Peña defiende a migrantes en la ONU, pero en México aumentan deportaciones y agresiones
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Manu Ureste

Peña defiende a migrantes en la ONU, pero en México aumentan deportaciones y agresiones

El presidente ensalzó a los migrantes como “agentes de cambio”, sin embargo, en México las deportaciones masivas continúan. La organización Wola critica que México privilegie la deportación frente al asilo.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
20 de septiembre, 2016
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En plena campaña estadounidense hacia la Casa Blanca, en la que el candidato republicano Donald Trump ha lanzado múltiples mensajes contra la migración que llega a su país, el presidente Peña Nieto se presentó ayer en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, con un discurso en el que destacó las bondades de la migración.

“La historia demuestra que no hay barreras que detengan el movimiento de las personas (…). No las hay naturales y tampoco artificiales. Para cada río, ha habido siempre un puente”, dijo el mandatario en alusión a Trump, quien ha advertido en reiteradas ocasiones que construirá un muro en la frontera con México si es electo presidente.

Además, Peña Nieto prometió en su mensaje que México seguirá trabajando para que se “reconozca a los migrantes como agentes de cambio y desarrollo”, y planteó 7 puntos para proteger sus derechos humanos.

Sin embargo, a pesar de este discurso de los ‘puentes’ frente a los muros, en México el ‘boom’ de detenciones y deportaciones de migrantes que trajo en 2014 el Plan Frontera Sur continúa.

Drones, brigadas de seguridad privada, y bardas para frenar a migrantes

Según cifras de la Unidad de Política Migratoria, en 2015 se detuvo a 198 mil 141 migrantes, de los cuales el 90% eran de origen centroamericano. Esta cifra ‘pulverizó’ el récord de capturas del 2014, que con 127 mil 149 eventos era el año con más capturas en ocho años.

En el presente 2016, hasta el mes de julio suman 99 mil 768 capturas de migrantes. Aunque esta cifra refleja un ligero descenso de -17% en relación al nuevo récord de 2015, es todavía 63% más alta que la de 2014 (61 mil 092) y hasta 88% más que 2013 (52 mil 906), el primer año de Peña Nieto en Los Pinos.

Este aumento en las detenciones coincide con el anuncio que hizo en el verano de 2014 el secretario de Gobierno, Miguel Ángel Osorio Chong, quien advirtió que ya no se permitiría a los migrantes subir al tren conocido como ‘La Bestia’ para alcanzar la frontera con Estados Unidos.

Animal Político publicó que esta advertencia quedó plasmada por escrito en el Diario Oficial de la Federación del 23 de agosto de este año, en el que el Gobierno expone su plan de ‘blindar’ el ferrocarril empleando drones, cámaras de vigilancia, y hasta con brigadas de guardias de seguridad privada.

Además de este ‘blindaje’, el gobierno de México también está ‘cercando’ las vías ferroviarias del paísen 2015, un total de 2,351 migrantes fueron capturados en las vías del tren. Esta cifra refleja un aumento de 190% en comparación con 2013. Y de 71% en contraste con 2014.

La política de detención y deportación de migrantes centroamericanos quedó corroborada en las propias palabras del presidente Peña Nieto hace unos días, el pasado 3 de septiembre, cuando durante la visita de Donald Trump rechazó la idea de construir un muro en el norte de México, pero acto seguido sí coincidió con el magnate en la necesidad de blindar la frontera sur.

“Es de vital importancia para México y para la relación con Estados Unidos hacer la frontera de Centroamérica más segura”, recalcó el presidente mexicano.

Un vigilante privado custodia los vagones de La Bestia a su paso por Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Un vigilante privado custodia los vagones de La Bestia a su paso por Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Solicitudes de refugio baten ‘récord’, pero COMAR tiene 25 millones de presupuesto

En contraste con este aumento del control migratorio, la política de refugio mexicana abre muy poco la mano a quienes buscan refugio por la violencia de las pandillas en Centroamérica.

En 2013, de las 1 mil 296 solicitudes de asilo, solo se aprobaron 280, el 21%.

