El pueblo que secó la plata
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José Ignacio De Alba

El pueblo que secó la plata

En este texto, retomado del sitio www.piedepagina.mx, se cuenta cómo un pueblo en Durango fue estafado por una empresa canadiense para explotar sus tierras, ricas en plata
José Ignacio De Alba
Por José Ignacio De Alba/ Pie de Página
17 de julio, 2016
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TLAHUALILO, DURANGO.- Refugio, de 72 años, cuenta en la sombra de un mezquite que no siempre fue tan pobre. La pensión de junio se le fue entre medicinas para el dolor y un poco de comida. Así que sólo le queda recoger lo poco que da este pedazo de desierto: vainas secas caídas del árbol, que vende como alimento para ganado. Por los 80 kilos que recolectó en tres días le pagaron 100 pesos. En las dos semanas que faltan para acabar el mes se aliviará el dolor de rodillas con alcohol y peyote. “El dolor como quiera aguanta,  pero el hambre no”.

El sol de la tarde calienta el aire por arriba de los 40 grados en el pequeño ejido de La Sierrita. Debajo de los árboles los perros se muerden las patas para sacarse las espinas. Cualquier sombra en este desierto es un oasis.

Don Cuco, como le dicen sus vecinos, toda su vida estuvo lejos del interés de cualquier gobierno. Hasta 2012, cuando él y otros 126 ejidatarios fueron desalojados del plantón que tenían afuera de una mina explotada por la compañía canadiense Excellon Resources, y que está en una parte del ejido. Los pobladores protestaban por el incumplimiento del contrato de arrendamiento de sus tierras. Los echaron a golpes. A la empresa la respaldaron el gobernador de Durango, el gobierno federal –que envió al Ejército–, y la Embajada de Canadá en México.

El conflicto pasó a un tribunal agrario, donde el gobierno mexicano es juez y parte. La resolución está prevista para agosto de este año, pero podría alargarse. Durante los cuatro años de enredos legales, la supervivencia de Cuco ha dependido de las vainas dulces que le da el desierto.

– ¿Qué siente que una mina esté sacando millones de una tierra que le pertenece? – le pregunto, mientras recarga su mentón en un bastón de palo.

– Es que somos ricos pobres. ¿Qué ganamos con tener tanta plata?

El ejido de la Sierrita está en la región de La Laguna. Es un lugar que paradójicamente no tiene agua y que está lejos de cualquier sierra. Un desierto en la Altiplanicie Mexicana, conocido como el Bolsón de Mapimí. “Somos un ejido que le dieron lo que sobró”, dice Daniel Pacheco, presidente del comisariado ejidal.

La Comarca Lagunera todavía tenía lagunas en la década de los sesentas. El Barón Humbolt describió al Bolsón de Mapimí como una isla. Pero la construcción de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco secó la zona y la región algodonera prácticamente se acabó.  Ahora, La Laguna es un ancho desierto que une a los estados de Durango y Coahuila.

En 1980, 127 pobladores de Tlahualilo que fundaron el ejido recibieron más de 6 mil hectáreas de puro desierto.

Cuco llegó a esta comunidad en esos años, cuando se formó el ejido. Entonces, había más agua y los pobladores trabajaban en las haciendas cercanas que producían melón y algodón. Otros se dedicaron a cortar mezquites para vender la leña en Bermejillo, un pueblo cercano. La gente admite –con cierta vergüenza– que ante la escasez llegaron a cazar ratas de campo para comérselas. Aún no había electricidad en el pueblo, con mecheros y combustible iluminaban las noches. Los ejidatarios llegaron a su nueva tierra, un lugar donde a nadie se le había ocurrido vivir.

Foto: José Ignacio De Alba

Foto: José Ignacio De Alba

El conflicto con la minera

En 2004, cuando Excellon Resources llegó a este pequeño pueblo de Durango y les propuso rentar sus tierras para instalar la mina La Platosa, los habitantes pensaron que se iban a hacer ricos. Fueron ingenuos.

