Sindicalistas en el Senado: no debaten, faltan, no presentan iniciativas pero cobran millones al año
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Sindicalistas en el Senado: no debaten, faltan, no presentan iniciativas pero cobran millones al año

Romero Deschamps, líder petrolero, nunca ha subido al pleno; Joel Ayala tiene 104 faltas “justificadas”. Cada uno de estos senadores ha cobrado 5.5 millones de pesos por concepto de salarios.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
29 de agosto, 2016
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Aunque la actual legislatura del Senado es calificada por sus integrantes como una de las más “productivas” por avalar las reformas estructurales, no todos trabajan por igual. En el PRI hay tres senadores sindicalistas que han hecho muy poco: en 268 sesiones realizadas, en cuatro años, nunca han hablado frente al pleno, han propuesto menos de 15 iniciativas y tienen una centena de faltas “justificadas”.

Se trata de Carlos Romero Deschamps, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM); Joel Ayala Almeida, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) e Isaías González, secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), las tres organizaciones de tradición priista.

Anima Político revisó el diario de debates y las fichas de trabajo de los senadores sindicalistas, quienes representan los intereses de un sector de trabajadores; lo que encontró fue un desempeño menor si se compara con sus correligionarios en el Senado.

Romero Deschamps, de 74 años, es un caso peculiar. Ha sido diputado y senador en cinco ocasiones, pero en los cuatro años de la actual legislatura no ha tenido ninguna intervención en el pleno durante poco menos de 300 sesiones.

Ninguna de las 263 iniciativas propuestas en el Senado durante cuatro años le ha merecido algún tipo de intervención o debate con sus correligionarios. Tampoco las reformas constitucionales en materia educativa, ni los nombramientos de los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) o del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Romero Deschamps ha encabezado el sindicato petrolero en los últimos 20 años y en la reforma energética tampoco entró a debate. De las 17 iniciativas de reformas de ley que promovió o apoyó, ninguna ha sido aprobada, según indica el informe de actividades del Senado hasta abril del presente año. 

La primera iniciativa que presentó fue el 26 de noviembre de 2015, tres años después de rendir protesta. En alianza con otros 13 senadores, propuso reformar el artículo 27 de la Constitución respecto a la designación de magistrados agrarios, para que el Presidente de la República hiciera la designación en caso que el Senado no lo hiciera en 30 días; la idea no prosperó.

Por su baja productividad legislativa Romero Deschamps, así como el resto de los senadores, ha recibido 117 mil pesos mensuales de salario, aunado a los “apoyos de traslado, asistencia legislativa, atención ciudadana”, seguros de vida, de gastos médicos mayores, de separación y gratificación de fin de año, según establece el Manual de percepciones de los senadores y servidores públicos de mando. En suma, sólo en salarios, ha recibido alrededor de 5.5 millones de pesos en cuatro años de sesiones.

Animal Político solicitó al equipo de trabajo de Romero Deschamps, alguna postura respecto al desempeño del legislador, pero no hubo respuesta.

Faltista justificado

Joel Ayala Almeida encabeza la FTSE desde 1998 y ha sido diputado en tres ocasiones, ésta es la segunda vez que ocupa un escaño en el Senado. Al igual que Romero Deschamps tampoco ha tenido intervenciones en el pleno y, peor aún, no ha estado en 102 sesiones de las 268 realizadas en cuatro años, es decir 38% del total.

Según se explica en la página del Senado, sus ausencias han sido “justificadas”, por lo que no se consideran faltas en realidad.

Según el reglamento del Senado, las ausencias pueden ser justificadas por motivos de enfermedad, asistencia a reuniones de trabajo o comités realizadas de manera simultánea; también por cumplimientos oficiales, como participación en actos de la Federación, casos de fuerza mayor o permisos otorgados por el presidente de la mesa directiva.

En el artículo 62 del reglamento explica que el presidente de la mesa no puede justificar más de seis faltas en una sesión y en casos de enfermedad, sólo se justifican 10 sesiones consecutivas como máximo.

