¿Error de estilo o plagio? Lo que el incidente Peña Nieto en México dice del rigor académico en América Latina
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¿Error de estilo o plagio? Lo que el incidente Peña Nieto en México dice del rigor académico en América Latina

El presidente de México fue acusado de plagiar parte sustancial de la tesis con la que obtuvo su título de abogado. La respuesta de su vocero fue que se había tratado de "errores de estilo", como citas sin entrecomillar. ¿Qué se entiende por plagiar y qué tan flexible es la región ante un caso de copia?
Por BBC Mundo
22 de agosto, 2016
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Comillas de menos, esa, básicamente, fue la explicación de la presidencia de México ante la acusación de que Enrique Peña Nieto había plagiado en su tesis de grado.

A Peña Nieto lo señala una investigación liderada por la periodista mexicana Carmen Aristegui que asegura que la tesis de grado del presidente mexicano“plagió al menos 197 párrafos de los 682 que integran el texto”.

La UP responde plagio de Peña Nieto; dice que la Facultad de Derecho queda a cargo del caso

Además, señala la investigación publicada en el sitio Aristegui Noticias, “51 párrafos tienen alguna cita incorrecta, 18 citas robadas y 120 fueron bien citados”.

Fue hace 25 años, antes de la era de internet y cuando los computadores eran prácticamente un lujo en América Latina.

“Errores de estilo”

La parte más grave, según acusa el informe, tiene que ver con el capítulo IV de su tesis, donde “Peña Nieto copió uno tras otro los párrafos que aparecen de la página 36 a la 39″ del libro “Estudios de Derecho Constitucional” del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, sin citarlo ni mencionarlo “en ninguna parte de su texto”.

La Universidad Panamericana, de la que egresó como abogado Peña Nieto, dijo en un comunicado que el equipo de Aristegui no consultó a la institución sobre el caso y que la Facultad de Derecho está a cargo de revisar lo relacionado a este tema.

Dibujo de dos cabezas abiertas.En palabras simples, “plagio” es adueñarse de ideas que no son propias, pero presentarlas como tales.

Tras el escándalo desatado por la publicación, un vocero de la presidencia de México señaló:

“El licenciado Peña Nieto presentó esa tesis hace 25 años. Cumplió con los requisitos (…) para titularse como abogado.

“Por lo visto, errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”, continuó el vocero con un evidente dejo de ironía.

Pero, más allá de un problema de atribución, ¿qué se entiende por “plagiar”? Y, ¿por qué América Latina parece ser más flexible con sus autoridades acusadas de plagio que otras regiones?

Qué es plagio

Si como punto de partida tomamos el Diccionario de la Real Academia Española, “plagiar” es “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

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Tipos de plagio

  • Copiar y pegar: usar el sencillo (y lamentablemente famoso) “copy-paste”.
  • Adaptar: crear un “mosaico” o “mix” de distintas fuentes para crear párrafos con muy poca diferencia de las fuentes originales.
  • Parafrasear incorrectamente: mencionar con palabras propias las ideas de otros. Dentro de esta categoría caben dos errores:
  1. Parafrasear inadecuadamente: cambiar unas pocas palabras para que el texto que se está redactando parezca original. Aún cuando se cite la fuente, se considera plagio.
  2. Parafrasear sin citar: cuando se escribe un párrafo que se basa y apoya en lo que dice un tercero, es necesario citar a quién le pertenece esa idea.
  • Usar las ideas de un compañero/conversaciones surgidas en clases: usar a compañeros como fuente no representa falta alguna, mientras se les dé el crédito correspondiente.
  • Autoplagio: aunque no lo parezca, usar ideas propias plasmadas en un trabajo o investigación en otros nuevos sin autocitarse es cometer autoplagio.

Fuente: Pontificia Universidad Católica de Chile

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Pero las ideas en sí no están protegidas por ley, por lo que es difícil probar el “robo” de una. Lo que sí está protegido por ley, bajo derecho de autor, es el proyecto detrás de esa idea.

Pizarra que dice Copy and Paste
El “cortar y pegar”, o copypaste, según su nombre en inglés, se ha vuelto un truco cada vez más frecuente tras la universalización de internet.