En lugar de rentarles 4 hectáreas, como les habían planteado, los representantes de la empresa cambiaron la oferta y les ofrecieron comprar 27 hectáreas por 1 millón 200 mil pesos. Cada uno de los 127 ejidatarios iba a recibir casi 9 mil 500 pesos por vender lo que la propia compañía llama “la mina con el mayor grado de plata del país”.

Daniel Pacheco, presidente del comisariado ejidal, asegura que fueron presionados con la amenaza de que si no vendían les podían expropiar. Tras meses de negociaciones, Excellon accedió a la renta, y ofreció una serie de “cláusulas sociales”: construir una planta tratadora de agua, entregar a los ejidatarios la administración del comedor de la mina y la concesión del transporte, además del pago de un fondo social y becas escolares.

Todos se imaginaron que el desierto se convertiría en un vergel.

Pero después de la firma del contrato, nada se cumplió.

“La mina vende esperanzas”, dice Consuelo, mientras cocina con agua de garrafón.

El agua fue el segundo problema. Excellon cavó tan profundo que encontró un mar de agua subterráneo en este desierto. Un verdadero tesoro. Cada segundo la minera extrae mil 200 litros de agua que es utilizada para riego, pero no en el ejido. Los únicos beneficiados de este tesoro han sido terratenientes cercanos a los que la mina vende agua, entre ellos hay unos ranchos de la compañía de lácteos Lala.

Los terratenientes cercaron grandes extensiones de terreno donde los ejidatarios de La Sierrita iban a que sus animales pastaran. La mina pauperizó la vida en el ejido. En ocho años, Guadalupe tuvo que vender sus 150 chivas, Carlos se quedó únicamente con una yegua, Cuco tuvo que vender sus ocho vacas – ya flacas – por 9 mil pesos. El agua envenenada -dicen aquí- mató a la poca fauna del lugar, ya ni ratas quedan para comer en los tiempos de crisis.

La organización no gubernamental ProDESC (Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), que ha acompañado a los pobladores en sus gestiones con la minera desde 2008, realizó una serie de estudios técnicos que fueron avalados por la Facultad de Química de la UNAM.

“Se demostró que el agua que extrae la mina se encuentra contaminada también por arsénico y plomo”, dice el informe El camino por la defensa de los derechos humanos frente a una minera canadiense. La Sierrita de Galeana, publicado en mayo de 2015 y que es, hasta ahora, el único estudio independiente que se ha hecho sobre el impacto ambiental de la mina en la región.

Si esas no fueran razones suficientes, en noviembre de 2011, Excellon exploró y perforó tierra que no tenía arrendada en el ejido. Los ejidatarios decidieron entonces que ya era tiempo de sacar al inquilino incómodo o, al menos, tener un trato más justo.

El conflicto escaló a tal punto que los pobladores cerraron los accesos a la mina en julio de 2012. Lo que siguió fue una paliza, que comenzó con hostigamientos, patrullajes en el poblado y cateos en casas. Luego fue el desalojo. La empresa, apoyada por las fuerzas del estado, arrasó con el campamento con maquinaria pesada. “El Ejército estaba en los cerros, en las partes altas apuntando hacia los ejidatarios. La Policía Federal llegó con sus armas apuntando a los ejidatarios, con las armas listas para disparar” dice Juan Antonio López, abogado de ProDESC.

Los ejidatarios de La Sierrita fueron expulsados de su propia tierra el 24 de octubre del 2012. Años después descubrirían que la Embajada de Canadá en México también ayudó a ejecutar el despojo.

Foto: José Ignacio De Alba

Foto: José Ignacio De Alba

La intervención de la embajada

El 25 de febrero del 2015 la organización canadiense Minning Watch reveló que la embajada de Canadá en México tuvo un papel determinante durante el conflicto de La Sierrita.

