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Cuartoscuro

La SEP siguió pagando a comisionados sindicales, pero ahora busca recuperar el dinero

El secretario de Educación Pública prometió que no habría más pagos a comisionados sindicales pero en el segundo trimestre del año los pagos continuaron; la SEP argumenta que 2.4 millones de pesos del monto pagado está en “trámite de recuperación”.
Cuartoscuro
Por Tania L. Montalvo
24 de agosto, 2016
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El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, dijo en enero pasado que los pagos a comisionados sindicales estaban cancelados; los datos de la nómina magisterial al segundo trimestre de 2016 muestran que esos pagos continúan, pese a que la reforma educativa lo prohíbe.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó a Animal Político que de abril a junio del presente año, erogó 2 millones 489 mil 389 pesos para el pago de salarios de 289 maestros “comisionados” a labores sindicales.

Los comisionados sindicales son maestros que en lugar de estar frente a un grupo realizan funciones administrativas y de gestión para el sindicato. De acuerdo con la Ley del servicio profesional docente, las comisiones sindicales están permitidas, pero prohíbe que reciban su sueldo como maestro en tanto mantengan dicha comisión.

La SEP explicó que pagó el salario de estos comisionados se dio porque los estados no entregaron la información sobre el periodo de las comisiones. Es decir, cuando la dependencia etiquetó el dinero para el pago de nómina, las entidades no habían informado la fecha en que los maestros dejaron de dar clases para incorporarse a alguna labor administrativa o sindical.

Esto, “no permite a la SEP bloquear oportunamente los pagos en los casos en que las nóminas que remiten las autoridades educativas locales, los incluyan”, respondió la dependencia.

Para esos casos, la Secretaría de Educación Pública dijo que inició un “trámite de recuperación” en el que solicitó a los estados gestionar que el dinero sea devuelto, pero no advirtió cuándo ocurrirá.

A estos 289 maestros se suman 323 comisionados que también recibieron salario aunque, según la SEP, corresponden a pagos atrasados o percepciones anteriores al inicio de la comisión. Por ellos, la SEP erogó 883 mil pesos de abril a junio de este año.

En total, la SEP pagó 3 millones 373 mil 027 pesos a 612 comisiones sindicales, ya sea porque los estados no informaron sobre el inicio de la comisión o por “adeudos y remuneraciones devengadas” durante el segundo trimestre del año.

Según los registros de la SEP, hasta marzo pasado había 4 mil 914 plazas en manos de 2 mil 172 comisionados sindicales -un maestro podía tener doble plaza- que recibían salario del gobierno federal, pese a que la Ley del servicio profesional docente lo prohíbe.

Según el artículo 78 de dicha Ley, (uno de los tres reglamentos de la Reforma educativa) quienes desempeñen un empleo, cargo o comisión que impidan el ejercicio de su función docente, de dirección o supervisión, “deberán separarse del servicio, sin goce de sueldo, mientras dure el empleo, cargo o comisión”.

Este es uno de los puntos fundamentales de la reforma educativa promovida por el presidente Enrique Peña Nieto para que el Estado recuperara la “rectoría de la educación”, porque, entre otras cosas, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) mantuvo el control de las comisiones.

Incluso, también los gobernadores de los estados tenían a comisionados trabajando en su administración con salarios provenientes del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica (FAEB), el rubro federal etiquetado para pagar la nómina magisterial.

Esto encareció la nómina educativa, según los análisis de la organización Mexicanos Primero. Sólo durante el primer trimestre de 2011, hubo 21 mil 178 maestros comisionados, lo cual representó un gasto trimestral de 708 millones de pesos.

Otro intento por depurar la nómina, fue la reforma al artículo 73 de la Ley General de Contabilidad Gubernamental, con la cual desapareció al FAEB y fue sustituido por el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE) a partir de 2015. Con ello, supuestamente, acabarían con los comisionados y aviadores debido a que la Federación revisaría la nómina de cada entidad.