En 2014, se registraron 2 mil 137 y se aprobaron 456, el 21%.

En 2015, 3 mil 424 y aprobadas 949, el 27%.

Y en 2016 se batió un récord de 3 mil 486 solicitudes en apenas seis meses, de las cuales se aprobaron el 35%.

Además, aunque el número de solicitudes de personas que huyen de la violencia  se ha multiplicado en los últimos años –en 2016 las peticiones aumentaron 169% en comparación con 2013-, el presupuesto destinado a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) se ha mantenido ‘congelado’ por debajo de los 26 millones de pesos.

Un migrante centroamericano lee un cartel de ACNUR en el albergue de Arriaga, Chiapas, en el que se le informa que tiene derecho a solicitar la condición de refugiado. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Un migrante centroamericano lee un cartel de ACNUR en el albergue de Arriaga, Chiapas, en el que se le informa que tiene derecho a solicitar la condición de refugiado. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Por poner un ejemplo: para este proyecto de egresos de la Federación 2017, se propone un presupuesto para COMAR de 25 millones 400 mil pesos, frente a los mil 670 millones del Instituto Nacional de Migración (INM), el organismo encargado de, entre otras funciones, detener a los migrantes sin documentos y de mantenerlos en centros de reclusión hasta su deportación.

Para la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA por sus siglas en inglés) estas estadísticas muestran que México sigue priorizando el control migratorio, a pesar de las palabras de Peña Nieto en la ONU.

“Por un lado, México exige a Estados Unidos que trate a sus migrantes con dignidad, pero después voltea con los centroamericanos y otros migrantes en tránsito y les niega sus derechos más básicos”, plantea en entrevista Maureen Meyer, coordinadora del Programa México y Derechos de Migrantes para WOLA, quien critica que “México sigue priorizando las deportaciones sobre la protección de migrantes que podrían estar huyendo del peligro”.

En este sentido, WOLA publica este martes en el informe Un camino de Impunidad que tiene conocimiento de que en México “las deportaciones de migrantes en muchos casos son arbitrarias y que personas que podrían calificar para asilo son enviadas a situaciones peligrosas que ponen en riesgo sus vidas”.

Y para sustentar lo anterior, WOLA documenta en el informe, que elaboró junto con Fundar y la Casa del Migrante de Saltillo, varios testimonios de migrantes centroamericanos que, a pesar de estar amenazados de muerte por las pandillas, fueron deportados por las autoridades mexicanas.

Deportación de niños migrantes desde México: la historia de Gabriela from WOLA on Vimeo.

Deportación de niños migrantes desde México: la historia de Karla from WOLA on Vimeo.

Niños que huyen de la violencia en Centroamérica enfrentan peligro en México from WOLA on Vimeo.

Fracaso en proteger a niños migrantes: HRW

Aunado a lo anterior, la organización Human Rights Watch (HRW), también denunció en marzo pasado que menos del 1% de los menores que son detenidos por las autoridades migratorias mexicanas son reconocidos como refugiados.

La organización planteó varios factores para una cifra tan baja, como que los agentes migratorios no informan a los niños que pueden solicitar el reconocimiento como refugiados, no brindan una asesoría jurídica adecuada, o no hacen una evaluación adecuada de cada caso.

Fiscalía especial se queda sin presupuesto, pero las agresiones contra migrantes continúan

Por otra parte, aunque el Programa Frontera Sur promete como parte de sus cinco ejes la protección de los migrantes indocumentados, en la práctica ha provocado que, como resultado del incremento del control migratorio, miles de personas busquen rutas alternas alejadas de las vías del tren y de los albergues de la sociedad civil, quedando más expuestos ante el crimen organizado, a la delincuencia común, a y las extorsiones de las autoridades.

