El aborto seguro en la CDMX, una opción ante los vacíos y trabas legales en el país
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Cuartoscuro

El aborto seguro en la CDMX, una opción ante los vacíos y trabas legales en el país

Aunque el aborto se encuentra permitido en la CDMX desde el 2007, el panorama para las mujeres en otros estados continúa siendo complicado debido a leyes que lo penalizan.
Cuartoscuro
Por Erendira Aquino
28 de septiembre, 2016
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Una mujer decide no ser madre en ese momento de su vida. Toma la decisión de interrumpir su embarazo, por más difícil, dolorosa y arriesgada que sea.

Si vive en la Ciudad de México podrá ir a un centro de salud y pedir la interrupción legal de su embarazo. Le harán una revisión médica y si tiene menos de 12 semanas de gestación se realizará el procedimiento.

Este 28 de septiembre se conmemora el Día Internacional del aborto legal y seguro.

Desde 2007, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal modificó el Código Penal y la Ley de Salud del DF y estableció un marco legal moderado que despenalizó el aborto en función de plazos en el proceso de gestación y lo volvió una práctica segura para las mujeres.

Pero si en la ciudad donde vive el aborto está penalizado o su situación no corresponde a alguna de las causales legales que determinan que puede interrumpir su embarazo, su escenario es más difícil.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se calcula que cada año se realizan unos 22 millones de abortos peligrosos en todo el mundo, casi todos en países en desarrollo. En México, se estima que al año se realizan más de 1 millón de abortos, la mayoría inseguros, reporta la organización Marie Stopes.

De ahí que cada año miles de mujeres de otros estados del país lleguen a la Ciudad de México para interrumpir su embarazo de manera segura y legal.

Organizaciones, como Fondo MARIA, apoyan a estas mujeres para que acudan a la Ciudad de México a practicarse este procedimiento, brindándoles acompañamiento y, de ser necesario, asesoría legal.

De abril de 2007 a agosto de 2016, casi 47 mil mujeres de todo el país, así como extrajeras, han acudido a clínicas y hospitales de la Ciudad de México para practicarse abortos.

Mujeres procedentes del Estado de México son las que más acuden a realizarse el procedimiento, le siguen las de Puebla, Hidalgo, Morelos, Querétaro, Michoacán y Veracruz.

En total, desde abril de 2007 a la fecha, se han realizado 164 mil 939 interrupciones del embarazo en clínicas y hospitales públicos de la capital del país.

Actualmente 24 hospitales públicos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México practican interrupciones legales del embarazo a mujeres. A estos se suman diversas clínicas privadas que prestan el servicio en la capital.

La realidad en el país

En el resto de los estados del país, la interrupción legal del embarazo se puede dar sólo bajo ciertos criterios, lo que restringe la práctica libre a las mujeres que deciden no ser madres.

Aunque en todos los estados es legal interrumpir el embarazo si la mujer fue víctima de violación, en Baja California y Quintana Roo sólo puede practicarse si se presenta denuncia ante Ministerio Público.

En Durango, el Ministerio Público debe autorizar que se realice la práctica y en Hidalgo sólo puede realizarse cuando la violación se denuncia antes de tener conocimiento del embarazo.

Otras causales que permiten el aborto en algunos estados son la inseminación artificial no consentida; que el embarazo ponga en riesgo la vida de la mujer; riesgos para la salud de la mujer; malformaciones genéticas o congénitas en el producto y/o razones socioeconómicas.

Sin embargo, no todos los estados las contemplan para permitir a las mujeres abortar.

En Veracruz, apenas el pasado mes de agosto, se aprobó una “reforma contra el aborto” promovida por el gobernador Javier Duarte y que compara la interrupción del embarazo con la “pena de muerte”, por lo que, dice, no se puede ejecutar a la persona (en este caso el producto u óvulo fecundado) sin antes concederle el “derecho de audiencia”.

Aunque las causales que permiten el aborto continúan vigentes, de acuerdo con la reforma a la constitución estatal tanto la mujer que interrumpe el embarazo como el médico que lo practica estarían violando el derecho a la vida del producto.

La contradicción entre las leyes sobre el tema en Veracruz ha llevado a episodios como el que vivió Patricia, quien por complicaciones médicas tuvo un aborto en un hospital del IMSS estatal y fue violentada por las autoridades médicas, quienes la obligaron a pedirle perdón a su feto por haberlo matado.

El director general del IMSS, Mikel Arriola, dijo que se investigaría el caso.

En agosto pasado en Sonora autoridades estatales negaron el aborto a una niña de 13 años que fue violada por un conocido de la familia, argumentado que el embarazo fue por estupro y no por violación.

En Guerrero, Miriam estuvo ocho años en la cárcel acusada de haber asesinado a su bebé, que murió a causa de un aborto espontáneo. Al no comprobarse su culpabilidad quedó libre.

Estos casos permiten ver que en el país no todas las mujeres pueden acceder a un aborto seguro y sin ser víctimas de violencia o estigmatización.

Si quieres conocer acerca de las causales para poder abortar vigentes en los diferentes estados del país, pueden consultarlas en esta página de Marie Stopes.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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