Abrazos, cariño y ánimo: así es la labor que los médicos de la risa realizan en un hospital
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Montserrat Sánchez Maldonado

Abrazos, cariño y ánimo: así es la labor que los médicos de la risa realizan en un hospital

“Aprendí que con sólo quedarnos podemos ayudar a la gente. Hay gente que sólo quiere reflejarse en ti”, dice la Doctora Furris, una médico de la risa.
Montserrat Sánchez Maldonado
Por Montserrat Sánchez Maldonado
20 de agosto, 2016
Comparte

La entrada del Hospital Juárez, en la Ciudad de México, es el punto de reunión de los “médicos de la risa”, antes de realizar la visita que semanalmente hacen a personas enfermas que necesitan un poco de alegría.

Puntuales, algunos comienzan a llegar a las diez de la mañana, se abrazan, se miran y se saludan como si no se hubieran visto hace años cuando en realidad sólo han pasado días desde su último encuentro.

A partir de su llegada, los doctores alistan sus instrumentos de trabajo: narices rojas, tremendos bigotes, zapatos anchos, lentes de juguete, medias de colores y sus batas decoradas.  

Listos, los 15 médicos ‘calientan’, y aunque no hacen sentadillas ni lagartijas, sí se juegan bromas, cantan y se echan porras para lograr su misión.

Al entrar al hospital, saludan, besan y abrazan a cuanta persona se les cruza en el camino. Enfermeras, policías y familiares son ls ‘víctimas’ de sus ‘ataques’ de afecto antes de hacer su primera parada en el área de pediatría.

Bebés con sondas, conectados a oxígeno, levantan la mirada al ver entrar a personas con narices rojas y atuendo inusual. “¿Quiénes son, mami?”, pregunta un pequeño y, antes de que su madre pueda responder, el Doctor Rolas se acerca y le dice “Somos animalitos que se han escapado de un zoológico, mira aquí traigo una vaca”. Entonces se acerca la Doctora Cuac y comienza a hacer “muuuuu”.

Minutos después, cuatro médicos de la risa lograron que, a pesar de lo horrible de la situación, niños se olviden de su enfermedad.

El origen de la nariz roja combinada con la bata blanca

Hunter Doherty “Patch” Adams, conocido como el doctor de la Risaterapia, es un médico estadounidense, activista social, diplomático y escritor.

En 1963, la madre de Patch lo llevó a un hospital psiquiátrico por haber tratado de suicidarse. Tras permanecer un periodo en el hospital, decidió que era necesario “hacer una revolución”, pero no con violencia y muerte, sino compartiendo y difundiendo la alegría y el amor.

Poco después, Patch abandonó el hospital y se matriculó en el Colegio Médico de Virginia, donde además se convirtió en un manifestante político en contra la Guerra de Vietnam.

En 1971, junto con unos amigos fundó el centro médico Gesundheit! Institute, que utiliza la risa como elemento en la atención de los pacientes. Fue ahí que surgió la idea de la vestimenta de payasos.

La filosofía y metodología de Patch Adams ha sido adoptada en varias partes del mundo, generando así médicos de la risa en países como Argentina, Perú, Brasil, España, Holanda y por supuesto, México, en donde se encuentra la asociación civil llamada Risaterapia.

Risaterapia a la mexicana: Servir con alegría

El fundador de Risaterapia en México, Andrés Aguilar, Dr. Romanok, (que significa con amor, al revés), platica que mientras estudiaba la preparatoria, se enteró de que la compañía de Circo Ringling Brothers and Barnum and Baileys convocaba a una audición en la que se seleccionaría a un payaso mexicano que los acompañaría en su gira por los Estados Unidos.

Andrés consiguió el puesto, lo cual marcó el inicio de una experiencia de tres años y gracias a la cual pudo estudiar en la Universidad de Payasos de Florida.

Durante su trabajo en el circo, los payasos realizaban, eventualmente, visitas a hospitales y cuando visitaban uno en Carolina del Norte, Andrés tuvo una vivencia que cambió la dirección de su vida.

