¿Dónde iniciaron los depósitos de fierro viejo? Así se hace dinero con lo que otros desechan
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¿Dónde iniciaron los depósitos de fierro viejo? Así se hace dinero con lo que otros desechan

Un hombre conocido como ‘el Bayo’ abrió el primer depósito de fierro viejo en Nezahualcóyotl, en el Estado de México, en la década de los 60. Actualmente, “ya somos muchos”, indican quienes se dedican a esa actividad.
Cuartoscuro
Por Rafael Montes // Más por Más
20 de agosto, 2016
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David Torres tenía 15 años cuando empezó a trabajar con Luis Maldonado, un hombre apodado ‘el Bayo’, conocido en la colonia Maravillas, municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, porque fue el primero en abrir un depósito de fierro viejo.

Diversos testimonios indican que ‘el Bayo’ daba empleo a mucha gente y con él, entre las décadas de los 60 y 70, nació una generación de ‘fierreros’: personas dedicadas a recorrer la Ciudad de México y su zona conurbada en busca de objetos en desuso, que luego venden en la cadena del reciclaje informal para mantener a sus familias.

“Él nos dijo: ‘¡Trabajen, váyanse a la calle!’. Y como todo, al principio nos robaba porque no conocíamos, no sabíamos, llegábamos y entregábamos todo parejo. Todo es fierro para quien no sabe. Hasta que, con el tiempo, uno va aprendiendo que se debe separar y ya se cobra todo según lo que sea”, dice David, quien hoy tiene 55 años y está a cargo de un depósito en Nezahualcóyotl, municipio con más de un millón de habitantes.

A lo largo del corredor donde se ubican estos establecimientos, el ambiente se compone del ruido estruendoso de fierros cayendo unos sobre otros, del sonido de las camionetas que los transportan y de la grabación que las caracteriza: “¡Seee cooompran colchoooones…!”.

Casi en cada avenida de Nezahualcóyotl hay un depósito de fierro viejo e hileras de vehículos con torres de colchones encima. Otros cargan refrigeradores, estufas o lavadoras. En resumen, mucho metal que los ‘fierreros’ cuidan como un tesoro, porque —debido a la dificultad para encontrar empleo por su falta de estudios— constituye su única fuente de ingresos.

El Instituto Nacional de Recicladores (Inare) señala que, de los 33 millones de toneladas de residuos sólidos que se reciclan en el país cada año, 8% corresponde a fierro viejo.

A ‘destripar’ el colchón

Los depósitos abren temprano, entre las seis y las siete de la mañana. “A esa hora se sacan los camiones, se barre, se separa lo que se puede separar, hasta las 11 o 12 del día que empiezan a llegar las camionetas”, explica David.

En su depósito hay colchones viejos que serán ‘destripados’, es decir, abiertos para extraerles los resortes metálicos.

En una de las esquinas del lugar también se observa una pila de hornos de microondas que serán desbaratados y, en otros puntos, calentadores de agua, bicicletas viejas, piezas de herrería y tubos de varios grosores y tamaños.

Hay casas en donde la única condición que nos ponen es no me raye el piso y las paredes, pero lléveselo.[/animalp-quote-highlight]

Todo eso será llevado en un camión hacia las fundidoras, las cuales establecen el precio al que se compra el kilo de fierro viejo. Éste puede ir de los 70 centavos a los 3.50 pesos, mientras el kilo de aluminio ronda los 2.50 pesos y el de cobre llega a los 60 pesos.

Antes de iniciar el camino hacia la fundición, se abren las puertas del lugar para que las personas en busca de una puerta u otro objeto puedan pasar a comprar. “Aquí hay para todos”, dice David.

“Nos expandimos al DF”

La parte más pesada del día, aquella que exige más tiempo y atención a los encargados de los depósitos, es recibir a las camionetas que llegan cargadas de objetos. Por lo general, esta labor comienza por la tarde e implica descargar, pesar y pagar.

Pero no todo lo que llega a esta zona es llevado a los depósitos. De acuerdo con testimonios, muchos ‘fierreros’ seleccionan lo que todavía puede usarse —como refrigeradores o lavadoras— y lo venden aparte. Según David, para ellos es una situación de ganar-ganar, porque la gente les regala muchos de esos objetos durante sus recorridos por la capital.

“Son cosas que a ellos (los antiguos dueños) les estorban y nos dicen: ‘Si se lo lleva, se lo regalo’. Hay casas en donde la única condición que nos ponen es ‘no me raye el piso y las paredes, pero lléveselo’. Es cuando a uno le sale bien porque lo puede revender”, dice.

Raúl Arenas, de 30 años, también se dedica a tratar de hacer dinero a partir de lo que otros tiran. Afuera de su casa, ocupa la banqueta y la mitad del arroyo vehicular para alinear televisores viejos, a los que extrae cables, piezas metálicas y las tarjetas electrónicas.

Él tiene dos años como ‘fierrero’ y asegura que gana lo suficiente para subsistir, pero también ha notado que esto cada vez es más difícil por la cantidad de personas que están entrando al negocio.

