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Cuartoscuro
Nueva estrategia contra la contaminación en la CDMX: plantar 18 millones de árboles
La secretaría del Medio Ambiente anunció una reforestación "histórica" en la Ciudad de México y su zona metropolitana. La propuesta también incluye cambiar mil taxis con más de 10 años de antigüedad.
Cuartoscuro
Por AFP
11 de julio, 2016
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En la Ciudad de México y su zona metropolitana serán sembrados 18 millones de árboles en un esfuerzo para combatir la contaminación, que meses atrás se disparó a niveles no vistos en 13 años, anunció este lunes 11 de julio la secretaría del Medio Ambiente.

Será una “reforestación histórica” que contribuirá a “consolidar #el cinturón verde de la megalópolis”, dijo en rueda de prensa Rafael Pacchiano, secretario de Medio Ambiente.

La Ciudad de México y su zona metropolitana, una de las manchas urbanas más extensas del mundo, registró el 14 de marzo elevados niveles de contaminantes, lo que condujo a autoridades locales y federales a declarar una contingencia ambiental durante cuatro días, en los cuales se restringió principalmente la circulación de vehículos, estimados en unos 5,4 millones.

Pacchiano explicó que una serie de condiciones atmosféricas, entre ellas la ausencia de aire y el aumento de la temperatura, que en marzo alcanzó niveles récord al avanzar el termómetro 0,8 grados Celsius, hicieron que la temporada de concentraciones de ozono “fuera muy complicada”.

Otra medida anunciada por Pacchiano es la sustitución de 1.000 taxis con más de 10 años de antigüedad por vehículos híbridos en Ciudad de México y su vecino Estado de México, además de que se reforzará el programa de renovación del transporte de carga y de pasajeros.

En cuanto a las industrias, el funcionario explicó que se actualizarán 26 normas anti-contaminantes para que sean más estrictas.

De abril a junio, las autoridades ambientales anunciaron medidas anticontaminantes extraordinarias, lo que obligó a que los autos, sin importar su año de fabricación o que registren bajos niveles de emisiones, descansaran un día a la semana y un sábado al mes.

Desde el 1 de julio estas medidas fueron suspendidas pero se hicieron más estrictos los controles de emisiones contaminantes a los que deben ser sometidos los vehículos cada seis meses.

Según las autoridades, de los 5,4 millones de vehículos que circulan en la megaurbe, 14% tienen más de 23 años de antigüedad y carecen de convertidor catalítico, 22% son de 1994-2005 y tienen convertidores que deberían ser cambiados y 64% fueron comprados a partir de 2006 y tienen sistemas de diagnóstico a bordo (OBD), indispensable para que los autos puedan circular diariamente.

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La revolucionaria ley que permite convertir los cadáveres humanos en abono para jardines
El estado de Washington es el primero de EU en aprobar una ley que permite que el cuerpo se transforme en compostaje como una forma de entierro.
Getty Images
29 de abril, 2019
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“Polvo eres y en polvo te convertirás”: una máxima que se ha repetido por siglos como una forma de definir lo que ocurre con nuestro cuerpo una vez acaba la vida.

Sin embargo, en el estado de Washington, Estados Unidos, han decidido cambiar un poco esa aproximación: en vez de polvo, el cuerpo humano puede convertirse en el compostaje perfecto para jardines y cultivos en general.

O sea, que los restos humanos pueden ser los cimientos de un jardín florecido a las puertas de una casa o pueden servir para alimentar las raíces de los árboles.

La idea, que fue aprobada la semana anterior por el Senado estatal y está a la espera de la firma del gobernador Jay Inslee para su visto bueno final, es convertir el compostaje en una alternativa al entierro o la cremación, mediante un proceso que dura 30 días y por el que el cadáver se convierte en abono natural.

Una idea que cada vez tiene más adeptos en EE.UU. como una forma de aportar al medio ambiente después de la muerte. Y sobre todo, hacerlo de forma legal, porque en muchos países está prohibido disponer de restos humanos por fuera de cementerios o sitios de entierro autorizados.

Ataudes

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Se estima que más de la mitad de los cuerpos son cremados en EE.UU. y no enterrados como se hacía tradicionalmente.

Pero, ¿cómo cambia la forma en que se degrada el cuerpo con este método, comparado con el proceso que ocurre naturalmente con un cuerpo enterrado? ¿Y cómo puede ser beneficioso para el medio ambiente?

Maneras ecológicas de morir

De acuerdo al antropólogo forense Daniel Wescott, al cuerpo humano le toma meses degradarse en la tierra.