“Estaba por entrar a una habitación en donde se encontraba una niña de aproximadamente ocho años que tenía graves quemaduras en casi todo el cuerpo, se encontraba en una posición de espaldas a la entrada y en compañía de sus padres.

“Cuando notaron que iba hacia la niña, me hicieron saber con la mirada y sus gestos que no era oportuno que entrara, pero la niña miró de reojo hacia donde me encontraba y al verme se sorprendió mucho. Yo llevaba una nariz roja, zapatotes, en fin, todo el atuendo de payaso. En ese momento y con dificultad logró incorporarse y preguntó: ‘¿Quién eres?, ¿Qué haces aquí?’ A lo que respondí: ‘Soy el nuevo dueño del hospital y vengo a mostrar a los doctores el nuevo uniforme, que tendrán que vestir a partir de mañana’. Voltea a su alrededor y al imaginar a los doctores vestidos de esa manera, comenzó a reírse”.

Los padres comenzaron a llorar y la madre exclamó: “¡Es un milagro!”, ya que desde el accidente, la niña no había vuelto a hablar con nadie, se negaba a moverse y las curaciones las hacían en contra de su voluntad.

Fue por eso, que tras su decisión de regresar a México, fundó la asociación, la cual se dedica a formar personas de cualquier edad para formar parte del grupo de los médicos de la risa, donde participan amas de casa, arquitectos o estudiantes.

Risaterapia: Porque en este mundo tan rudo, sonreír nunca fue tan necesario

Segunda parada: Oncología.

Doña Guillermina está el principio de la habitación. Su hermana mayor la acompaña mientras recibe la visita de los médicos de la risa. Chistes sencillos hacen que “Guille” suelte carcajadas lo suficientemente fuertes para contagiárselas a su hermana.

“-¿Cuál es la mitad de uno?-, -¿.5?-, No, es el ombligo”, fue suficiente para que Guillermina dejara ver su sonrisa.

“¡Vamos! Faltan pacientes por aquí y por allá que no hemos ido a molestar”, alienta la Doctora Garabatito a sus compañeros.

Así, 15 personas cambian el ambiente del lugar donde se respira tristeza y se dirigen hacia el área de espera.

Los médicos de la risa rodean la sala, procuran no dar la espalda y comienza el Doctor Rolas: “Mire, damita, caballero, les venimos a pedir 50 pesitos porque estos pobres payasos no han desayunado…no, no es cierto.

“Venimos a algo más sencillo, a estar con ustedes, a decirles que no se den por vencidos, a alentarlos a que volteen a ver al de al lado y platiquen con él, que lo escuchen, que se acerquen para no tener que estar solos en este momento.

“Si están aquí por algo bueno, disfrútenlo, si es por algo malo, no se preocupen, no tardarán en superarlo”, les dice y los médicos de la risa comienzan a repartir abrazos.

Cambiar un “sí” por el “ya no puedo”

“Risaterapia me dio felicidad, me dio un motivo para decir va, lo hago. Es esa chispa que encuentras en ti, de saber que puedes generar felicidad”, asi es como Flor “Furris” Peralta define su experiencia.

No todo fue sencillo para la Doctora Furris: “Mi primera visita fue en el Hospital Siglo XXI, en el área de oncología, le pregunté a una señora si me podía sentar, y me dijo ‘no, la verdad ahorita no’. No sabía qué hacer y cuando ya me iba, me detuve cuando me dijo ‘¿sabes qué? mejor sí, siéntate’.

“Me senté y no dije ni hice nada. Entonces noté que la señora se estaba desahogando con sólo pedirme que me quedara. Aprendí que con sólo quedarnos podemos ayudar a la gente. Hay gente que no quiere un chiste, una canción o un juego sólo quieren reflejarse en ti”, dice.

Israel González, otro de los médicos, sostiene que en la organización, se recibe más de lo que se da. “Aprendes a reconocer humanidades, no es sólo el señor de la cama 36 con una cirrosis, no es el niño al que le acaban de amputar una pierna sino que empiezas a reconocer a Don José, a Carlitos o al papá de Carlitos.

