El secreto detrás de los celebrados discursos de Barack y Michelle Obama
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El secreto detrás de los celebrados discursos de Barack y Michelle Obama

Michelle y Barack Obama emocionaron con sus discursos, ya que su capacidad retórica los pone en contacto con la mayoría de los estadounidenses. Aquí te contamos qué hay detrás de esa oratoria.
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Por Antía Castedo de BBC Mundo
28 de julio, 2016
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Hace 12 años, un Barack Obama desconocido para la mayoría de los estadounidenses subió al podio de la Convención Demócrata en Boston para pronunciar el discurso central.

Obama era entonces solo un candidato a senador de Estados Unidos, pero los 18 minutos que duró su discurso fueron tan memorables que hoy se considera el momento inaugural de su rápido camino hacia la Casa Blanca.

“No hay un Estados Unidos liberal y un Estados Unidos conservador: hay un Estados Unidos de América”, dijo.

“No hay un Estados Unidos negro y un Estados Unidos blanco, latino o asiático: hay un Estados Unidos de América”, siguió, utilizando las fórmulas de repetición tan características de sus discursos.

Este miércoles, 12 años y dos periodos presidenciales después, Obama volvió a la Convención Demócrata para apoyar a Hillary Clinton en su carrera por la Casa Blanca contra el republicano Donald Trump.

Y al igual que entonces, pero con más canas y la autoridad de ser el presidente de Estados Unidos, logró levantar al público con su poderosa y emotiva oratoria.

Orador en jefe

Obama es el “orador en jefe” de Estados Unidos, opina David Kusnet, quien entre 1992 y 1994 fue jefe del equipo que escribía los discursos del expresidente Bill Clinton.

Y una de las claves de su éxito es la forma en que logra insertar sus discursos dentro de la tradición retórica de Estados Unidos, conectando con el público porque sabe hablarle en su mismo idioma.

Y ese idioma no es el inglés, sino el “estadounidense”, le dice Kusnet a BBC Mundo.

“Obama es un orador más elevado que George W. Bush y tiene un estilo menos improvisado que Bill Clinton”, dice Kusnet.

Pero una de las claves de su éxito es el uso que hace del lenguaje, coloquial e informal, en la tradición de grandes escritores estadounidenses como Mark Twain o Ernest Hemingway.

Simpatizantes de Obama durante la celebración de su victoria en 2008.Simpatizantes de Obama durante la celebración de su victoria en 2008.

El presidente habla estadounidense, y no solo por el lenguaje, sino por sus continuas referencias a los valores de Estados Unidos y a los documentos fundacionales de la nación, como la Constitución y la Declaración de Independencia.

Lee: Las 9 mejores frases del emotivo discurso de Michelle Obama en la Convención Demócrata.

“Su estilo contrasta con el de Donald Trump, quien en su discurso de aceptación de la candidatura republicana no hizo ninguna referencia a nadie, salvo a sí mismo”, explica Kusnet.

Infancia y juventud

No hay una sola clave que explique el éxito de los discursos de Barack y de la primera dama, Michelle, quien logró conmover a la audiencia con su alocución de apertura de la convención, el pasado lunes.

Donald TrumpEl estilo discursivo de Obama es radicalmente diferente al de Donald Trump.

El discurso de Michelle fue enormemente emotivo y muy personal, argumentando sobre la fuerza de la imagen de los Obama como buenos padres y modelo para los niños de Estados Unidos.

Y al igual que Barack, Michelle logra hablar para que la entiendan la mayoría de los estadounidenses, algo que no es tan común como pudiera parecer.

“Su discurso en la convención demócrata era entendible para el 80% de los estadounidenses”, le dice a BBC Mundo Robert Lehrman, quien fue jefe de discursos de Al Gore entre 1993 y 1995, cuando éste era vicepresidente.

“Y eso es mucho”, afirma Lehrman, que utiliza herramientas para medir la legibilidad de los textos y es autor de libros sobre discursos políticos.

Barack y Michelle Obama haciendo campaña en 2004.Barack y Michelle Obama haciendo campaña en 2004.

