Pueblos indígenas deben tener la última palabra sobre proyectos que afecten su territorio: CNDH
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Cuartoscuro

Pueblos indígenas deben tener la última palabra sobre proyectos que afecten su territorio: CNDH

Según la CNDH la falta de consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas ha generado conflictos sociales en las comunidades indígenas.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
15 de agosto, 2016
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La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) solicitó a las autoridades federales y estatales mexicanas la emisión de leyes específicas que garanticen el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados, de forma previa e informada, en torno a los proyectos y políticas públicas que afectan sus territorios.

En México, el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados está consagrado en la Constitución, aunque se trata de una garantía reiteradamente violada por autoridades de todos los órdenes de gobierno, lo que ha derivado en al menos 270 “situaciones conflictivas” en todo el país, tal como concluyó la CNDH en su más reciente “Recomendación General”, con número 27/2016.

En la actualidad, el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados está reconocido en 25 entidades de la república, mientras que otras siete no lo contemplan en sus marcos jurídicos (Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Ciudad de México, Tamaulipas, Sinaloa y Zacatecas).

Pero aun cuando este derecho está reconocido en la Constitución y algunos ordenamientos estatales, en los hechos “son diversas las ocasiones en que la implementación del derecho a la consulta previa ha sido incumplida –señaló la CNDH– o su proceso ha sido objeto de situaciones adversas que transgreden la libertad de decidir de los pueblos”.

Para la CNDH, entre los proyectos y políticas públicas que han sido impulsados por autoridades (federales y estatales) y que han suscitado conflictos sociales por la falta de consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas, se encuentran la extracción de agua del Río Yaqui a través del Acueducto Independencia, en Sonora; el otorgamiento de concesiones mineras sobre el “territorio sagrado” de Wirikuta, en San Luis Potosí; la autorización para “liberar al ambiente soya genéticamente modificada”, en agravio de comunidades indígenas de siete estados del país.

Otros ejemplos de omisión en la consulta pública fueron la aprobación de proyectos eólicos en Juchitán, Oaxaca, sobre territorios de comunidades zapotecas, así como el proyecto La Parota, con el que se busca inundar 14 mil hectáreas de tierras pertenecientes a pueblos indígenas, en Guerrero.

La falta de una ley específica que establezca la obligatoriedad y el procedimiento a seguir para las consultas a pueblos indígenas, subrayó Derechos Humanos, “impide conocer de manera clara y precisa el contenido y alcance de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras, territorios y recursos naturales”.

Además, en los casos en los que sí se ha aplicado un proceso de consulta, la falta de la una ley específica en la materia ha permitido que la falta de consentimiento por parte de las comunidades indígenas a determinados proyectos o políticas públicas sea, finalmente, ignorada.

Por esta razón, concluyó la CNDH, las autoridades estatales y federales, así como el Congreso de la Unión, no sólo deben analizar y votar una ley específica en la materia, sino que “es deseable que la consulta previa, libre e informada tenga progresivamente un carácter vinculante”.

Esto quiere decir, abundó, que la consulta previa quede establecida en una ley, bajo la premisa de que este procedimiento permita “llegar a un acuerdo que vincule a las partes para su cumplimiento”.

Así, esta ley debe establecer que las autoridades no puedan “sustraerse unilateralmente de los acuerdos pactados como resultado del proceso de consulta”.

La recomendación de la CNDH es enfática, la nueva ley debe asegurar “que la realización de los proyectos estatales sólo pueden ser viables como resultado del consentimiento (de los pueblos indígenas) en el proceso de consulta”, y nunca sin dicho aval.

Por último, destacó Derechos Humanos, esta ley debe ser redactada, asegurando “la participación de los pueblos y comunidades indígenas del país”, así como de organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas.

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"No soy yo, es mi tiroides": la montaña rusa emocional de las mujeres con problemas hormonales

Esta glándula es "la batería" del cuerpo y provoca síntomas, muchas veces ignorados o mal diagnosticados, tanto si funciona mucho como si funciona poco. El 80% de las personas que sufren estos síntomas son mujeres.
7 de abril, 2022
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Quiero acostarme con mi pareja, pero mi libido dice no. Quiero levantarme pronto, hacer mil cosas, pero ya no puedo hacer las cosas como antes. Quiero leer un libro, pero la neblina mental lo impide. Quiero estar tranquila, pero algo me hace gritar al que tengo enfrente, patalear, rabiar. Quiero bajar de peso, lo intento, me esfuerzo, pero no puedo. Quiero estar feliz, tengo motivos, pero algo, como un succionador de energía y alegría se interpone. Quiero bajarme de esta montaña rusa de síntomas y emociones.

