¿Es tu cerebro masculino o femenino?
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BBC Mundo

¿Es tu cerebro masculino o femenino?

¿Será que las diferencias entre hombres y mujeres nacen con nosotros, derivadas de la cognición de nuestro cerebro, o son comportamientos aprendidos?
BBC Mundo
Por BBC Mundo
31 de julio, 2016
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Hay quienes te dirían que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus.

De acuerdo con la mitología popular, las niñas son agraciadas con la inteligencia emocional y los niños tienen facilidad para la lógica y la mecánica.

Aunque los comportamientos típicos femeninos y masculinos efectivamente se reproducen en nuestra vida cotidiana, numerosos estudios han demostrado que ningún género tiene una mejor aptitud para una u otra tarea cognitiva.

Entonces, ¿será que las diferencias entre hombres y mujeres nacen con nosotros, derivadas de la cognición de nuestro cerebro, o son comportamientos aprendidos?

¿Qué hay en un cerebro?

señales de Marte y VenusTHINKSTOCK
Hay quienes dicen que pertenecemos a mundos diferentes.

Si bien es cierto que las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres son mínimas, hay diferencias en la forma en que responden a la enfermedad y el tratamiento.

  • Derrames

Los hombres son menos propensos a tener derrames fatales.

Los derrames afectan a las mujeres con más severidad que a los hombres, particularmente después de la menopausia.

Las células cerebrales de las mujeres mueren más rápido tras un derrame debido a los cambios hormonales.

  • La enfermedad de Alzheimer

Las mujeres de 60 años y más tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que los hombres.

La investigación sobre las diferencias en el cerebro entre los géneros podría cambiar la forma en que tratamos las enfermedades de Huntington, de Alzheimer y trastornos psiquiátricos como el bipolar.

Escena en una exposición de arte frente a la imagen de un cerebro.AP
Las mujeres sufren más.
  • El dolor

Los hombres y las mujeres experimentan dolor de manera diferente.

Las mujeres experimentan más dolor durante sus vidas, al sufrir por ejemplo 40% más dolor por osteoporosis que los hombres.

Eso puede alterar la manera en la que tratamos el dolor.

  • Heridas en la cabeza

Las mujeres se recuperan de lesiones en la cabeza más rápido debido a los altos niveles de progesterona.

Un estudio con ratas de 2010 mostró que la hormona menstrual progesterona mejoraba las posibilidades de supervivencia.

¿El tamaño importa?

Un estudio de 2014 de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, confirmó que el cerebro promedio de los hombres es 10% más grande que el de las mujeres.

Pero más grande no significa necesariamente mejor.

Cerebro de hombre (der.) y de mujer (izq.)
A la izquierda, el del hombre; a la derecha, el de la mujer: la diferencia de tamaño existe pero ¿y qué?

Es sorpresivamente difícil vincular las diferencias en el comportamiento con la anatomía“, le dice a la BBC la anatomista Alice Roberts, mientras observa una bandeja con cerebros humanos.

“Hay mucho debate sobre los cerebros de ambos géneros pero hay una cosa en la que todo el mundo está de acuerdo: los cerebros de los hombres tienden a ser más grandes que los de las mujeres”.

No obstante, señala, no podemos olvidar que hay una enorme variedad entre los cerebros de ambos géneros, de manera que no es raro encontrar femeninos grandes y masculinos pequeños.

Y, a pesar de esa diferencia de 10% en promedio, los científicos no han encontrado ninguna diferencia en los niveles de inteligencia.

En pruebas de coeficiente intelectual, los hombres y las mujeres obtienen más o menos las mismas calificaciones.

TestTHINKSTOCK
Las pruebas muestran que el tamaño no importa.

“Además de las diferencias de tamaño, se ha dicho que hay diferencias en las estructuras en el interior del cerebro“, explica Roberts.

“Una de ellas es la conexión entre el sistema y las hormonas, la parte del cerebro que se comunica con los testículos y los ovarios. Pero eso no se ha podido demostrar”.

“Otra área que algunos sospechan puede ser distinta es el hipocampo, que está vinculado a la memoria. Tiende a ser más grande en los cerebros de las mujeres. Pero en las pruebas de memoria, tampoco se ha encontrado ningún vínculo… ninguna diferencia”.

“Así que aunque podemos ver algunas diferencias en la estructura, eso no se traduce necesariamente en diferencias obvias en el comportamiento“, concluye la anatomista.

Por vías diferentes

Entonces, ¿cuál es la causa de las diferencias entre el cerebro promedio de los hombres y mujeres?

Gráfico de cerebro de hombre y mujer
¿Estaremos conectados de distintas formas?

Un equipo de científicos en Filadelfia (EU), dirigidos por el Dr. Verma Ragini, mapeó las conexiones neurológicas en el cerebro de los hombres y las mujeres.

Encontraron diferencias de género en los patrones de conexión o “vías” entre los dos hemisferios del cerebro.