Por poner solo un ejemplo, el Instituto Nacional de Migración respondió vía transparencia pública a Animal Político que en apenas 18 meses, de enero de 2015 a junio de 2016, registró 595 casos de agresión a migrantes, de los cuales 208 eran de secuestro (el 35%). Mientras que organizaciones civiles como la Casa del Migrante de Saltillo documentó hasta el 15 de julio de este 2016 al menos 20 secuestros de migrantes y 77 robos en contra de ellos.

Asimismo, Animal Político publicó que un año después de que entrara en vigor el Plan Frontera Sur, los robos a migrantes en los estados de la frontera sur aumentaron 81%. 

Asistencias INM

A pesar de todo lo anterior, la Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes, que fue creada en diciembre de 2015 como una unidad adscrita a la Subprocuraduría de Derechos Humanos y Prevención del Delito de la PGR, se quedó en este proyecto de presupuesto 2017 sin recursos económicos etiquetados, tal y como reflejó el Colectivo Migraciones para las Américas.

WOLA destaca en su informe que la creación de esta Unidad es un buen avance. “Sin embargo –contrapone-, las autoridades no han garantizado que funcione correctamente y cumpla su objetivo de investigar delitos contra los migrantes”.

Y como muestra de ello, la organización estadounidense señala que aunque la Unidad ya está funcionando, “carece de personal y recursos para investigar los 129 casos de migrantes que ha recibido a la fecha”.

Además, recalca que al mes de septiembre dicha Unidad solo cuenta con cinco agentes del Ministerio Público y dos policías de investigación. Es decir, que cada agente de investigación está a cargo de 25 casos y cada policía de investigación de 64.

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11S: por qué la CIA no detectó los ataques contra las Torres Gemelas (pese a las señales que tuvo)

Cuando la CIA no logró evitar los ataques del 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaron si se pudo haber hecho más, pero este fracaso al parecer fue causado por un problema que va mucho más allá de las agencias de inteligencia.
Getty Images
11 de septiembre, 2021
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El fracaso de la CIA a la hora de detectar las señales que advertían de los ataques del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en uno de los temas más controvertidos en la historia de los servicios de inteligencia. Ha habido comisiones, revisiones, investigaciones internas y más.

Por un lado están los que dicen que la CIA no notó señales de advertencia obvias. Por el otro, aquellos que argumentan que es notoriamente difícil identificar las amenazas de antemano y que la agencia estadounidense hizo todo lo que era razonablemente posible.

Pero, ¿qué pasa si ambos lados están equivocados?

¿Qué pasa si la verdadera razón por la cual la CIA no pudo detectar la trama es más sutil de lo que cualquiera de las partes piensa?

¿Y qué si les digo que este problema se extiende más allá de los servicios de inteligencia y afecta en silencio a miles de organizaciones, gobiernos y equipos hoy en día?

Si bien muchas de las investigaciones se centraron en lo que la agencia hizo o dejó de hacer con la información disponible antes del 11S, pocos dieron un paso atrás para examinar la estructura interna de la propia CIA y, en particular, sus políticas de contratación.

Y desde una perspectiva tradicional, eran inmejorables: los potenciales analistas eran sometidos a una batería de exámenes psicológicos, médicos y de todo tipo. Y no hay duda de que contrataron personas excepcionales.

“Los dos exámenes principales eran uno del tipo de la prueba de acceso a la universidad para determinar la inteligencia de un candidato y un perfil psicológico para examinar su estado mental”, explica un veterano de la CIA.

“Las pruebas eliminaban a cualquiera que no fuera sobresaliente en ambos casos. En el año en que presenté mi solicitud, aceptaron a un candidato por cada 20.000 solicitantes. Cuando la CIA decía que contrataba a los mejores, estaba en lo cierto”, agrega.

Y, sin embargo, la mayoría de estos reclutas también se veían muy similares: hombres, blancos, anglosajones, estadounidenses, de religión protestante.

Este es un fenómeno común en el reclutamiento, a veces llamado “homofilia”: las personas tienden a contratar a personas que piensan (y a menudo se ven) como ellos mismos.

Y es que a uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias.

De hecho, los escáneres cerebrales sugieren que cuando otros reflejan nuestros propios pensamientos eso estimula los centros de placer de nuestros cerebros.

