3 novedades de iOS10, el nuevo sistema operativo de iPhone
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3 novedades de iOS10, el nuevo sistema operativo de iPhone

El sistema operativo iOS10 está disponible para quien desee instalarlo. Toma en cuenta que se trata de una versión en periodo de prueba hasta septiembre que esté disponible la definitiva.
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Por Yolanda Valery de BBC Mundo
9 de julio, 2016
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El gigante de tecnología Apple sacó esta semana su versión beta del nuevo sistema operativo para iPhone, el iOS10.

El iOS10 está disponible para cualquiera que desee instalarla y que no le importen las molestias derivadas del hecho de que se trata de una versión en periodo de prueba hasta que el próximo septiembre esté disponible la definitiva.

BBC Mundo recogió algunas de las novedades que este sistema traerá pronto a tu teléfono iPhone.

1.- Interfaz, imágenes y mensajes

El primer cambio que muchos usuarios notaron fue la eliminación del pase (o “swipe”) para desbloquear. En cambio, hay que presionar el botón de “home”.

Pero incluso antes, con solo levantar el aparato puede verse la pantalla de bloqueo. La idea es facilitar el acceso y respuesta a notificaciones y mensajes sin tener que abrir completamente las apps, con el uso de 3D Touch.

Una imagen de una palabra escrita a Los usuarios podrán enviar mensajes escritos con “a mano”.

La apariencia en general cambió ligeramente, le dice a BBC Mundo Fernando del Moral, del blog Apple5x1. Mientras que Julio César Fernández, desarrollador de aplicaciones Apple de Gabhel Studios, habla de las novedades en materia de imaginería.

Fernández lo explica porque “eso es lo que le gusta a la gente, los dibujitos”.

La página oficial de Apple presenta el sistema con tres palabras: “grande, audaz y bello”, y enumera una serie de novedades gráficas que afectan principalmente el servicio de mensajería.

El sitio menciona la posibilidad de enviar mensajes escritos con el dedo, burbujas de mensajes que cambian de apariencia (más grandes o más pequeñas, con movimiento o acompañadas de animaciones) y una variedad de etiquetasenriqueciendo el intercambio de mensajes.

“Todo eso lo han abierto muchísimo, de manera que, por ejemplo, cualquiera pueda hacer paquetes de stickers (etiquetas)“, dice Fernández.

2.- Inteligencia artificial

La inteligencia artificial es uno de los grandes cambios que destaca Fernández.

El iOS10, explica, tiene inteligencia artificial asociada a motor ligado al tecladque permite llevar la predicción de lo que la persona va a escribir a un nuevo nivel.

“Esa inteligencia artificial interpreta tus conversaciones y se va a adelantar a lo que tú quieres decir”, señala.

“Por ejemplo, si te preguntan dónde estás, te sugerirá la ubicación que tienes en el mapa, pero también va a aprender cómo te expresas. Si generalmente dices ‘yes’ cuando quieres responder ‘sí’, el aparato lo va a aprender y comenzará a sugerirlo”.

De la misma manera, el nuevo iPhone “ha mejorado la app de fotos haciéndola más inteligente con reconocimiento de rostros y objetos“, apunta Del Moral.

“Además se añade la posibilidad de que Apple nos cree clips automáticos de video con nuestras fotos y videos del carrete”.

En la práctica, eso permitirá visualizar, organizar y buscar fotos por palabras clave, como “montaña” o “mamá”.

3.- Integración

Lo que hemos dejado de último es, quizás, el mayor cambio de iOS10: la apertura del sistema para que los desarrolladores lo integren con toda clase de aplicaciones.

“Los usuarios están acostumbrados que cada vez tienen que hacer algo tienen que andar cambiando de aplicación. Lo que ha hecho es mejorar la integración del sistema para que todo sea más abierto”, explica Fernández.

“Por ejemplo, vas a poder no solo enviar mensajes, como ‘oye Siri (el asistente virtual de Apple), envía un Whatsapp a mi madre para que vaya calentando las lentejas’, sino que vas a poder hacer llamadas de audio a través de Whatsapp dentro del teléfono sin tener que entrar a la aplicación“.

El problema, explica el experto, es que esos cambios requieren que las aplicaciones mismas -Whatsapp en el ejemplo- efectúen actualizaciones. Y hasta que eso no pase, no se notará el cambio.