“Es por eso que Flor y yo seguimos enamorados de la misión…por eso, seguimos aquí”, concluye.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La Mona Lisa: el detalle oculto que revela un nuevo significado del cuadro de Leonardo da Vinci

La pintura de 1503 de Leonardo da Vinci es la obra de arte más famosa del mundo. Kelly Grovier explora un objeto que suele ser pasado por alto y que ofrece una perspectiva diferente de la obra maestra.
2 de marzo, 2021
Comparte
Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las joyas del Museo del Louvre en París.

Algunas cosas son tan obvias que nunca las notas.

Y eso ocurre en una imagen omnipresente como la Mona Lisa.

El inagotable retrato de Leonardo da Vinci de 1503 protagonizado por Lisa del Giocondo, mujer de 24 años, madre de cinco hijos y esposa de un rico comerciante de seda florentino, es sin duda la obra de arte más famosa del mundo.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos notado alguna vez conscientemente el objeto del cuadro que está más cerca de nosotros que cualquier otro: la silla en la que se sienta la misteriosa mujer?

No importa que sea lo único que la modelo de Leonardo agarra con su mano (literalmente todos los dedos de su mano la tocan o señalan), la silla seguramente debe ser el aspecto que más pasa desapercibido de una pintura que ha sido sobreobservada.

Escondida a simple vista, también puede ser la flecha que nos señala el camino hacia los significados más profundos de la obra.

Más allá de la sonrisa

Durante siglos, nuestra atención se ha centrado en gran medida en otro lugar en el pequeño panel de óleo sobre álamo (77×53 centímetros) que Da Vinci nunca terminó por completo y con el que se cree que continuó jugando obsesivamente hasta su muerte en 1519.

Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las obras más vistas y fotografiadas, pero aún guarda muchos misterios.

La preocupación por la sonrisa inescrutable de Mona Lisa es casi tan antigua como la pintura, y se remonta al menos a la reacción del legendario escritor e historiador renacentista Giorgio Vasari, que nació pocos años después de que Da Vinci comenzara a trabajar en la imagen.

“La boca, con su abertura y sus puntas unidas por el rojo de los labios a los tintes de la carne del rostro”, observó Vasari en sus célebres “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”.

“Parecían, en verdad, no ser colores sino la propia piel (…) en el fondo de la garganta, si uno lo miraba con atención, se podía ver el latido del pulso”.

Y concluyó: “En esta obra de Leonardo, había una sonrisa tan agradable que era algo más divino que humano de contemplar, y se consideraba como algo maravilloso, en el sentido de que era algo vivo”.

El fascinante misterio de la sonrisa de Mona Lisa y de cómo Leonardo la aprovechó mágicamente para crear “algo más divino que humano” y, sin embargo, “nada más y nada menos que con vida” resultaría ser demasiado intenso para muchos.

La Gioconda

Getty Images
La sonrisa es lo más estudiado, pero sus manos también guardan secretos.

El crítico de arte francés del siglo XIX Alfred Dumesnil confesó encontrar la paradoja de la pintura completamente paralizante.

En 1854, afirmó que la “sonrisa está llena de atracción, pero es la atracción traidora de un alma enferma que retrata locura”.

“Esta mirada, tan suave pero ávida como el mar, devora”.

Si hay que creer en la leyenda, la “atracción traicionera” de la sonrisa irresoluble de la Mona Lisa consumió también el alma de un aspirante a artista francés llamado Luc Maspero.

Según el mito popular, Maspero, quien supuestamente terminó sus días al saltar desde la ventana de su habitación de hotel en París, fue conducido a una distracción destructiva por los susurros mudos de los labios absortamente alegres de la Gioconda.

“Durante años he luchado desesperadamente con su sonrisa”, se dice que escribió en la nota que dejó. “Prefiero morir”.

Las manos y los párpados

Sin embargo, no todo el mundo se ha contentado con localizar el centro de la mística magnetizante de la Mona Lisa en su enigmática sonrisa.