“Toda la gente empezó a trabajar en el fierro. Nos acabamos la colonia y nos fuimos expandiendo al DF”, dice un hombre que lo acompaña.

“Ya somos muchos”, coincide David, testigo de cómo esta actividad ha crecido en Nezahualcóyotl, un municipio considerado ciudad dormitorio, porque gran parte de sus habitantes diariamente debe trasladarse a otras localidades para trabajar. Para quienes se quedan, las opciones para generar ingresos son pocas, y la mayoría —como ocurre con los ‘fierreros’— está en la economía informal.

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El pedazo de hielo del tamaño de Londres que se desprendió de la Antártida

El enorme témpano se separó de la plataforma de hielo Brunt, ubicada en el mar de Weddell, al sur del océano Atlántico.
27 de febrero, 2021
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Un gran iceberg de unos 1.270 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de la zona metropolitana de Londres, se desprendió de la Antártida.

Este viernes, los instrumentos de detección en la superficie de la plataforma de hielo Brunt confirmaron la separación.

No muy lejos, el British Antarctic Survey (BAS), una institución de Reino Unido dedicada a la investigación de la Antártida, opera la estación Halley. Desde 2017 lo ha hecho con una capacidad reducida debido a la perspectiva inminente de un desprendimiento.

Actualmente no hay nadie en la base, por lo que no hay riesgo para la vida humana.

BAS tiene una variedad de dispositivos GPS en la plataforma Brunt que transmiten información sobre los movimientos del hielo a la sede de la agencia en Cambridge.

Los expertos inspeccionarán las imágenes satelitales de lo ocurrido cuando estén disponibles.

Querrán verificar que no aparezcan inestabilidades inesperadas en la plataforma de hielo restante donde está ubicada la estación Halley.

“Aunque la ruptura de grandes pedazos de las plataformas de hielo de la Antártida es algo completamente normal de su funcionamiento, los grandes desprendimientos como el detectado en la plataforma de hielo de Brunt el viernes siguen siendo bastante raros y emocionantes”, dijo el profesor Adrian Luckman, quien ha estado rastreando imágenes de satélite del Brunt durante las últimas semanas y predijo la ruptura.

“Con tres largas fisuras que se han estado desarrollando activamente en el sistema de la plataforma Brunt durante los últimos cinco años, todos hemos estado anticipando que algo espectacular iba a ocurrir”, dijo a la BBC.

“El tiempo dirá si este desprendimiento provocará que en los próximos días y semanas se rompan más pedazos. En la Universidad de Swansea estudiamos el desarrollo de las grietas en la plataforma de hielo porque mientras algunas conducen a grandes desprendimientos, otras no; y las razones de esto pueden explicar por qué existen las grandes plataformas de hielo “, agregó.

Borde del iceberg A68

Mario Tama/Getty Images
Aunque el nuevo iceberg es enorme, no es tan grande como el A68 (fotografiado en esta imagen) cuyo tamaña equivale a cuatro veces el de Londres.

¿Dónde exactamente se produjo la ruptura?

El desprendimiento detectado este viernes está en la plataforma de hielo Brunt, que es la protuberancia flotante de glaciares que han fluido de la tierra hacia el mar de Weddell.

En un mapa, el mar de Weddell es ese sector de la Antártida directamente al sur del océano Atlántico. El Brunt está en el lado este del mar.

Como ocurre con todas las plataformas de hielo, periódicamente de ella se desprenden icebergs. El último gran trozo que se desprendió en esta área lo hizo a principios de la década de 1970.

¿Cuán grande es el nuevo iceberg?

Se estima que mide unos 1.270 kilómetros cuadrados. Eso es grande desde cualquier punto de vista, aunque no tan grande como el iceberg A68 que se desprendió en julio de 2017 de la plataforma de hielo Larsen C, en el lado occidental del mar de Weddell.

Pero incluso con una cuarta parte del tamaño de A68 será necesario rastrear este bloque del Brunt debido al riesgo futuro que podría representar para la navegación.

El Centro Nacional de Hielo de Estados Unidos le dará al nuevo desprendimiento un nombre a su debido tiempo. Dado que está en el mismo cuadrante antártico (0-90W) en el que se originó el A68, también llevará la letra “A” en su nombre. Es probable que se llame A74.

¿Es esto consecuencia del cambio climático?

No. El desprendimiento de témpanos en el borde delantero de una plataforma de hielo es un comportamiento muy natural.

La plataforma tiende a mantener el equilibrio y la expulsión de témpanos es una forma de equilibrar la acumulación de masas derivada de las nevadas y la entrada de más hielo procedente de los glaciares que se alimentan en tierra.

A diferencia de la península Antártica, al otro lado del mar de Weddell, los científicos no han detectado cambios climáticos en la región de Brunt que alterarían significativamente el proceso natural descrito anteriormente.

Además, las estimaciones sugieren que el Brunt había logrado su mayor extensión en los últimos 100 años cuando se produjo este desprendimiento. Esta ruptura hace tiempo de debía ocurrir.


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