La retórica de los Obama está fuertemente anclada en sus experiencias de juventud, desde el trabajo de organizador comunitario de Barack, en Chicago, hasta la infancia de clase trabajadora de Michelle.

Los discursos de Barack, en especial los de campaña, con sus grandes eslóganes como “Yes, we can” (“Sí, se puede”), recuerdan también a los movimientos sociales de la década de 1960 y su base religiosa.

“Al igual que Bill Clinton, cuando habla parece que lo hace desde un púlpito”,explica Kuset.

Sus alocuciones tienen con frecuencia la estructura de un sermón: empieza encontrando puntos en común con la audiencia, para luego plantearles un reto y finalmente terminar llevándolos a un lugar mejor que el del inicio

Bill ClintonCuando Obama habla, al igual que Bill Clinton, parece que lo hace desde un púlpito.

En el caso de Michelle, a menudo utiliza historias de su infancia en Chicago para remarcar la grandeza del sueño americano.

Su historia es la historia del país, quiere trasmitir la primera dama, como hizo en su emotiva intervención en la convención demócrata.

“La historia que me ha traído a este escenario hoy, es la historia de generaciones de personas que sintieron el último latigazo de la esclavitud, la vergüenza de la servidumbre, el aguijón de la segregación, pero que siguieron luchando y esperando y haciendo lo que tenían que hacer para que hoy, yo me despierte cada día en una casa construida por esclavos”, dijo.

Con un poco de ayuda

Siendo indudable el mérito que los Obama tienen en cautivar a las audiencias, hay unos protagonistas de esta historia que son menos conocidos, pero no menos importantes: los escritores de discursos.

Michelle Obama dando un discurso.Michelle Obama dando un discurso.

Hace décadas de que los presidentes de Estados Unidos no escriben (al menos no totalmente) sus propios discursos.

“Cuando trabajaba con Al Gore, quizás una vez a la semana hablábamos de un discurso, de lo que quería decir. El resto simplemente los escribía yo y él los pronunciaba”, cuenta Lehrman.

Los escritores de discursos son los encargados de capturar los valores, las prioridades y las frases bandera de los políticos y reflejarlos en los discursos.

Lee: El discurso íntegro de Michelle Obama en la Convención Demócrata (en inglés).

En el caso de Michelle Obama, su jefa de discursos es Sarah Hurwitz.

“Mientras escribo algo para ella, voy editando el discurso con su voz en mi cabeza, porque me ha hecho tantos comentarios a lo largo de los años y ha sido tan clara sobre lo que quiere”, le dijo Hurwitz recientemente al diario The Washington Post.

Michelle Obama dando un discurso.Sarah Hurwitz es la autora de los discursos de la primera dama.

“Los escritores de discursos de Obama son excepcionales”, afirma Lehrman.

Lo mismo opina Dennis Glover, escritor de discursos profesional y profesor de la Universidad de Melbourne, Australia.

Glover cree que los discursos del presidente destacan por su gran técnica y por un uso brillante del lenguaje poético y las repeticiones.

“Pero una gran parte del éxito tiene que ver también con la práctica”, le dice Glover a BBC Mundo.

ObamaLos Obama tienen mucha práctica en dar discursos.

Los Obama saben escuchar y repetir lo que funciona.

En Estados Unidos, además, un político no puede llegar a la cima sin ser como mínimo un decente orador, algo que no es así en muchos otros países.

Pero no todo el mundo está de acuerdo en que los discursos de los Obama son especialmente buenos.

Charles Crawford, exembajador de Reino Unido en distintos países y experto en escritura de discursos, los califica de “oportunidades perdidas”.

“Los Obama tienen buena imagen, confianza en sí mismos y cierta autoridad”, le dice Crawford a BBC Mundo.

Pero si se analiza “la sustancia” de los discursos, “empiezan a disolverse”.

“Barack Obama es bueno estableciendo un tono y haciendo campaña, pero no hablando de medidas políticas específicas. ¿Quién se acuerda de alguna idea o frase interesante que haya dicho?”, se pregunta Crawford.

Pero después de la Convención Demócrata de esta semana en Filadelfia, esta no parece ser la opinión mayoritaria en los medios y las redes sociales.