Ayala Almeida asistió a la primera sesión el miércoles 29 de agosto de 2012 y faltó en las siguientes 10. Se presentó nuevamente hasta el martes 2 de octubre, pero mantuvo faltas constantes el resto del año. Del 14 de noviembre de 2013 hasta la última sesión de ese año, el 13 de diciembre, estuvo ausente de manera justificada. Entre 2014, 2015 y 2016 ha tenido ausencias espaciadas que suman 102 en su gestión.

Animal Político consultó al equipo de comunicación social del senador para saber las causas de las faltas justificadas, pero no hubo respuesta.

La única iniciativa que propuso Ayala Almeida ha sido referente en la separación de la unidad de salario mínimo para el crédito de vivienda, a través de la reforma a la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores.

Entre los 11 senadores priistas que presentaron la iniciativa el 7 de abril de 2016, también estuvo Isaías González Cuevas, secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).

¿Cabildeo constante? 

Isaías González, senador por el PRI, ha tenido 14 intervenciones en el pleno y ha presentado y apoyado 10 iniciativas en cuatro años, sólo una, la reforma a la ley del INFONAVIT fue aprobada.

Su primera propuesta de reforma fue el 13 de octubre de 2015, que pretendía reformar el artículo 4 de la Ley de vivienda para que la definición de “espacios habitables” se refiriera “al requerimiento de que la vivienda cuente con el número de recamaras necesarias para evitar el hacinamiento” y que el concepto de “espacios auxiliares”, no considerara como “actividades de trabajo”, pero no fue aprobada.

Alfonso Suárez, asesor del senador Isaías González aseguró que el trabajo en el Senado incluye un cabildeo político constante, pero eso no se contabiliza.

Es “injusto”, dijo, que “no se refleje” el trabajo querealiza al interior de las comisiones de las que forma parte.

Insistió que González fue el operador de la reforma que separó el salario mínimo de los créditos de INFONAVIT, una medida que beneficia a todos los trabajadores.

Tanto Romero Deschamps, Ayala Almeida e Isaías González apoyaron, con sus votos, las reformas estructurales en materia educativa y energética. También votaron para echar abajo la ley 3de3, propuesta realizada por más de 600 mil ciudadanos para que los funcionarios públicos hicieran pública su declaración patrimonial, de interés y fiscal.  

Este es el cuarto año de la 53 legislatura del Senado y el 1 de septiembre próximo inician otro periodo de sesiones. Estos tres senadores sindicalistas han cobrado, por concepto de salarios, alrededor de 16.5 millones de pesos por una producción legislativa baja y aún les quedan 2 años de sesiones.

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Cómo explica la ciencia que haya canciones que no olvidamos jamás

La música tiene un alto componente emocional en nuestra vida, que está relacionado incluso como nos hablan nuestros padres cuando estámos bebés y que perdura incluso cuando nos ataca una enfermedad degenerativa.
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22 de noviembre, 2020
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Para tener memoria, el mundo creó la música.

En el inicio de las civilizaciones, los principales conocimientos que se iban creando en las diferentes culturas se traspasaban de generación en generación a través de la tradición oral.

Y esta tradición oral dependía de la memoria.

“Antes de que las narrativas pudieran estar escritas o ser parte de un texto, fueron recitadas o cantadas”, señala el profesor de psicología de la Universidad de Duke David C. Rubin en su libro “Memoria en la tradición oral”.

Por eso textos como La Ilíada, la Odisea, los salmos y otras grandes épicas antiguas se transmitieron primero en forma de versos.

Luego la música ocupó este mismo espacio. Y ahora tal vez no escuchemos la epopeya de Eneas o el extenso viaje de regreso de Ulises a Ítaca en las voces de nuestros mayores, pero hay canciones que nos llevan a un lugar. A un aroma. A un momento. La canción favorita, la melodía que evoca.

Y sin que sepamos muy bien por qué, la música es una de las pocas armas que tienen los terapeutas para hacer frente al avance de mal de Alzhéimer, la forma más común de la demencia en los mayores.

Pero, ¿cómo es que la música tiene ese efecto en la memoria? ¿Por qué una de las últimas cosas que olvidamos son nuestras canciones favoritas?

La música tiene la doble capacidad de crear recuerdos y recuperar recuerdos dentro del cerebro humano”, le cuenta a la BBC Mundo Lucía Amoruso, neuróloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires que investiga aspectos del comportamiento y la música.

