Así funciona Kichink, la startup más exitosa de México
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Así funciona Kichink, la startup más exitosa de México

Dos emprendedores mexicanos lanzaron Kichink, una empresa que busca simplificar el proceso de las ventas en línea, algo útil para comunidades pequeñas
Por María Fernanda Muñoz
3 de julio, 2016
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Era 2012, poco antes de Navidad y el lanzamiento de Kichink en redes estaba próximo. Los ahorros que tenían para la empresa se terminaban y debían pagar el salario de doce personas. Pensaron que tendrían que vender sus coches, cuenta Alfonso Lomelí, miembro de una de las start-ups mexicanas más exitosas de la actualidad.

El primero de enero del 2013 apareció en la red con un catálogo de sesenta empresas, seis meses después contaba con mil. A  tres años de su incursión en la web su oferta mercantil ascendió a 55, 000 tiendas mexicanas que distribuyen y venden  dentro y fuera del país.

Kichink es una empresa de mexicanos que se encargan de que las ventas online funcionen del click a la puerta del hogar, sin contratiempos o atendiendo los que se presenten. Un proyecto de emprendedores para emprendedores que nace de una idea: poder hacer dinero sin dinero por medio del e-shopping.

Para ser parte de Kichink sólo hay que registrarse y subir fotografías de los productos que se venderán. No hay límite en la cantidad de oferta por tienda, no cobran por inscripción y la comisión del 7.5% se descuenta hasta la primera venta. Tienen servicios de empaque, hangling y su costo de envío mínimo es de treinta y nueve pesos.

La idea surgió cuando Claudio del Conde, Claudia de Heredia y Jennifer Marquad trabajaban en Nube9, agencia de desarrollo y marketing digital. Sus clientes buscaban la inclusión de venta online en sus páginas web, tres o seis meses después, pedían quitar esta opción por las dificultades que enfrentaron con los pagos, transacciones bancarias y envíos.

Las peticiones de sus clientes se transformaron en inspiración que aunada a la intención de colaborar con el comercio electrónico en México, dieron como resultado Kichink. Hoy es la única empresa de este tipo en el país y sus fundadores van por más. No creen estar cerca de su meta, se sienten en el campamento uno del ascenso al Everest. Lo que sigue es la expansión internacional, se están preparando para salir de México.

A pesar de su rápido crecimiento se han encontrado con dificultades como cualquiera que se adentra en el mundo del emprendedor. Problemas económicos, decisiones complicadas, ganas de regresar a la orilla. Comenzaron con 18 empleados y ahora cuentan con 60, casi 70 y miles de pequeños empresarios mexicanos.

La mayoría de sus compradores van de los 17 a los 35 años y se concentran en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México. El 25% de sus compradores se ubican en comunidades con menos de 30, 000 habitantes. Gente que compra porque no encuentra esos productos en su comunidad y gente que distribuye sus productos a mejor precio del que le podrían vender a un intermediario.

A Alfonso le encanta la idea de poder distribuir los productos de una comunidad de Oaxaca con menos de dos mil habitantes. Le parece increíble poder ayudar a vender desde comunidades con alcance a todo el país y fuera de éste, sin intermediarios y al precio justo.

Actualmente Kichink busca contribuir a la inclusión comercial, que cualquiera pueda ser parte de una economía que dé para vivir, no solo para sobrevivir.

El reto de ser emprendedor

¿Ser emprendedor es algo que todos deberían probar? La respuesta de los miembros de Kichink, Claudia Heredia y Alfonso Lomelí, es sí. Mientras más emprendedurismo real y bien ejecutado exista, mejor. Hay que tener una personalidad para ello, aceptar negativas y tener presente que las ideas no valen nada hasta que se ejecutan. Se necesita un nivel de convicción sobrehumano.

Las mentes detrás de Kichink conocen el secreto del emprendedor funcional:

Empezar a atreverse, quitarse el miedo y armar un plan de negocios. No tomarse los comentarios ni las negativas como algo personal y tener humildad sin olvidar que el trabajo está dirigido principalmente a brindar un servicio. La principal función de un emprendedor es mejorar su entorno.

Detrás de una idea hay un equipo que apoya y motiva. Es importante buscar a las personas correctas para cada proyecto. Kichink, por ejemplo, cuenta con empresarios con experiencia, expertos en marketing, programación y negocios. Tener un equipo que aporte ideas distintas ayuda a construir, platicar y llegar a acuerdos juntos para analizar las ideas que funcionan y desechar las que no. Un equipo también es importante a la hora de enfrentarse a las negativas, un equipo motiva a seguir.

Emprender no es tener buenas ideas que puedan cambiar al mundo, emprender es hacer. Pueden darse malas ideas bien ejecutadas que se convertirán en grandes negocios y buenas ideas mal ejecutadas que serán fracasos rotundos. Lo más importante es empezar hoy. Encontrar una versión mínima de la idea y lanzarla. Buscar la perfección de un producto sin antes probarlo puede significar invertir mucho dinero, tiempo y esfuerzo, corriendo el riesgo de que al final no funcione y se tenga que empezar de nuevo. Hay que escuchar al mercado, lanzar la idea para perfeccionarla a partir de la prueba y el error.

Kichink es una opción para empezar hoy.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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