Dos alpinistas mexicanos desaparecidos y otro lesionado tras avalancha en una montaña de Perú
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Dos alpinistas mexicanos desaparecidos y otro lesionado tras avalancha en una montaña de Perú

Los dos alpinistas desaparecidos son Carlos Belkotosky Rascón y José Mendoza Paulín, mientras que Rubén Jaén Castaño fue rescatado con heridas leves, indicó la organización Chihuahua al Huascarán, que cita a autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), autoridades de Perú y a equipos de rescate.
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Por Redacción Animal Político
20 de julio, 2016
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Dos alpinistas mexicanos están desaparecidos y otro más resultó lesionado, luego de que la expedición en la que viajaban sufrió un accidente debido a una avalancha ocurrida en la montaña Huascarán, de 6,768 metros de altura, en la región Ancash, al noreste de Perú.

Los dos alpinistas desaparecidos son Carlos Belkotosky Rascón y José Mendoza Paulín, mientras que Rubén Jaén Castaño fue rescatado con heridas leves, indicó en un comunicado la organización Chihuahua al Huascarán, que cita a autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), autoridades de Perú y a equipos de rescate.

De acuerdo con el comunicado, dos expediciones se vieron afectadas por la avalancha. “Al ir subiendo por una zona llamada ‘canaleta’ del Huascarán a una altura de casi 6000 metros se produjo una avalancha en la cual ambas cordadas de la se vieron afectadas”.

Tras la avalancha, un grupo de alpinistas austriacos que iban en descenso llegaron al lugar del accidente y auxiliaron a los montañistas. “Al no lograr encontrar más gente, apuraron su descenso después de confirmar que la ayuda ya estaba en camino y así salvar las vidas de quienes en ese momento se encontraron con vida y podían bajar por su propio pie. Los heridos se quedaron junto con otros alpinistas en búsqueda de sobrevivientes iniciando así las primeras acciones de rescate”, agrega el comunicado.

Después de que se confirmó la avalancha, personal de la Asociación de Guías de Montaña de Perú comenzó con las labores de rescate. “Durante todo este tiempo, solo se pudo hacer seguimiento satelital con poca confiabilidad y se veía a nuestros alpinistas descender hacia el campo base, pero la comunicación no se lograba entablar al 100%”, indicó de Chihuahua al Huascarán.

Cuando Jaén castaño regresó a un compamento base se pudo confirmar que Belkotosky Rascón y Mendoza Paulín permanecen como desaparecidos.

Los trabajos de rescate son encabezados por una expedición conformada por cuatro guías de montaña y 4 porteadores, la cual se podrán tardar entre tres o cuatro días en regresar con noticias de los demás alpinistas.

“Hasta el momento sabemos que dos cuerpos fueron anclados juntos para evitar que se pierdan por avalanchas y hay dos más que están todavía bajo cúmulos de hielo en una grieta, a la cual no se ha podido acceder”, explica el comunicado.

A través de redes sociales, el alpinista Luis Álvarez publico el fallecimiento de Belkotosky y agregó que José Miguel Mendoza Paulin “tiene las piernas rotas pero está bien en camino al hospital”.


Sin embargo, horas antes, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado en el que señala que “se presume que los mexicanos se encuentran entre las víctimas” y agrega: “las autoridades peruanas no han confirmado la identidad de los fallecidos”.

Tras el accidente, personal de la Cancillería Mexicana, a través de la Embajada de México en Perú y de la Dirección General de Protección a Mexicanos en el Exterior, se puso en contacto con familiares de dos de los tres mexicanos que se encuentran desaparecidos, mientras que personal de la Embajada se trasladó a la ciudad de Huaraz.

Lee: Dos hombres intentan “la escalada más difícil del mundo”.

La tarde de este miércoles 20 de julio, los rescatistas continuaban con las labores de búsqueda de sobrevivientes, en medio de las dificultades ocasionadas por el mal tiempo.

Autoridades peruanas confirmaron que el accidente ocurrió en una zona conocida como la ‘Canaleta’ o la ‘Garganta’, donde los socorristas llegaron tres horas después de la avalancha, informaron las autoridades.

Los tres alpinistas mexicanos comenzaron su expedición desde el pasado 12 de julio, cuando ascendieron por el glaciar del Nevado Ishinca, a poco más de 5 mil 500 metros sobre el nivel del mar.

Dos días después, la expedición escaló hasta la cumbre de la montaña Tocllaraju, a 6 mil 34 metros sobre el nivel del mar y el pasado 15 de julio llegaron a la cima de la montaña Urus.

El domingo pasado, el grupo de alpinistas anunció su ascenso rumbo al Huascarán y, de acuerdo con el plan de la expedición, se preveía que un día después llegaran al primer campamento base, ubicado a 5 mil 200 metros sobre el nivel del mar, mientras que el martes deberían haber llegado al segundo campamento, a 6 mil 200 metros, y este miércoles intentarían conquistar la cumbre que está a 6 mil 768 metros.

El Huascarán es una montaña ubicada en la cordillera occidental de los Andes peruanos y es el nevado del país más visitado por los alpinistas extranjeros.

A continuación puedes consultar el comunicado completo de Chihuahua al Huascarán:

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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