WhatsApp sí deja huella: cómo hacer para realmente borrar tus conversaciones
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WhatsApp sí deja huella: cómo hacer para realmente borrar tus conversaciones

A pesar de que borres tus mensajes, WhatsApp deja una huella en tu celular, lo que pone en duda la encriptación que la app anunció en abril pasado.
BBC Mundo
Por Yolanda Valery // BBC Mundo
2 de agosto, 2016
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”Lo siento, amigos, pero mientras que los expertos dicen que la encriptación funciona en WhatsApp, parece que la versión más reciente de la app deja un rastro forense de todos tus chats, incluso después de que los hayas borrado, limpiado o archivado… Aun si le das a ‘Borrar todos los Chats’. De hecho, la única forma de deshacerse de ellos parece ser borrar la app completamente”.

Con este veredicto, el experto en seguridad digital del sistema iOS, Jonathan Zdziarski, desató una minitormenta alrededor de uno de los servicios de mensajería más populares del mundo, con más de 1.000 millones de usuarios activos mensualmente.

“Por el 10% de esto los expertos en seguridad destrozarían a Telegram con miles de tuits diciendo NO LO USES NUNCA”, escribió el director ejecutivo de la aplicación rival Telegram, Pavel Durov.

La preservación de la privacidad es uno de los aspectos clave para los servicios de mensajería. Hasta hace poco, WhatsApp se consideraba uno de los menos seguros.

Pero en abril, la popular app introdujo un cambio, pocas semanas después de que el FBI le pidiera a Apple acceso a datos en el iPhone en un caso criminal.

“Nos enorgullece anunciar que hemos completado un desarrollo tecnológico que hace que WhatsApp se convierta en líder en la protección de tu comunicación privada: el cifrado extremo a extremo”, decía la compañía en una entrada de blog entonces.

“Ni WhatsApp ni terceros puede leer o escuchar los mensajes y llamadas”, señalaba el mensaje que comenzaron a recibir entonces los usuarios de la aplicación.

A raíz de la investigación de Zdziarski, no ha faltado quien haya tildado de la encriptación de WhatsApp de “mito” o hasta de “mentira”.

Hasta ahora la compañía no ha respondido a las afirmaciones de Zdziarski.

Así que, ¿hasta dónde es verdad una afirmación o la otra?

Quedan en el aparato

De acuerdo con Zdziarski, WhatsApp sí borra los mensajes, es decir, “no parece que esté tratando de preservar datos intencionalmente“.

Pero de acuerdo con la investigación que llevó a cabo en los teléfonos iPhone -su especialidad- “el registro mismo no es purgado ni borrado de la base de datos, lo que deja un artefacto forense que puede ser recuperado y reconstruido a su forma original”.

Lee: Cinco claves para entender el nuevo cifrado de los mensajes de Whatsapp y cómo te afecta.

En la práctica, lo que esto significa es que rastros del mensaje se quedan en el teléfono. “La comunicación efímera no es efímera en el disco”, dice el experto.

Un dibujo de una persona haciendo El problema de preservar la seguridad sigue siendo complejo para las empresas tecnológicas.

En consecuencia, “las autoridades pueden potencialmente emitir una orden exigiéndole a Apple que obtenga tus registros de chat, que pueden incluir mensajes borrados” pero respaldados en la nube. O incluso reconstruirlos a partir de información encontrada en el aparato.

Y el problema no es exclusivo de WhatsApp.

“En teoría, la encriptación total, bien sea relativa a aplicaciones de mensajería u otro tipo de comunicación, es completamente segura y capaz de proteger la seguridad de quien la está usando”, le explica a BBC Mundo Lee Munson, investigador de seguridad del sitio Comparitech.com.

“En la práctica, sin embargo, el problema es que la encriptación total sólo es una frase para describir complejas operaciones matemáticas muy difíciles de romper (…). Pero la posibilidad de lograrlo se incrementa con el tiempo”.

Y son los mensajes que residen en el teléfono o en la computadora los que representan el mayor riesgo, explica Richard Cassidy, evangelista de ciberseguridad de la firma Alert Logic.

“Sin entrar la cuestión de que personas que entren a tu teléfono o computadora por técnicas perversas, si borras conversaciones quedarán rastros que pueden ser recuperados con las herramientas correctas de búsqueda”, afirma.

De acuerdo con el especialista, la encriptación hará la tarea más difícil, aunque no imposible. Y desafortunadamente, las soluciones para los teléfono son comparativamente menos efectivas que para los computadores.

¿Qué hacer?

Ninguna solución parece ser perfecta.

En principio, la solución de WhatsApp en materia de seguridad “es lo suficientemente buena para el consumidor típico“, afirma Munso.

“Quien se sienta preocupado debe asegurarse de que sus equipos sean lo suficientemente seguros. Eso significa contraseñas fuertes y evitar sistemas de autenticación que se basan en aspectos biométricos”.

Las recomendaciones específicas de Zdziarski incluyen:

  1. Utiliza iTunes para establecer una contraseñade respaldo larga y compleja.
  2. Inhabilita los respaldos en la nube.
  3. De vez en cuando borra la aplicación (WhatsApp) de tu teléfono y reinstálala, para limpiar la base de datos. “Esta parece ser la única forma de borrar los registros y comenzar ese el principio”.

