cuando preguntó en la Fiscalía no le quisieron proporcionar ningún dato.

La abogada Ariana García sostiene que en general hay opacidad de las investigaciones pues los expedientes rara vez se abren a los familiares y a sus asesores legales, pese a que tienen derecho a revisar los avances y el trabajo. Las fallas incluso llegan a los trabajos de las muestras genéticas que se recabaron a las familias, y que son vitales para posibles identificaciones.

“Coahuila refiere que la colaboración es con la Policía Federal. Ha habido varios hechos en donde la toma de muestras de ADN de las familias, para los cotejos con las personas halladas sin vida, pero resulta que al día de hoy no se encuentran estos resultados de muestras genéticas en los expedientes de las familias y el estado se justifica  diciendo que la Policía Federal es la que no hace llegar los resultados” dijo la abogada.

Hay avances pero datos se reservan; subprocuraduría

El titular de la subprocuraduría para Personas Desaparecidas de la Procuraduría General de Justicia de Coahuila,  José Ángel Herrera, sostuvo que cada averiguación previa iniciada por la desaparición de personas está siendo seguida y hay resultados, y puso como ejemplo el caso del Penal de Piedras Negras donde se presume que decenas de personas desaparecieron.

“Hay ya tenemos la confirmación de 32 personas que fueron incineradas peor estamos trabajando en la identificación de los probables responsables, que esto es una segunda etapa de la investigación”, dijo.

Según el subprocurador, ya saben quiénes son las víctimas que hasta ahora oficialmente están desaparecidas, pero aún no se informa a familiares de las víctimas bajo el argumento de que quieren primero identificar a los responsables de los hechos.

“De las personas que están hasta el momento identificadas no  forman parte de ningún colectivo, si así fuera si lo diríamos, pero será en su momento oportuno cuando hagamos lo conducente (informar a familias)”, sostuvo en entrevista con este medio.

Animal Político además de entrevistar al Subprocurador  envió un cuestionario de ocho preguntas a la Procuraduría de Coahuila, para conocer un avance completo en torno a las investigaciones por personas desaparecidas pero hasta la publicación de esta nota no se ha recibido respuesta.

Jefe Zeta juzgado en Texas: ¿sin cuentas pendientes en Coahuila?

Marciano Millán Vázquez, presunto jefe Zetas en Piedras Negras, Coahuila, detenido y juzgado actualmente en la Corte Texas y en cuyo juicio se reveló una supuesta complicidad del exgobernador Humberto Moreira con ese grupo criminal, no es investigado por las autoridades de Coahuila por ningún delito.

Así lo reveló el subprocurador José Ángel Herrera, contradiciendo la propia versión de la Procuraduría de Coahuila que el pasado 6 de julio emitió un comunicado de prensa donde informaba que Marciano Millán y otros presuntos Zetas, “forman parte” de las pesquisas por homicidio y desaparición de personas en Piedras Negras.

Al ser cuestionado sobre las investigaciones contra el Líder Zeta el subprocurador respondió: “nada que ver. Este señor Millán en ninguna investigación, lo repito, en ninguna está referenciado él; ni con su nombre, ni con sus sobrenombres, ni con el apodo de El Orejón, ni con ningún otro apodo. No está referenciado en ninguna investigación, en ninguna”.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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