Estadounidense acusa que policías de Guerrero lo torturaron; un juez ordena una investigación 
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Estadounidense acusa que policías de Guerrero lo torturaron; un juez ordena una investigación 

Ronald Wooden abrió un taller en las afueras de Taxco. Se negó a pagar derecho de piso a un vecino, quien dijo pertenecer a Guerreros Unidos, y entonces policías lo detuvieron.
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Por AP
13 de julio, 2016
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Ronald James Wooden flexiona sus grandes manos de herrero con las que en su día forjó desde lámparas de araña a intrincada joyería. Dice que aún está recuperando sensibilidad tres años después de una golpiza que duró cuatro horas y durante la que policías municipales del sur de México le propinaron puñetazos y le pegaron con culatas de rifles.

Los agentes le apretaron los grilletes y luego se pusieron sobre sus manos para infligir el mayor daño posible, apunta Wooden, de 46 años, que había abierto un taller en las colinas de las afueras de la ciudad de Taxco, una localidad con minas de plata, junto a su esposa, mexicana de nacimiento.

La policía lo detuvo por supuestamente alterar el orden, pero Wooden sostiene que la paliza se produjo por una disputa con su vecino, un expolicía que dijo pertenecer a un cártel local de la droga.

“Me pegaron durante casi cuatro horas. Algunos se cansaban y entonces entraban otros. Iban a matarme y hacerme desaparecer”, recuerda Wooden, que dice que sufrió daños en el sistema nervioso, además de costillas rotas y lesiones en los genitales.

Lo que lo salvó, sostiene, fue una “intervención divina y el amor que mi familia tiene por mí”. Su esposa, Carmen, esperó afuera del ministerio público durante horas hasta que pudo pagar su fianza de 200 pesos (12 dólares) y llevarlo a un hospital tras quedar en libertad.

Grupos de derechos humanos dicen que la tortura policial sigue siendo muy común en México, pero el caso de Wooden, ocurrido en 2013, es inusual por dos aspectos: es ciudadano estadounidense y logró una orden judicial para una investigación penal sobre la golpiza.

Una pesquisa realizada en 2014 por la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del estado de Guerrero, formada por el gobierno, halló que la policía de Taxco detuvo ilegalmente a Wooden, se contradijo sobre cómo se habían producido sus lesiones y esencialmente mintió sobre su alcance.

Se determinó que el estadounidense había quedado cubierto de magulladuras, rasguños y cortes.

La comisión emitió una directiva que decía que las autoridades municipales deberían castigar a los responsables y pagar una indemnización.

Tras dos años sin avances, un juez federal ordenó el pasado 30 de junio que el gobierno de México abra una investigación penal formal por tortura y secuestro en el caso de Wooden.

“Esto abre una brecha nueva, poco explorada, poco utilizada” para obligar a las autoridades a investigar las miles de quejas por torturas en México, dijo Mario Santiago, un abogado del grupo de derechos humanos Idheas, que representa a Wooden.

“Sabemos que suceden cientos o miles de denuncias de torturas, todo el tiempo en este país (…) Hay impunidad, hay una falta de investigación”.

Wooden, que había estado viviendo en Texas, se mudó a Taxco atraído por su afamada industria de la joyería en plata, que había sido reactivada por el aventurero estadounidense William Spratling en la década de 1930.

Pero en los últimos años, la localidad de la época colonial ubicada al sur de la Ciudad de México está controlada por los cárteles de la droga. En 2010, las autoridades descubrieron 55 cadáveres en estado de descomposición que habían sido arrojados a una mina abandonada cerca de la localidad.

Tan pronto como abrió su tienda, recuerda Wooden, comenzó a recibir amenazas de un vecino que decía ser miembro del cártel Guerreros Unidos y le pedía un pago de 10,000 pesos mensuales para su protección.

Cuando el vecino sacó un machete y lo amenazó con enviarlo de vuelta a Estados Unidos en pedazos, ambos hombres llamaron a la policía, explicó Wooden.

Cuando los agentes aparecieron, recuerda, se fueron directamente hacia él pateándolo y propinándole puñetazos en el suelo. Lo detuvieron por estar ebrio y alterar el orden, acusaciones que Wooden niega.

Wooden no se engaña sobre lo que pudo haberle sucedido: las prácticas de la policía de Taxco son tan conocidas que el gobierno federal desarmó a todo el cuerpo durante un año y medio tras la detención de Wooden y pasó la vigilancia a agentes federales.

