¿Es cierto que la Casa Blanca fue construida por esclavos como afirmó Michelle Obama?
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¿Es cierto que la Casa Blanca fue construida por esclavos como afirmó Michelle Obama?

La fundación de la capital de EU en un territorio cedido por los estados Virginia y Maryland tiene mucho que ver con que se utilizara a esclavos en la construcción de la versión original de la residencia de los presidentes de EE.UU., según indica la Asociación Histórica de la Casa Blanca.
Por BBC Mundo
26 de julio, 2016
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“Me despierto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos. Y veo a mis hijas, dos jóvenes negras, inteligentes y hermosas, jugando con sus perros en los jardines de la Casa Blanca”.

Estas fueron las palabras que pronunció la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, durante un emotivo discurso que ofreció la noche de este lunes durante la Convención Nacional Demócrata.

Las 9 mejores frases del emotivo discurso de Michelle Obama en la Convención Demócrata

Estaba hablando de la residencia oficial que ha alojado a los presidentes de ese país desde hace tres siglos.

La mención de la esposa de Barack Obama hizo que más de un comentarista -particularmente en los círculos conservadores- pusiera en duda que en la construcción de esta emblemática edificación de la ciudad de Washington D.C., levantada entre 1792 y 1800, se utilizara mano de obra esclava.

Según argumentaron, los escasos registros escritos de la época no permiten llegar a esa conclusión con total certidumbre.

Michelle ObamaLa primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, dijo que se levantaba cada mañana en una “casa hecha por esclavos”, refiriéndose a la Casa Blanca.

Eso contradice la información que proporciona en su página web la Asociación Histórica de la Casa Blanca, fundada en 1961 por la entonces primera dama Jacqueline Kennedy con el objetivo de promover y educar sobre esta edificación.

Esta organización indica que en la construcción de la Casa Blanca original a fines del siglo XVIII (la residencia sufrió un incendio en 1812 que acabó con la mayoría de su interior) se usaron como mano de obra esclavos afroestadounidenses.

También señala que trabajaron como obreros inmigrantes provenientes de Europa que todavía no contaban con la ciudadanía del país y trabajadores blancos.

Esclavos en Washington DC

La fundación de la capital de EU en un territorio cedido por los estados Virginia y Maryland tiene mucho que ver con que se utilizara a esclavos en la construcción de la versión original de la residencia de los presidentes de EE.UU., según indica la Asociación Histórica de la Casa Blanca.

Y es que en ambos territorios la esclavitud todavía era legal, a diferencia de los estados situados en el noreste del país, donde esta práctica estaba prohibida.

Planos de la Casa Blanca
Estos fueron los planos de la Casa Blanca dibujados por el arquitecto Benjamín Latrobe en 1807.

Ello incidió sobre la adquisición de mano de obra esclava para la construcción de los edificios públicos de la nueva ciudad, según indica la organización.

No solo la Casa Blanca fue levantada por esclavos, sino también otros edificios icónicos de la democracia en Estados Unidos, como el Capitolio.

Los comisionados encargados de construir la nueva ciudad planeaban inicialmente importar trabajadores desde Europa, pero la respuesta al reclutamiento fue deficiente.

Así, una mezcla de esclavos negros, inmigrantes provenientes de Europa y afroestadounidenses libres asumieron las obras de construcción.

Aunque no hay claridad sobre si en la reconstrucción de la Casa Blanca tras el incendio de 1812 también hizo uso de mano de obra esclava, ello es posible ya que esa práctica no fue prohibida en Washington D.C. hasta 1862, nueve meses antes de la Proclamación de Emancipación.

En ella el entonces presidente estadounidense Abraham Lincoln anunciaba que todos los esclavos de los Estados Confederados de América serían liberados.

Detalles de la construcción

Según revelan documentos de la época, un albañil llamado Collen Williamson “entrenó a los esclavos en la cantera del gobierno localizada en Aquia, Virginia”.

La Casa BlancaLa Casa Blanca ha sido sometida a múltiples reparaciones desde que se inauguró en 1800 y sufrió un fuerte incendio en 1812.

Estos se encargaban de cortar la piedra, que luego se utilizaba por los obreros escoceses para erigir las paredes de la Casa Blanca”, según explica la Asociación Histórica de la Casa Blanca.

Los registros de las nóminas atesorados por el Archivo Nacional de EE.UU. muestran que el gobierno no era propietario directo de esclavos, sino que se los alquilaba a sus dueños para que trabajaran en la construcción de la residencia presidencial y otros edificios.

Así, por ejemplo, en esos documentos los aserradores “Ben”, “Daniel” y “Peter”aparecen como propiedad del irlandés James Horban, el principal diseñador del proyecto de la Casa Blanca.

El periodista Jesse Holland investigó la presencia de esclavos en la Casa Blanca mientras trabajaba como reportero de la agencia AP y recopiló lo que encontró en un libro llamado “Los invisibles: la historia no contada de los esclavos afroestadounidenses en la Casa Blanca”, publicado este año.