“Y cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos”, agrega.

Música maternal

Aunque existen muchas teorías, no hay una definitiva que explique cuándo la música apareció en la vida del ser humano.

De todas las hipótesis que se han elaborado -incluida la que señala que pudo haber tenido la intención de imitar el ‘canto’ de los animales-, hay una más llamativa: la que sugiere que fue el modo que encontraron las madres para calmar a su descendencia.

“En la prehistoria, las madres tenían que dejar a sus bebés a intervalos regulares para tener las manos libres para otras actividades, y usaban una forma temprana de hablar como bebés, o ‘modo maternal’, para tranquilizarlos”, explica Dean Falk, antropóloga de la Universidad de Florida en su libro “Cómo los humanos lograron sus palabras”.

"Cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos"", Source: Lucía Amoruso, Source description: Neuróloga, Image:

La tonalidad, esa musicalidad con la que nos hablan especialmente nuestras madres cuando somos bebés, nos abren nuestros primeros canales en la memoria.

“Varios análisis han señalado que el cerebro de los bebés tiene una capacidad para responder a la melodía mucho antes de que se pueda establecer una comunicación mediante la palabra”, señala Amoruso.

“La música, de alguna manera, en este caso nos sirve para crear nuestro primer vínculo social, que es con nuestros padres. Y después eso se replicará en nuestros otros vínculos sociales en el futuro y por supuesto, con la música”, señala.

Entonces cuando crecemos, con esta programación a cuestas, cada vez que escuchamos una melodía ocurre un llamativo proceso en nuestro cerebro: en vez de activarse una zona o región, se activan varias.

Lo primero que se produce en el cerebro cuando escuchamos música es que nuestro centro de placer se activa y libera dopamina, que es básicamente un neurotransmisor que nos hace felices”, le explica a BBC Mundo Robert Zatorre, músico, psicólogo y fundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (cerebro, música y sonido), en Canadá.

Por lo general esas canciones que memorizamos se alojan en el lóbulo frontal, donde está ubicada nuestra “discoteca” mental.

“Sin embargo, aunque pareciera que simplemente la música nos da placer y la guardamos en nuestra memoria, lo cierto es que ocurren muchas cosas más en nuestra cabeza”, señala Zatorre.

bebé con un piano de juguete.

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Desde pequeños tenemos una fuerte conexión con la música.

El cerebro, para empezar, compara la melodía que está escuchando con la que tiene grabada en la cabeza, lo que nos permite reconocer una canción simplemente con escuchar sus primeras notas.

Y otro proceso que ocurre es que el cerebro debe separar la música del ruido exterior. Ese proceso también es bastante complejo, porque debemos poner en marcha varios procesos cognitivos”, explica Zatorre.

Canciones favoritas

Pero, ¿qué pasa cuando una canción no solo nos transmite placer, sino también emociones -que pueden ser hasta de tristeza- y nos despiertan sentimientos?

Hace poco, con motivo del día mundial en lucha contra el mal de Alzhéimer, en BBC Mundo le preguntamos a nuestros lectores sobre las canciones que ellos pensaban nunca iban a olvidar.

Y aunque muchas de ellas estaban relacionadas con el amor, lo cierto es que la mayoría estaba determinada por un momento preciso de la vida: el nacimiento de un hijo, el primer viaje al exterior, la muerte de un amigo, la salida de la cárcel.

Desde la ciencia, esa correlación también se explica desde la conexión de las melodías con la memoria.

Hay varios sistemas de memoria: la episódica, la temporal, la semántica, la de corto plazo, la de largo plazo”, enumera Amoruso.

Musica

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La música está relacionada con el placer, pero también se conecta con las emociones.

Así como una canción puede hacer parte de un momento concreto -un viaje inolvidable, el momento en que uno se enamora de alguien, un logro importante-, también el artista que interpreta la canción o la letra de la canción juegan un papel importante.

“Un viaje, un momento, hacen parte de la memoria episódica, pero resulta que la canción es interpretada por un artista que conocemos bien, del que sabemos sus rasgos, su historia… Entonces, también se activa la memoria semántica”, señala la especialista.