El exdirector de la policía de la ciudad, Eruviel Salado Chávez, fue detenido el mes pasado por cargos de crimen organizado y secuestro.

Está acusado de mantener estrechos vínculos con Guerreros Unidos, el grupo considerado responsables de muchos de los 100 cuerpos encontrados en fosas comunes en los alrededores de Taxco y la cercana ciudad de Iguala.

El gobierno federal dice que los 43 estudiantes desaparecidos en 2014 en Iguala fueron secuestrados por policías locales corruptos y entregados a Guerreros Unidos, que supuestamente los habrían matado.

“Parte de lo que me protegió es que soy extranjero y no tengo miedo”, explicó Wooden.

“Lo que me ocurrió a mi le ha ocurrido a otras personas (…) Familias enteras han desaparecido en estas situaciones”.

Cuando recuperó la consciencia en el interior de una celda tras la golpiza, “me di cuenta de que había sangre seca en el suelo, y no toda era mía”.

México aprobó una ley que establece sanciones para los abusos policiales en 1986, en medio de la consternación por el descubrimiento de cuerpos torturados en una comisaría de policía dañada por un terremoto. La norma, en teoría, se endureció en 1991, prohibiendo el uso de testimonios obtenidos bajo tortura.

Pero los escándalos que implican a policías, soldados y marines mexicanos siguen creciendo. Y el caso de Wooden es un ejemplo de lo difícil que es castigar estos abusos.

En un primer momento, el artesano presentó una demanda penal tras la paliza. Pero dijo que la retiró cuando un hombre en la oficina del juez lo llevó a un lado y le dijo: “Están planeando hacerte desaparecer si sigues haciendo ruido y pidiendo cargos”.

Además de los daños físicos, Wooden dijo que parte de su equipo fue sustraído. Él y su esposa se marcharon de Taxco por miedo y se trasladaron a otras partes del país. Apunta que no ha podido embarcarse en nuevos proyectos por sus lesiones y falta de dinero para comprar materiales.

Nadie ha entrado en prisión por torturar a Wooden. Dos de los agentes de policía recibieron advertencias y se les pidió que tomasen clases sobre derechos humanos, aunque Santiago apunta que no está claro si llegaron a hacerlo.

“Hay impunidad, hay una falta de investigación. Y como le sucedió a él, le sucede a mucha gente”, dijo Santiago.

“Lo que buscamos es la modificación estructural, hacer modificaciones a las estructuras que permiten que estas violaciones existan”.

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Cómo llegó a Líbano la carga de nitrato de amonio que causó la devastadora explosión

Antes de dejarse en un almacén del puerto de Beirut durante 6 años el nitrato de amonio que causó la explosión tenía un destino muy distinto.
6 de agosto, 2020
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El MV Rhosus llegó a Beirut en 2013 con las 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

EPA
El MV Rhosus llegó a Beirut en 2013 con las 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

¿Cómo llegaron al puerto de Beirut las 2,750 toneladas de nitrato de amonio?

Esa es la pregunta que muchos se hacen desde que el presidente de Líbano, Michel Aoun, señalara al nitrato de amonio que llevaba seis años en el puerto de la capital en la explosión que dejó al menos 137 muertes y más de 5,000 heridos.

Y las miradas se han puesto en un hecho acontecido en 2013, cuando un barco arrendado por un ruso y con bandera de Moldavia atracó de emergencia en Beirut por problemas técnicos.

El gobierno no ha dicho que ese sea el origen del nitrato de amonio de la explosión, pero el barco transportaba, precisamente, la cantidad de 2,750 toneladas que fueron confiscadas por las autoridades libanesas.

Imagen del puerto de Beirut tras la explosión.

Getty Images
2,750 toneladas de amonio estuvieron almacenadas en el puerto de Beirut durante seis años.
beirut

BBC

El nitrato de amonio es un compuesto que puede ser utilizado como fertilizante pero también en la fabricación de explosivos.

Si no se almacena en las condiciones adecuadas, como parece ser el caso de lo que había en la capital libanesa, puede resultar muy peligroso.

A pesar de que el director general de Aduanas, Badri Daher y el encargado del puerto, Hassan Koraytem, advirtieron en repetidas ocasiones sobre el peligro que suponía mantener el nitrato de amonio sin las medidas de seguridad requeridas, su llamamiento fue ignorado.