Las mujeres muestran vías más fuertes entre los hemisferios derecho e izquierdo de sus cerebros.

Las vías en los hombres conectan el frente y la parte posterior del cerebro.

El equipo observó que esta divergencia no existe en los niños, sólo se desarrolla en la adolescencia.

¿Naturaleza o crianza?

Puede ser tentador pensar que los cerebros de los dos sexos están “integrados” de diferentes maneras.

Pero el cerebro es muy plástico, y se desarrolla en respuesta a cómo se usa.

Es por ello que cualquier diferencia en las conexiones podría surgir debido a factores sociales y culturales, incluidos los estereotipos de género.

CerebroSCIENCE PHOTO LIBRARY
Por más que lo examinan, aún no encuentran lugares que nos hagan distintos.

Es probable que los niños y los hombres puedan desarrollar mejores habilidades espaciales, ya que siempre se les ha animado a hacer deporte.

Las mujeres pueden ser mejores para ponerse en el lugar de otros y ayudar, porque eso es lo que la sociedad espera de ellas.

A pesar de que es fascinante poder trazar la arquitectura del cerebro vivo, la verdad es que las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos son muy pocas y pequeñas.

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Cuartoscuro Archivo

De estudiante de prepa a sostén económico: la muerte de su padre por COVID colapsó la vida de Iván

En México tres de cada mil niños han perdido al menos a uno de sus padres o cuidadores primarios a causa del COVID. El país es el tercero con más menores huérfanos a consecuencia de esta enfermedad.
Cuartoscuro Archivo
25 de julio, 2021
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La muerte por COVID, de Ricardo, su padre, sacó a Iván, de 16 años, de la escuela. En lugar de cursar el primer año de preparatoria, el adolescente ha tenido que trabajar como ayudante de albañil y vender dulces.

Hay días que llega a su casa solo con 200 pesos, que le da a su madre, María de Lourdes, para ayudar con los gastos de ellos dos y de sus tres hermanos. Marlén, de 14 años; José, de 13, y Cristián, de 6 años.

El COVID-19 le cambió a esta familia la vida por completo. Perdieron al padre, Ricardo, que era el sostén económico principal. El 23 de septiembre de 2020 falleció en el hospital La Raza, del IMSS, en la Ciudad de México.

Lee: Bolear zapatos a domicilio y vender dulces en camiones, el camino de una madre para enfrentar la crisis por COVID

Trabajaba en un restaurante. Las hijas de la dueña contrajeron COVID y él fue el designado para llevarles la comida mientras hacían cuarentena. Empezó con síntomas y a los pocos días le faltó el aire. También María de Lourdes se enfermó. Ella no necesitó ingresar al hospital. Pero de una semana a otra se quedó viuda a cargo de cuatro hijos.

En México, tres de cada mil niños o niñas han perdido a al menos uno de sus padres o cuidadores primarios en esta pandemia de COVID-19, de acuerdo con los resultados de un estudio hecho por la Universidad de Oxford y publicado por la revista científica The Lancet.

Los menores que se enfrentan a esta orfandad quedan expuestos a la pobreza, el abuso y la institucionalización. Son niños y niñas que de una o dos semanas a la otra han perdido a quien era su principal sostén económico o su principal apoyo emocional.

De acuerdo con los resultados de la investigación, a nivel mundial, desde el 1 de marzo de 2020 y hasta el 30 de abril de 2021, se estima que un millón 134 mil niños perdieron a sus cuidadores principales, incluido al menos uno de los padres o abuelos con custodia.

Mientras que un millón 562 mil niños enfrentaron la muerte de al menos un cuidador primario o secundario. Entre dos y cinco veces más niños tienen padres fallecidos que madres fallecidas.

El país con más niños huérfanos por COVID, de entre los 21 que se evaluaron en el estudio, es Perú con diez por cada mil, Sudáfrica, con 5 por cada mil, después le sigue México, con 3 por cada mil (un total de 131 mil 325 niños y niñas), Brasil y Colombia, con dos por cada mil, e Irán, Argentina, Rusia y Estados Unidos, con uno por cada mil.

María de Lourdes y sus hijos tuvieron que dejar la casita que rentaban e irse a vivir con los abuelos maternos. El señor, de 56 años, es albañil, por la pandemia le bajó mucho el trabajo y ahora, de cuando en cuando, apenas consigue algún trabajillo. La abuela, de 54 años, padece del corazón y ya no puede hacer mucho esfuerzo. Trabajaba en un negocio de quesadillas, pero tuvo que abandonar el empleo por su mala salud.

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La familia no ha sido beneficiaría de ningún programa de gobierno. Nadie se ha acercado a ofrecerles apoyo. Por parte del trabajo del padre no obtuvieron más que mil pesos para los gastos funerarios. Él estaba en uno de esos empleos precarios que ya son mayoría en el país, en el que las personas están por honorarios y no tienen ninguna prestación. No tenían seguro social, en La Raza lo recibieron porque están aceptando a los afectados por el virus, aunque no sean sus derechohabientes.