Un hombre cruza el lobby de la sede de la CIA

AFP
Para el momento de los ataques, la mayor parte de los analistas de la CIA eran muy similares.

En su estudio sobre la CIA, los expertos en inteligencia Milo Jones y Phillipe Silberzahn escriben: “El primer atributo consistente de la identidad y cultura de la CIA desde 1947 hasta 2001 es la homogeneidad de su personal en términos de raza, sexo, etnia y antecedentes de clase“.

Y un estudio del inspector general sobre prácticas de reclutamiento encontró que en 1964, una rama de la CIA, la Oficina de Estimaciones Nacionales, “no tenía profesionales negros, judíos o mujeres, y solo unos pocos católicos”.

Para 1967, según el informe, había menos de 20 afroamericanos de unos 12.000 empleados no administrativos de la CIA, y la agencia mantuvo la práctica de no contratar minorías desde la década de 1960 hasta la década de 1980.

Y, hasta 1975, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “prohibió abiertamente el empleo de homosexuales”.

Hablando de su experiencia con la CIA en la década de 1980, una persona con información privilegiada escribió que el proceso de reclutamiento “condujo a nuevos oficiales que se parecían mucho a las personas que los reclutaron: blancos, en su mayoría anglosajones; de clase media y alta; graduados universitarios de artes liberales”. Había pocas mujeres y “pocas etnias, incluso con antecedentes europeos recientes”.

“En otras palabras, ni siquiera tanta diversidad como había entre los que habían ayudado a crear la CIA”, destaca el escrito.

La diversidad se redujo aún más después del final de la Guerra Fría. Un exoficial de operaciones dijo que la CIA tenía una “cultura blanca como el arroz”.

Y en los meses previos al 11 de septiembre, la Revista Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia comentó: “Desde su inicio, la comunidad de inteligencia integrada por la élite protestante blanca, no solo porque esa era la clase en el poder, sino porque esa élite se vio a sí misma como garante y protectora de los valores y la ética estadounidenses”.

La sede de la CIA en Langley, Virginia

AFP
La sede de la CIA en Langley, Virginia

¿Pero por qué es un problema esta homogeneidad? Si uno está conformando un equipo de relevos, ¿no quiere simplemente a los corredores más rápidos? ¿Por qué habría de importar si son del mismo color, género, clase social, etc.?

Pues porque esta lógica, aunque irrefutable cuando se aplica a tareas simples como correr, cambia cuando se aplica a tareas complejas como la inteligencia.

¿Por qué? Porque cuando un problema es complejo, ninguna persona tiene todas las respuestas. Todos tenemos puntos ciegos, lagunas en nuestra comprensión.

Y esto significa que si uno reúne a un grupo de personas que comparten perspectivas y antecedentes similares, es probable que compartan los mismos puntos ciegos.

Lo que a su vez significa que lejos de desafiar y abordar estos puntos ciegos, es probable que estos se refuercen.


La ceguera de perspectiva describe el hecho que a menudo no somos capaces de ver a nuestros propios puntos ciegos. Nuestros modos de pensamiento son tan habituales que apenas notamos cómo filtran nuestra percepción de la realidad.

La periodista Reni Eddo-Lodge describe un período en el que tuvo que ir en bicicleta al trabajo: “Una verdad incómoda se me ocurrió cuando cargaba mi bicicleta de arriba a abajo por las escaleras: la mayoría del transporte público no era fácilmente accesible… Antes de tener que transportar mis propias ruedas, nunca me había dado cuenta de este problema. Había sido ajena al hecho de que esta falta de accesibilidad estaba afectando a cientos de personas”.

Este ejemplo no implica necesariamente que todas las estaciones deban estar equipadas con rampas o ascensores. Pero sí muestra que solo podemos realizar un análisis significativo si somos capaces de percibir los costos y beneficios. Y esto depende de la diversidad de perspectiva, de personas que pueden ayudarnos a ver nuestros propios puntos ciegos y a quienes podemos ayudar a ver los suyos.


