5 años después, alistan juicio contra presunta homicida de trompetista de la Sinfónica Nacional
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5 años después, alistan juicio contra presunta homicida de trompetista de la Sinfónica Nacional

El próximo 5 de octubre, se cumplirán cinco años del asesinato del músico Francisco Iván Serrano Hernández; se espera también que sea el plazo para que inicie el juicio contra los autores del crimen.
Especial
Por Paris Martínez
20 de septiembre, 2016
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El de Francisco Iván Serrano Hernández no sólo es uno de los pocos casos de desaparición forzada en México, en el que las investigaciones de familia y autoridades permitieron localizar a la víctima, aunque sin vida.

Éste es, además, de los aún más reducidos casos en los que los presuntos responsables han sido identificados, perseguidos, capturados, y llevados ante la justicia.

Francisco Iván desapareció el 5 de octubre de 2011, a los 33 años de edad. Era trompetista titular de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional, trompetista segundo de la Sinfónica Nacional, integrante del reconocido grupo de reagge mexicano Los Rastrillos, y enseñaba música de banda tradicional a los niños de su pueblo natal, Los Reyes Acozac, en el Estado de México.

Cuando desapareció, el trompetista se dirigía a un encuentro con su cónyuge, de la que se había separado y con la que negociaba los términos del divorcio. A través del registro de llamadas de su teléfono celular, proporcionado por la empresa de telefonía con la que contrató el servicio, las autoridades pudieron seguir el camino que Francisco Iván siguió desde la Ciudad de México, donde radicaba, hasta la casa de su cónyuge.

Luego su rastro se desvaneció. Igual que la esposa de Francisco Iván.

Durante los siguientes 21 meses, Celia, mamá del trompetista, se dedicó prácticamente a buscar a su hijo, prácticamente sin apoyo institucional.

Finalmente, en julio de 2013, Celia decidió acudir, uno por uno, a todos los servicios forenses municipales del Estado de México, los cuales ya habían sido consultados por medio de oficios internos, y habían negado haber recibido alguna vez cuerpos que pudieran coincidir con el de Francisco Iván.

Celia, sin embargo, decidió constatarlo por sí misma y, en el servicio forense de Texcoco, identificó a través de registros fotográficos a Francisco Iván, cuyo cadáver había sido hallado 15 días después de su desaparición, en un lote baldío, y enviado a una fosa común en calidad de desconocido.

Las autoridades mexiquenses tuvieron en su poder los restos de Francisco Iván, sin identificarlo, a pesar de contar con la información que se los hubiera permitido.

La identificación del cadáver, sin embargo, dio una segunda oportunidad a las autoridades del Estado de México para redimirse, al contar ya con pruebas plenas de que el músico de la Sinfónica Nacional había sido asesinado, con un golpe en el cráneo.

A través de investigaciones realizadas por la propia familia del músico, se pudo determinar que la esposa había huido a Nuevo León junto con un acompañante, al que lograron identificar como Rodrigo González Tinajero, quien, para protegerse, se había enrolado en la policía estatal neoleonesa.

Informada de esta situación por la familia del trompetista, la Procuraduría mexiquense lanzó un citatorio institucional a la policía estatal de Nuevo León, que obligó a Rodrigo González Tinajero a presentarse ante el Ministerio Público en el Estado de México, donde inmediatamente quedó detenido.

Rodrigo González confesó haber participado en el homicidio del músico, en complicidad con Mónica González Toxqui, la esposa, crimen que habían perpetrado en la casa familiar de ésta.

Según su confesión, asesinó a Francisco Iván golpeándolo con un mazo en la cabeza, una vez que el músico entró a la casa de los padres de Mónica.

La motivación del crimen, según declaró, era cobrar dos seguros de vida en favor de Mónica González Toxqui, que ambos cómplices compartirían, además de que Mónica aspiraba a obtener la pensión por viudez.