El escritor victoriano Walter Pater creía que era la “delicadeza” con la que se pintan sus manos y párpados lo que nos paraliza e hipnotiza haciéndonos creer que la obra posee un poder sobrenatural.

“Todos conocemos el rostro y las manos de la figura”, observó en un artículo sobre Da Vinci en 1869, “en ese círculo de rocas fantásticas, como en una tenue luz bajo el mar”.

Pater procede a meditar sobre la Mona Lisa de una manera tan singularmente intensa que en 1936 el poeta irlandés William Butler Yeats se vio obligado a tomar una frase de la descripción de Pater, dividirla en versos libres e instalarlos como poema de apertura en el Oxford Book of Modern Verse que Yeats estaba compilando entonces.

El pasaje que Yeats no pudo evitar replicar comienza: “Es más vieja que las rocas entre las que se sienta; como el vampiro, ha muerto muchas veces y ha aprendido los secretos de la tumba; se ha sumergido en mares profundos, y guarda sus últimos días en torno a ella; traficó por redes extrañas con comerciantes orientales, y, como Leda, era la madre de Helena de Troya, y, como Santa Ana, la madre de María; y todo esto fue para ella como un sonar de liras y flautas “.

El retrato “vive”, concluye Pater, “en la delicadeza con que ha moldeado los rasgos cambiantes y teñido los párpados y las manos”.

Manos de la Gioconda

Getty Images
Todos los dedos de la Mona Lisa o tocan la silla o la señalan.

La descripción de Pater aún asombra. A diferencia de Dumesnil y del desafortunado Maspero antes que él, Pater ve más allá de la trampa seductora de la sonrisa del retrato.

Se fija en una vitalidad más grande que se filtra como desde lo más profundo de la superficie.

Al argumentar que la pintura representa una figura suspendida en una incesante lanzadera entre el aquí y ahora y algún reino de otro mundo que se encuentra más allá, Pater señala la esencia mística del atractivo perenne del cuadro: su sentido surrealista de flujo eterno.

Al igual que Vasari, Pater es testigo de una presencia que late y respira -“características cambiantes”- que trasciende la materialidad inerte del retrato.

El agua

La clave de la fuerza del lenguaje de Pater es la insistencia en las imágenes acuáticas que refuerzan la fluidez del ser esquivo de la modelo (“luz tenue bajo el mar”, “sumergida en mares profundos” y “traficó… con comerciantes orientales”), como si la Mona Lisa fuera una fuente inagotable de agua viva, una ondulación interminable en los remolinos sin fin del tiempo.

Quizás lo sea. Hay motivos para pensar que tal lectura, que ve a la modelo como un manantial de eterno resurgimiento que cambia de forma, es precisamente lo que pretendía Leonardo.

Flanqueado a ambos lados por cuerpos de agua que fluyen y que el artista coloca ingeniosamente de tal manera que sugiere que son aspectos del ser mismo de su modelo, el sujeto de Da Vinci tiene una cualidad extrañamente submarina que se acentúa con el vestido verde algas.

La Mona Lisa usa una segunda piel anfibia que se vuelve más turbia y oscura con el tiempo.

La silla pozzetto

Al girar su mirada ligeramente hacia la izquierda para encontrarse con la nuestra, la Mona Lisa no está sentada en cualquier banco o taburete viejo, sino en la conocida popularmente como silla pozzetto.

Con el significado de “pozo pequeño”, el pozzetto introduce un sutil simbolismo en la narración que es tan revelador como inesperado.

Detalle de la cara de la Mona Lisa

Getty Images
La Mona Lisa es un paisaje en sí misma, dicen algunos expertos.

De repente, las aguas que vemos serpenteando con un movimiento laberíntico detrás de la Mona Lisa (ya sea que pertenezcan a un paisaje real, como el valle del río italiano Arno, como creen algunos historiadores, o enteramente imaginarias, como sostienen otros) ya no están distantes y desconectados de la modelo, sino que son un recurso esencial que sustenta su existencia. Literalmente fluyen hacia ella.