Casa BlancaNo solo la Casa Blanca fue levantada por esclavos, sino también otros edificios icónicos de la democracia en Estados Unidos.

Según Holland, la gente no se pregunta cómo se construyeron los edificios más icónicos de la capital estadounidense, aunque los historiadores hace tiempo que constataron que se utilizó mano de obra esclava para levantarlos.

“Si lo piensas, es bastante obvio: la Casa Blanca es una mansión neoclásica construida en el sur del país durante la época de la esclavitud y para la mayoría de las mansiones que se construyeron en el sur en esa época se usaron esclavos”, señaló Holland en una entrevista con el New York Times.

Este lunes Michelle Obama, quien tiene antepasados que fueron esclavos, quiso recordar a los ciudadanos cómo, según muchos historiadores, se levantó la residencia en la que vive desde que su marido se convirtió en 2009 en el primer presidente negro de EE.UU.

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Cómo sería una guerra entre potencias ahora (y cuál es la ventaja de Rusia y China frente a Occidente)

Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado. con una ventaja para estos últimos: los misiles hipersónicos.
4 de enero, 2022
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Fuerzas de Rusia se aglomeran en la frontera con Ucrania, Moscú exige que la OTAN se aleje de sus fronteras y China vocifera cada vez más su derecho a retomar Taiwán, incluso por la fuerza si es necesario.

Etiopía está en guerra civil, el conflicto separatista en Ucrania ha cobrado más de 14.000 vidas desde 2014, la insurgencia en Siria continúa hirviendo a fuego lento y el autodenominado Estado Islámico arrasa en partes de África.

Pero ¿cómo se ve el futuro de las guerras entre las grandes potencias? ¿Y está Occidente preparado para los desafíos que vendrán?

Primero que todo, “las guerras del futuro” ya están aquí. Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, digamos, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado.

El 16 de noviembre, Rusia realizó una prueba de misil en el espacio, destruyendo uno de sus propios satélites. Durante el verano boreal, China condujo pruebas con sus avanzados misiles hipersónicos, capaces de viajar a muchas veces la velocidad del sonido.

Ataques cibernéticos ofensivos, ya sean disruptivos o de depredación, se han convertido en acontecimientos diarios.

Gráficos que muestran cómo operan los misiles hipersónicos de China

BBC

Ponerse al día

Michele Flournoy fue directora de política de estrategia del Pentágono bajo dos presidentes de EE.UU., Bill Clinton y Barack Obama. Cree que la atención de Occidente sobre el Medio Oriente en las últimas dos décadas permitió que sus adversarios se pusieran muy al día en términos militares.

“Realmente hemos llegado a un punto de inflexión estratégico donde nosotros -EE.UU., Reino Unido y nuestros aliados- estamos saliendo de 20 años de estar enfocados en antiterrorismo y contrainsurgencia, las guerras en Irak y Afganistán, y levantamos la mirada para darnos cuenta de que ahora estamos en una muy seria competencia de gran poder”, comenta.

Se está refiriendo, por supuesto, a Rusia y China, países descritos respectivamente en el análisis integrado del gobierno británico como “la amenaza aguda” y el “rival estratégico”de Occidente a largo plazo, respectivamente.

“Mientras nos enfocábamos en el amplio Medio Oriente”, dice, “estos países estudiaron la manera en que Occidente hace la guerra. Y empezaron a invertir masivamente en toda una gama de tecnologías nuevas”.

Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Fuerza Aérea de EE.UU.
Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Mucha de esa inversión ha estado dirigida hacia la actividad cibernética, ataques disruptivos con miras a socavar la estructura de la sociedad en Occidente, influyendo elecciones, robando datos sensibles. Esto pasa muy por debajo del umbral de guerra y muchas de esas acciones se pueden negar.

Pero ¿qué pasaría si las actuales tensiones entre Occidente y Rusia en torno a Ucrania, por ejemplo, o entre EE.UU. y China sobre Taiwán, se tornan hostiles? ¿Cómo se verían?

“Creo que esto se desarrollaría ahora en un entorno altamente dependiente del flujo de información”, señala Meia Nouwens, una investigadora asociada del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) especializada en cómo China usa datos para sacar ventaja militar.

“El Ejército Popular de Liberación de China ha creado una nueva agencia llamada Fuerza de Apoyo Estratégico que se concentra en el espacio, la guerra electrónica y las capacidades cibernéticas”.

¿Qué quiere decir eso en la práctica? Pues bien, casi lo primero que ocurriría en cualquier acción hostil serían ataques cibernéticos masivos de ambas partes. Habría intentos de “cegar” al otro destruyendo sus comunicaciones, incluyendo satélites, o incluso cortando los vitales cables submarinos que transmiten datos”.