A pesar de la prohibición de comisiones sindicales con goce de sueldo en una de las leyes secundarias de la Reforma educativa, el gobierno federal no ha podido desaparecerlas y los maestros que no dan clase siguen recibiendo sus salarios.

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Aracely Quispe

Aracely Quispe, la peruana que nació en un pueblo sin electricidad y ahora es ingeniera de la NASA

La ingeniera peruana trabaja en la NASA como ingeniera senior de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para reemplazar al telescopio Hubble a partir de 2021.
Aracely Quispe
7 de noviembre, 2019
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Una escena en la televisión disparó el deseo de Aracely Quispe de trabajar en la NASA, la agencia espacial estadounidense.

Tenía alrededor de 6 años y vio una retransmisión de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, caminando por el satélite en 1969.

Fue impactante ver que los humanos podíamos pasar esa frontera. Con el tiempo, supe que era algo que me interesaba demasiado y que debía empezar estudiando algo en ciencia”, dice la ingeniera peruana a BBC Mundo, desde Maryland, EE.UU., durante una conversación telefónica.

Quispe mantuvo su objetivo pese a haber nacido en un país subdesarrollado, donde las desventajas y carencias juegan en contra de los sueños, mucho más de aquellos de magnitud astronómica.

Pero Quispe se abrió camino a patadas, literalmente, hasta llegar a dirigir misiones en la NASA.

Cinturón negro

La ingeniera nació en Marripón, un distrito rural de Lambayeque, en el norte de Perú, en el que no había electricidad.

Su familia usaba lámparas de kerosene para iluminarse. O la luz de la luna, recuerda, con cierta nostalgia.

“Fueron episodios muy bonitos para mí, los recuerdo con mucho cariño. Digo ‘guau, pasaste todo esto’. Fue divertido y fue único”, dice a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Una de las aspiraciones de la ingeniera peruana es trabajar en alguna misión de la NASA relacionada con Marte.

Luego se mudó con su familia a otras ciudades del norte de Perú, donde estudió en escuelas públicas y se graduó en Ingeniería de Sistemas.

Cuando aún cursaba la secundaria, encontró un anuncio sobre una beca para practicar tres meses de karate.

Quispe aprovechó la oferta y en pocos años llegó a obtener el cinturón negro.

“Se me dio la oportunidad de competir en torneos regionales, también viajé a varios países y uno de ellos fue Estados Unidos”, cuenta.

“Cuando ya me había graduado, averigüé sobre la posibilidad de estudiar Ciencias o Ingeniería y fue cuando solicité una residencia permanente por habilidad extraordinaria“, detalla.

Orbitador de Reconocimiento Lunar

Centro Espacial Goddard
El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), un satélite no tripulado, salió de la Tierra en 2009.

“Fue difícil demostrar, fue un caso largo, debía mostrar que tenía reconocimientos a nivel nacional e internacional, no solo en el ámbito deportivo, sino también profesional, mostré las tesis que había escrito, el trabajo académico, notas, mostrando que había un equilibrio entre lo académico y lo deportivo”, sostiene.

Finalmente obtuvo la residencia y decidió quedarse a vivir en EE.UU., para estudiar lo que había planeado y llegar a la NASA.

Pero no sabía inglés.

Construcción de naves espaciales

Así que al llegar, Quispe tuvo que estudiar el idioma durante más de un año.

Después se inscribió en la carrera de Ingeniería Tecnológica Espacial en el colegio comunitario Prince George, del estado de Maryland.

Un asesor en esa escuela le dijo que si quería entrar a la NASA, debía continuar sus estudios con Ingeniería Astronáutica o Aeroespacial.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Quispe nació en un pueblo rural del norte de Perú que no tenía electricidad.

Quispe siguió el consejo y se trasladó a Capitol Technology University (CapTechU), en Maryland, a estudiar Astronáutica, una especialidad centrada en la construcción, operación y seguimiento de naves espaciales.

CapTechU tenía un convenio para enviar a sus mejores estudiantes a hacer prácticas a la NASA.