Por medio del sistema de transparencia de su país, Minning Watch obtuvo documentos oficiales y correos electrónicos que muestran que el cuerpo diplomático organizó citas entre el CEO de Excellon Resources Brendan Cahill con políticos mexicanos de alto nivel, incluyendo al gobernador actual de Durango, Jorge Herrera Caldera. ¿El motivo? Persuadir a las autoridades mexicanas de deshacer la protesta iniciada por los ejidatarios, aún tolerando el uso de la fuerza.

La misma embajadora de Canadá en México, Sara Hradecky, participó en el intercambio de correos. El 10 de julio del 2012 envió uno a sus consejeros de asuntos políticos y económicos, David Morgan y Shauna Hemingway, proponiendo espiar a los pobladores durante las mesas de diálogo. Escribió: “creo que debe estar un representante comercial –para escuchar, quizás para recoger alguna información de inteligencia que pueda serle útil a la empresa”.

El 30 de julio Wayne Robson, delegado comercial de la Embajada le escribió a ejecutivos de la minera para decirles: “La Embajada se mantiene a su servicio si en algún momento Excellon requiere mayores vínculos institucionales”. Los correos tuvieron copia al ex presidente mexicano Felipe Calderón, al gobernador de Durango Jorge Herrera, al exsecretario de gobernación Alejandro Poiré y al exsecretario de economía Bruno Ferrari.

El cuerpo diplomático canadiense en México tuvo conocimiento de que el desalojo podía hacerse recurriendo a la violencia. La noche previa a la llegada de policías estatales, federales y militares al primer intento de desalojo del plantón, el delegado comercial intercambió comunicación con los directivos de la empresa, a los que dio sus “buenos deseos”.

Las 250 hojas del informe ayudan a reconstruir lo sucedido entre julio y noviembre de 2012. El futuro de los habitantes de La Sierrita estaba escrito, en correos desde la embajada de Canadá. La llamada “economic diplomacy”.

El desalojo finalmente lo realizó Rob Moore, uno de los gerentes de la mina, “ayudado de golpeadores traídos desde Zacatecas y trascabos de la minera”, dice el abogado López.

En México hay alrededor de 200 compañías mineras canadienses. Es el principal destino de las mineras de ese país. “Canadá sostiene este sistema de impunidad (en México) –dice Jennifer Moore de Mining Watch–. Entender el comportamiento de la embajada de Canadá en México es un importante indicador de cómo operan las misiones en el extranjero”.

El 4 de septiembre del 2012, la Asamblea Ejidal de La Sierrita presentó una demanda de rescisión del contrato de ocupación temporal para terminar la relación con la empresa minera y recuperar sus tierras. Su argumento era que Excellon no cumplió con las “cláusulas sociales” prometidas. La sorpresa de los ejidatarios fue que la minera canadiense también los demandó por incumplimiento del contrato de arrendamiento, al bloquear la entrada a la mina. En los 4 años que lleva el juicio, la empresa ha ganado tiempo y en el negocio de la minería el tiempo es oro. Cada año Excellon se ha embolsado 30 millones de dólares de La Platosa.

Foto: José Ignacio De Alba

Foto: José Ignacio De Alba

El pueblo seco

En la Sierrita, el agua llega a veces en septiembre con furia monzónica. La tierra, sedienta y agrietada, parece que la bebe desesperada. Los habitantes andan con los dientes manchados por tomar agua salina. Esa agua envenena la tierra, es tan pesada que después de un par de años de su uso en la agricultura deja la tierra inservible.

Como el agua se está acabando, la gente se está yendo. Muchos se fueron a trabajar a las maquiladoras de Ciudad Juárez, otros a Estados Unidos. José, el hijo de Cuco, es uno de ellos. Dejó la escuela porque no le alcanzaba el dinero para comprar uniforme o útiles escolares y se mudó a Ciudad Juárez donde encontró un futuro más prometedor.