“Para almacenarse en nuestro cerebro, la música se apoya en todos estos sistemas de memoria”, agrega.

“Tócala de nuevo, Sam”

Para Zatorre, además de este proceso, con la música también se da un fenómeno asociado a la repetición.

¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos“, señala.

“Y no solo por un breve lapso. Por ejemplo, un tema que nos marcó cuando teníamos 15 años, podemos escucharlo muchas veces durante el resto de nuestras vidas. Eso termina grabado en nuestra memoria de una forma excepcional“, explica Zatorre.

“Algo que no pasa de la misma manera con otras cosas que nos dan placer: comer nuestra comida favorita o visitar nuestro lugar favorito”, añade.

"¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos. Y eso tiene que ver mucho con las emociones y la memoria" ", Source: Robert Zatorre, Source description: Psicólogo, Image:

Y aquí entra otro factor: la música no solo crea memorias y evoca emociones, sino que también condiciona nuestro comportamiento y nuestros recuerdos.

Uno de los principales estudios de Amoruso observó cómo a través de la música las personas podían anticipar el comportamiento de otras.

En su investigación “Tiempo de tango: experiencia y anticipación contextual durante observación de acción“, la neuróloga señala que las personas estudiadas que habían escuchado un tango por muchos años -y lo habían bailado también- podían anticipar, por apenas milésimas de segundo, los errores que iban a cometer personas que nunca habían escuchado la famosa melodía argentina mientras lo bailaban por primera vez.

Lo que muestran los resultados de este estudio es que las reacciones en el cerebro que permitían anticipar ese error se debían enteramente a la experiencia que tenía la persona que había escuchado y bailado tango por muchos años”, explica.

Hasta el último suspiro

Hace poco se hizo viral un video de una anciana sentada en una silla, que después de que alguien le hiciera escuchar la famosa pieza de ballet “El lago de los cisnes”, de Piotr Ilich Chaikovski, parece que se pone a bailar.

En su silla de ruedas, con los ojos cerrados como evocando una luz, ejecuta con sus manos los movimientos de ballet casi como si estuviera frente a un auditorio repleto.

Música.

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No todos los pacientes de alzhéimer reaccionan igual a la música.

Pero lo cierto es que estaba en un geriátrico. Su nombre era Marta González y sufría de alzhéimer (murió en 2019, poco después de grabar el video). Pero había estudiado ballet en Cuba y esos bellos movimientos del Lago de los Cisnes no los había olvidado a pesar del avance de la enfermedad.

Y se activaban al escuchar la música.

¿Cómo puede ocurrir esto, si uno de los lugares más afectados por el alzhéimer es el lóbulo frontal?

Es algo que todavía no podemos responder de manera concluyente. Lo que sí podríamos afirmar es que la música es la llave de entrada a muchos recuerdos que se encuentran todavía alojados en nuestra memoria, a pesar de que suframos una enfermedad degenerativa”, explica Amoruso.

Sin embargo, no cualquier música sirve para tratar a personas afectadas por la demencia senil o el alzhéimer.

No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

Pero el especialista sí señala una diferencia: cuando la música del tratamiento es elegida por el paciente, cuando es él o ella quien escoge las canciones, es cuando se registran los mejores resultados.

Mujer escuhando musica

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“No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

“El vínculo con la música y la memoria tiene un alto grado emocional. Muchos de estos pacientes acceden a esos recuerdos gracias a la música. De hecho, es a veces el último recurso para acceder a esos recuerdos”, anota Amoruso.

Tanto para Zatorre como para Amoruso la música también ha sido un elemento fundamental para lidiar con el confinamiento. Y tal vez sea la manera como recordemos este 2020 y el contexto de la pandemia del coronavirus.

“Muchos de los pacientes que he atendido me han confesado que ni el sexo, ni la comida, ni el licor han sido de gran ayuda para lidiar con el encierro y las circunstancias a las que nos ha llevado a vivir la pandemia”, señala Zatorre.

La mayoría indica que la música ha sido su mejor aliado. Que esa ha sido una forma de soportar lo que está ocurriendo. Y estoy seguro que muchos recuerdos se han creado a partir de esa combinación”, concluye.


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