Entonces, Quispe se trazó la pasantía en la NASA como su siguiente paso.

Pero al inicio, no cumplía con todos los requisitos que pedían para participar en el programa.

Contra el “no puedo”

Una de las condiciones, por ejemplo, era ser ciudadano estadounidense, y Quispe todavía no lo era.

Pero afortunadamente, más adelante eliminaron esta formalidad y la joven pudo acceder a las prácticas en la NASA, en la Misión de Medición de Lluvia Tropical (TRMM, por sus siglas en inglés).

“Fue un reto tras otro, un reto tras otro, es lo que siempre cuento en mis conferencias de ‘Rompiendo el paradigma del no puedo'”, dice Quispe, que ahora se está lanzando como conferencista internacional.

Luego de la pasantía ganó una beca para hacer una maestría con una tesis sobre el derretimiento de los glaciares en Cusco, Perú, usando imágenes satelitales de la NASA.

El trabajo oficial en la agencia espacial llegaría poco después.

Parte del telescopio James Webb

NASA/Chris Gunn
Cuando salga al espacio, el telescopio James Webb tratará de estudiar las galaxias desde la época del Big Bang.

El gran deseo

En 2011, Quispe postuló a la misión del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA, un satélite no tripulado que desde 2009 orbita la Luna y manda información a la Tierra cada cierto tiempo.

El orbitador también busca lugares con potenciales recursos que permitirían enviar misiones tripuladas al satélite.

Quispe ingresó como ingeniera de vuelos y operaciones a la LRO y, unos tres años y medio después, ascendió a líder del equipo.

“Se me concedió mi gran deseo”, dice.

El trabajo “era tener información de primera mano de la Luna y distribuirla entre la comunidad científica, y sentir que eres parte de un proyecto que va a aportar a la ciencia y por ende a la humanidad”, cuenta.

Después de seis años en la LRO, la ingeniera se trasladó a otra área de la NASA, aunque igual de fascinante.

A base de esfuerzo

Ahora Quispe es ingeniera de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para salir al espacio en 2021 y reemplazar al telescopio Hubble.

El James Webb se pondrá en órbita con el fin de estudiar las galaxias desde la época de su formación, es decir, desde el mismo Big Bang, y todas las fases de la historia del universo, según explica la NASA.

“Tener la oportunidad de participar y colaborar y llevar esta misión a un lanzamiento exitoso me hace sentir especial y también muy orgullosa de que, siendo peruana, podamos hacer historia”, dice Quispe a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
El primer trabajo oficial de Aracely Quispe en la NASA fue en el Orbitador de Reconocimiento Lunar (Foto: Laboratorio de Imagen Conceptual del Centro Espacial Goddard de la NASA).

Mientras cumple con sus tareas astronómicas, la peruana también da charlas para motivar a otras mujeres a seguir carreras científicas y está escribiendo un libro sobre su vida.

“Es importante hablar de ciencia, que la gente no la vea como algo inalcanzable”, opina. Aunque reconoce que llegar a la NASA fue difícil.

“ todos esos recursos que algunas personas tienen a la mano para surgir, en mi caso hubo muchas limitaciones, carencias económicas”, dice.

“Pero creo que eso me hizo ser una persona que valora más cada cosa que ha logrado porque ha sido todo a base de esfuerzo. Tenía optimismo. Mi actitud siempre fue de perseverar y buscar los recursos”, asegura.

Más adelante, Quispe espera formar parte de alguna misión de la NASA que tenga que ver con Marte.

De aquí en algunos años, ¿alguna otra niña verá una imagen de Quispe en el planeta rojo y pondrá sus sueños en el espacio?

* Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 7 y el 10 de noviembre.


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https://www.youtube.com/watch?v=vmn_Arwoev4&list=PLLhUyPZ7578eOhaDzuQaUohvgFzplupf-&index=3&t=0s

https://www.youtube.com/watch?v=wdeCiZtTwgI&list=PLLhUyPZ7578eOhaDzuQaUohvgFzplupf-&index=5&t=0s

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