close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Archivo Cuartoscuro
Por negligencia, extirpan útero a joven de 19 años en Aguascalientes: CNDH
Médicos de un hospital público le negaron el servicio y la remitieron a una clínica privada, donde tuvieron que extirparle el útero, ante el "sangrado incontrolable" que sufría.
Archivo Cuartoscuro
Por Paris Martínez
15 de julio, 2016
Comparte

En 2014, Sharon de 19 años, acudió a su Centro de Salud, en Norias de Ojocaliente, Aguascalientes, luego de varios días con sangrado vaginal y dolores en el vientre.

Aunque Sharon era beneficiaria del Seguro Popular, en este centro de salud comunitario se le pidió acudir a una clínica particular, para realizarse valoraciones preliminares.

Una vez en la clínica particular, a Sharon le diagnosticaron “embarazo ectópico”, es decir, la implantación de un óvulo fuera del útero, una condición de salud con alto índice de mortalidad en México.

Con ese diagnóstico, Sharon volvió a la clínica de su comunidad, adscrita a la Secretaría de Salud de Aguascalientes.

Para entonces, ya sumaba 28 días con sangrado continuo, además de un abultamiento dentro de su vientre que, a simple tacto, podía ser desplazado.

Aún así, los médicos de la clínica pública le advirtieron que tenía que hacerse aún más análisis, esta vez en un hospital del sector público, para poder determinar su condición de salud, bajo el argumento de que  los resultados de la clínica particular a la que la habían referido no eran “confiables”.

Ese mismo día, Sharon acudió al Hospital de la Mujer de Aguascalientes, de la Secretaría de Salud, en donde la joven fue informada de que el Seguro Popular no cubría los nuevos exámenes que requería, por lo que le sugirieron, por segunda ocasión, asistir a una clínica privada.

Y Sharon así hizo: ese 28 de abril, luego de salir del Hospital de la Mujer, Sharon terminó en el área de urgencias de un hospital privado, en donde tuvieron que extirparle el útero, ante el “sangrado incontrolable” que sufría.

Su condición era tan grave cuando llegó a este hospital privado, que sus médicos decidieron que no estaban en condiciones de auxiliarla, por lo que solicitaron una ambulancia al mismo Hospital de la Mujer en donde, horas antes, la habían rechazado.

La ambulancia nunca llegó y, por ello, los médicos privados decidieron arriesgarse y, aún sin tener todas las condiciones necesarias para intervenirla, le practicaron una cirugía de emergencia que finalmente le salvó la vida.

Sharon, sin embargo, nunca podrá tener hijos, además de que, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fue víctima de violaciones a dos derechos fundamentales: el derecho a la protección a la salud y el derecho a la integridad personal.

Cuando la CNDH comenzó a investigar este caso, la misma Secretaría de Salud de Aguascalientes negó que Sharon alguna vez haya estado en el Hospital de la Mujer.

Esta posición de las autoridades estatales, no obstante, quedó desmentida con los mismos registros del hospital, en donde se asentaba que Sharon sí había acudido a solicitar atención, en un momento en que su condición de salud ya era muy grave, sin que recibiera ningún tipo de auxilio.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, además, constató que cuando Sharon acudió a la clínica de su comunidad, en ésta no se aplicaron los protocolos de atención médica establecidos para auxiliar a mujeres con embarazo ectópico, a pesar de que presentaba claros síntomas de dicho padecimiento.

En esa clínica, Sharon había sido valorada por dos médicos diferentes, y ambos incurrieron en la misma omisión.

A causa de todas estas deficiencias, Sharon enfrentará secuelas “vitalicias” e “irreversibles”, además de que su proyecto de vida se vio afectado seriamente, según concluyó la CNDH, razón por la cual demandó al gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, aceptar la responsabilidad por estos hechos, y reparar el daño en la medida de lo posible: proporcionando rehabilitación médica y psicológica a Sharon, así como una indemnización económica.

Solicitó además que los tres servidores públicos involucrados en los hechos sean sometidos a procedimientos “disciplinarios”.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
La misteriosa obsesión con el número 11 de Solothurn, una pequeña ciudad suiza
Solothurn tiene 11 iglesias, 11 torres y 11 fuentes. Pero esto es solo un ejemplo de la obsesión centenaria de esta ciudad a unos 20 kilómetros de la capital suiza, Berna, con el número 11. ¿Cuál es su origen?
17 de marzo, 2019
Comparte
Un reloj con 11 horas

Mike MacEacheran
Un reloj con solo 11 horas es parte de la peculiar relación de la ciudad suiza de Solothurn con el número 11.