Solo la historia dirá si los Obama entran a formar parte del selecto grupo de los mejores oradores que han pasado por la Casa Blanca.

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Día de Muertos: Pomuch, el pueblo de México donde sacan los cadáveres para limpiar sus huesos

La tradición de un pequeño pueblo en Campeche de limpiar los restos de sus familiares antes de cada 1 de noviembre atrae la atención desde hace décadas incluso de turistas.
1 de noviembre, 2021
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Atención: este artículo contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Al entrar por primera vez en el cementerio de Pomuch es probable sentirse incómodo e incluso asustado al creerse observado por la atenta mirada de decenas de cráneos.

Aunque, durante esos primeros minutos de la visita, la persona que pasea por los estrechos y laberínticos callejones de este camposanto puede estar más preocupada incluso por no tocar y mucho menos tirar al suelo involuntariamente alguna de las cajas que contienen -y muestran- los huesos de los cadáveres.

Porque sí, en este poblado del estado de Campeche, en el sureste mexicano, los restos óseos de los fallecidos descansan todo el año en cajas entreabiertas que reposan en sus nichos del cementerio.

Sin embargo, es en esta época del año, justo antes del Día de Muertos, cuando sus vecinos protagonizan otra curiosa tradición que atrae a cientos de turistas: la limpieza de los huesos de sus familiares.

Este ritual, que en maya se conoce como Choo Ba’ak, se celebra en el pueblo desde hace al menos 150 años, según Hernesto Pool, promotor local de esta tradición.

“Nos basamos en la cosmología maya, que aseguraban que los muertos tenían más allá de una vida. Con esta tradición de tenerle culto a los muertos, entendemos que existe vida después de la muerte, que existe el paso del inframundo y luego regresa de nuevo”, le explica a BBC Mundo.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El proceso de limpieza

Pomuch pertenece al municipio de Hecelchakán, un caluroso y tranquilo lugar en la península de Yucatán.

Map

El ambiente relajado que se percibe en su cementerio ayuda a que, pasados unos minutos, vaya desapareciendo ese impacto inicial durante una primera visita al lugar.

Desde mediados de octubre, parientes de los fallecidos acuden para hacer la limpieza de huesos de sus difuntos y tenerlos listos para el 31 de octubre y 1 de noviembre, días en los que se cree que regresan los niños y los adultos respectivamente.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Las familias conversan tranquilamente entre sí mientras lo realizan. La mayoría trae flores y velas para adornar el nicho y también bellos paños bordados o pintados con flores y el nombre del difunto, sobre el que reposarán los huesos limpios y que permitirá retirar el usado el año anterior.

“Con la limpieza es como si se les bañara y con el nuevo paño es como cambiarles la ropa, porque están a punto de venir de visita y tienen que estar preparados. Las veladoras se ponen para que vean el camino y puedan regresar con nosotros”, cuenta Ricardo Yam, quien trabaja pintando los nichos y que se encarga cada año de limpiar los huesos de uno de sus gemelos, fallecido al nacer hace 28 años y por el que se sigue emocionando cuando lo recuerda.

Ricardo Yam

Marcos González
Ricardo Yam trabaja como pintor en el cementerio de Pomuch.

A algunos vecinos, sin embargo, les resulta duro ocuparse personalmente de limpiar los huesos de sus familiares, por lo que piden ayuda a personas como Venancio Tuz, sepulturero del cementerio.

Con asombrosa rapidez y tranquilidad, don Venancio limpia de manera mecánica el conjunto de huesos de quien se lo pide en menos de 15 minutos.

Uno a uno, va retirando el polvo de cada hueso con ayuda de una brocha y los vuelve a depositar en su caja sobre el paño nuevo.

Limpieza de huesos

Marcos González

“El orden para limpiarlos es como si ellos estuvieran parados (de pie), de abajo para arriba. Por eso a los lados de la caja van las costillas, luego los huesos de pierna y brazos, y lo último es el cráneo que va arriba en el centro. El cabello, como ve, nunca se pierde”, relata a BBC Mundo, sin dejar ni un minuto su trabajo.