En la escuela del pueblo hay un profesor para todos los grados de primaria y otro para todos los grados de la secundaria. Los jóvenes tienen la mirada puesta fuera de ese lugar sin orillas, mientras los viejos recuerdan cuando se cantaba la canción Cardenche un tipo de música a capela, las composiciones  sin instrumentos -porque no había dinero para comprarlos- son coplas de amor. Le llamaron Cardenche en nombre de una espina desértica que al encajarse en la piel no provoca tanto dolor como cuando la desencajan. “Es como el amor”, dice Daniel Pacheco.

Yo me voy a morir a los desiertos / me voy del ejido / a esa estrella marinera

Sólo en pensar que ando lejos de mi tierra / nomás que me acuerdo / me dan ganas de llorar…

Como la música cardenche, otras historias también empiezan a ser olvidadas.  La gente aquí cuenta que la División del Norte pasaba por pueblos cercanos a La Sierrita, los álamos de los caminos estaban llenos de federales ahorcados en los árboles, colgados por gente de Francisco Villa. La iglesia de Santiago Apóstol de Mapimí, a 50 kilómetros del ejido, aún está llena agujeros de balas de los revolucionarios.

Hoy, hasta los álamos murieron. De sed.

“El agua que utilizan para el riego de sus parcelas está fuera de las Normas Oficiales Mexicanas para aguas destinadas a sistemas agrícolas y, en específico, presenta altas dosis de calcio y magnesio que se acumulan de manera constante cada vez que se riega la tierra. A partir del proceso natural de evaporación, estos minerales se acumulan y los suelos se han salinizado y han perdido su potencial agrícola”, dice el informe de ProDESC.

Excellon parece aprovechar el abandono de los gobiernos. Después de 4 años de juicio, en agosto habrá una resolución del tribunal. Pero el fin del conflicto está lejos. Cualquiera que sea el resultado las partes van a apelar, y el juicio puede extenderse años.

Mientras tanto, sin agua, el arraigo de los pobladores es improbable .

 “Para nosotros, que haya agua es como si hubiera oro”, asegura el comisario ejidal.

www.piedepagina.mx

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Rusia y Ucrania: 5 escenarios de cómo podría terminar la guerra

A estas alturas de la invasión rusa a Ucrania no hay señales todavía de cómo podría llegar a su fin el conflicto. BBC Mundo te cuenta cuáles son las opciones más plausibles y cuáles serían sus implicaciones.
4 de marzo, 2022
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En medio de la niebla de la guerra, puede ser difícil ver el camino a seguir. Las noticias que llegan sobre los lugares donde se está combatiendo, los ruidos diplomáticos, la aflicción de los refugiados y desplazados… todo esto puede ser abrumador.

Pero demos un paso atrás por un momento y consideremos cómo podría desarrollarse el conflicto entre Rusia y Ucrania.

¿Cuáles son algunos de los posibles escenarios que están examinando los políticos y los jefes militares? Pocos pueden predecir el futuro con certeza; no obstante, aquí hay algunos posibles resultados. La mayoría son sombríos.

Guerra corta

En este escenario, Rusia escala sus operaciones militares. Hay más ataques indiscriminados de artillería y cohetes en todo Ucrania. La fuerza de aviación rusa, que hasta ahora ha desempeñado un papel discreto, lanza devastadores bombardeos aéreos.

Los ataques cibernéticos masivos se extienden por Ucrania y tienen como objetivo la infraestructura nacional clave. Se cortan los suministros de energía y las redes de comunicaciones. Mueren miles de civiles.

A pesar de la valiente resistencia, Kiev cae en cuestión de días. El gobierno es reemplazado por un régimen títere pro-Moscú. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, es asesinado o huye, al oeste de Ucrania o incluso al extranjero, para establecer un gobierno en el exilio.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declara la victoria y retira algunas fuerzas, dejando suficientes para mantener cierto control. Miles de refugiados continúan huyendo hacia el oeste. Ucrania se une a Bielorrusia como estado satélite de Moscú.

Este resultado no es de ninguna manera imposible, pero dependería de que cambien varios factores como un mejor desempeño de las fuerzas rusas, un mayor despliegue de las mismas y el desvanecimiento del extraordinario espíritu de lucha de Ucrania.