Gracias a esa confesión, finalmente las autoridades emitieron una orden de captura en contra de Mónica González Toxqui, la cual no logró mayores resultados porque, “el expediente está muy manoseado”, explica Celia, la mamá del músico.

“Durante toda la investigación –detalla– hubo muchas filtraciones de información, de alguna manera la familia de Mónica se enteraba de cada movimiento que las autoridades hacían”, por lo cual, la búsqueda de la presunta homicida no arrojaba ningún resultado.

Las autoridades mexiquenses determinaron entonces hacer un cambio de estrategia, y al frente de la persecución de Mónica, ya considerada formalmente como prófuga, fue colocado un nuevo investigador, el Comandante T. (cuya identidad se resguarda por razones de seguridad).

“Él me habló claro –narra Celia–, me dijo que iba a leer todo el expediente, pero que no iba a usar nada de lo que había ahí, porque estaba así, ‘todo manoseado’, incluso se han robado evidencias, y que entonces iba a empezar su investigación de cero.”

Una regla se impuso: ningún asunto relacionado con la búsqueda de Mónica volvería a ser tratado en las instalaciones de la Procuraduría mexiquense, “para que nadie dentro de la PGJ se enterara quién llevaba esa investigación”, narra Celia.

Todas las reuniones entre la familia del músico y el grupo de seis investigadores dirigidos por el Comandante T. se realizaron en puntos lejanos de cualquier instalación policiaca, y en total sigilo.

Finalmente, en marzo de 2015, este grupo de investigadores pudo detectar pequeños cambios en la vivienda de los padres de Mónica, la misma en la que Francisco Iván había sido asesinado: se percataron de que en la azotea habían sido construidos dos cuartos, que aparentaban haber quedado en obra negra, y notaron también que todas las ranuras y orificios de la pared y ventanas exteriores habían sido tapados con bolas de papel.

Detectaron también que en el tendedero de la azoteca siempre había juegos de sábanas colgados.

Primero tomaron una foto lejana de quien parecía ser Mónica. Luego, narra Celia, “consiguieron una mejor cámara, una con mejor lente, y tomaron una mejor foto, más nítida, y yo estaba segura: era ella. Al final, lograron tomar un video, más cercano, que ya no dejaba ninguna duda de que ella estaba refugiada dentro de la casa de sus papás”.

El proceso de verificación de la identidad de Mónica, detalla la señora Celia, tardó aproximadamente cuatro meses, en los cuales “los investigadores tuvieron que trabajar con mucho sigilo, porque en toda la calle donde está esa vivienda también tienen sus casas otros familiares de esta mujer, entonces, prácticamente no podían aproximarse a ese lugar”.

No obstante, ya con una identificación plena de la prófuga, el Comandante T. tramitó una orden de cateo, “y en tres o cuatro horas, emitieron la orden, y para las 2 de la tarde del 16 de junio (de 2015), ella ya estaba dentro de una patrulla”, y desde entonces permanece en prisión, en espera de un juicio que se ha postergado debido a amparos que ella misma ha promovido.

El próximo 5 de octubre, es decir, dentro de dos semanas, se cumplirán cinco años desde el día en que Francisco Iván fue asesinado.

Y esas dos semanas son, también, el plazo esperado para que el juicio en contra de Mónica González Toxqui, por fin, sea emprendido.

“Nuestro abogado nos notificó que el juicio ahora sí está por comenzar, en las próximas semanas –señaló la señora Celia, cuya vivienda es vigilada 24 horas por policías estatales, para garantizar su seguridad–, y confiamos en que así sea. Ya tengo a mi hijo nuevamente conmigo; ya tengo la sentencia condenatoria en contra de uno de los asesinos. Pero aún no tengo justicia: aún falta la otra responsable de la muerte de Iván”.

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¿Pero por qué nos besamos? ¿Qué pasa dentro de nuestro cuerpo cuando lo hacemos? Te lo contamos en este video de BBC Ideas.

Video: BBC Ideas, Animación: Ana Stefaniak, Peter Caires


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