Pero en todo caso, no te llames a engaño.

“Los individuos que usan este tipo de apps deben entender que cualquier encriptación puede romperse”, le dice a BBC Mundo Stephen Gates, jefe de investigación de inteligencia de la firma NSFOCUS.

“No hay encriptación a prueba de balas, solo ‘encriptación más fuerte'”.

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EPA

Entre el 30% y el 50% del agua en el mundo se obtiene de manera ilegal, según estudio

La agricultura consume alrededor del 70% del agua disponible en el planeta y la forma en la que la obtiene no siempre es legítima. 3,000 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable seguros y solo el 10% del agua en el mundo se destina a los hogares.
EPA
15 de septiembre, 2020
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Puede sonar difícil de creer que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo sea “robada”.

Como también parece sorprendente que el 70% de ese recurso sea destinado para la agricultura cuando casi un tercio de la población del planeta no tiene acceso a servicios potables.

Sin embargo, diferentes estudios y expertos señalan que eso es lo que ocurre.

El agua es “robada” o desviada y en lugar de abastecer a las poblaciones se dirige al negocio del agro, según explica a BBC Mundo Adam Loch, experto en el tema de la Universidad de Adelaide (Australia).

Pero el problema no termina ahí.

El planeta desecha la tercera parte de los alimentos que produce y eso hace más injusta esta desproporción en el uso que hacemos del agua, como comenta Richard Connor, responsable del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

“Es una desperdicio cuando se destina a la sobreproducción de comida”, señala a BBC Mundo.

El “gran robo”

La escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus.

3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución, según la ONU, y el uso “desproporcionado” del recurso en rubros como la agricultura o la minería agrava el problema.

Represa

EPA
El agua se convirtió en un valioso recurso para la generación de electricidad.

Adam Loch señala que, a pesar de los vacíos jurídicos existentes alrededor de la propiedad y el valor del agua, se puede hablar de “robo” dado que existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales a tal escala que entre el 30% y 50% del recurso se puede considerar sustraído.

Y en perjuicio de las poblaciones.

“Es difícil de precisar los porcentajes, pero sabemos que la agricultura es el mayor usuario a nivel mundial. Y encontramos que esa extracción o consumo en muchos casos se realiza sin que exista derecho legítimo“, explica el experto.

Loch, junto a un equipo de investigadores, publicó recientemente un ensayo titulado “Gran robo de agua”, publicado en la revista científica Nature.

En el trabajo sostienen que la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de ese recurso aumentan las posibiidades de la ilegalidad de su uso.

“Por ejemplo, los períodos de sequía también pueden alterar las percepciones de las normas, la legitimidad y la equidad de las personas o entidades”, explica el investigador.

Loch añade que el fenómeno del robo del agua tiene un margen elevado de subregistro o directamente es minimizado por los estados.

Pone el ejemplo de la región andina sudamericana, donde no hay un adecuado control del consumo de los sistemas de riego y que puede ser un uso excesivo para maximizar las ganancias.

Zona árida en México

Reuters
Las regiones áridas y las que sufren largos periodos de sequía son un factor que impulsa a la extracción ilegal de agua.

Esta zona, compartida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela produce plantaciones de alta demanda en el mercado mundial como la quinua que, a la vez, requieren altos niveles de agua después de la siembra.

Las dificultades

Para Richard Connor el concepto del “robo de agua” se puede utilizar, pero es necesario tomar en cuenta otras figuras.

“Se puede calificar así, pero también hablar de la pérdida del recurso”, explica.

El experto indica, como ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberías.

“Cuando esto pasa es difícil de monitorear y determinar si se trata de robo”, explica.

Connor indica que existen muchas “áreas grises” con relación a las concesiones y a la propiedad como tal del agua.

“La agricultura usa enormes cantidades del recurso y puede ser usada de fuentes no permitidas como humedales, que se supone deben ser protegidos, pero también la aprovechan de los sistemas municipales legales”, indica.

Minas en Chile

Reuters
Actividades como la agricultura y la minería demandan grandes cantidades de agua.

El relator de Naciones Unidas explica que, en el mundo, se considera un bien común el agua que se encuentra en ríos, lagos, debajo de la tierra y otros espacios naturales, pero a la vez existen usuarios individuales y compañías que logran los derechos propietarios en determinadas regiones.

“Tratar de establecer quién es el dueño del agua es como buscar al dueño de la electricidad. Es bastante difícil de definir”, concluye.

Consecuencias

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, se trate de robo, explotación o desvío, el uso desproporcional del agua afecta directamente a las poblaciones.

Y con mayor énfasis en las regiones que sufren largas sequías o que por condiciones socioeconómicas no tienen garantizados los servicios sanitarios y potables.

Solo el 10% del agua va para uso doméstico y la inmensa mayoría que va a la agricultura genera poco valor agregado para los productos internos brutos de los países”, indica Connor.

El experto añade que, si bien no hay productividad económica significativa en la distribución del recurso a los hogares, sí se generan beneficios sociales en diferentes áreas como la salud.

“Si la gente crece con acceso a agua potable, claro que repercute en menores costos futuros para los sistemas de salud”, afirma.


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