Con protestas de Morena, instalan Asamblea que redactará la Constitución de la CDMX
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Gobierno de la Ciudad de México

Con protestas de Morena, instalan Asamblea que redactará la Constitución de la CDMX

Los representantes de Morena criticaron que el priista Augusto Gómez Villanueva, designado por el presidente Peña Nieto, fuera el líder de la Junta Instaladora de la Asamblea.
Gobierno de la Ciudad de México
Por Redacción Animal Político
15 de septiembre, 2016
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Con protestas del partido Morena, la Asamblea encargada de redactar la primera Constitución de la Ciudad de México comenzó a trabajar este jueves 15 de septiembre.

Los integrantes de Morena exigieron que Bernardo Bátiz fuera el líder de la Junta Instaladora de la Asamblea, y no el priista Augusto Gómez Villanueva, porque su designación como uno de los 100 constituyentes estuvo a cargo del presidente Enrique Peña Nieto.

Durante la sesión (en la Casona de Xicoténcatl) mostraron pancartas, criticando que haya constituyentes designados, tanto por el presidente Peña Nieto, como por el jefe de Gobierno y por las Cámaras, reportó Reforma.

Desde la perspectiva de Morena, la Asamblea solo debió integrarse por diputados que hayan sido elegidos por los ciudadanos.

Lee >> Ellos son quienes redactarán la Constitución de la CDMX: Peña y Mancera proponen a 12

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, entregó a la Asamblea el proyecto de Constitución, y “exhortó a los diputados constituyentes a establecer un diálogo constructivo donde las voces y aspiraciones de los ciudadanos sean el principal objetivo de los debates que se entablarán, a fin de salvaguardar los derechos de los capitalinos”.

Con políticos experimentados 

El grupo de legisladores que integra la Junta Instaladora de la Asamblea Constituyente tiene algo en común: décadas de experiencia.

 El priista Augusto Gómez Villanueva, que tiene 87 años, es el presidente de la Junta Instaladora.

En el historial de Gómez Villanueva está el haber sido legislador en el periodo de 1964 a 1967, cuando era presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Ha militado en el PRI desde 1958.

Otra integrante del grupo de decanos en la Asamblea Constituyente es Ifigenia Martínez (por el PRD), que tiene 91 años y ocupa el cargo de segunda vicepresidenta, en la Junta Instaladora.

Ella participó en el movimiento estudiantil de 1968.

Al grupo de decanos se suma Bernardo Bátiz, del partido Morena, y primer vicepresidente en la Junta Instaladora.

Él tiene 80 años, y ha sido diputado federal en cuatro ocasiones.

Militó en el Partido Acción Nacional en las décadas de 1960 a 1992.

Porfirio Muñoz Ledo, de 83 años, será el primer secretario de la Junta. Su trayectoria incluye cargos como el que tuvo de 1960 a 1964, cuando fue asesor técnico de la Presidencia.

De 1961 a 1964 fue subdirector general de enseñanza superior e investigación científica de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Por último, como quinto integrante de la Junta Instaladora (por Morena), está Javier Jiménez Espriú, de 79 años. Él tiene el cargo de segundo secretario.

En su trayectoria está haber sido jefe de Sección de Ingeniería Eléctrica, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en 1967.

También fue jefe del Departamento de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, de 1968 a 1970.

Lee: Las claves del proyecto de Constitución en CDMX, desde marihuana legal a revocación de mandato

Un texto de María de los Ángeles Fuentes Vera, publicado en Animal Político, indicó que cerca del 17% del Constituyente de la Ciudad de México estaría conformado por personas mayores, de diferentes partidos.

La coordinadora del Comité de Derechos Humanos Ajusco criticó entonces que aunque se tuviera presencia de personas mayores en esa Asamblea, hubiera una ausencia de propuestas con una perspectiva de derechos humanos para la vejez.

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Con información de Reforma (suscripción necesaria)

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Vacunas contra COVID-19: por qué te puedes contagiar aunque ya estés inoculado

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada. Pero eso no significa que el SARS-CoV-2 desaparezca. Incluso puede volver a infectar, explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular.
Getty Images
13 de mayo, 2021
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Conforme el número de personas vacunadas aumenta, crece la sensación de libertad y nos relajamos. Algunos gobiernos establecen ya medidas para dar carta blanca a la movilidad de las personas vacunadas sin limitaciones. Pero ¿estamos seguros de que se puede abrir la movilidad sin haber alcanzado la inmunidad de grupo?

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o estos serán leves en futuras reinfecciones. Pero eso no significa que el virus desaparezca. Incluso puede volver a contagiar.

La clave está en la actividad del sistema inmunitario y en la capacidad de proliferación del virus en estas personas.

Un sistema inmunitario entrenado elimina el virus antes de que éste pueda causar graves daños en el organismo.

Por ello, la duda a despejar ahora es si las personas inmunizadas mantienen capacidad de contagio. La respuesta dependerá de la cantidad de virus que puedan dispersar.