Putin podría lograr un cambio de régimen en Kiev y el fin de la integración occidental de Ucrania. Pero cualquier gobierno prorruso sería ilegítimo y vulnerable a la insurgencia.

Ese resultado seguiría siendo inestable y la posibilidad de que estallara de nuevo el conflicto sería alta.

Guerra larga

Quizás lo más probable es que esto se convierta en una guerra prolongada. Tal vez las fuerzas rusas se atasquen, obstaculizadas por la baja moral, la mala logística y un liderazgo inepto.

Tal vez las fuerzas rusas tarden más en asegurar ciudades como Kiev, cuyos defensores luchan por cada calle. Se produce un largo asedio.

La confrontación trae ecos de la larga y brutal lucha de Rusia en la década de 1990 para apoderarse -y destruir en gran medida- Grozny, la capital de Chechenia.

Chechenos durante la ocupación rusa de Grozny.

Getty Images
La lucha de Moscú para mantener bajo su control a Chechenia fue larga y sangrienta.

E incluso una vez que las fuerzas rusas hayan logrado cierta presencia en las ciudades de Ucrania, quizás les cueste mantener el control.

Tal vez Rusia no pueda proporcionar suficientes tropas para cubrir un país tan vasto.

Entonces, las fuerzas defensivas de Ucrania se transforman en una insurgencia eficaz, bien motivada y apoyada por las poblaciones locales. Occidente continúa proporcionando armas y municiones.

Y luego, quizás después de muchos años, puede ser con un nuevo liderazgo en Moscú, las fuerzas rusas finalmente abandonan Ucrania, doblegadas y ensangrentadas, al igual que sus predecesores abandonaron Afganistán en 1989 después de una década luchando contra los insurgentes islamistas.

Guerra europea

¿Sería posible que esta guerra se extendiera más allá de las fronteras de Ucrania?

El presidente Putin podría tratar de recuperar más partes del antiguo imperio de Rusia enviando tropas a ex repúblicas soviéticas como Moldavia y Georgia, que no forman parte de la OTAN.

O simplemente podría haber un error de cálculo y una escalada. Putin podría declarar que el suministro de armas occidentales a las fuerzas ucranianas es un acto de agresión que justifica represalias.

Podría amenazar con enviar tropas a los estados bálticos, que son miembros de la OTAN, como Lituania, para establecer un corredor terrestre con el enclave costero ruso de Kaliningrado.

Vista de la plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv, destrozada por los ataques rusos.

Getty Images
La plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv fue destrozada por los bombardeos rusos.

Esto sería enormemente peligroso e implicaría el riesgo de una guerra con la OTAN. Según el artículo 5 de los estatutos de la alianza militar, un ataque contra un miembro es un ataque contra todos.

Pero Putin podría asumir ese riesgo si sintiera que es la única forma de salvar su liderazgo. Si tal vez se enfrentara a la derrota en Ucrania, podría verse tentado a escalar aún más.

Ahora sabemos que el líder ruso está dispuesto a romper las normas internacionales establecidas.

Esta misma lógica se puede aplicar al uso de armas nucleares. Esta semana, Putin puso sus fuerzas nucleares en un nivel más alto de alerta.

La mayoría de los analistas dudan de que esto signifique que su uso es probable o inminente. Pero fue un recordatorio de que la doctrina rusa permite el posible uso de armas nucleares tácticas en el campo de batalla.

Solución diplomática

¿Habrá, a pesar de todo, todavía una posible solución diplomática?

“Las armas están hablando ahora, pero el camino del diálogo siempre debe permanecer abierto”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres. Ciertamente, el diálogo continúa.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha hablado con el presidente Putin por teléfono.

Los diplomáticos dicen que están tanteando a Moscú. Y, sorprendentemente, funcionarios rusos y ucranianos se han reunido para conversar en dos ocasiones.

Putin conversa por videoconferencia con Macron.

Getty Images
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha estado en contacto con Putin.

