Parteras indígenas luchan contra la muerte materna en la Costa Chica y la Montaña de Guerrero
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Consuelo Pagaza

Parteras indígenas luchan contra la muerte materna en la Costa Chica y la Montaña de Guerrero

A pesar de que las parteras son ignoradas por el personal médico de clínicas y hospitales, la labor que realizan ha permitido disminuir los índices de muerte materna en las regiones más pobres de Guerrero.
Consuelo Pagaza
Por Consuelo Pagaza
13 de septiembre, 2016
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A primera hora de la mañana, Hermelinda Tiburcio junto con su compañera Paulina Baltazar salen a recorrer comunidades de la Costa Chica y la Montaña de Guerrero, al sur de México. Las rutas son difíciles de atravesar, ya que son caminos de terracería sin una ruta trazada, lo cual implica varias horas de viaje.

Ambas son integrantes de la organización K’inal Antzetik Guerrero (Tierra de mujeres, en lengua maya tzeltal), quienes han conformado en las comunidades indígenas una red de parteras certificadas y promotoras comunitarias en salud.

En Kinal Antzetik Guerrero se trabaja principalmente la prevención de la muerte materna a través del acompañamiento integral, empoderamiento a las mujeres, y fortaleciendo la autoconcepción de la mujer sobre su cuerpo para que se asuma dueña de él.

Y todo esto lo hacen a través de pláticas; talleres sobre salud sexual; promoción de la equidad de género; acompañamiento durante y después del embarazo; asesoraría en cuestiones legales y denuncias sobre la violencia obstétrica; así como a través de la capacitación constante con clases de cómputo. Y todo en lengua indígena (mixteco y amuzgo).

Esta red está integrada por 60 parteras certificadas a través de un examen de conocimiento ante el sector salud, quienes actualmente atienden a cerca de 600 mujeres al año, no sólo en el acompañamiento del embarazo, sino también en la asesoría, consultas y visitas a las comunidades.

Que Hermelinda y Paulina sean integrantes de esta organización no es fortuito: “Al ver a mi alrededor y darme cuenta lo que pasa con las mujeres es imposible no hacer nada. Mi abuela y mi tía, la hija mayor de mí abuela, murieron en el parto”, dice Hermelinda a Animal Político.

“Sé de comunidades como la de Río Iguapa, municipio San Luis Acatlán, que viven en condiciones terribles; no cuentan con servicios de salud y transporte, las mujeres sufren mucho, no tienen otra opción más que morir o parir”, agrega la defensora indígena.

Hermelinda estudió una Licenciatura en Psicología y una maestría en Humanidades. Para ella “las mujeres no les pertenecen a nadie, son seres libres”.

Médicos ignoran el trabajo de las parteras

Pero esta misión de proteger a las mujeres durante su embarazo, en algunos casos se ve entorpecida por los propios médicos que atienden en las comunidades rurales de Guerrero.

Le ocurrió a Ancelma Santiago cuando nació su nieta. A  pesar de ser una partera con muchos años de experiencia –e incluso estar certificada– los médicos la ignoraron y ella tuvo que atender el parto de su nuera.

“Los servicios de salud las ven como competencia porque hacen notorio el descuido en su trabajo, esto está mal, lo que se necesita es trabajar en conjunto”, advierte Hermelinda, quien explica que todo eso sucede a pesar de que se incluyó una fracción al artículo 64 de la Ley General de Salud para que en la organización y operación de los servicios destinados a la atención materno-infantil se establezcan mecanismos para la educación y reconocimiento de la atención de las parteras indígenas.

Lina Rosa Berrio Palomo, doctora en Antropología Social e integrante de Kinal Antzetik, indica que en 2014 (según datos de los certificados de nacimiento de la Secretaría de Salud) más de 30 mil recién nacidos fueron asistidos por parteras. Además, calcula que en la actualidad 15 mil parteras  indígenas acompañan a cientos de mujeres en el proceso de dar vida en todo el país.

Según el Fondo de la Población de la ONU, en su programa Fortaleciendo la Partería Profesional para Disminuir la Mortalidad Materna, “la partería competente reduce los índices de mortalidad materna en la medida que la partera hace un acompañamiento de todo el proceso reproductivo e incide en que la mujer la tenga como referente, que la mujer se empodere de información y tome medidas para auto cuidarse,” dice Ana Labandera, presidenta de la Federación Latinoamericana de Obstetras.

