Se disparan las detenciones de migrantes en vías del tren; van más de 1,700 capturas en este año
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Archivo Cuartoscuro

Se disparan las detenciones de migrantes en vías del tren; van más de 1,700 capturas en este año

En seis meses de este año, las detenciones de migrantes ya superan las de todo 2014. Además, el gobierno federal planea ‘blindar’ el ferrocarril con brigadas de seguridad privadas y con drones.
Archivo Cuartoscuro
Por Manuel Ureste
31 de agosto, 2016
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Además de planear el ‘blindaje’ del tren conocido como ‘La Bestia’, el gobierno de México también ‘cerca’ las vías ferroviarias del país para impedir que los migrantes indocumentados puedan subir al ferrocarril en su intento por llegar a Estados Unidos.

Documentos obtenidos por Animal Político a través de transparencia, revelan que el número de migrantes detenidos específicamente en las vías del tren, durante operativos del Instituto Nacional de Migración (INM), se ha disparado desde que en julio de 2014 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, advirtió que una de las principales acciones del Programa Frontera Sur es evitar que los migrantes suban a ‘La Bestia’.

De acuerdo con el INM, en 2013, se detuvieron 808 migrantes tras revisiones migratorias en las vías férreas. Mientras que en 2014, año en que entró en vigor el Programa Frontera Sur, las capturas aumentaron a mil 375. Esto es, 70% al alza.

El 13 de agosto de 2014, en plena efervescencia de la puesta en marcha del Programa Frontera Sur, agentes del INM apoyados por policías estatales y federales detuvieron en un único operativo a 300 migrantes a los que obligaron a bajar del tren en Tenosique, Tabasco, en la frontera con Guatemala. Asimismo, días después, el 20 de agosto, otros 300 migrantes no pudieron abordar ‘La Bestia’ y fueron detenidos en Los Corazones, localidad oaxaqueña.

En cuanto a 2015 y en lo que va de 2016, la advertencia de Osorio Chong continúa vigente: según el INM, en 2015, un total de 2,351 migrantes fueron capturados en las vías férreas. Esta cifra refleja un aumento de 190% en comparación con 2013. Y de 71% en contraste con 2014.

En los primeros seis meses de este año —la solicitud abarca desde el 1 de enero hasta el 30 de junio—, el INM detuvo a mil 733 migrantes: 114% más que en 2013; y 26% más que 2014. Aún no se ha alcanzado la cifra del año pasado, pero todavía  faltan cinco meses para completar la estadística.

Los estados que acumulan más detenciones en las vías son los del sur de México. Del total de 2 mil 351 migrantes capturados exclusivamente en las vías férreas durante 2015, 46% (mil 083) fueron capturados en Chiapas, estado que es la principal ‘puerta de entrada’ para los migrantes que ingresan al país procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

El cierre de La Bestia sólo sirve para distraernos de otras cuestiones como la crisis de refugiados que tenemos en México[/animalp-quote-highlight]

En segundo lugar se ubica Tabasco, también en la frontera con Guatemala, con 380 detenciones; y luego aparece Oaxaca, con 266.

En el centro y norte del país también se reportan capturas en las vías del tren. Por ejemplo, en Guanajuato, el INM reporta que detuvo a 156 migrantes en revisiones en las vías férreas. Mientras que en Sonora capturó a 155.

Lee: Con el Plan Frontera Sur, México ya hace más detenciones de migrantes centroamericanos que EU.

Además de estos operativos policiacos en las vías férreas, ayer Animal Político publicó que el gobierno federal plasmó por escrito y en un documento oficial su intención de ‘blindar’ ‘La Bestia’ para que los de migrantes no la puedan utilizar.

El documento es el Diario Oficial de la Federación del 23 de agosto de este año, en el que la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) expone que le quitó la concesión de las rutas del sur y del tren a la empresa privada Chiapas-Mayab, alegando entre otros motivos cuestiones de “seguridad nacional” derivadas del “proceso migratorio que se origina desde la frontera en el sureste del país y a la existencia de grupos delicitivos que operan en esa área”.