Osama bin Laden le declaró la guerra a Estados Unidos desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Las imágenes mostraban a un hombre con una barba que le llegaba hasta el pecho. Vestía una túnica debajo del uniforme de combate.

Hoy, dado todo lo que sabemos sobre el horror que desencadenó, la declaración parece amenazante.

Pero una fuente de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. dijo que la CIA “no podía creer que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos”.

Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

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Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

En otras palabras, para una masa crítica de analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo.

Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno del presidente Clinton, lo expresó de esta manera: “¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?“.

Otro dijo: “Simplemente no pudieron justificar la necesidad de destinar recursos para averiguar más sobre Bin Laden y Al Qaeda porque el tipo vivía en una cueva. Para ellos, era la esencia del atraso”.

Ahora, considera cómo alguien más familiarizado con el islam habría percibido las mismas imágenes.

Bin Laden llevaba una túnica no porque fuera primitivo en intelecto o tecnología, sino porque trataba de parecerse al profeta Mahoma. Ayunaba los mismos días que Mahoma ayunó. Sus poses y posturas, que a un público occidental le parecían tan atrasadas, eran las mismas que la tradición islámica atribuye al más sagrado de sus profetas.

Como lo expresó Lawrence Wright en el libro sobre el 11 de septiembre que le valió el Premio Pulitzer, Bin Laden orquestó su operación “invocando imágenes que eran profundamente significativas para muchos musulmanes pero prácticamente invisibles para aquellos que no estaban familiarizados con esa fe“.

Jones escribe: “La anécdota de la barba y la fogata es evidencia de un patrón más amplio en el que los estadounidenses no musulmanes, incluso los consumidores de inteligencia más experimentados, subestimaron a Al Qaeda por razones culturales”.

Osama Bin Laden

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Los analistas de la CIA no dimensionaron la amenaza representada por el millonario saudita.

En cuanto a la cueva, esta tenía un simbolismo aún más profundo.

Como casi cualquier musulmán sabe, Mahoma buscó refugio en una cueva después de escapar de sus perseguidores en La Meca. Para un musulmán, una cueva es sagrada. El arte islámico está lleno de imágenes de estalactitas.

Y Bin Laden modeló su exilio en Tora Bora como su propia hijrah personal, utilizando la cueva como propaganda.

Como dijo un erudito musulmán: “Bin Laden no era primitivo; era estratégico. Sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Los analistas también fueron engañados por el hecho de que Bin Laden a menudo emitía pronunciamientos en forma de poesía.

Para los analistas blancos de clase media, esto parecía excéntrico y reforzaba la idea de un “mullah primitivo en una cueva”.

Para los musulmanes, sin embargo, la poesía tiene un significado diferente. Es sagrada. De hecho, los talibanes se expresan habitualmente en poesía.

La agencia estadounidense, sin embargo, estaba estudiando los pronunciamientos de Bin Laden utilizando un marco de referencia sesgado.

Como lo expresaron Jones y Silberzahn: “La poesía en sí misma no estaba únicamente en un idioma extranjero, el árabe; también provenía de un universo conceptual a años luz de la sede de la CIA”.

Islamistas pro Bin Laden

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“Bin Laden sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Para el año 2000, la “chusma antimoderna y sin educación” que seguía a Bin Laden había crecido hasta alcanzar unas 20.000 personas, en su mayoría con educación universitaria y con un sesgo hacia la ingeniería.

Yazid Sufaat, quien se convertiría en uno de los investigadores de ántrax de Al Qaeda, tenía un título en Química. Y muchos estaban listos para morir por su fe.

Mientras tanto, el alto funcionario de la CIA Paul Pillar (blanco, de mediana edad, educado en una universidad de élite), estaba descartando la posibilidad misma de un gran ataque terrorista.

“Sería un error redefinir el contraterrorismo como la tarea de lidiar con el terrorismo ‘catastrófico’, ‘grandioso’ o el ‘súperterrorismo’, cuando en realidad esas etiquetas no representan la mayor parte del terrorismo que Estados Unidos probablemente deba enfrentar“, dijo.

