¿Cuántas medallas ganará México en Río 2016? Estas son las predicciones de los economistas
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¿Cuántas medallas ganará México en Río 2016? Estas son las predicciones de los economistas

México conseguirá ocho medallas, de las cuales dos serán de oro, según el estudio “The Olympics and Economics 2016”, del banco de inversión Goldman Sachs.
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Por Redacción Animal Político
2 de agosto, 2016
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El himno de México se escuchará en dos ocasiones durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Al menos así lo predice el banco de inversión Goldman Sachs, que pronostica que los atletas mexicanos conquistarán 8 medallas durante la justa olímpica, entre ellas dos preseas de oro.

En caso de que los atletas mexicanos consigan las dos medallas doradas durante las competencias de Río 2016 se superará la marca alcanzada en Londres 2012, cuando la delegación mexicana regresó al país con siete medallas, solo una de oro, la cual se ganó en el futbol masculino.

La delegación de México que competirá en Río 2016 está conformada por 126 atletas, quienes participarán en 26 disciplinas.

Los deportistas que encabezan al equipo mexicano son los clavadistas Paola Espinosa, Rommel Pacheco, Iván García y Germán Sánchez; los taekwondoines Carlos Navarro y María Espinoza, así como la arquera Aída Román.

Lee: Una atleta mexicana da positivo en dopaje previo a los Olímpicos de Río 2016.

Además, el estudio “The Olympics and Economics 2016” pronostica que Estados Unidos saldrá victorioso de la batalla por ocupar el primer lugar del medallero olímpico al conseguir 106 preseas, entre ellas 45 de oro, por 89 medallas de China, 36 de las cuales serán doradas. En tercer lugar se colocará la delegación del Reino Unido que conseguirá un total de 59 medallas, de las cuales 23 sería de oro.

Otros pronósticos del estudio de Goldman Sachs son:

  • China consolidará su dominio en los deportes que ya domina: los deportistas chinos dominarán disciplinas como clavados, tenis de mesa o badmintón, disciplinas que históricamente son dominadas por los atletas del gigante asiático.
    Si los chinos continúan con su dominio en los clavados, eso le restaría probabilidades a los clavadistas mexicanos de obtener una de las dos medallas de oro que pronostica el estudio.
  • El colmillo de EU: A pesar de que los atletas de Estados Unidos no son tan dominantes como los de China, los estadounidenses son mejores en las disciplinas que reparten más medallas durante los Juegos Olímpicos, por ejemplo en natación y atletismo.
  • Lo que no te debes perder: Pese a la creencia popular, Estados Unidos y China no dominan en todas las disciplinas, por lo que debes disfrutar de la actuación de los arqueros coreanos, de los esgrimistas italianos y de los jugadores de voleibol de Brasil.
    Aquí también se debe señalar que si los arqueros coreanos son tan buenos como dice el estudio, los mexicanos tendrán mayor dificultad para conseguir que el himno de México se escuche durante las competencias.
  • Los ingleses son mejores cuando están sentados: El reporte de Goldman Sachs establece que los deportistas del Reino Unido son mejores en disciplinas que requieren que los competidores estén sentados, como es el caso de actividades como remo, ciclismo o equitación.
  • Top 10 del medallero: Estados Unidos, China, Reino Unido, Rusia, Corea del Sur, Alemania, Francia, Italia, Hungríay Japón serán los países que más medallas conquistarán en Río 2016.

Pero, ¿cómo le hacen los economistas para llegar a estos pronósticos? El resultado del estudio se relaciona con distintos factores, uno de ellos el crecimiento del país, el cual está comprendido con mediciones de política e instituciones, además de la cantidad de habitantes y desempeño en participaciones anteriores en Juegos Olímpicos.

A continuación puedes consultar el estudio completo:

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Lula gana en Brasil: 3 razones que explican su regreso a la presidencia 12 años después

La añoranza por la bonanza que vivió Brasil durante su gobierno y los altos niveles de rechazo de su rival, Jair Bolsonaro, fueron algunos de los factores que beneficiaron la candidatura presidencial de Lula.
31 de octubre, 2022
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El líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva logra un retorno a la presidencia brasileña que parecía improbable un tiempo atrás, en base a logros propios y debilidades del presidente Bolsonaro.

Viaja 55 meses al pasado y hazte una pregunta: ¿creerías que Lula volverá a ser presidente de Brasil?

Aquel abril de 2018, Lula comenzaba a cumplir una condena de 12 años de cárcel por corrupción que muchos pensaron que ponía el punto final a su carrera política. Tenía de 72 años de edad.

Pero el Supremo Tribunal brasileño anuló la condena en 2021 por errores en el proceso, y Lula ganó este domingo un balotaje presidencial con 50,9% de los votos contra 49,1% del actual presidente, Jair Bolsonaro.

Hoy con 77 años, el izquierdista Lula se apresta a volver el 1 de enero al cargo de presidente que ya ejerció de 2003 a 2011.

Hay tres claves que explican por qué el líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció al ultraderechista Bolsonaro en medio de una gran polarización política, según expertos.

1. Nostalgia por los gobiernos de Lula

La primera razón de la victoria de Lula es la añoranza que buena parte de los brasileños tienen de los tiempos en que presidió Brasil, expresada con votos el domingo.

Lula durante su discurso postelectoral.

Reuters
Para muchos brasileros, la iagen de Lula encarna el recuerdo de tiempos mejores.