Ante este contexto, el gobierno mexicano argumenta que se necesitan “nuevas medidas de seguridad” para proteger el tren, entre las que destacan la instalación de centros de monitoreo y de vigilancia de los trenes “mediante drones”, la construcción de bardas, y la implementación de brigadas de seguridad privada en los trenes, entre otras.

El gobierno quiere invisibilizar las agresiones a migrantes

El Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova de Tapachula, en Chiapas, acusa que el gobierno federal busca acabar con la migración en el tren con el objetivo de “invisibilizar” las violaciones a derechos humanos de las que son objeto por parte de criminales y de las autoridades, obligándolos a tomar rutas alejadas de las vías y de los albergues que les dan refugio.

“El cierre de La Bestia sólo sirve para distraernos de otras cuestiones como la crisis de refugiados que tenemos en México con las personas que huyen de Centroamérica. La gente sigue llegando, los albergues están llenos. Y que el gobierno esté pensando en cómo cerrar el tren cuando tenemos una crisis enorme muestra que la política de asilo y de protección no les importa nada”, planteó Diego Lorente, director del CDH Fray Matías.

Leticia Gutiérrez, directora de la Misión Scalabriniana para migrantes en México, criticó que México “le está haciendo bien la tarea (de taponer el flujo migratorio centroamericano) a los Estados Unidos” con estas medidas.

Animal Político volvió a contactar a la SCT para que ampliara la explicación sobre las medidas de seguridad en el ferrocarril (cuándo se proyecta ponerlas en marcha y quién las llevará a cabo), pero hasta el momento de publicar esta nota, la dependencia continúa sin ofrecer respuesta a la solicitud de entrevista.

***

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'Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La COVID casi me quita la vida'

No quería vacunarse por miedo a los efectos secundarios, pero después de experimentar la covid-19 en carne propia y pasar 18 días internada, cambió radicalmente su postura.
13 de enero, 2022
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Indira Jáuregui era antivacunas.

Pero después de pasar 18 días internada junto a su familia por covid-19 en Lima, Perú, cambió radicalmente su forma de pensar.

Conectada al oxígeno en un centro asistencial, esta mujer de 49 años, sintió que su vida estaba llegando a un punto de no retorno.

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice”.

Como los hospitales estaban colapsados, Indira fue internada en un lugar habilitado para atender pacientes en medio de la emergencia. Hasta ahí llegó con su madre de 72 años, una hermana, su cuñado y su sobrino. Todos contagiados con el virus.

Ella nunca creyó en teorías conspirativas como aquellas que señalan que las vacunas son un complot para exterminar a la humanidad, o que son hechas con inhumanos procedimientos en los que se utilizan fetos, o que al vacunarte te implantan un chip en el brazo para espiarte.

Más bien tenía miedo a los potenciales efectos secundarios de la vacunación. Y su profunda convicción en los métodos de sanación natural, la llevaron a creer que no era necesario vacunarse.

Este es su testimonio contado en primera persona.


Soy terapeuta alternativa. Cuando comencé a estudiar aprendí la técnica japonesa del reiki y ahora estoy trabajando con biomagnetismo, que es una terapia con imanes.

En mi círculo nos interesa todo lo que es natural, todo lo que tiene que ver con una visión holística de los seres humanos. Como me gusta aprender, he leído muchos libros sobre las vacunas y los efectos negativos que tienen en la salud.

Pero nunca fui de los que se dedican a satanizarlas, llevando las cosas a un extremo. En las redes sociales como Facebook o los grupos de Whatsapp, he visto muchos mensajes y videos de personas que se van al extremo y que hablan del uso de fetos en las vacunas, de que nos quieren dominar y convertirnos en zombies, o esa teoría de que cuando te vacunan te ponen un chip en el brazo.

Hombre recibiendo vacuna en Lima, Perú.

Getty Images
Jáuregui cuenta que las vacunas le daban miedo por sus potenciales efectos secundarios.

También hay otras personas en las redes que se dan cuenta que la ciencia y lo natural se complementan para que el ser humano tenga una vida saludable y equilibrada.

Yo era antivacunas porque conocía casos de personas que, antes de que llegara la covid, se habían vacunado contra otras enfermedades y habían sufrido efectos secundarios.