Mientras que la pregunta sobre por qué se descuidó el nitrato de amonio durante seis años parece ser la clave de la investigación, al menos comienza a dilucidarse de dónde pudo proceder el compuesto.

Cómo acabó el nitrato de amonio en el puerto de Beirut

Las 2,750 toneladas de nitrato de amonio que investiga el gobierno libanés es la misma cantidad que las autoridades confiscaron a un buque de carga llamado MV Rhosus en 2013.

El MV Rhosus llevaba la bandera de Moldavia y transportaba el nitrato de amonio desde Georgia hasta Mozambique, pero sufrió problemas técnicos durante la travesía y tuvo que parar en Beirut.

rHOSUS

Reuters
En 2014, los tripulantes del Rhosus protestaron por haber sido retenidos en Beirut.
Rhosus

EPA
El Rhosus llegó a Beirut navegando con bandera de Moldavia.

Una vez allí, la nave fue inspeccionada por las autoridades libanesas y se le prohibió reemprender la ruta por no pagar las tarifas portuarias correspondientes, de acuerdo a un reporte de 2015 de Shiparrested, una red de abogados que gestiona asuntos legales de buques de carga.

El antiguo capitán de ese buque, el ruso Boris Prokoshev, fue entrevistado esta semana por la cadena rusa Radio Libertad de Siberia.

Según Prokoshev, la nave pertenecía al ciudadano ruso Igor Grechushkin, el cual se desentendió del asunto y no respondió al llamado de tripulantes y abogados para pagar las tarifas y continuar con la travesía.

Algunos de los tripulantes que iban en el barco fueron liberados, pero el capitán Prokoshev, otro ciudadano ruso y tres ucranianos fueron retenidos.

Ruta del Rhosus antes de llegar a Beirut.

BBC

Posteriormente, la carga de nitrato de amonio fue confiscada por las autoridades y trasladada a un contenedor del puerto por motivos de seguridad.

Shiparrested, que gestionó la liberación de los cuatro tripulantes retenidos, publicó que “la embarcación había sido abandonada por sus dueños”.

“Los esfuerzos por ponerse en contacto con los dueños y arrendatarios del barco así como con los compradores de la mercancía para pagar las tasas no fructificaron”, reportaron los abogados.

Prokoshev sostiene que Grechushkin aún le debe dinero a él y los tripulantes por los servicios prestados. Sin embargo, sus demandas no han tenido éxito porque este ya no reside en Rusia.

El antiguo capitán también aseguró en la entrevista con Radio Libertad que el barco estaba dañado por falta de mantenimiento y que se hundió después de haber sido liberados.

La BBC intentó ponerse en contacto con Grechushkin, pero no obtuvo respuesta.

Por qué nunca se movió el nitrato de amonio del puerto de Beirut

Desde el servicio árabe de la BBC, señalan que dar respuesta a esa pregunta es la clave a la hora de dirimir responsabilidades.

Según Nidale Abou Mrad, periodista de la BBC, muchos libaneses culpan a la corrupción y falta de liderazgo del país, un problema que llevan denunciando desde hace años.

Por su parte, el presidente Aoun prometió que se llevaría a cabo una investigación transparente.

El encargado general del puerto, Hassan Koraytem, y el director de aduanas libanesas, Badri Daher, insisten en que avisaron del peligro del nitrato de amonio almacenado pero que se les ignoró constantemente.

Bomberos buscan desaparecidos entre los escombros.

Getty Images
A la explosión siguió una frenética búsqueda de desaparecidos.
Barco destrozado en el puerto de Beirut.

Getty Images
El puerto de Beirut quedó devastado tras la explosión.

“Requerimos que fuera reexportado pero no ocurrió. Dejamos que los expertos e involucrados determinen por qué”, dijo Daher a la cadena libanesa LBCI.

De acuerdo a documentos oficiales, los funcionarios de aduanas enviaron cartas al sistema judicial buscando una solución hasta seis veces entre 2014 y 2017.

A causa de la investigación, el gobierno anunció este miércoles que se había puesto en arresto domiciliario a los encargados de vigilar el nitrato de amonio en el puerto.

Y el Consejo Superior de Defensa de Líbano ha prometido que los responsables se enfrentarán al “máximo castigo posible”.


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