Laura, Eirene y Loreta viven en países tan dispares como Chile, España y Croacia, pero, según cuentan a BBC Mundo, el párrafo anterior resume buena parte de lo que han vivido en los últimos años. También pasaron por un largo camino hasta dar con lo que tenían.

“Con 17 años empecé a tener síntomas locos. Vértigos, un zumbido en el oído, me sentía muy mal al entrenar. Pensaban que era epilepsia. Después de medio año de pruebas, vieron que era la tiroides”, cuenta Loreta.

El caso de Eirene empezó por problemas estomacales en 2009, endoscopias, gastroscopias, colonoscopias, una doctora que le dijo que se estaba inventando una enfermedad, hasta que, en la década siguiente, le dieron su diagnóstico.

Laura escuchó cómo un médico le decía que estaba gorda porque “los venezolanos lo están porque comen muchas arepas” y ha visto a siete u ocho médicos para encontrar un tratamiento que no le suponga un shock hormonal.

Las tres tienen hipotiroidismo autoinmune.

Una mariposa que controla tu energía

La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en el cuello. Su trabajo es producir hormonas esenciales para ayudar al cuerpo a usar energía, mantenerse caliente y mantener el funcionamiento correcto del cerebro, corazón, músculos y otros órganos.

Doctora inspecciona el cuello de una mujer

Getty Images
El hipotiroidismo es más frecuente y está infradiagnosticado

“Es como la batería del cuerpo. Si funciona mucho o poco, hay síntomas”, cuenta a BBC Mundo la endocrinóloga Paloma Gil. Si funciona poco, aparece el hipotiroidisimo y se siente “como un juguete al que se le acaban las pilas, se cansa más fácilmente“; si funciona demasiado, se produce hipertiroidismo y la persona puede estar “como si alguien le huiera dado una dosis extra de cafeína, acelerado”.

Ambos, hipo e hipertiroidismo, tienen multitud de sintomas: caída de pelo, pérdida de energía, cambios de humor repentinos, pérdida o ganancia de peso, cambios en la menstruación, en la piel, olvidos y neblina mental.

“El problema es que son inespecíficos”, comenta el doctor Francisco Javier Santamaría, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología. Por ejemplo, en el caso del hipotiroidismo “se puede confundir con tener una mala racha o una depresión”.

El hipotiroidismo es más frecuente y, cuenta Santamaría, está infradiagnosticado. “La incidencia es de más o menos un 10% de la población que la sufre. La mitad de ellos no está diagnosticado”. Es una dolencia principalmente femenina: “El 80% de las personas que padecen de tiroides son mujeres”.

“No somos un órgano separado de un cuerpo”

Un tratamiento muy habitual es la levotiroxina, una pastilla que regula el desajuste de la tiroides. “Una vez que se ponen las hormonas bien se puede hacer una vida normal“, explica la doctora Gil.

Dubujo de dos personas que cargan un celular con muy poca batería

Getty Images
Muchas mujeres con hipotiroidismo aseguran que se cansan mucho y se les hace difícil estar al 100 %

Pero no ocurre así con Loreta, Eirene y Laura, que, aunque están bajo control médico y con tratamiento, siguen teniendo síntomas.

“A veces estoy deprimida, todo te cansa mucho. Es difícil combinar esta enfermedad con el ritmo de vida actual”, se queja Loreta, mientras que Laura, una persona muy activa, tiene días que debe trabajar tumbada en la cama. “Trato de hacer todo lo mejor que puedo, sin presión. Pero es muy difícil estar bien a 100%”, añade Eirene.

Loreta ha visto su condición agravarse, tiene nódulos y puede que le extirpen parte de su tiroides. “El médico (el actual) me dijo que había cosas que me pasaban, como no poder enfocarme, no poder mantener una conversación, eran por esto. Siempre me digo ‘yo no soy así. Es mi tiroides'”.

“Normalmente la mayoría de los pacientes, el 80 o 90% se normaliza. Pero hay casos que no llegan a estar 100% normal”, apunta el doctor Santamaría.

“Hay casos que son más complejos. La mayor parte de los hipotiroidismos son de tipo autoinmune y, aunque tomes medicación, esta autoinmunidad sigue afectando a otros órganos”, sostiene el doctor Santamaría.