¿Problema latinoamericano?

Un estudio de alcance global realizado por Turnitin, la marca proveedora de uno de los principales softwares para detectar plagios, señaló a cuatro países de América Latina como los que más presentaron contenido no propio en sus trabajos de grado aparte de Japón, Corea del Sur y China.

Un 12% de tesis analizadas provenientes de México, Brasil, Colombia y Perúcontenían más de un 50% de contenido no original. En el caso de Asia Oriental, se trató del 14%.

Joven copiando en una prueba.Los expertos aseguran que plagiar es una falta grave y que constituye un fraude académico, tal como copiar.

El informe, llamado “Integridad académica en un mundo digital: índice global de plagio en la educación secundaria y superior”, tomó como muestra el año académico 2013-2014 para analizar casi 100 millones de trabajos de educación secundaria y superior provenientes de Norteamérica, Latinoamérica, Europa, Reino Unido, Oceanía, África, Oriente Medio y Asia Oriental.

Y una encuesta realizada a 1.194 estudiantes de pregrado de la Universidad de Los Andes en Colombia en 2004 arrojó que un 47,8% admitió haber utilizado ideas sin citar, 47,7% copiar o parafrasear y 30% copiar y pegar desde internet, según se lee en un informe redactado por José Fernando Mejía y Claudia Lucía Ordóñez.

Pero estos no son los únicos países latinoamericanos en donde la práctica supone un problema.

El plagio ha generado una mayor preocupación en nuestra institución en los tiempos recientes“, le dijo a BBC Mundo Andrea Leisewitz, coordinadora de Ética en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Hace tres años, se creó la oficina de Ética donde trabaja Leisewitz con el objetivo de enfrentar la problemática. Y el año pasado se puso a prueba un software para detectar plagio que pudiese aplicarse desde los trabajos de pregrado hasta los de doctorado.

Sanciones

De confirmarse un plagio, las sanciones pueden ir desde reprobar el curso para el que se presentó el trabajo hasta ser expulsado de la universidad, explicó Leisewitz.

Un estudiante se tapa la cara frente a una autoridad académica.De confirmarse un plagio, un estudiante podría recibir una sanción tan grave como ser expulsado de la institución académica.

Sin embargo, enfrentarse con duras consecuencias al cometer esta falta no parece ser la norma en la región, según señaló a BBC Mundo Raúl Trejo, doctor en Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de esa institución.

El problema no es el internet, porque así como es más fácil perpetrar el plagio, es más fácil detectarlo. El problema es la insuficiente sanción“.

Trejo enseña en la UNAM desde 1974 y en cuatro décadas ha notado cómo los casos de plagio a veces “no son ventilados” de manera abierta y no siempre se sancionan “con el rigor que requeriría este asunto”.

Pero, ¿pasa lo mismo con los políticos?

En la política

En Alemania, el exministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg perdió su grado de doctor en 2011 al descubrirse que plagió en su tesis. Poco después, en marzo del mismo año, el funcionario del gobierno de Ángela Merkel renunció.

En 2012, el presidente de Hungría, Pál Schmitt, renunció al descubrirse que había plagiado su tesis de doctorado.

Sin embargo, algunos piensan que en México el incidente no pasará a mayores.

El exministro de defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg
El exministro de defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, dimitió en 2011 al descubrirse que plagió en su tesis de doctorado.

“La sanción es social y moral. Se confirma que, por desgracia, nuestro presidente (Peña Nieto) ha cometido prácticas alejadas de la ética pero esto no implica que deje de tener el mandato que le dieron los ciudadanos”, señaló Trejo.

Un ejemplo reciente en América Latina fue el del candidato a la presidencia de Perú, César Acuña Peralta, quien fue acusado de haber copiado varias páginas en su tesis de maestría sin citar las fuentes.

A pesar de haber sido un duro golpe a su candidatura, Acuña no se retiró hasta que la autoridad electoral lo invalidó por infringir la norma de no repartir dinero durante la campaña.

Para Andrea Leisewitz, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, sancionar a los que están en el poder sería una forma de enseñar.