Es posible que no hayan progresado mucho.

Apenas el jueves llegaron a un principio de acuerdo para crear corredores humanitarios y evacuar a la población civil de las zonas más afectadas, pero en todo caso, al permitir las conversaciones, Putin parece haber aceptado al menos la posibilidad de un alto el fuego negociado.

La pregunta clave es si Occidente puede ofrecer lo que los diplomáticos denominan como “una rampa de salida”, un término estadounidense para referirse a una salida de una autopista.

Los diplomáticos dicen que es importante que el líder ruso sepa qué se necesitaría para que se levanten las sanciones occidentales para que de esa manera finalmente sea posible un acuerdo que permita salvar las caras.

Consideremos este escenario. La guerra va mal para Rusia. Las sanciones comienzan a inquietar a Moscú. La oposición crece a medida que las bolsas para cadáveres regresan a casa.

Putin se pregunta si ha mordido más de lo que puede masticar. Juzga que continuar la guerra puede ser una amenaza mayor para su liderazgo que la humillación de terminarla.

Un soldado ucraniano patrulla frente al monumento de la Independencia en Kiev.

Getty Images

China interviene, presionando a Moscú para que se comprometa, advirtiendo que no comprará petróleo y gas rusos a menos que reduzca la escalada. Así que Putin comienza a buscar una salida.

Mientras tanto, las autoridades ucranianas ven la continua destrucción de su país y concluyen que el compromiso político podría ser mejor que una pérdida de vidas tan devastadora.

Entonces los diplomáticos se involucran y se hace un trato. Ucrania, digamos, acepta la soberanía rusa sobre Crimea y partes del Donbás. A su vez, Putin acepta la independencia de Ucrania y su derecho a profundizar los lazos con Europa.

Esto puede no parecer probable. Pero no está más allá del reino de lo posible que tal escenario pueda surgir de los restos de un conflicto sangriento.

Putin derrocado

¿Y el propio Vladimir Putin? Cuando lanzó su invasión, declaró: “Estamos listos para cualquier resultado”.

Pero ¿y si ese resultado fuera que él perdiera poder? Puede parecer impensable. Sin embargo, el mundo ha cambiado en los últimos días y ahora se piensa en esas cosas.

Lawrence Freedman, profesor emérito de Estudios de Guerra en el King’s College de Londres, escribió esta semana: “Ahora es tan probable que haya un cambio de régimen en Moscú como en Kiev”.

¿Por qué podría decir esto? Bueno, tal vez Putin persigue una guerra desastrosa. Mueren miles de soldados rusos. Las sanciones económicas hacen daño a Rusia. Putin pierde apoyo popular.

Policías detienen en Moscú a la cantante Olga Romanovskaya por participar en una protesta contra le guerra.

Getty Images
En Rusia también ha habido protestas en contra de la invasión de Ucrania.

Tal vez exista la amenaza de la revolución popular. Él utiliza las fuerzas de seguridad internas de Rusia para suprimir esa oposición.

Pero esto se hace muy duro, y suficientes miembros de la élite militar, política y económica de Rusia se vuelven contra él.

Occidente deja en claro que si Putin se va y es reemplazado por un líder más moderado, Rusia verá el levantamiento de algunas sanciones y el restablecimiento de relaciones diplomáticas normales.

Hay un golpe palaciego y Putin está fuera.

Nuevamente, esto puede no parecer probable en este momento. Pero puede que no sea inverosímil si las personas que se han beneficiado de Putin ya no creen que él puede defender sus intereses.

Conclusión

Estos escenarios no son mutuamente excluyentes: algunos aspectos de cada uno podrían combinarse para producir resultados diferentes.

Pero como sea que se desarrolle este conflicto, el mundo ha cambiado. No volverá al statu quo anterior.

La relación de Rusia con el mundo exterior será diferente. Las actitudes europeas hacia la seguridad se transformarán.

Y el orden internacional liberal basado en reglas podría haber redescubierto para qué servía desde un principio.


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