Bélgica se convierte en el primer país en practicar la eutanasia a un menor
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AFP

Bélgica se convierte en el primer país en practicar la eutanasia a un menor

Bélgica es el único país que permite la muerte asistida sin límite de edad y ya ocurrió el primer caso aunque se desconocen los datos del menor que la solicitó.
AFP
Por BBC Mundo
17 de septiembre, 2016
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Bélgica, el único país del mundo en el que se puede aplicar la eutanasia sin límite de edad, practicó por primera vez la muerte asistida a un menor.

La Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia confirmó que el médico que la llevó a cabo entregó el informe sobre el procedimiento esta misma semana.

Aunque la entidad no ha informado de la fecha exacta en la que se practicó la eutanasia.

Según el medio de información en francés RTBF, tuvo lugar en la parte belga en la que se habla flamenco.

Pero no ha trascendido la identidad ni la edad del menor, ni tampoco la enfermedad que lo llevó a solicitar la muerte asistida.

Aunque según la ley belga, para haber autorizado el procedimiento el menor debía tener “un sufrimiento físico insoportable” y “su muerte a corto plazo” debía ser “inevitable”.

“Afortunadamente son muy pocos los menores para los que se está considerando la eutanasia, pero eso no significa que debamos negarles el derecho a una muerte digna”, dijo Wim Distelmans, de Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia, al diario Het Nieuwsblad.

A picture taken 18 April 2005 in Brussels shows an 'euthanasia kit' available in the 250 Belgian Multipharma's chemist shops for the general practitioners who want to practise euthanasias at the patients' homesEl procedimiento sólo está permitido si el menor tiene un “sufrimiento físico insoportable” y “su muerte a corto plazo es inevitable”.

En 2014 Bélgica amplió la ley sobre eutanasia vigente desde 2002 y se convirtió en el segundo país, después de Holanda, en despenalizar esa práctica médica en menores y el primero en hacerlo sin límites de edad.

Y es que la legislación holandesa establece que para optar a la eutanasia, además de cumplir con otras características, se debe tener más de 12 años.

Pero Bélgica no fija una edad mínima, sólo la noción de “capacidad de discernimiento” del menor.

Y éste es un concepto que genera controversia.

Son varias voces, entre ellas la de algunos pediatras y de líderes de iglesia, las que ponen en duda que un menor sea capaz de tomar una decisión tan difícil por sí mismo.

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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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