“Es una forma de decir que no es correcto plagiar ni para los más poderosos, ni para los menos poderosos. Para nadie”, concluyó.

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Cómo persuadir a quienes dudan de las vacunas contra COVID

Catalogar a quienes dudan de si vacunarse o no de ignorantes o egoísta es demasiado simplista y no ayuda a que cambien su posición. Te explicamos a qué debes estar atento si quieres establecer un diálogo con alguien que no está convencido.
29 de julio, 2021
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Las redes sociales están plagadas de publicaciones que desacreditan a quienes dudan sobre si ponerse o no la vacuna contra la covid-19, pero estas reacciones a un tema por demás complejo están haciendo más daño que bien.

No debería haber ninguna duda al respecto: las vacunas contra la covid-19 están salvando vidas.

Tomemos como ejemplo algunas estadísticas recientes de Reino Unido.

En un estudio que siguió a más de 200.000 personas, casi todos los participantes habían desarrollado anticuerpos contra el virus dentro de las dos semanas posteriores a su segunda dosis.

Y a pesar de las preocupaciones iniciales de que las vacunas actuales puedan ser menos efectivas contra la variante delta, análisis sugieren que tanto la AstraZeneca como la Pfizer-BioNTech reducen las tasas de hospitalización en un 92-96%.

Como han repetido muchos profesionales de la salud, los riesgos de efectos secundarios graves de una vacuna son mínimos en comparación con el riesgo de la enfermedad en sí.

Aún así, un número considerable de personas sigue mostrándose reacia a aplicarse la vacuna. Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional, esta cifra oscila entre el 10% y el 20% de las personas en Reino Unido, a alrededor del 50% en Japón y el 60% en Francia.

El resultado se está convirtiendo en una especie de guerra cultural en las redes sociales, y muchos comentaristas afirman que los que dudan de la vacuna son simplemente ignorantes o egoístas.

Pero los psicólogos que se especializan en la toma de decisiones médicas argumentan que estas elecciones son con frecuencia el resultado de muchos factores complicados que deben abordarse con sensibilidad, si queremos tener alguna esperanza de alcanzar inmunidad a nivel de la población.

Cuestión de indecisión

Primero, hagamos algunas distinciones.

Protesta antivacunas en Madrid, España.

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Protesta antivacunas en Madrid, España.

Si bien es tentador suponer que cualquiera que rechace una vacuna tiene las mismas creencias, los temores de la mayoría de las personas que dudan de las vacunas no deben confundirse con las extrañas teorías de los antivacunas acérrimos.

“Son muy vocales y tienen una fuerte presencia fuera y dentro de internet”, dice Mohammad Razai, del Instituto de Investigación de Salud de la Población St George’s, de la Universidad de Londres, quien ha escrito sobre los diversos factores psicológicos y sociales que pueden influir en la toma de decisión de las personas sobre las vacunas.

“Pero son una minoría muy pequeña”.

La gran mayoría de quienes dudan de las vacunas no tienen una agenda política y no están comprometidas con una causa anticientífica: simplemente están indecisas.

La buena noticia es que muchas personas que inicialmente dudaban están cambiando de opinión.

“Pero incluso un retraso se considera una amenaza para la salud, porque las infecciones virales se propagan muy rápidamente”, dice Razai.

Esto habría sido problemático si todavía estuviéramos lidiando con las variantes más antiguas del virus, pero la mayor transmisibilidad de la nueva variante delta ha aumentado la urgencia de llegar a la mayor cantidad de personas lo más rápido posible.

Las 5 C

Afortunadamente, los científicos comenzaron a estudiar la vacilación respecto a las vacunas mucho antes de que se identificara por primera vez el SARS-Cov-2 en Wuhan en diciembre de 2019, y han explorado varios modelos que intentan capturar las diferencias en el comportamiento de la gente respecto a la salud.

Vacunas

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Uno de los más prometedores es el conocido como modelo de las 5C, que considera los siguientes factores psicológicos:

Confianza: la confianza de la persona en la eficacia y seguridad de las vacunas, los servicios de salud que las ofrecen y los responsables políticos que deciden su implementación.

Complacencia: si la persona considera que la enfermedad en sí misma es un riesgo grave para su salud.