Síntomas menos graves o asintomáticos

Un reciente estudio realizado en centros de mayores en Chicago demostró que un 4,2%, entre trabajadores y pacientes, se contagiaron por SARS-CoV-2 en un periodo de cuatro meses (diciembre 2020-marzo 2021).

virus

Getty
Los linfocitos T citotóxicos actúan contra las células que están expresando la proteína del virus (en la imagen).

De las personas infectadas, la mayoría no habían sido vacunadas. Pero un 6% de las infecciones se habían dado en personas totalmente vacunadas y un 23% en las que habían recibido una sola dosis.

Por otro lado, las reinfecciones de personas que han pasado la enfermedad son inusuales pero ocurren.

En un estudio realizado en Reino Unido con trabajadores sanitarios que habían sufrido covid-19, un 0,6% sufrieron reinfección. Eso sí, con síntomas leves.

Además, el reciente estudio SIREN (SARS-COV2 Immunity and Reinfection Evaluation, llevado a cabo por el sistema de salud público británico) enfocado en la inmunidad y la reinfección por el SARS-CoV-2 concluye que la respuesta inmunitaria previene en gran medida el riesgo de contagio.

Pero también indica que, aún con sintomatología leve, los reinfectados pueden ser foco de dispersión del virus.

En Estados Unidos la exposición a las nuevas variantes ha sido considerada como factor frente a la posible reinfección en personas ya inmunizadas.

En cuanto a España, ya se han notificado casos de personas vacunadas al completo que se han reinfectado presentando síntomas leves acompañados con altas cargas víricas. Lo mismo ha ocurrido en otros países como Singapur o las islas Seychelles.

Los anticuerpos no lo son todo: el papel relevante de los linfocitos T

A lo largo de la pandemia se ha prestado mucha atención a los niveles de anticuerpos y el tiempo que se mantienen en nuestra sangre. Pero ¿de verdad son los anticuerpos tan relevantes?

Vacunados en México

PEDRO PARDO/AFP via Getty Images
Este grupo fue inmunizado con la vacuna de Pfizer-BioNTech en Ciudad de México.

Los anticuerpos son producidos por linfocitos B activados que se transforman en células plasmáticas. Las células plasmáticas dejan de funcionar con el tiempo y mueren.

Los anticuerpos producidos por éstas se mantienen circulando en la sangre durante semanas o meses hasta que degeneran y son eliminados.

También se producen linfocitos B memoria que actuarán más rápidamente y generarán células plasmáticas y anticuerpos con mayor rapidez y eficacia en el caso de reinfecciones. Por eso, la duración de los anticuerpos en el plasma no tienen tanta relevancia: son las células memoria las que importan.

En el proceso de inmunización se activan también los linfocitos T ayudantes. Se trata de células responsables de controlar la actividad del sistema inmunitario.

Simultáneamente entran en juego los linfocitos T citotóxicos, que actúan contra las células que están expresando la proteína del virus y las eliminan, reduciendo así la proliferación de éste.

En ambos tipos de linfocitos se generan células memoria con capacidad para activarse rápidamente en las reinfecciones.

Los linfocitos T resultan también esenciales contra las infecciones por virus al liberar interferón, una proteína señalizadora que bloquea la replicación de los virus.

Las mutaciones del SARS-CoV-2 están afectando especialmente a la proteína S. Aquellas variantes que presentan un cambio en esta proteína que mejora la capacidad de unión a la proteína humana, aumentan su capacidad infectiva.

Por eso, las variantes que se están imponiendo en todo el mundo están presentando cambios similares.

¿Significa que pierden efectividad las vacunas? Las vacunas generan anticuerpos contra diferentes zonas de la proteína S.

También activan a linfocitos T ayudantes y citotóxicos que actúan reconociendo diferentes zonas de la proteína.

Por tanto, las mutaciones puntuales que se están produciendo en la proteína S del virus no tienen por qué afectar a la respuesta inmunitaria de una forma importante.

La inmunización solo protege a la persona inmunizada

La vacuna no impide totalmente la invasión del virus. Tanto los anticuerpos como los linfocitos “preparados para defendernos” se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Mujer siendo vacunada

Getty Images
La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o éstos serán leves en futuras reinfecciones.

El virus nos contagia principalmente a través de los aerosoles del aire, por lo que comienza invadiendo las células que revisten la parte superior del sistema respiratorio.

Eso implica una relación entre la capacidad de infección y el tiempo de reacción del sistema inmunitario.

Las personas inmunizadas disponen de un sistema entrenado que actuará en poco tiempo. Pero mientras, el virus puede proliferar y la persona estaría contagiada pero sin síntomas. Y podrá contagiar a otras.

El simple hecho de que el virus encuentre oposición por parte del sistema inmunitario casi de inmediato permite pensar que habrá una reducción en su capacidad de transmisión. De hecho, un reciente estudio en Reino Unido (sin revisión por pares), indica que hasta un 50% menos.

Dado que la inmunización aumenta el número de personas asintomáticas que no saben que están contagiadas, no podemos bajar la guardia. Por ello, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) previene sobre los contagios procedentes de personas inmunizadas.

Es imprescindible que se alcance la inmunidad de grupo para disminuir la expansión del virus y los contagios.

*Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes. Universidad Pablo de Olavide.

Lee el artículo original aquí.


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