Y otro defecto en las deliberaciones de la CIA fue su renuencia a creer que Bin Laden iniciaría un conflicto con Estados Unidos.

¿Por qué comenzar una guerra que no podría ganar?

Póster de búsqueda de Osama Bin Laden

AFP
Cuando EE.UU. reconoció el peligro que representaba Bin Laden, ya era tarde.

Los analistas no habían dado el salto conceptual que permite entender que para los yihadistas la victoria no debe asegurarse en la tierra sino en el paraíso.

De hecho, el nombre en clave de Al Qaeda para la trama era “La gran boda”.

Y es que en la ideología de los suicidas, el día de la muerte de un mártir es también el día de su boda, cuando es recibido por vírgenes en el cielo.

La CIA podría haber asignado más recursos a investigar a Al Qaeda. Podría haber intentado infiltrar la organización. Pero en la agencia fueron incapaces de comprender la urgencia. No asignaron más recursos, porque no percibieron una amenaza.

No buscaron penetrar Al Qaeda porque ignoraban el agujero en su análisis. Y el problema no se limitaba (únicamente) a la incapacidad de conectar los puntos en el otoño de 2001, sino que remitía una falla en todo el ciclo de inteligencia.

La escasez de musulmanes dentro de la CIA es solo un ejemplo de cómo la homogeneidad debilitó a la principal agencia de inteligencia del mundo, da una idea de cómo un grupo más diverso habría posibilitado una comprensión más rica no solo de la amenaza que representaba Al Qaeda, sino también de los peligros en todo el mundo; de cómo diferentes marcos de referencia, diferentes perspectivas, habrían posibilitado una síntesis más completa, matizada y poderosa.

Por ejemplo, una proporción sorprendentemente alta del personal de la CIA había crecido en familias de clase media, soportado pocas dificultades financieras u otros signos de potenciales precursores de la radicalización, o numerosas otras experiencias que podrían haber enriquecido el proceso de inteligencia.

En un equipo más diverso, cada uno de ellos habría sido un valioso activo. Como grupo, sin embargo, tenían defectos.

Gente con traje

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“A uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias”.

El problema, sin embargo, no es solo de la CIA, como se nota al mirar a muchos gabinetes de gobiernos, bufetes de abogados, equipos de liderazgo del ejército, altos funcionarios públicos e incluso ejecutivos de algunas empresas de tecnología.

Y es que nos sentimos inconscientemente atraídos por personas que piensan como nosotros, pero rara vez notamos el peligro porque desconocemos nuestros propios puntos ciegos.

John Cleese, el comediante, lo expresó de esta manera: “Todo el mundo tiene teorías. Las personas peligrosas son aquellas que no conocen sus propias teorías. Es decir, las teorías sobre las que operan son en gran parte inconscientes”.

Obtener la combinación correcta de diversidad en los grupos humanos no es fácil. Reunir las mentes correctas, con perspectivas que desafían, aumentan, divergen y polinizan en lugar de loros, corroboran y restringen, es un verdadera ciencia.

Pero esto se convertirá en una fuente clave de ventaja competitiva para las organizaciones, sin mencionar las agencias de seguridad. Así es como los enteros se vuelven más que la suma de sus partes.

La CIA, por su parte, ha dado importantes pasos hacia una diversidad significativa desde el 11 de septiembre.

Pero el problema continúa persiguiendo a la agencia y un informe interno en 2015 fue bastante crítico.

Como dijo el entonces director, John Brennan: “El grupo de estudio analizó detenidamente nuestra agencia y llegó a una conclusión inequívoca, la CIA simplemente debe hacer más para desarrollar el entorno de liderazgo diverso e inclusivo que requieren nuestros valores y que nuestra misión exige”.

*Matthew Syed es el autor de Rebel Ideas: The Power of Diverse Thinking (“Ideas rebeldes: el poder del pensamiento diverso”).


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