Cálculo: la participación del individuo en una búsqueda extensa de información para sopesar los costos y los beneficios.

Conveniencia: qué tan fácil es para la persona en cuestión acceder a la vacuna.

Responsabilidad colectiva (que en inglés sería collective responsability, por eso es parte de las 5 C): la voluntad de proteger a los demás de la infección mediante la propia vacunación.

En 2018, Cornelia Betsch de la Universidad de Erfurt, en Alemania, y sus colegas pidieron a los participantes que calificaran una serie de declaraciones que medían cada una de las 5 C, y luego compararon los resultados con su aceptación de los procedimientos relevantes, como la vacuna contra la influenza o el VPH (virus del papiloma humano).

Efectivamente, descubrieron que las 5 C podían explicar la gran variedad en las decisiones de la gente y superaron constantemente a muchos otros predictores potenciales, como los cuestionarios que se centraban más exclusivamente en temas de confianza sin considerar los otros factores.

En una investigación aún no publicada, Betsch utilizó el modelo para predecir la aceptación de las vacunas contra la covid-19, y sus resultados hasta ahora sugieren que el modelo de las 5 C puede explicar en una gran medida la variación en las decisiones de las personas.

Habrá otros factores contribuyentes, por supuesto. Un estudio reciente de la Universidad de Oxford sugiere que el miedo a las agujas es una barrera importante para alrededor del 10% de la población.

Pero el enfoque de las 5 C ciertamente parece captar las razones más comunes de las dudas sobre las vacunas.

Sesgo de confirmación

Jessica Saleska, de la Universidad de California, Los Ángeles, señala que los seres humanos tenemos dos tendencias aparentemente contradictorias: un “sesgo de negatividad” y un “sesgo de optimismo” que pueden inclinar la balanza en las valoraciones de la gente sobre los riesgos y beneficios.

El sesgo de negatividad se refiere a la forma en que uno evalúa los eventos que escapan a su control. “Cuando te presentan información negativa, eso tiende a quedarse en su mente”, dice Saleska.

El sesgo de optimismo, por el contrario, se refiere a tus creencias sobre ti mismo, como por ejemplo creer que estás más en forma y más saludable que la persona promedio.

Vacuna contra la covid-19

Getty Images
Las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Estos sesgos pueden funcionar de forma independiente, lo que significa que puedes concentrarte en los peligrosos efectos secundarios de las vacunas y, al mismo tiempo, creer que es menos probable que padezcas la enfermedad, una combinación que reduciría la confianza y aumentaría la complacencia.

Luego está el famoso sesgo de confirmación, que también puede distorsionar las percepciones de la gente sobre los riesgos del virus a través de la disponibilidad de información errónea de fuentes dudosas que exageran los riesgos de las vacunas.

Esta confianza en recursos engañosos significa que las personas que obtienen un puntaje alto en la medida de “cálculo” de la escala de las 5 C (las personas que buscan datos activamente) suelen ser más reacias a las vacunas que las personas que obtienen un puntaje más bajo.

“Si ya crees que la vacunación podría ser peligrosa, entonces buscas (en internet) escribiendo ‘¿es peligrosa esta vacuna?’. Por eso todo lo que vas a encontrar es información que confirma tu opinión anterior”, dice Betsch.

Contexto

Recuerda que estas tendencias psicológicas son extremadamente comunes. Incluso si has aceptado la vacuna, probablemente hayan influido en tu propia toma de decisiones en muchas áreas de la vida.

Ignorarlas, y asumir que quienes tienen dudas sobre la vacuna son de alguna manera deliberadamente ignorantes, es en sí una postura tonta.

Tampoco debemos olvidar los muchos factores sociales que pueden influir en la decisión de la gente: el factor “limitaciones / conveniencia” de las 5 C.

En pocas palabras, la percepción de que una vacuna es de difícil acceso solo desanimará a las personas que ya son reacias.

Cuando hablamos, Betsch sugirió que esto podría haber frenado la aceptación de la vacuna en Alemania, que tiene un sistema muy complicado para identificar quién es elegible en qué momento para recibir la vacuna.