No quise vacunarme cuando hace años atrás apareció el virus del H1N1 y aquí en Perú hicieron campañas de vacunación. Pensaba que, como las vacunas tienen metales pesados, podían causar muchos efectos secundarios. Creo que por ahí viene el miedo. Las vacunas me daban miedo.

También pienso que influyeron todas las publicaciones que salían en las redes, cada una más fantástica que la otra, especialmente esa teoría de que la pandemia era un invento.

“Los hospitales estaban colapsados”

Al principio, cuando recién comenzó la covid en China y después en Europa, pensaba que era como algunos virus de transmisión sexual.

Pero cuando llegó aquí, empecé a tomar conciencia de lo que estaba pasando. Yo era muy cuidadosa con la desinfección y todos los cuidados que hay que tener para no contagiarse y no contagiar a otras personas.

Pacientes saliendo de la Villa Panamericana, Lima Perú.

Getty Images
Estas sobrevivientes de covid-19 van de regreso a su casa desde la Villa Panamericana en Lima, donde estuvo internada Indira Jáuregui.

Hice todo lo posible para evitar el contagio, incluso he sido exageraba con el tema del cuidado y de seguir los protocolos, pero al final me contagié en mi casa, con mi familia. Era julio del año pasado.

Cuando dimos positivo, llamamos a la línea 107 que tenemos aquí en Perú para los que tienen covid. Nos internaron a todos en la Villa Panamericana, unos departamentos que construyeron para los deportistas que vinieron a las Olimpíadas (Juegos Panamericanos de 2019).

Con la pandemia esa villa se convirtió como en un hospital para la gente con covid. Es que como los hospitales estaban colapsados, abrieron otros lugares para los enfermos. La Villa Panamericana era un lugar bien equipado y los médicos nos trataban muy bien.

El problema es que cuando me internaron, al tercer día empecé con una fiebre alta y se me elevó la presión. No comía, no podía comer. Un médico me dijo que si quería vivir, tenía que comer.

Como estaba empeorando, al sexto día me tuvieron que bajar a un lugar como un hangar donde tenían a los pacientes conectados al oxígeno. Ahí fue cuando trajeron un balón y me pusieron el oxígeno.

A medida que pasaba el tiempo me iban aumentando el oxígeno porque no mejoraba, hasta que el médico me dijo que tenía que pasar 17 horas boca abajo.

Yo, la verdad, es que soy gordita. Entonces para mi estar boca abajo era un suplicio. Todo se fue complicando en ese momento.

“Fue como enfrentarme a la muerte”

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice.

Toda mi vida pasaba por mi mente, desde la niñez hasta ese momento. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Indira Jáuregui

Indira Jáuregui
Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Mi mamá, en cambio, estaba vacunada con las dos dosis. Mis hermanas la llevaron a vacunarse y yo creo que a mi mamá la salvó la vacuna. Es que si no, mi mamá no hubiese superado la covid y no estaría aquí con nosotros.

Con esa experiencia me di cuenta de lo que estaba pasando y entendí que hay cosas que la ciencia sabe por qué las hace. Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La covid casi me quita la vida, pero nunca fui como esas personas antivacunas extremas. Nunca fui una fanática que cree todo lo que le dicen.

Cuando volví a mi casa estaba convencida de vacunarme. Esperé los tres meses que hay que esperar y lo hice. Y ahora estoy esperando el tiempo para la vacuna de refuerzo. Aquí en Perú ya estamos con la tercera dosis.

Con el tiempo, creo que Dios me ha dado la razón de que fue bueno que cambiara de opinión, porque hace tres meses falleció mi tío Félix por covid y él nunca quiso vacunarse.

Conozco a varias personas que no quieren vacunarse. Cuando conversamos les pregunto, “¿qué es lo peor que te puede pasar?. Lo peor que te puede pasar es tener efectos secundarios, les digo, pero no te vas a morir”.

También les pregunto si quieren a su familia, a sus hijos. Les digo que si no quieren vacunarse por ellos mismos, que lo hagan por sus seres queridos.


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