Pero además, las parteras también enfrentan amenazas por su labor.

Por ejemplo, Hermelinda ha sufrido amenazas e incluso intentos de homicidio. El más reciente ocurrió en 2015, cuando denunció ante el Ministerio Público de Chilpancingo –la capital de la entidad– a un hombre que maltrataba a su esposa. En represalia el marido las amenazó e intentó hacerle daño.

Ventajas de la partería tradicional

La organización Kinal Antzetik pide a sus parteras que siempre estén al pendiente de sus pacientes, que acudan al domicilio, que  cuenten sus experiencias como madres y parteras, que las animen y que les platiquen cómo será el proceso de parto.

Hay casos donde las parteras van más allá. Les dan té a las embarazadas para que la panza se caliente, les colocan un trapo en la cabeza para que no les caiga el frío del sereno, las bañan en temazcal para que el bebé no sienta el frío”, explica Hermelinda.

La partera también realizan cuidados posparto. Le hacen el baño tradicional de temazcal por 10 o 12 días; están al pendiente de que la mujer cumpla la cuarentena; que no cargue cosas pesadas; que beba y coma tibios sus alimentos; le preparan caldo de gallina con verduras, no cosas frías.

En los hospitales te dan gelatina, comida fría. La partera dice que la matriz queda fría cuando una mujer esta recién aliviada, por ello le da hierbas que ayudan a la matriz a que esté en optimas condiciones si la mujer, más adelante, decide de nuevo embarazarse”, dice Hermelinda.

Entre los casos documentados por K’inal Antzetik, en 2015, se encuentran 10 mujeres muertas por violencia en el parto (que se acercaron al servicio de salud pero no fueron atendidas adecuadamente) y 10 casos más de colocación ilegal de dispositivos intrauterinos.

En este 2016, la organización tiene el conocimiento de seis casos  de colocación ilegal de dispositivo intrauterino y tres por mala atención dentro del hospital (mujeres que se defienden cuando les quieren aplicar el dispositivo, pero no se dejan y son regañadas por los médicos). Se trata de casos difíciles de denunciar, pues cuando la mujer lo hace inmediatamente es amenazada con retirarle el apoyo gubernamental que recibe.

Datos del Observatorio de la Mortalidad Materna en México (OMM), revelan que 846 mujeres murieron al momento de dar a luz en Guerrero entre el 2002 y 2013. Un aproximado de 94 por año.

Para el censo de 2014, el OMM en sus datos preliminares estimaba a nivel nacional 893 defunciones y para 2015 un aproximado de 683. En el caso de Guerrero se observó  una reducción del 5 %, según la doctora Lina Rosa Berrio, integrante y asesora de Kinal Antzetik.

Para la especialista, esa disminución de los casos de muerte materna respecto al 2015, es gracias al trabajo de organizaciones como Kinal Antzetik.

El temor de denunciar

K’inal Antzetik tiene documentadas pocas denuncias de mujeres. “Sabemos de muchos casos, más de los que se animan a denunciar, pero la mayoría no lo hacen por temor a perder programas de asistencia social que otorga el gobierno como ‘el Prospera’, no pueden decir quién fue el doctor que las atendió mal porque se pueden enterar y le quitan el apoyo, no sólo a ellas sino a sus hijos”.

Según el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS 2014) quien retoma estadísticas del INEGI, Guerrero es la entidad con el peor indicador de mortalidad materna, al presentar una tasa de 91 decesos por cada 100,000 nacidos/os vivos.

En entrevista con la abogada Martha Figueroa Mier, directora del COLEM (Colectivo de Encuentro Entre Mujeres COLEM), la razón por la que no hay registro en ministerios públicos sobre denuncias de colocación ilegal de dispositivos intrauterinos sin consentimiento de las mujeres, se debe a que no están informadas sobre sus derechos; los ministerios públicos están alejados y cuando atiende los hacen sin perspectiva de género; son inducidas de manera violenta por el tema de la pobreza o las amenazan con retirarles programas sociales en caso de presentar una denuncia.

Es por eso que muchas de esas denuncias solo son conocidas por las organizaciones sociales que les apoyan, pues al generarse un lazo de confianza comienzan a denunciar ese tipo de tratos, indica Figueroa Mier.