Y todo depende de la calidad del suelo. En un ambiente seco, el cuerpo puede terminar momificado. En zonas más húmedas, un rostro puede degradarse hasta llegar a los huesos en pocas semanas.

“Si tienes una buena cantidad de actividad de bacterias, en un mes el cuerpo humano ya debería estar degradado en la tierra“, le dijo Wescott a la BBC.

Pero es algo que cada vez pasa menos: más de la mitad de los cuerpos de quienes fallecieron en 2016 en Estados Unidos fueron cremados, no enterrados.

Y los que son enterrados van dentro de ataúdes de madera, que ralentizan el proceso de degradación.

Por eso, hay personas que llevan años pensando en que deberían extenderse otras maneras de ser depositado bajo tierra.

“La naturaleza sabe cómo transformar nuestros cuerpos en tierra. En abono“, le dijo a la BBC Nina Schoen, una de las promotoras de la idea de convertir el cuerpo humano en compostaje.

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Para 2035 se estima que solo el 15% de los entierros se realizarán de la forma tradicional.

“Lo que es más importante, al menos para mí, es que mi cuerpo sea capaz de devolverle a la Tierra lo que ella hizo por mí cuando yo estaba viva y, a través de ese proceso, crear nuevas fuentes de vida”, agregó.

Pero, ¿cómo hacerlo?

Tal vez la mayor impulsora de esta nueva ley estadounidense es Katrina Spade, la fundadora de la compañía Recompose, con sede en la ciudad de Seattle, en el oeste del país.

Es ella la que señala que puede convertir el cuerpo humano en un fértil abono en tan solo 30 días.

“Lo que hacen es simplemente acelerar el proceso natural de descomposición”, explicó Nora Menkin, directora People’s Memorial, una organización sin ánimo de lucro que provee servicios funerarios a personas sin recursos en Seattle.

El método de Recompose, que ha sido tratado por investigadores de la Universidad de Washington, consiste en seguir el proceso normal de compostaje, pero en el caso del cuerpo humano se le añade una mezcla de astillas de madera y otros ingredientes biodegradables.

Lo que hace que microbios y bacterias termofílicas -o sea, a las que les gusta el calor- hagan su trabajo y aceleren la descomposición.

Todo el proceso ocurre a unos 55 C, que además termina de matar a posibles bacterias responsables del contagio de enfermedades.

El resultado es abono que se puede usar de manera segura, que es la razón definitiva por la que muchas personas apoyan esta forma de tratar los cuerpos tras la muerte.

“Tenemos toda esta energía que muchas veces es quemada o sellada en ataúdes que podemos utilizar para ayudar a que la vida continúe”, dijo Menkin.

Por su parte, Schoen aclara que apoya esta opción porque quiere que su cuerpo aporte al medio ambiente.

“Las preocupaciones sobre el medio ambiente son muy importantes para mí y tienen un rol central en las decisiones que tomo a diario”, dijo.

Costoso… por ahora

Para 2035, la Asociación de Funerarias de Estados Unidos (NFDA, por sus siglas en inglés) anticipa que solo el 15% de los entierros serán de tipo tradicional.

Sin embargo, experimentar puede resultar costoso.

“Es un hecho que la mayoría de las personas señalan que (el proceso de convertir al cuerpo en compostaje) es una opción costosa“, dijo Menkin.

“Ahora mismo puede llegar a costar unos US$5.500. No es un proyecto barato”, agregó.

cremación

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La cremación sigue siendo el método más económico para disponer los restos mortales del cuerpo humano.

El costo promedio de un entierro tradicional es de alrededor de US$7.000. Sin embargo, una cremación llega solo a los US$1.000.

Por ahora, los entierros ecológicos no son muy populares.

Además de que existen reparos éticos sobre esta manera de disponer de los restos de lo que fue un ser humano.

¿Los cuerpos van a ser cuidados de forma respetable?, ¿podremos en el futuro ser capaces de recordarlos, de recordar que formaron parte de una comunidad? Esas preguntas siempre estarán cuando se insiste en cambiar la forma en que enterramos a quienes mueren”, dijo el profesor de la Universidad de California David Sloane.

Sin embargo, tanto Menkin como Schoen creen que la idea es convencer a la gente de que aunque “sea diferente, no es malo”.

“Lo que pasa es que aquí en EE.UU. nadie quiere hablar sobre el tema. No hablamos lo suficiente sobre lo que significa la muerte o sobre la muerte en general”, recalcó Schoen.


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