450 mil preservativos, pero ¿cuánto sexo hay entre los atletas olímpicos de Río 2016?
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450 mil preservativos, pero ¿cuánto sexo hay entre los atletas olímpicos de Río 2016?

Un récord especial se marcó en estas Olimpiadas: la cantidad de preservativos masculinos y femeninos a disposición de las delegaciones. BBC Mundo averiguó si realmente hay tiempo para usarlos o los atletas están demasiado concentrados en las competencias.
BBC Mundo
Por Gerardo Lissardy / BBC Mundo, Rio de Janeiro
11 de agosto, 2016
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Casi medio millón de preservativos están al alcance de los atletas de Río 2016, una cifra enorme que sugiere que en las Olimpiadas, además del deporte, se practica mucho sexo.

Esa cantidad triplica el número de preservativos distribuidos en los Juegos de Londres 2012, que ya era considerado un récord olímpico.

Son 350 mil preservativos masculinos y 100 mil femeninos que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió distribuir gratuitamente entre atletas, entrenadores y otros miembros de las delegaciones.

El objetivo: promover sexo seguro en una ciudad donde, además de las enfermedades bien conocidas de transmisión sexual, existe el virus del zika, que puede transmitirse por esa vía.

Los preservativos fueron comprados con dinero público brasileño y, en promedio, habrá más de 40 disponibles por cada deportista, para apenas 19 días de competiciones.

Entonces, ¿tienen realmente tanto sexo los atletas olímpicos?

Un lugar especial

Los comentarios sobre encuentros afectivos de atletas suelen circular en los Juegos, dice Javier Conte, que compitió en el equipo argentino de vela en tres Olimpiadas y fue medalla de bronce en Sydney 2000.

“Uno escucha historias, más que vivirlas”, señala a BBC Mundo Conte, que está en Río para seguir las competencias aunque ya no como atleta.

Alicia Cebrián
La regatista española Alicia Cebrián niega que el sexo sea un tema de conversación de su equipo en Río.

Y lanza un cálculo: de los cerca de 11,500 deportistas que vinieron a Río, apenas ocho o diez irán a las finales de sus pruebas y tres obtendrán medallas. Eso significa que la gran mayoría tendrá “tiempo libre” para disfrutar.

Yémi Apithy, un esgrimista de Benín, habló explícitamente de lo que pensaba hacer después de terminar su competición el miércoles.

“Voy a conocer la playa de Copacabana, Lapa y a aprovechar los condones”, dijo el atleta de 27 años al diario brasileño O Globo.

Yémi Apithy, esgrimista de Benín, llevando la bandera de su país en la ceremonia inauguralApithy llevó la bandera de su país en la ceremonia inaugural.

Quizá para muchos deportistas de Río 2016 ni siquiera sea necesario moverse demasiado para encontrar una cita.

En la Villa Olímpica, cerca de 10 mil atletas jóvenes y musculosos conviven en un lugar apartado del bullicio de la ciudad y de los focos de las competencias, con espacios para socializar y decenas de máquinas instaladas para distribuir preservativos.

“Hasta ahora no lo vi, porque estamos muy concentradas. No sé, quizá cuando terminamos nuestros torneos algunos atletas salen y se divierten”, dice Debby Stam-Pilon, una jugadora del equipo de voleibol femenino de Holanda, a BBC Mundo.

Pero esta rubia de 32 años, alta y delgada, aclara que no será una de las que busque acción: “Soy madre, estoy casada, así que estoy tranquila”.

“La Villa es realmente genial, conoces a todos, todos están ahí”, señala Sara Tan, una atleta de 26 años del equipo de vela de Singapur. “Incluso tenistas profesionales, están todos en el comedor”.

Tan dice haber escuchado sobre la distribución de preservativos, pero sostiene que está demasiado concentrada en su primera competencia olímpica como para pensar en eso.

“Personalmente, no creo que esta vez”, confiesa.

¿Mucho mito?

Las aplicaciones de citas como Tinder son bastante utilizadas por atletas olímpicos de diferentes disciplinas, que incluso destacan en sus perfiles que están en Río o publican fotos personales en traje de baño.

Gerasimos Orologas
“Quizás me pierdo algo, pero estoy acá para la competición”, dijo a la BBC Gerasimos Orologas, el entrenador del equipo griego de regata.

“El fin de semana, los encuentros en la Villa Olímpica aumentaron un 129% y esperamos que esta tendencia continúe a lo largo de los Juegos”, sostiene Rosette Pambakian, portavoz de Tinder.

Pero varios atletas evitan utilizar las redes sociales durante las competencias.

“He apagado el móvil, así que ni idea”, dice Alicia Cebrián, una regatista española de 33 años y casada, que niega que el sexo sea un tema de conversación de su equipo en Río.

“Hay mucho sexo”

La noción de que los atletas buscan algo más que medallas en los Juegos Olímpicos está lejos de ser una novedad.

Pancarta de las Olimpiadas con el mensaje
Image captionLa distribución gratuita de condones tiene como objetivo promover sexo seguro en una ciudad donde, además de las enfermedades bien conocidas de transmisión sexual, existe el virus del zika, que puede transmitirse por esa vía.

“Hay mucho sexo”, dijo la mediática guardameta estadounidense de fútbol femenino Hope Solo antes de las Olimpiadas de Londres 2012, en las que su selección repitió el oro que había ganado en Pekín 2008.

“Con una experiencia única en la vida, quieres construir recuerdos, ya sean sexuales, fiestas o en la cancha”, agregó entonces en declaraciones citadas por la cadena Espn. “He visto gente teniendo sexo al aire libre. En el césped, entre los edificios”.

“Estoy acá para la competición

Pero, ¿eso favorece o perjudica el rendimiento deportivo? Un artículo publicado en junio por un grupo de investigadores en el sitio Frontiers in Physiology concluyó que se necesitan más estudios para saberlo, aunque la mayoría de los trabajos realizados parecen descartar que haya un impacto directo.

“No sé, tienes que hablar con el doctor. Todos dicen que para el hombre es muy malo y para la mujer muy bueno. Todos dicen eso, pero no sé”, señala a BBC Mundo el italiano Giovanni Guidetti, que a los 43 años es entrenador del equipo olímpico de voleibol femenino en Río.

Mujeres en una fábrica de condones en BrasilEl Comité Olímpico Internacional decidió distribuir 350 mil preservativos masculinos y 100 mil femeninos.

Agrega que su equipo es muy profesional, que nunca tuvo un problema de comportamiento y que existe “mucho mito” sobre lo que pasa en la Villa Olímpica.

El artículo en Frontiers in Physiology indicó que la actividad sexual antes de una competición ha sido considerada una posible causa de la disminución del rendimiento desde la Antigua Grecia.

Pero en Río 2016, el entrenador del equipo griego de regata Gerasimos Orologas, de 33 años, sostiene que sus deportistas “son suficientemente maduros, así que no necesitan consejos”.

Condones

Además, explica que en su equipo todos tienen pareja estable y se alojan lejos de la Villa Olímpica.

“Quizás me pierdo algo”, dice con una sonrisa, “pero estoy acá para la competición”

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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