Esto significa que nuestro sistema acaba atacándose a sí mismo. “Produces anticuerpos y atacas a otras cosas, vas contra el folículo del pelo, te da vitíligo, problemas en el intestino…”

Además, apunta Santamaría, la hormona tiroidea afecta a todo, incluso al sistema nervioso: “Hay mucha labilidad emocional, irritación. Aunque hayas corregido la tiroides, puede persistir esa clínica (síntomas).

En definitiva, muchos pacientes no encuentran respuestas.

Un camino autodidacta

Las tres pacientes entrevistadas por BBC Mundo acusan que el problema es que no hay tantos médicos actualizados ni tampoco hay un tratamiento integrativo de la tiroides. “Todo está relacionado, no somos un órgano separado del cuerpo”, dice Eirene.

Loreta, Eirene y Laura sintieron que no estaban recibiendo todas las respuestas que necesitaban. Las tres emprendieron un camino autodidacta de libros, videos, cursos, lleno de informaciones contradictoriasy soluciones a base de ensayo-error.

Las tres acudieron a algo que, saben, es un privilegio: un médico privado que les dedique más tiempo y les lleve su control rutinario. Y tanto Laura como Eirene, acudieron específicamente a especialistas en medicina integral para que revisaran todos su síntomas y los trataran en conjunto.

Una mujer apoya su cabeza sobre su escritorio

Getty Images
Quienes llegan a la consulta de la doctora García aseguran que “quieren llegar a todo” y no pueden

Isabel García es médica especialista en endocrinología y nutrición con una visión integrativa. Asegura que a su consulta acuden muchas personas cansadas de dar vueltas y “dañadas por médicos a los que dicen que no se encuentan bien a pesar de que las analíticas aparezcan correctas. Ahí hay otras cosas que evaluar”.

“Las enfermedades tienen una causa, una raíz. Muchas veces no se solucionan con solo una pastilla. Hay que ver a la persona”, sostiene García y apunta que un problema es que en las facultades y en las consultas médicas “no se habla del componente emocional ni de la importancia de la alimentación y los hábitos”.

Una pequeña guía

Los tres especialistas consultados advierten que, en ningún caso, se debe tomar medicamentos o suplementos sin supervisión médica.

La doctora García promueve en su consulta la eliminación de los tóxicos, que puede ir desde algunos empastes dentales que contienen mercurio hasta reemplazar los túper de plástico por otros de cristal o los jabones líquidos por pastilla. Esto son cambios que, por el ritmo de vida, las condiciones económicas, el contexto social que se tenga no están siempre al alcance de todos.

Pero también propone cambios en la alimentación mucho más asequibles, como eliminar el azúcar y los ultraprocesados y todo aquello que considera inflamatorio, como el gluten o la leche de vaca, además de tomar el sol, esencial para la vitamina D, así como hacer ejercicio de fuerza “pero poco a poco, porque el ejercicio es algo que estresa mucho al cuerpo”.

Una mujer medita sentada en el suelo

Getty Images
El autoconocimiento, meditar y ser autocompasiva puede ayudar a llevar una enfermedad autoinmune

Por la tipología de mujeres que llegan a su consulta -“mujeres de mediana edad, que quieren llegar a todo y no les da la vida, con una carga mental y emocional fuerte”- García recomienda pequeños gestos diarios: dormir sin el teléfono móvil en la habitación, disminuir el consumo de internet, delegar y decir que no, hacer algo a nivel personal que nos motive, como meditar, ir a terapia, aprender a gestionar nuestras emociones y conectar con una misma.

“Cambiando algo de la dieta y bajando el estrés, los cambios son espectaculares”, observa la doctora García.

Conocerse mejor y ser autocompasiva

Eirene, Loreta y Laura coinciden en un proceso que califican de esencial: autoconocimiento.

“Es clave saber cuándo algo es molestia mía y cuándo son las hormonas”, dice Laura. “Conócete, escribe cada vez que sientas un cambio de humor, aprende de la enfermedad. Si no te conoces, no sabes si el casancio lo tienes porque sí, la semana estuvo fuerte, o porque hay algo yendo mal”.

También es esencial buscar redes de apoyo y explicar a nuestro entorno el problema. “Hay mucha incomprensión. Eres la floja, la rara que come raro, que no bebe alcohol”, explica Eirene, quien modificó radicalmente su dieta y estilo de vida eliminando todos los tóxicos posibles e inlcuyendo una dieta antiinflamatoria.

Laura agradece que apareciera su hipotiroidismo para darle la oportunidad de mirar hacia adentro. Y aconseja: “Esto es una enfermedad silenciosa, pero quien te grita es tu cuerpo. Escúchalo, abrázalo, sé comprensiva contigo misma y, es clave, ten autocompasión”.


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