La realidad es que los casos de mujeres indígenas de Guerrero a las que se ha querido imponer un tratamiento anticonceptivo sin su consentimiento no se denuncian por temor a perder los apoyos sociales; en tanto las autoridades del sector salud de Guerrero lo niegan, presumiendo buenos resultados, y las organizaciones defensoras de los derechos reproductivos cuestionan los métodos oficiales de presión y chantaje para prevenir muertes maternas y embarazos. Por el momento una alternativa que ha funcionado para combatir la mortandad en los partos es la implementación de una red de parteras que acompañan a las mujeres durante sus embarazos.

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Cómo la teoría del origen del COVID en un laboratorio de Wuhan pasó de "conspiración" a ser investigada

Tras ser considerada como una hipótesis marginal, la posibilidad de que el covid-19 tenga su origen en una fuga de un laboratorio en China es vista ahora como una teoría probable.
28 de mayo, 2021
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Durante meses fue vista como una teoría conspiratoria, pero ahora la idea de que el nuevo coronavirus pudo haber surgido en un laboratorio en China empieza a ser considerada por Estados Unidos como algo que no se puede descartar.

El miércoles, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a los servicios de inteligencia redoblar los esfuerzos para investigar los orígenes de la pandemia de covid-19.

Y esa orden incluye examinar la teoría de que provino de un laboratorio en Wuhan, algo que un informe de marzo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que era “extremadamente improbable”.

Biden reveló que dio la orden después de recibir un informe no concluyente sobre los orígenes del coronavirus que había solicitado después de asumir la presidencia, incluyendo si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio.

El mandatario argumentó que la mayor parte de la comunidad de inteligencia convergía en torno a estos dos escenarios, pero que no hay suficiente información para evaluar que uno sea más probable que el otro.

Además, anunció que Washington trabajará con sus socios alrededor del mundo para presionar a China para que participe en una “investigación internacional completa, transparente y basada en pruebas“.

Sus afirmaciones levantaron la ira de Pekín.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, acusó a Washington de no estar interesado en los hechos o la verdad, ni en un estudio serio basado en la ciencia sobre los orígenes del coronavirus.

“Su objetivo es utilizar la pandemia para buscar la estigmatización, la manipulación política y redirigir la culpa. Están siendo irrespetuosos con la ciencia, irresponsables con la vida de las personas y contraproducentes para los esfuerzos concertados para combatir el virus”, dijo.

Pero ¿qué se sabe acerca de esta teoría que sitúa el origen del coronavirus en un laboratorio de Wuhan?

De teoría conspirativa a hipótesis

El covid-19 fue detectado por primera vez en Wuhan a fines de 2019. Desde entonces, se han confirmado más de 168 millones de casos y se han registrado alrededor de 3,5 millones de muertes en todo el mundo.

Wuhan, China

EPA
Wuhan fue el primer lugar del mundo donde se detectó el virus.

Las especulaciones sobre la posibilidad de que el virus hubiera surgido en el Instituto de Virología de Wuhan, uno de los principales laboratorios de investigación de China, comenzaron el año pasado y fueron propagadas por el expresidente Donald Trump.

En abril de 2020, salieron a la luz reportes del departamento de Estado de EE.UU. que mostraban que los funcionarios de la embajada estaban preocupados por la bioseguridad allí, lo que parecía alimentar esa hipótesis.

China desestimó este tipo de señalamientos, pese a lo cual durante muchos meses no fue posible la realización de una investigación internacional in situ.

No fue sino hasta inicios de este año, cuando un equipo de investigadores enviados por la OMS elaboró un informe junto a científicos chinos que, sin alcanzar una conclusión definitiva sobre el origen del virus, señalaba que era “extremadamente improbable” que hubiera surgido de un laboratorio.

Sin embargo, algunos especialistas mostraron su escepticismo ante este informe dado lo tardío de la investigación y las limitaciones impuestas por Pekín para su ejecución.

visita del equipo de la OMS al Instituto de Virología de Wuhan.

Reuters
La visita del equipo internacional de la OMS fue estrictamente controlada por las autoridades chinas.

Un portavoz de la OMS reiteró este jueves a la BBC que se necesitan más estudios “en una variedad de áreas, incluida la detección temprana de casos y focos, el papel potencial de los mercados de animales, la transmisión a través de la cadena alimentaria y la hipótesis de incidentes de laboratorio”.