Vacuna

Getty Images
Para algunos, el miedo a las agujas en un factor que pesa a la hora de tomar una decisión.

La gente respondería mucho más rápido, dice, si recibieran notificaciones automáticas.

Razai está de acuerdo en que debemos considerar la cuestión de la conveniencia, particularmente para aquellos en las comunidades más pobres que pueden tener dificultadas por los gastos y el tiempo que lleva el viaje a un centro de vacunación.

“Viajar hacia y desde allí puede ser un gran problema para la mayoría de las personas que reciben un salario mínimo o prestaciones por desempleo”, señala.

Es por eso que a menudo es mejor que las vacunas se administren en los centros comunitarios locales.

“Creo que ha habido evidencia anecdótica de que ha tenido más éxito en lugares de culto, mezquitas, e iglesias”.

Finalmente, debemos ser conscientes del contexto en que la gente toma decisiones, dice, como el racismo estructural que podría haber llevado a ciertos grupos étnicos a tener una menor confianza general en las autoridades médicas.

Es fácil descartar las decisiones de otra persona si no comprendes los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana.

Desconfianza

No existe una solución fácil, pero las autoridades sanitarias pueden seguir proporcionando información precisa y fácil de digerir para abordar las principales preocupaciones.

Según un informe reciente del Instituto de Innovación en Salud Global (IGHI, por sus siglas en inglés) del Imperial College de Londres, las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Gráfico

Getty Images

Al considerar estos diferentes factores y las formas en que pueden estar influyendo en el comportamiento de las personas, también es útil examinar los diversos sesgos cognitivos que se sabe que influyen en nuestras percepciones.

Considera las dos primeras C: la confianza en la vacuna, la complacencia sobre los peligros de la enfermedad en sí.

Para la primera, los gráficos que muestran los riesgos relativos de las vacunas, en comparación con la enfermedad real, pueden proporcionar algo de contexto.

Para este última, Razai sugiere que necesitamos más educación sobre la historia del desarrollo de las vacunas.

El uso de ARNm en vacunas se ha estudiado durante décadas, por ejemplo, con largos ensayos que prueban su seguridad.

Esto significó que la técnica podría adaptarse rápidamente para la pandemia.

“Ninguna de las tecnologías que se han utilizado sería de ninguna manera dañina, porque hemos utilizado estas tecnologías en otras áreas de la atención médica y la investigación”, explica Razai.

Diálogo abierto

Sarah Jones, investigadora de doctorado que codirigió el informe IGHI, sugiere que será necesario un enfoque específico.

“Yo instaría a los gobiernos a que dejen de pensar que pueden llegar a la gran cantidad de nichos que existen con un mensaje de vacuna para el mercado masivo y que trabajen de manera más creativa con muchos socios de comunicación eficaces”, dice.

Eso podría implicar colaboraciones más estrechas con los modelos influyentes dentro de cada comunidad, dice, quienes pueden proporcionar “información consistente y precisa” sobre los riesgos y beneficios de las vacunas.

Conversación.

Getty Images
Es importante establecer un diálogo para intercambiar opiniones.

Independientemente de cómo elijan divulgar la información, los servicios de salud deben dejar en claro que están participando en un diálogo abierto, dice Razai, en lugar de simplemente descartarlos.

“Tenemos que escuchar las preocupaciones de la gente, reconocerlas y darles información para que puedan tomar una decisión informada”.

Saleska está de acuerdo en que es esencial entablar una conversación bidireccional, y eso es algo que todos podríamos aprender al discutir estos temas con nuestros amigos y familiares.

“Ser respetuoso y reconocer sus preocupaciones. Creo que en realidad esto podría ser más importante que simplemente hablar de los hechos o las estadísticas”, indica.

“Muchas veces, se trata más de la conexión personal que de la información real que proporcionas”.

* Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

* David Robson es autor de The Intelligence Trap: Why Smart People Do Dumb Things (La trampa de la inteligencia: por qué la gente inteligente hace cosas tontas”). Su próximo libro The Expectation Effect: Transform Your Health, Fitness, Productivity, Happiness and Ageing será publicado en 2022.


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https://www.youtube.com/watch?v=rlYN7MCr_i0

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