Pero “el hecho de que Siri se integre perfectamente con apps de terceros puede ser determinante para muchos usuarios que meditaban si usarlo o no“, añade Del Moral.

El veredicto

En general, expertos y comentaristas parecen haberle dado una recepción positiva a iOS10.

“Te das cuenta que Apple ha trabajado muchísimo en esta versión, es posible que sea una en las que ha sacado más novedades a nivel interno”, dice Fernández.

“Es un sistema operativo grandísimo, cargado de novedades visuales, pero sobre todo internamente, con lo que los desarrolladores jugarán un papel fundamental en hacer mejor el sistema a través de apps mucho más completas y con acceso a más funciones en el día a día”, sentencia Del Moral.

Con todo, este último sigue echando en falta “un mejor aprovechamiento del Touch ID, que por ejemplo nos permita apagar el dispositivo únicamente si ponemos nuestra huella”.

El logotipo de Apple con símbolosImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionApple necesita una respuesta positiva a su nuevo sistema.

“Esto permitiría reducir los robos o al menos no ponerles tan fácil a los ladrones el desactivar el GPS del iPhone que permitiría localizarlos”, afirma.

Pero serán los usuarios quienes tendrán la última palabra.

Y, tras los decepcionantes resultados financieros dados a conocer en abril de este año -con un 13% de caída en sus ganancias- vaya que Apple necesita una recepción positiva.

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Por qué acumular grasa corporal nos hace más vulnerables al COVID

El exceso de grasa en el cuerpo provoca problemas de suministro, de distribución y de entrada de aire que nos hacen más propensos a sufrir todo tipo de infecciones respiratorias, entre ellas la covid-19.
19 de enero, 2022
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Seguro que conoces la historia contada en “La ilíada” de Homero. Relata cómo los griegos, después de varios años intentando conquistar Troya, lograron su propósito gracias a un enorme caballo de madera en cuyo interior se ocultaron sus soldados.

Aprovechando la oscuridad de la noche, asaltaron la ciudad desde dentro.

Pues bien, parece que nuestro enemigo el SARS-CoV-2 ha encontrado un caballo de Troya inesperado en nuestro interior que le ayuda en su lucha: nuestra grasa corporal.

Un caballo de Troya para la infección por coronavirus

El SARS-CoV-2 entra en las células del organismo cuando una proteína de su envoltura, la llamada spike o proteína S viral, se une con la enzima convertidora de angiotensina tipo 2, molécula de la membrana de varios tipos de células humanas.

En el fenotipo obeso, la expresión de estas moléculas de membrana en el tejido adiposo aumenta.

Y eso convierte a la grasa en reservorio ideal del virus tras su entrada en el organismo, permaneciendo en el cuerpo de los pacientes con obesidad durante más tiempo.

Por si fuera poco, en modelos animales de obesidad se ha observado que la enzima convertidora de angiotensina tipo 2 también aumenta en las células pulmonares.

Eso implica un mayor número de sitios de unión para el virus y favorece la entrada de partículas virales en el epitelio pulmonar.

La intensidad de la infección aumenta, como también la respuesta local en los pulmones, principal lugar en el que se libra la batalla para evitar el desarrollo de la covid-19.

A esto hay que añadirle que las personas con obesidad presentan un estado inflamatorio crónico de bajo grado que activa una respuesta inmune local caracterizada por la movilización de células inmunes productoras de sustancias proinflamatorias.

Esto da lugar a una respuesta inmune deficiente que aumenta la susceptibilidad a las infecciones, entre ellas la producida por el SARS-CoV-2.

Este déficit inmune, junto con la situación previa de inflamación, puede ampliar la conocida tormenta de citoquinas desencadenada tras la infección viral, produciendo un empeoramiento de los síntomas.

Por otro lado, el exceso de grasa abdominal de las personas con obesidad impide el correcto desplazamiento del diafragma durante la respiración, reduciendo la capacidad pulmonar y generando dificultades que predisponen al desarrollo de infecciones respiratorias.

Obesidad

Getty Images

De hecho, no es la primera vez que la obesidad se define como factor de riesgo en las infecciones causadas por virus respiratorios.

En 2009, durante la pandemia causada por el virus influenza H1N1, la obesidad se asoció con un incremento en el riesgo de hospitalización e ingreso en la UCI tras la infección vírica.