Le pregunté a Franz-Stefan Gady, especialista de guerras futuras del IISS, qué significaría esto para la persona común y corriente ¿De repente dejarían de funcionar nuestros teléfonos, se agotaría la gasolina en las estaciones, la distribución de alimentos entraría en caos?

“Sí, con toda probabilidad”, contesta. “Porque las grandes potencias están invirtiendo masivamente no solo en capacidad ofensiva cibernética sino en capacidad de guerra electrónica que puede interferir satélites y tumbar las comunicaciones. Así que no sólo serán los ejércitos sino las sociedades en general las que serán el objetivo principal en los conflictos del futuro“.

Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despega del Centro Espacial Kennedy en 2019

Getty Images
Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegó del Centro Espacial Kennedy en 2019.

Toma de decisiones

El mayor peligro militar aquí es el recrudecimiento no planeado. Si tus satélites no se están comunicando y tus estrategas que están sentados en sus búnkeres de comando subterráneos no pueden estar seguros de lo que está pasando, les resultará extremadamente difícil calibrar una reacción.

Meia Nouwens cree que esto los deja con la opción de responder de forma “minimalista” o “maximalista”, lo que lleva al riesgo de recrudecer las tensiones.

Un factor que probablemente juegue un papel principal en las guerras del futuro será la inteligencia artificial (IA). Esta podría acelerar tremendamente la toma de decisiones y los tiempos de respuesta de los comandantes, permitiéndoles procesar la información más rápidamente.

Aquí, EE.UU. tiene una ventaja cuantitativa sobre sus adversarios potenciales y Michele Flournoy sostiene que podría compensar en las áreas donde Occidente se ve superado por el enorme tamaño del Ejército Popular de Liberación de China.

“Una de las manera de recuperar terreno y complicar los planes de defensa o ataque del adversario es juntando a humanos con máquinas”, indica. “Así que si tienes una plataforma operada por una persona que pueda controlar 100 plataformas sin personal, ahí es donde empiezas a recuperar ese equilibrio cuantitativo”.

Pero hay un área donde Occidente está quedando peligrosamente rezagado respecto a Rusia y China. Son los misiles hipersónicos, proyectiles súper potentes que pueden volar a cualquier punto entre cinco y 27 veces la velocidad del sonido y cargar ojivas convencionales o nucleares.

Rusia ya anunció el éxito de pruebas con su misil crucero hipersónico Zircon, proclamando que puede destruir defensas en cualquier parte del mundo.

Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019

Getty Images
Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019.

El misil Dong Feng 17 de China, develado por primera vez en 2019, carga un vehículo planeador hipersónico (VPH) que puede maniobrar a través de la atmósfera con una casi impredecible trayectoria, lo que lo hace muy difícil de interceptar.

En contraste, las pruebas recientes de los sistemas estadounidenses no han tenido buenos resultados. La inclusión de estas armas en el arsenal de China está haciendo que Washington piense dos veces antes de entrar en una guerra para defender a Taiwán, si es que China decide invadir el territorio.

La Fuerza Aérea de EE.UU. haciendo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020

Fuerza Aérea de EE.UU.
La Fuerza Aérea de EE.UU. hizo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020, sin buenos resultados.

No obstante, ahora mismo, empezando 2022, las fuerzas de Rusia se acumulan en la frontera con Ucrania, ciertamente con capacidades de guerra cibernética y electrónica incluida en sus equipos convencionales compuestos principalmente de tanques, vehículos blindados y tropas, los mismos recursos que estaría desplegando si Moscú decidiera invadir los países Bálticos, por ejemplo.

Entretanto, Reino Unido ha tomado la decisión de recortar sus fuerzas convencionales a cambio de invertir en la nueva tecnología. Franz-Stefan Gady, el especialista en guerras del futuro, cree que eso sin duda rendirá beneficios en unos 20 años, pero antes de eso quedará una brecha preocupante.

“Creo que vamos a pasar por un período muy peligroso en los próximos cinco a diez años, cuando estén ocurriendo muchos de los recortes. Al mismo tiempo, muchas de estas capacidades tecnológicas emergentes no estarán lo suficientemente maduras como para tener un verdadero impacto operacional”, considera.

¿Panorama sombrío?

Y en esos próximos cinco a diez años podríamos ver algunos de los desafíos más peligrosos para la seguridad de Occidente. Entonces, ¿el panorama es sombrío?

No necesariamente, según Michele Flournoy, que pasó años en el centro de las políticas de defensa de EE.UU. Piensa que la solución está en dos cosas: consulta y colaboración íntima con los aliados e inversión en lugares precisos.

“Si logramos trabajar juntos y realmente invertir en las tecnologías adecuadas, los conceptos precisos, y los desarrollamos a gran velocidad y tamaño, deberíamos ser capaces de impedir una guerra de grandes potencias”, afirma.

“Deberíamos poder alcanzar nuestros objetivos y hacer que la región Indo-Pacífica, por ejemplo, siga siendo libre, abierta y próspera en el futuro”.


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