César, el maestro de lenguaje de señas al que vivir en silencio no lo detuvo
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Montserrat Sánchez Maldonado

César, el maestro de lenguaje de señas al que vivir en silencio no lo detuvo

César Ernesto Escobedo Delgado se define como un activista que ayuda a las personas sordas a través de un diplomado para enseñar el Lenguaje de Señas en México.
Montserrat Sánchez Maldonado
Por Montserrat Sánchez Maldonado
9 de septiembre, 2016
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Falta de maestros en lenguaje de señas, nulo apoyo de universidades públicas y pocos intérpretes. Esta es la realidad que enfrentan las personas sordas que viven en México.

De 5 millones 739 mil 270 personas con discapacidad que viven en México, 12.1% son sordas, es decir 694,451 habitantes del país padecen deficiencia auditiva, de acuerdo con cifras del Censo de Población y Vivienda más reciente, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Una de estas personas es César Ernesto Escobedo Delgado, quien se quedó sordo cuando tenía un año de edad.

Actualmente, a sus 39 años, César Ernesto domina y enseña diez diferentes lenguas en señas; sin embargo, los primeros años con su padecimiento fueron complicados.

“Fue hasta los 11 años que pude aprender la lengua de señas. Asistí a una escuela para personas como yo, pero los maestros no estaban suficientemente capacitados”, recuerda Ernesto, quien se comunica a través de una traductora de señas.

El joven cuenta que fue gracias a uno de sus compañeros y a sus padres que logró dominar el lenguaje de señas en español, con lo que superó su discapacidad y actualmente busca ayudar a otras personas que están en su misma situación.

A lo largo de su vida, el silencio no ha detenido a César Ernesto, quien ha viajado a 30 países e incluso fue alumno de la Universidad de la India.

“En cada lugar al que iba conocí a personas sordas y fue gracias a ellas que pude entender las variaciones del lenguaje de señas, ya que como cualquier lengua en cada país es diferente”, platica.

Debido a esos viajes, César Ernesto domina el lenguaje de señas en inglés, japonés y francés y otros idiomas, los cuales sigue aprendiendo gracias a YouTube, donde ve videos que le ayudan a reforzar su lenguaje en otros idiomas.

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El activismo de César Ernesto

César Ernesto se describe como un “activista”, que defiende los derechos de las personas sordas, por lo que diseñó un diplomado, con el que enseña la Lengua de Señas Mexicana (LSM).

Uno de sus logros es ser parte del Comité para el proyecto de la UNESCO sobre las lenguas de signos en peligro de extinción.

César Ernesto lamenta que en México no exista ni un lugar especializado para preparar a los profesores de lenguaje de señas.

“Ojalá México se pareciera más a Escandinavia. Ahí hay mucho apoyo a la comunidad sorda, ya que se le brinda ayuda de intérpretes y hasta servicio de video chat para la interpretación”, señala.

Otro de los problemas que enfrentan las personas con deficiencia auditiva es que la interpretación lenguaje de señas está en decadencia, advierte César Ernesto, quien también se desempeña como asesor de la Asociación Civil académica para las personas sordas de la Universidad de Guadalajara.

En la actualidad, según dice, hay 44 personas especializadas en interpretar. “Necesitamos abrir más espacios y más escuelas para formar a más intérpretes”, recomienda.

Tras reconocer esta problemática, el activista social buscó ayuda en universidades como la UNAM, la UAM o la Universidad de la Ciudad de México; sin embargo, acusa que las tres instituciones le dieron la espalda.

Explica que la negativa de las universidades se ha dado a pesar de que, desde 2015, la lengua de señas tiene el reconocimiento de patrimonio de la nación.

“(Las universidades) Dicen que no tienen presupuesto o que están ocupadas con otros proyectos grandes, no se dan cuenta que esto también es un proyecto grande”, abunda.

César Ernesto acusa que se han reportado abusos por parte de algunos intérpretes debido a la falta de capacitación.

“¿Quién se va a dar cuenta si un intérprete abusa y no da bien el mensaje o no le presta atención al sordo?… Nadie que no sepa la lengua de señas”, explica.

Lee: “Por ser sordo me dijeron que nunca iría a la escuela. Ahora tengo doctorado”.

Además, el activista indicó que instancias como el Consejo Nacional para Combatir la Discriminación (Conapred) no los apoya.