Atascos y problemas de abastecimiento

Imaginemos el cuerpo de una persona con obesidad como una ciudad amurallada.

La alta cantidad de tejido adiposo disregulado que contiene hace que, en condiciones normales, la ciudad sufra una obstrucción en las vías de suministro (por hipertensión, aterosclerosis o patologías cardiovasculares).

Pero también dificultades con el suministro y la gestión de los alimentos (resistencia a la insulina y diabetes) y con la entrada de aire (por dificultades respiratorias).

El acceso esta ciudad, ya de por sí debilitada y enferma, sería relativamente fácil para un invasor como el causante de la covid-19, puesto que el tejido adiposo se comportaría como un caballo de Troya.

Es decir, serviría de refugio al nuevo enemigo. Quien, dicho sea de paso, se encontraría con más puertas de entrada en la zona verdes de suministro de aire de la ciudad (el pulmón, en nuestro cuerpo).

El desastre sería absoluto. Sobre todo porque cuando los soldados del ejercito inmune de la ciudad tratasen de expulsar al enemigo, su respuesta deficitaria provocaría aún más daños “urbanos” como consecuencia de la tormenta de citoquinas.

Además, al atacar al caballo de Troya (nuestro tejido adiposo), invadido por el virus, se produciría muerte adipocitaria.

Y las calles de la ciudad se llenarían de residuos (gotas de grasa), que las taponarían y nos predispondrían a desarrollar el síndrome del embolismo graso. Un síndrome que dispara la probabilidad de sufrir un evento trombótico.

Esto generaría aún mayores problemas de circulación de mercancías y distribución de alimentos.

En resumen, el exceso de grasa corporal no hace si no empeorar los síntomas de la infección por SARS-CoV-2 e incrementar el riesgo de hospitalización y muerte.

Ilustración de coronavirus

Getty Images
El coronavirus puede permanecer más tiempo en el cuerpo de los pacientes con obesidad.

Las “ciudades” viejas y de sexo femenino sufren más

Cuando la ciudad afectada por obesidad es de sexo masculino, la distribución del tejido adiposo a nivel visceral es mayor.

Eso provoca un incremento de citoquinas proinflamatorias que conduce a una mayor activación de las células inmunes, lo que hace a los hombres presentar un mayor riesgo de desencadenamiento de la famosa tormenta de citoquinas responsable del empeoramiento y agravamiento de los síntomas de la COVID-19.

Con todo y con eso, parece que el efecto devastador de la enfermedad en el largo plazo es mayor cuando esa ciudad pertenece al sexo femenino.

Ahora que ha pasado tiempo suficiente para ver las secuelas de la enfermedad, se ha podido comprobar que, dentro de los factores de riesgo de síndrome post-covid-19 , tener obesidad y ser mujer predispone a presentar covid persistente.

Siguiendo con el símil, desde el inicio de la pandemia se ha observado que ciudades más envejecidas (mayores de 55 años) tendrían más riesgo de ser totalmente destruidas por la invasión (mayor mortalidad).

Incluso en caso de personas con normopeso. Sin embargo, ya desde el principio de la pandemia observamos que la “ciudad obesa” joven sufría igual los efectos que “ciudades normopeso” de mayor edad.

Todo ello explica la mayor propensión de las personas con obesidad a desarrollar la infección por SARS-CoV-2 con síntomas más graves y necesitar hospitalización, ventilación mecánica y cuidados intensivos.

También explica por qué las personas con obesidad suelen requerir una hospitalización prolongada y tratamientos más intensos: tardan más tiempo en eliminar la presencia del virus.

Más a largo plazo, la presencia de obesidad aumenta el riesgo de desarrollar secuelas crónicas de covid-19.

Visto lo visto, deberíamos reflexionar sobre la necesidad de realizar importantes esfuerzos, tanto a nivel personal como desde todos los estamentos implicados, para implementar todas las medidas que ayuden a paliar la actual epidemia de obesidad.

*Marta Domínguez Álvaro es investigadora postdoctoral en enfermedades crónicas, de la Universidad Camilo José Cela y Silvia Salado Font es directora de la OTRI, Universidad Camilo José Cela. Este artículo se publicó en The Covnersation. Puedes leer la versión original aquí.


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