Entre la ciencia y el contexto político

Análisis de John Sudworth, corresponsal de la BBC en China

Los lectores que ya ahora están acostumbrados a artículos que descartan la teoría de la fuga de laboratorio como una conspiración peligrosa y marginal pueden estar un poco desconcertados al encontrarla de repente en la primera plana, presentada como una posibilidad completamente plausible.

La verdad es que siempre ha habido mucha evidencia circunstancial para apoyar ambas teorías en competencia. Un origen zoonótico, en el que el virus pasa naturalmente del murciélago a los humanos, está respaldado por el hecho de que los coronavirus han cruzado la barrera de las especies exactamente de esta manera antes.

También hay muchos precedentes en los que los investigadores de un laboratorio se infectan accidentalmente con el virus en el que están trabajando. El brote de Wuhan ocurrió prácticamente frente a las puertas del laboratorio líder en el mundo en la recolección, el estudio y la experimentación con los coronavirus procedentes de murciélagos.

Lo que ha cambiado no es la evidencia, de la que hasta ahora no hay ninguna que pruebe ninguno de los dos escenarios, sino la política.

La teoría de la fuga de laboratorio, nacida en un entorno envenenado por la desinformación, se vio socavada no tanto por las negaciones de China, sino por el hecho de que estaba siendo impulsada por Trump.

Medios de todo el mundo le dieron la espalda. Mis propios intentos de considerar seriamente la teoría de las fugas de laboratorio en mayo del año pasado se encontraron con largas y tensas discusiones editoriales antes de que finalmente llegaran a publicarse.

La narrativa predominante también gira mucho en torno a la ciencia. A pesar de las voces dominantes de algunos virólogos destacados que insisten en que solo es necesario investigar un origen zoonótico, un determinado grupo de científicos ha seguido argumentando que ambos escenarios deberían permanecer sobre la mesa.

Puede que sea demasiado tarde, por supuesto. Dondequiera que vaya el debate ahora, es muy poco probable que China permita otra investigación en su territorio.


¿Qué motiva este cambio?

Recientemente, varios factores han confluido para que la idea de que el coronavirus salió de un laboratorio en Wuhan pasara de ser considerada una teoría conspirativa a convertirse en una hipótesis.

Mercado húmedo de Huanan.

Getty Images
Algunos expertos creen posible que el coronavirus haya pasado del laboratorio en Wuhan al mercado húmedo de Huanan, ubicado a pocos kilómetros.

El pasado 14 de mayo, un grupo de 18 científicos procedentes de universidades de primera línea como Harvard, Yale, Stanford y Cambridge publicaron una carta en la revista Science en la que cuestionaban los resultados de la misión conjunta de la OMS y China; y pedían una “investigación apropiada” sobre el origen del virus.

Luego, el domingo pasado, The Wall Street Journal publicó una información basada en informes atribuidos a fuentes de inteligencia, según la cual tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en un hospital en noviembre de 2019, varias semanas antes de que China reconociera el primer caso de la nueva enfermedad en el país, pero justo en la época en la que algunos investigadores creen que el virus empezó a circular.

Este laboratorio se encuentra a unos pocos kilómetros del mercado húmedo de Huanan, donde se localizó el primer foco de infecciones en Wuhan.

Quienes apoyan esta teoría afirman que el virus habría podido escapar del laboratorio y esparcirse por el mercado.

Por su parte, el principal asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, quien en el pasado había dicho que creía que el virus había saltado de los animales a los humanos, admitió el lunes pasado que ya no está seguro de que el nuevo coronavirus se hubiera desarrollado de forma natural.

“No estoy convencido al respecto. Creo que deberíamos seguir investigando sobre lo que ocurrió en China“, dijo Fauci durante un evento público.

The Wall Street Journal aportó esta semana otro elemento que vincula al laboratorio de Wuhan con el posible origen del coronavirus.

De acuerdo con ese diario, en 2012 hubo seis trabajadores que enfermaron mientras limpiaban heces de murciélago de una mina en la provincia de Yunnan. Tres de ellos fallecieron.

Entonces, expertos del Instituto de Virología de Wuhan fueron enviados a investigar al lugar, donde recopilaron muestras de los murciélagos de la mina y acabaron identificando varios tipos nuevos de coronavirus.

Aunque estos elementos no son suficientes para demostrar que el nuevo coronavirus se originó en un laboratorio en China, por lo pronto sí han sido suficientes como para que Facebook anunciara que dejará de eliminar los mensajes publicados en su app que afirmen que la pandemia fue obra del hombre y no de la naturaleza.


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