A pesar de este panorama, el joven asegura que no dejará de luchar hasta que se tomen en serio los derechos de las personas sordas y para ello impulsará su diplomado, el cual desea que se convierta en una carrera profesional en la Ciudad de México.

Los resultados del diplomado

Las instalaciones del Instituto para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México (Indepedi) fueron el lugar donde se graduaron tres alumnas, que concluyeron con éxito el Diplomado Inclusivo de Lengua de Señas, impartido por César Ernesto.

Para iniciar con el evento, alguno de los alumnos interpretaron en el lenguaje de señas la canción “Color Esperanza”, lo que ocasionó que los asistentes al evento siguieran el ritmo con las manos.

Tras la inauguración, Fernanda, una niña de seis años que padece Síndrome de Down, interpretó una canción en compañía de su madre, con lo que demostró su avance en el aprendizaje de la lengua de señas.

Después fue el turno de una joven que no solamente no puede hablar sino que está imposibilitada para caminar. Ella interpretó la canción “Papá” del grupo Timbiriche.

Además, hubo lectura de cuentos, se contaron chistes y adivinanzas a lo largo de las cerca de tres horas que duró el evento.

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Andrea Taylor

`La distribución desigual de vacunas entre países ricos y pobres significará que el virus continuará propagándose y mutando'

La investigadora Andrea Taylor cree que, de continuar el actual sistema de distribución de las vacunas, el virus podría seguir mutando, haciendo inefectiva la inmunización y produciendo consecuencias devastadoras.
Andrea Taylor
4 de febrero, 2021
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La carrera global por una vacuna contra el COVID-19 ha sido, probablemente, una de las más decisivas y frenéticas de nuestro tiempo.

En menos de un año, farmacéuticas, gobiernos, aerolíneas, centros de investigación y empresas de todo el mundo se han unido en un esfuerzo en común para materializar una inyección que se ha vuelto la última esperanza para salir del oscuro túnel de muertes, contagios y confinamientos que se ha sacudido el mundo de un extremo a otro.

Sin embargo, ahora que varias vacunas han comenzado a distribuirse y las autoridades sanitarias de numerosos países se esfuerzan en administrar el mayor número de dosis posible a su población, los expertos han comenzado a alertar que en esta nueva carrera los mayores beneficiados no serán, necesariamente, quienes terminen primero.

Y es que según un estudio que realizó la Universidad de Duke en Estados Unidos y que se volvió referencia en el tema en los últimos meses, la forma en la que se distribuyen actualmente las vacunas supone otro grave peligro de salud pública a nivel mundial.

La situación, de alguna forma, reproduce el actual sistema global: los países más ricos han comprado ya la mayor cantidad de vacunas que se producirá este año, mientras los más pobres no tendrán dosis para administrar incluso ni a sus poblaciones más vulnerables.

Como resultado, se estima que cerca del 90% de las habitantes en casi 70 países de bajos ingresos tendrán pocas posibilidades de vacunarse contra el COVID-19 en 2021.

Mientras, otras naciones, como Canadá, ya han comprado suficientes dosis para vacunar cinco veces a su población.

Número de dosis compradas por países. . .

Los expertos temen que, de continuar como va el actual sistema de distribución, el virus podría seguir mutando, hacer inefectivas las actuales vacunas, además de producir consecuencias económicas, políticas y morales devastadoras.

Para analizar este tema en BBC Mundo conversamos con Andrea Taylor, quien dirige la investigación del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke que rastrea la distribución de vacunas a nivel global.

El proyecto, denominado Launch and Scale Speedometer, analiza datos globales sobre vacunas y terapias para combatir la pandemia y sus hallazgos se han vuelto un llamado de alerta entre políticos, académicos y expertos en salud pública.


¿Cuáles fueron los principales hallazgos de este proyecto que dirigió sobre la distribución global de vacunas?

Analizamos los datos disponibles públicamente de las compras de vacunas contra el COVID-19 para comprender mejor la asignación de vacunas en todo el mundo.

Lo que descubrimos es que los países ricos han comprado la mayor parte, mientras que los países más pobres luchan por obtener suficientes vacunas para cubrir incluso a sus poblaciones más vulnerables.

Identificamos estas brechas por primera vez en octubre de 2020 y aún no las hemos visto cerrarse, lo cual es muy preocupante.

¿Cómo se llegó a este punto?

Los países ricos aprovecharon su poder adquisitivo e inversiones en el desarrollo de vacunas para obtener un lugar en primera fila y luego compraron la mayoría de las vacunas antes que otros países.