Una mañana, exactamente a las 11:00, Therese Stählin esperaba en silencio frente a la entrada de la ciudad barroca de Solothurn, mirando el reloj.

"A las 12:00, tenemos que estar cerca de nuestro reloj que sólo marca 11 horas", dijo a mi llegada.

Las 11 son el momento más propicio para reunirse en la ciudad, me había dicho en un correo electrónico unos días antes, pero era igualmente importante para nosotros estar a tiempo para el mediodía.

Teníamos que darnos prisa.

Cruzando un puente peatonal sobre el río Aare, giró a la izquierda en Klosterplatz, avanzando por un gran almacén del siglo XVIII, de prisa hacia un lugar que revelaría mucho sobre la historia y la extraordinaria obsesión de esta ciudad poco conocida cercana a las montañas del Jura, en Suiza.

Escondida de la vista, en el muro oeste de un banco de inversión hay un reloj montado en la pared. Y es una clave para una curiosidad desconocida incluso para la mayoría de los suizos.

El reloj marca solo 11 horas y el número 12 no existe, es una anomalía confusa para cualquier transeúnte foráneo.

Pero no se equivoquen, no es un accidente.

Vista de Solothurn

Mike MacEacheran
El número 11 se puede encontrar en casi todos los rincones de la ciudad de Solothurn, Suiza

Cuando sus 11 engranajes se mueven para hacer sonar sus 11 campanas -activadas por un arlequín que da martillazos en horarios aleatorios de 11:00, 12:00, 17:00 y 18:00- la escultura de metal hace repicar el Solothurner Lied, el himno no oficial de la ciudad.

El reloj no solo dice la hora, aunque de una manera desconcertante, sino que ayuda a revelar la fascinación de la ciudad con el número 11.

Solothurn, fundada por los romanos hace 2.000 años, pero olvidada por muchos visitantes hoy en día debido a su proximidad a la cercana capital de Berna, es una ciudad absorta por el 11.

No es ni un truco ni el resultado de una coincidencia, pero la ciudad tiene 11 iglesias, 11 capillas, 11 fuentes, 11 torres y 11 museos, un conjunto arquitectónico asombroso.

Los sitios datan del siglo XV hasta nuestros días. Algunos están desgastados por el tiempo y anticuados, otros como el ENTER, el único museo de Suiza dedicado a las computadoras y la tecnología, son decididamente modernos.

Una calle central de Solothurn

Getty Images
Solothurn tiene 11 iglesias, 11 capillas, 11 fuentes, 11 torres y 11 museos.

La mayoría de las veces, los visitantes hacen poco más que contemplar el edificio más antiguo de la ciudad, o el reloj astronómico con sus estrellas doradas, orbes y figuras en movimiento de un rey, un caballero y un esqueleto.

Pero yo quería ir más allá.

Por una parte, Stählin no pretende ser una experta numeróloga, solo una entusiasta.

Su autoridad en el tema proviene de crecer en la ciudad y estar feliz de compartir sus conocimientos como historiadora.

"Esta historia nunca morirá", me dijo mientras observábamos cómo el reloj de 11 horas terminaba de sonar.

"Pero ahora debemos irnos, todavía tienes que ver nuestra obra maestra numérica".

Bajando por Judengasse, o calle de los judíos, pasamos por un impresionante edificio que una vez fue el hogar del Gremio de los Herreros, una de las 11 sociedades medievales de la ciudad.

No pasó mucho tiempo antes de llegar al lugar del que Stählin estaba hablando: la magnífica Catedral de San Ursus, resplandeciente en el sol de mediodía.

En este magnífico lugar, el número 11 está vivo a un nivel casi inconcebible.

Fue construida, algo predecible, en 11 años, y concebida por el arquitecto italiano Gaetano Matteo Pisoni, quien impregnó el edificio con una multitud de símbolos y signos.

La catedral alude a algún elemento críptico en el proceso de su creación, pero también a secuencias numéricas que en última instancia se suman a algo mucho más poderoso.

De pie frente a su fachada románica, lo que sorprende al espectador es la calculada brillantez del interior de la catedral.

Hay 11 escalones, seguidas por otros 11, luego un tercer conjunto.

Hay dos fuentes clásicas que flanquean la escalera, una de Gideon y otra de un Moisés con cuernos de demonio, cada una adornada con 11 grifos finos que gotean agua en las piletas de abajo en el calor del verano.

Una plaza de Solothurn

Alamy
La ciudad fue fundada en la Edad Media y a lo largo de los siglos la obsesión con el once se afianzó.