Cuando Ricardo murió, María de Lourdes estaba enferma, le llevó meses recuperarse, tenía secuelas, hasta ahora dice que todavía le dan ataques de tos. También cayó en una fuerte depresión. El hijo mayor se volvió cabeza de la familia, a los 15 años, y se lanzó a buscar trabajo.

The Lancet señala como parte del estudio que la orfandad y las muertes de cuidadores son una pandemia oculta asociada a las muertes por COVID-19, y asegura que los datos muestran la necesidad de un pilar adicional en la respuesta a la epidemia, que incluya evitar más muertes y cuidar a estos niños.

“Iván llegaba todo cansado, con las manos y los hombros todos lastimados de subir el material, así que yo decidí que aun con lo mal que estaba tenía que salir a conseguir empleo, le dije, no, yo me tengo que ir a trabajar, hijo, esa responsabilidad es mía”, dice María de Lourdes.

La mujer consiguió trabajo haciendo tortillas, en un lugar de antojitos, donde trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde y gana 250 pesos al día. Pero aunque su madre ya tenía empleo, Iván no quiso volver a la escuela. Sabe que el dinero que gana ayuda al sostén de la familia, a la que ahora se han sumado los abuelos, que también se empeñan en conseguir algún ingreso.

“Mi mamá vende dulces y vende gorditas los fines de semana. Mis otros hijos le ayudan en lo que pueden. Todos tuvieron que dejar la escuela el ciclo escolar pasado. No había dinero para el internet ni quien les ayudara con las lecciones y las tareas, así que también perdieron las becas que recibían”, dice María de Lourdes.

Cuando no encuentra trabajo en la construcción, Iván vende dulces, cacahuates, lo que puede para ganar un poco de dinero, hay veces que no vende nada, lo más que ha sacado son 200 pesos al día. “Pone un puesticillo en la colonia, aquí en Ex Ejido de Tepeolulco, en Tlalnepantla, Estado de México, ahí ofrece a los pasantes, cacahuates, chocolates, paletas, chicles”.

En noviembre de 2020, la Secretaría de Educación Pública suscribió un convenio con otras instituciones para identificar a niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad por la pandemia de COVID-19. El objetivo es darles acceso prioritario a las Becas para el Bienestar Benito Juárez, pero para eso tienen que estar en la escuela.

Para el ciclo escolar que viene, María de Lourdes está tratando de que todos sus hijos vuelvan al colegio. “Pero fui a ver lo de las inscripciones y tengo que pagar 500 pesos de cuota por cada uno. No he tenido para completar. Además hay que pagar material y útiles. Piden gel y jabón, y está bien, pero yo no tengo para comprar todo eso”.

La familia tiene muchos gastos también porque el menor de los hijos, Cristian, se enferma muy seguido de las vías respiratorias y cada vez pagan la consulta con un médico de farmacia, y los medicamentos.

De Iván, María de Lourdes dice que está tratando de convencerlo de que debe seguir estudiando. “Pero dice que no, que no va a alcanzar. Todos mis hijos, sobre todo los mayores, perdieron sus sueños, sus ilusiones. Antes decían que querían hacer esto y lo otro, llegar lejos. Ahora dicen, pero no, no hay dinero”

María de Lourdes cuenta que sus hijos tratan de estar bien o aparentan estar bien. “Como yo me deprimí mucho, creo que no quieren que vuelva a estar así y me dan ánimos. Si están mal, no lo dicen, para que yo no me ponga mal. Pero yo sé que Iván, por ejemplo, está muy frustrado y desesperado por la situación en la que estamos”.

Dado que el COVID-19, dice el estudio de The Lancet, puede provocar la muerte en unas semanas, las familias tienen poco tiempo para preparar a los niños para el trauma que experimentan cuando muere el padre o cuidador.

Los niños que quedan en orfandad tienen mayores riesgos de experimentar problemas de salud mental; violencia física, emocional y sexual; y pobreza familiar. Estas experiencias adversas aumentan el riesgo de suicidio, embarazo adolescente, enfermedades infecciosas como el VIH / SIDA y enfermedades crónicas.

El apoyo psicosocial y económico, subraya el estudio, puede ayudar a las familias a criar a los niños privados de sus cuidadores y ayudar a garantizar que se evite la institucionalización.

Ante la pérdida de Ricardo y la falta de cualquier ayuda, María de Lourdes dice que no les queda más que echarle ganas. “A nadie le importa que hay días que uno no tiene ni para comer. Yo estoy igual que mi esposo, trabajando seis días a la semana, hasta los domingos, echando tortillas, sin seguro médico, sin nada. Mis hijos perdieron su año en la escuela, no sé cómo van a entrar al que sigue, y a nadie le importa”.

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