Los países de ingresos altos tienen el 16% de la población mundial, pero actualmente cuentan con el 60% de las dosis de vacunas que se han vendido.

Vacuna

Getty Images
Conseguir una vacuna con efectividad probada no será suficiente para detener la pandemia, pues hará falta garantizar su distribución.

Debido a que la capacidad de fabricación global es limitada, esto deja menos dosis para todos los demás, al menos a corto plazo.

Los países de ingresos medianos y bajos no pudieron realizar compras de gran volumen o comprar vacunas cuando el riesgo de falla aún era muy alto, por lo que no obtuvieron acceso prioritario. Estos países están claramente en peligro ahora.

La principal preocupación es que los países de ingresos bajos y medianos simplemente no tendrán suficientes vacunas y que las personas que viven en países ricos estarán protegidas mientras el virus se propague en los países más pobres.

Si se desarrolla de esta manera, todos sufriremos más, tanto en términos de impacto sanitario como económico.

En ese sentido, hace semanas, la Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo se enfrentaba a un “fracaso moral catastrófico” debido a las políticas desiguales de vacunación contra el covid-19. ¿Cuáles son los principales riesgos a nivel global de la forma en que se venden y distribuyen actualmente las vacunas?

La distribución desigual de las vacunas es peligrosa para todos. Ciertamente es un fracaso moral, pero también nos enfrentamos a resultados económicos y de salud catastróficos.

Provocará muchas más muertes en todo el mundo, especialmente entre nuestros vecinos más vulnerables.

Pero también significa que el virus continuará propagándose y mutando, aumentando el riesgo de que nuestra lista de vacunas no cubra eficazmente nuevas cepas.

La sede de la OMS en Ginebra

Reuters
La OMS ha advertido que solo un esfuerzo coordinado mundial para eliminar la amenaza del SARS-CoV-2.

Si los países ricos vacunan a sus poblaciones, mientras permiten que el virus se propague a otros lugares, es posible que descubran que no están protegidos de las cepas más nuevas que surjan.

También devastará nuestras economías.

Los modelos recientes muestran que si los países ricos vacunan a sus poblaciones antes de garantizar el acceso a los países más pobres, la devastación económica costará entre US$1,5 y US$9,2 billones y al menos la mitad caerá sobre los países ricos.

Algunos de los países que tendrían que esperar años para vacunar a toda su población son ahora algunos de los lugares donde muchas vacunas se están sometiendo a ensayos clínicos. ¿Cómo entender esta aparente contradicción?

Desde el principio quedó claro que las naciones de ingresos medios y bajos iban a tener dificultades para llegar al frente de la fila para comprar vacunas.

Vimos países que aprovechaban tanto la capacidad de fabricación como la infraestructura de ensayos clínicos para intentar conseguir ofertas de vacunas.

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna CoronaVac, de Sinovac en Ankara, Turquía.

Reuters
Muchas naciones pobres tendrán que esperar hasta incluso 2024 para vacunar a toda su población contra el coronavirus.

Líderes de varios países nos dijeron que estaban trabajando para atraer ensayos clínicos con la esperanza de que les ayudara a negociar un acuerdo de suministro con el desarrollador de la vacuna.

En algunos lugares esta estrategia tuvo éxito, pero en otros no.

Es el caso de América Latina, donde también hemos visto muchos gobiernos que tomaron la decisión de comprar algunas vacunas (como la rusa o la china), incluso cuando los procesos de ensayos clínicos y resultados estaban siendo cuestionados por expertos en salud pública. ¿Podría la falta de acceso a otras vacunas aprobadas y más seguras llevar a los países menos desarrollados a administrar dosis que no se han probado a fondo?

Los líderes de estos países están tomando decisiones de salud pública muy difíciles y el cálculo cambia cada semana, a medida que cambia la carga de morbilidad y se descubren nuevas variantes.

Hace unos meses, escuchábamos a líderes de muchos países menos desarrollados decir que no aceptarían una vacuna sin datos sólidos de eficacia.

Más recientemente, estamos viendo que estos mismos países compran vacunas que no han publicado datos sólidos, pero que pueden estar en un avión dentro de las 24 horas posteriores al cierre del trato.

Por supuesto, esto es un riesgo y no es una opción tan buena como usar una vacuna que ha sido revisada y aprobada rigurosamente por una autoridad reguladora estricta.

Pero si su elección como líder está entre algo y nada, probablemente algo sea mejor.