En los dos mandatos consecutivos de Lula, el país tuvo un boom económico, con altos de precios de las materias primas que produce. Más de 30 millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Eso contrasta con la crisis económica que Brasil vivió en los años recientes, cuando millones de brasileños cayeron en la pobreza y la miseria.

La situación social se agravó con la pandemia de coronavirus que Bolsonaro calificó de “gripecita” y que mató a más de 685.000 brasileños.

Ni el tibio crecimiento de la economía brasileña en los últimos meses, ni las ayudas financieras que distribuyó el gobierno en plena campaña pudieron borrar la nostalgia por los gobiernos de Lula.

La pandemia dejó expuestos los principales problemas sociales de Brasil con más claridad: hoy los problemas más importantes son educación, salud, hambre; incluso más que los problemas económicos”, dice Antonio Lavareda, un politólogo brasileño experto en comportamiento electoral.

“Y con esa agenda social, Lula lleva la ventaja de ser muy vinculado a las políticas sociales de sus dos gobiernos anteriores”, agrega Lavareda en diálogo con BBC Mundo.

De hecho, un pilar electoral de Lula fue el apoyo de los más pobres. Según encuestas previas al balotaje, cerca de tres de cada cinco votantes que ganan hasta dos salarios mínimos se inclinaban por él.

A lo largo de la campaña, el expresidente evitó dar detalles de sus planes de gobierno. En cambio, buscó refrescar el recuerdo de su gestión, que concluyó con una aprobación superior a 80%.

“Posiblemente uno de los mejores momentos que este país vivió en las últimas décadas fue el tiempo en que yo goberné”, dijo Lula en su último debate con Bolsonaro el viernes.

Y pidió que lo votaran para volver a “hacer crecer el país, generar empleo, distribuir renta y que el pueblo vuelva a comer bien”.

Todo indica que esta estrategia le dio resultado.

2. El fuerte rechazo a Bolsonaro

Bolsonaro es el primer presidente de Brasil que pierde un intento de ser reelecto desde que la Constitución del país habilitó esa posibilidad hace un cuarto de siglo.

Jair Bolsonaro

Reuters
Una parte del apoyo que obtuvo Lula provino de votantes que querían evitar que Bolsonaro siguiera en el poder.

Esto también se debe en gran medida al alto nivel de rechazo que genera el actual mandatario.

La mitad (50%) de los votantes brasileños decía que evitarían votar de cualquier modo a Bolsonaro, según una encuesta de la empresa Datafolha publicada el sábado.

El índice se mantuvo cercano a ese nivel a lo largo de la campaña, por encima del rechazo también elevado a Lula (46% según la misma encuesta).

“Esta elección en Brasil se volvió un gran referéndum sobre el gobierno de Bolsonaro”, dice Maurício Santoro, un politólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

Agrega que muchos votantes del ganador el domingo “pueden no ser grandes admiradores de Lula, del Partido de los Trabajadores o de la izquierda”, sino que vieron en él “la única posibilidad de derrotar a Bolsonaro”.

Las críticas al actual presidente de Brasil van mucho más allá de su manejo de la economía o su respuesta a la pandemia.

A lo largo de su gobierno, Bolsonaro fue acusado de alentar la división de su país, asumir actitudes autoritarias y amenazar a otros poderes del Estado.

Y distintos analistas dentro y fuera de Brasil advirtieron que un segundo mandato del actual presidente podía suponer un desafío aún mayor para la democracia del gigante sudamericano.

Magna Inácio, profesora de ciencia política en la Universidad Federal de Minas Gerais, señala que en medio de tantas turbulencias hubo “un sentimiento del elector por el cambio” que colocó en un segundo plano el recuerdo de los escándalos que surgieron en los gobiernos del PT.

“Una conjunción de factores favorecían la candidatura de Lula e hicieron que la cuestión de la corrupción pierda cierta centralidad, deje de ser el factor más importante para los electores y que esas otras cuestiones se vuelvan más relevantes”, dice Inácio a BBC Mundo.

3. La conquista del centro político

Otra clave del triunfo electoral de Lula fue que disputó con éxito el centro político brasileño a lo largo de la campaña.

Para ello, el izquierdista escogió como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centro derecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Lula y Alckmin durante a campaña presidencial.

EPA
De cara a las elecciones de este año, Lula se alió electoralmente con su exrival Geraldo Alckmin.

Luego de ganar la primera vuelta del 2 de octubre con 48,4% de los votos, Lula logró para el balotaje el apoyo de los candidatos centristas que habían quedado en el tercera y cuarta posición: Simone Tebet y Ciro Gomes.

También recibió el respaldo del expresidente Fernando Henrique Cardoso, un socialdemócrata de 91 años que fue rival político de Lula en el pasado y es respetado en círculos intelectuales.

Todo esto contribuyó a reducir las inquietudes que la perspectiva de un nuevo gobierno de izquierda en Brasil podía generar en parte de la élite del país y en el mercado financiero, señala Santoro.

“Esta alianza que Lula montó en las elecciones de 2022 es la mayor y más diversa que Brasil tiene desde el movimiento por el retorno de la democracia en los años 1980: están la izquierda, los liberales, parte de la derecha”, dice.

Lula aludió a esto en su primer discurso tras ser electo, al afirmar que la suya “es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó encima de los partidos políticos, de los intereses personales (y) las ideologías, para que la democracia saliera vencedora”.

En un país tan polarizado y sin mayoría en el Congreso, un desafío clave de Lula será mantener ese respaldo que tuvo en las urnas en el gobierno.


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