Al situar a la Mona Lisa dentro de un “pozo pequeño”, Da Vinci la transforma en una dimensión siempre fluctuante del universo físico que ocupa.

Martin Kemp, historiador del arte y destacado experto en Da Vinci, también ha detectado una conexión fundamental entre la representación de la Mona Lisa y la geología del mundo que habita.

“El artista no estaba retratando literalmente el Arno prehistórico o futuro”, afirma Kemp en su estudio “Leonardo: 100 hitos (2019)”, “sino que estaba dando forma al paisaje de la Mona Lisa sobre la base de lo que había aprendido sobre el cambio en el ‘cuerpo de la Tierra’ para que acompañara a las transformaciones implícitas en el cuerpo de la mujer como un mundo menor o microcosmos”.

La Mona Lisa no está sentada frente a un paisaje. Ella es el paisaje.

El significado del pozo

Al igual que con todos los símbolos visuales empleados por Leonardo, la silla pozzetto es multivalente y sirve más que simplemente para vincular a la Mona Lisa con la conocida fascinación del artista por las fuerzas hidrológicas que dan forma a la Tierra.

La sutil insinuación de un “pocito” en la pintura como el canal a través del cual la Mona Lisa emerge a la conciencia reposiciona la pintura por completo en el discurso cultural.

Este ya no es un retrato simplemente secular, sino algo espiritualmente más complejo.

Las representaciones de mujeres “en el pozo” son un elemento básico a lo largo de la historia del arte occidental.

Cristo y la Samaritana, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Getty Images
El símbolo del pozo es habitual, como en la obra “Cristo y la Samaritana”, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Las historias del Antiguo Testamento de Eliezer encontrándose con Rebeca en un pozo y de Jacob con Rachel en el pozo se hicieron especialmente populares en los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que todos, desde Bartolomé Esteban Murillo hasta Giovanni Antonio Pellegrini, de Giovanni Battista Tiepolo a William Holman Hunt, probaron suerte con estas narraciones.

Además, las representaciones apócrifas de la Anunciación en el Nuevo Testamento (el momento en que el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Cristo) junto a un manantial fueron habituales entre los ilustradores de manuscritos medievales, e incluso pueden haber inspirado el retrato más antiguo que sobrevive de María.

Como emblema infinitamente elástico, como sugiere Walter Pater, la Mona Lisa es sin duda capaz de absorber y reflejar todas esas resonancias y muchas más. No hay nadie que ella no sea.

“Agua viva”

Pero quizás el paralelo más pertinente entre la Mona Lisa de Da Vinci y los precursores pictóricos es uno que se puede dibujar con las muchas representaciones de un episodio bíblico en el que Jesús se encuentra en un pozo manteniendo una conversación críptica con una mujer de Samaria.

La Gioconda

Getty Images
El agua es un elemento fundamental para entender la Mona Lisa, la gran obra de Leonardo Da Vinci.

En el Evangelio de San Juan, Jesús hace una distinción entre el agua que se puede extraer del manantial natural -agua que inevitablemente dejará a uno “sediento”- y el “agua viva” que él puede proporcionar.

Mientras el agua de un pozo sólo puede sostener un cuerpo perecedero, el “agua viva” es capaz de saciar el espíritu eterno.

Las notables representaciones de la escena del pintor italiano medieval Duccio di Buoninsegna y del maestro renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo tienden a sentar a Jesús directamente en la pared del pozo, lo que sugiere su dominio sobre los elementos fugaces de este mundo.

Sin embargo, al colocar a su modelo metafóricamente dentro del pozo, Da Vinci confunde la tradición y sugiere, en cambio, una fusión de los reinos materiales y espirituales, una difuminación del aquí y del más allá, en un plano compartido de creación eterna.

En la apasionante narrativa de Da Vinci, la Mona Lisa es ella misma una milagrosa ola de “agua viva”, serenamente contenta al ser consciente de su propia e intensa infinitud.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=8lMIdrlIWOQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.