Por otra parte, están los reportes de países como Canadá o Estados Unidos, que han comprado dosis suficientes para vacunar a toda su población varias veces. ¿Cuál es la lógica detrás de este “acaparamiento”?

Muchos países ricos compraron suficientes vacunas para cubrir muchas veces a sus poblaciones. Esto tenía sentido en el mundo en el que vivíamos hace 6 meses, porque aún no sabíamos cuál de las vacunas candidatas, si es que había alguna, llegaría al mercado.

La mayoría de los países ricos compraron dosis de múltiples candidatos con la esperanza de que si uno o dos de ellos llegaban al mercado, tendrían una cobertura de su población del 100%.

Dosis de vacunas en una fábrica.

Getty Images
Se espera que el plan Covax se ponga en marcha en febrero.

Al final resultó que las vacunas contra el covid-19 han tenido éxito más allá de las expectativas.

Ya tenemos algunas en el mercado y otras más saldrán en los próximos meses.

En realidad, ningún país rico tiene dosis de vacunas adicionales en esta etapa, pero sí se han reservado los espacios de fabricación prioritarios para 2021 para la mayoría de las vacunas contra el covid-19.

Esto significa que los países que realizan compras ahora pueden tener que esperar meses o incluso un año más.

Una de las alternativas para esta situación es Covax, el esfuerzo global que involucra tanto a países ricos como a otros menos desarrollados para un acceso equitativo a las vacunas contra el covid-19. ¿Cuáles serían los principales desafíos que enfrenta esta propuesta?

El principal desafío al que se enfrenta Covax es el tiempo.

Si bien la iniciativa ha tenido éxito en la compra de vacunas, garantizar la entrega en paralelo con el lanzamiento de la vacuna en las naciones ricas es mucho más difícil.

Las naciones de ingresos medios y bajos que cuentan con Covax como una parte importante de su estrategia de vacuna necesitan las dosis ahora, pero gran parte de los espacios de fabricación prioritarios ya han sido reservados por países ricos que hicieron acuerdos bilaterales.

También es importante señalar que Covax es necesario pero no suficiente.

Con una cobertura de población del 20%, es una pieza fundamental de la solución, pero los países pobres seguirán enfrentando brechas masivas en el acceso a las vacunas.

Tenemos que preocuparnos por la cobertura de población restante del 40-50% necesaria para alcanzar la inmunidad colectiva en estos países.

Supongamos que soy el primer ministro de una nación muy rica. ¿Qué argumento me daría para convencerme de que no debería comprar dosis suficientes para vacunar a toda mi población, porque al hacerlo, otros países menos desarrollados no tendrán acceso a esa vacuna? ¿Por qué debería preocuparme por ellos en lugar de vacunar a todos mis conciudadanos?

Realmente es un argumento de autoconservación. Al asegurarte de que otros países también tengan acceso a la vacuna, está garantizando el éxito de la tuya.

Los líderes de los países ricos deben asegurarse de que sus poblaciones estén cubiertas lo más rápido posible y se consideraría un fracaso masivo si no lo hicieran.

También deben garantizar que todos los países tengan acceso a las vacunas al mismo tiempo para cubrir a sus poblaciones más vulnerables, lo que ayudaría a proteger los servicios de salud y de emergencia y reducir las muertes.

Una mujer es vacunada contra el coronavirus en Rusia.

Reuters
La mayoría de naciones que han comenzado la vacunación son países de altos inresos.

Los modelos recientes demuestran que no hacerlo probablemente devastará las economías de las naciones ricas y creará una situación en la que nunca estaremos libres de este virus.

Muchos países, incluidos Canadá, Reino Unido y el bloque de la Unión Europea, han declarado su compromiso de donar el exceso de dosis a otros países, pero el momento en esto realmente importa.

Los líderes de los países ricos deben comenzar a donar dosis a los países más pobres sin dejar de vacunar a sus propias poblaciones.

Noruega ha liderado esto y ha declarado que donará dosis en paralelo con el lanzamiento de su propia vacuna.

Los líderes de los países ricos deberían elegir mejores resultados a largo plazo a riesgo de pérdidas políticas a corto plazo y encontrar formas de transmitir la importancia y los beneficios de esto a sus poblaciones.

Esto requiere un liderazgo más fuerte del que hemos visto hasta ahora pero, sin él, incluso los ciudadanos de los países ricos saldrán mucho peor.


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