El sepulturero cuenta que al menos deben pasar tres años desde la muerte de la persona para poder realizar la primera limpieza de huesos, una vez que el cuerpo se ha descompuesto.

Don Venancio

Marcos González
Don Venancio lleva 20 años limpiando huesos de cadáveres del cementerio.

Entiende que su trabajo no sea apto para todos. Cuenta que realizarlo “costaba al principio”, pero que ya está más acostumbrado tras 20 años dedicándose a ello. Durante estas semanas puede llegar a limpiar hasta 15 cuerpos al día. A cambio, pide 30 pesos (US$1,5).

Frente a él, dos jóvenes extranjeras observan el ritual en silencio mientras graban con su teléfono. Hay más localidades en la zona con tradiciones similares, pero es Pomuch la que atrae más atencion de turistas, especialmente desde que su práctica fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible del estado de Campeche en 2017.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El futuro de la tradición

Uno de los cuerpos limpiados por don Venancio es el del hermano de Carmen Naal. Ella dice que normalmente se suele encargar su marido, pero que este año decidió pedir ayuda al sepulturero ante el poco tiempo que quedaba para el 1 de noviembre.

“Además, esta vez están más sucios de lo habitual porque el año pasado no pudimos hacerlo por la pandemia y porque falleció mi mamá. Así que este año no podíamos faltar”, comparte con una sonrisa.

Carmen Naal

Marcos González
Carmen Naal acudió al cementerio para preparar a todos sus familiares tras no poder hacerlo en 2020 por la pandemia.

Esta vecina de Pomuch habla con pasión de esta tradición de la que siente gran orgullo. Para ella, la limpieza de huesos es un momento “muy íntimo y cercano, sientes como que estás abrazando con amor de nuevo a tu familia”.

La visita a este cementerio está marcada también por los alegres y llamativos colores que decoran los nichos, muchos de los cuales son pintados de nuevo antes del Día de Muertos.

“Se pintan y limpian como si fuera una casa en miniatura. Es como si los muertos se cambiaron de casa y hay que visitarles”, compara Naal.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González
Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Ella se muestra esperanzada de que la tradición no desaparezca con las nuevas generaciones y asegura que a sus hijos les ha inculcado que quiere que sigan la tradición con ella una vez que muera, pero lo cierto es que apenas se ven jóvenes en el cementerio.

Una de ellas es María José, una adolescente que acompaña a su mamá y que asegura que continuará la tradición cuando ella no esté.

Ligia y M. José

Marcos González
Ligia se esfuerza en que su hija María José continúe con la tradición de la limpieza de huesos.

Su madre, Ligia Pool, asiste a una de las limpiezas que probablemente sea más impactante: la de un bebé.

De su hija, fallecida recién nacida hace tres décadas, se conservan pocos restos pero se adivina su edad por el tamaño de los mismos y unas pequeñas botitas de tela que luce en la limpieza.

“Platicamos con ellos, es como si los tuviéramos con nosotros. Murió su cuerpo, pero la persona sigue con nosotros y estos días son para festejarlos a ellos. Por eso los padres inculcamos esta tradición a los hijos, yo le digo a la niña: ‘esta es tu hermana, aquí está con 30 años, como si fuera ayer…'”, dice conteniendo el llanto.

Cuando se le pregunta a Hernesto Pool si comprende que muchas personas no entiendan su tradición, responde sin dudar. “Esto no es algo macabro, no es algo de miedo. En Pomuch no se adora a la muerte, se le respeta y se da el valor que merece, que es el paso de la vida”.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

Sea como fuere, quienes ocupan este cementerio continuarán tras el Día de Muertos asomando parte de sus cráneos desde sus cajas como símbolo de que “están en vigilancia, pendientes de nosotros con su mirada al frente y viendo hacia nuestro mundo”, según el promotor local.

Es en esa posición que esperarán por 12 meses a ser meticulosamente limpiados por sus seres queridos. “Y es que yo creo que los muertos de Pomuch no mueren hasta que nosotros los olvidamos. Por eso la importancia de esta tradición”, concluye Pool.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

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