Hay 11 puertas, mientras que la altura de la estructura se divide en tres partes, de 11 metros cada una, y todo está dominado por el campanario de 66 metros de altura. Que esta torre oculte un carillón de campanas de una oncena no debería sorprender.

"Pisoni desató la idea", dijo Stählin, como si todavía estuviera desconcertada por el concepto después de todos estos años.

"Le fue instruido por el gobierno del momento incluir el número 11. Y lo hizo. En todos lados. Incluso uno de los altares está hecho de 11 tipos de mármol".

En cualquier otro lugar, la catedral de la ciudad tendría un murmullo de las charla de los visitantes. Aquí no.

Es como si Solothurn hubiera quedado fuera de la historia y hubiera sido olvidada.

En el interior, solo yo, mi guía y los ecos de nuestras pisadas retumban en la nave mientras caminamos hacia la piedra de la 11ª bandera, colocados en el corazón del edificio.

Es ahí el único lugar desde donde se pueden ver los 11 altares de la catedral. Noté que las bancas también estaban dispuestas en filas de 11.

Un puente de Solothurn

Getty Images
Solothurn se encuentra cerca de la ciudad de Berna, en los márgenes del rio Aare.

Todos en Solothurn conocen esta historia, por supuesto, pero nadie puede recordar exactamente cómo o por qué su ciudad se obsesionó tanto.

Una leyenda popular habla de los elfos mágicos que vinieron de la cercana montaña Weissenstein para animar a los habitantes de la ciudad, que trabajaban duro pero sin muchos resultados..

La adopción del número 11, o ‘elfo’ en alemán, fue el homenaje de los ciudadanos a sus salvadores. O eso dice el cuento.

Una explicación mucho más razonable son las connotaciones bíblicas del número, y muchos habitantes de Solothurn consideran que 11 es un número "santo" y profético.

En la numerología, el 11 se considera el más intuitivo de todos los números, comúnmente asociado con la fe y los médiums, pero las creencias de los fieles en la Catedral de San Ursus son igualmente convincentes.

"Había 12 apóstoles, pero 11 representa el sueño de tratar de lograr algo mejor", dijo Stählin, cerrando la puerta detrás de nosotros al salir de la catedral.

"Para nosotros simboliza nuestra interminable búsqueda de la perfección, es un código para la esperanza".

https://www.facebook.com/EmbajadaSuizaBuenosAires/videos/2057850477812589/

Si la religión es una hebra del ADN numerológico de Solothurn, la geopolítica es otra.

A lo largo de la historia, los ecos adicionales del número se remontan a la Edad Media tardía, y no hay necesidad de buscar demasiado para encontrar un patrón.

En 1481, Solothurn se convirtió en el undécimo cantón de la Confederación Suiza, y en el siglo XVI, el cantón se había dividido en 11 protectorados.

Y es más, la primera vez que se menciona el número, en 1252, los gremios que votaron por el primer consejo de la ciudad eligieron a 11 miembros.

Es imposible comprender completamente la mentalidad de la ciudad medieval de Solothurn, pero el número ahora es algo natural en la ciudad.

Es especialmente fascinante saber que los niños disfrutan de una celebración especial en su cumpleaños número 11.

Del mismo modo, Confiserie Hofer, una panadería que ya lleva 100 años, tiene el chocolate 11-i.

El concepto abstracto se ha convertido en una oportunidad aprovechada rápidamente por la cervecería insignia de la ciudad.

Muestras de cerveza

Mike MacEacheran
La Cerveza 11 es una de las bebidas producidas localmente en Solothurn.

"Mi padre es de Berna y nunca había oído hablar de la ‘historia del 11’", dijo el maestro cervecero Moritz Künzle, mientras me mostraba la cervecería de la casa – Öufi-Bier, o "Cerveza 11" en el dialecto local.

"Pero nos gustó la idea de un número como marca. Es inusual y memorable. Fuimos los primeros en hacerlo, pero ahora hay un ’11’ esto y un ’11’ aquello. Está creciendo cada año".

Un whisky de 11 años de edad, madurado en barriles de cerveza, también está en la carta.

Durante más de 500 años, Solothurn ha desarrollado una alianza extraordinaria con el número 11.

Es demasiado para ser un accidente y, en los próximos años, puede continuar de la misma manera.

Y pienso:: hace una semana solo habría sido un número cualquiera para mi.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=0Pw2fDyjwww

https://www.youtube.com/watch?v=gp-BJURhOlA&t=43s

https://www.youtube.com/watch?v=pa__B6ETqpo&t=13s

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.