Un hombre confesó ser el asesino de una adolescente en SLP, y aún así lo absolvieron
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Cuartoscuro Archivo

Un hombre confesó ser el asesino de una adolescente en SLP, y aún así lo absolvieron

Filiberto Hernández confesó ser el asesino de una adolescente de 13 años; tras ser detenido dijo ser víctima de tortura y que el MP había omitido pruebas en la investigación, por lo que lo absolvieron en ese caso y podría quedar libre.
Cuartoscuro Archivo
Por Nayeli Roldán
4 de octubre, 2016
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Adriana y su familia tenían menos de cuatro meses de haber llegado a Tamuín, un municipio de San Luis Potosí. Apenas había cumplido 13 años y le fue fácil adaptarse a sus nuevos compañeros de secundaria. Todas las mañanas salía de casa a las 6:30 horas y el 24 de mayo de 2011 no fue la excepción. Pero la familia recuerda bien esa fecha porque fue la última vez que la vieron con vida.

Sandra Campuzano, su madre, denunció la desaparición horas después, pero los policías ministeriales la ignoraron.

“Se fue con el novio”, le dijeron. Los días siguientes repartió volantes con vecinos en rancherías aledañas con la esperanza de encontrarla.

El 11 de junio de 2011 el cuerpo de la niña fue hallado en un cañaveral, con signos de violencia sexual y física. Según la autopsia, murió por asfixia.

La madre ha revisado el expediente de investigación. Leyó los detalles de la confesión del presunto asesino, Filiberto Hernández, y una frase le quedó grabada en la memoria: “Se defendió con uñas y dientes. Le tuve que pegar en la cabeza”.

Eso es parte de la confesión del hombre, un exmilitar de 43 años que daba clases de karate y zumba en Tamuín. Detalló la forma en que raptó a Adriana, cómo la agredió y el lugar donde había enterrado sus restos, según consta en el expediente.

Fue detenido en julio de 2014 gracias a las investigaciones que realizaron familiares de su última víctima, una mujer de 32 años. Sin embargo, policías ministeriales lo detuvieron por el delito de portación de arma de uso exclusivo del ejército y después lo procesaron por asesinato.

Está recluido en el penal de Durango y enfrenta el proceso penal por tres asesinatos más, incluyendo el de una niña de 9 años, la menor de sus víctimas.

Durante el proceso dijo ser víctima de tortura y que el Ministerio Público estatal había omitido pruebas en la investigación, por eso, en diciembre pasado fue absuelto del asesinato de Adriana y podría ser liberado si se aplica el mismo precepto para los otros casos.

Los errores

Este martes 4 de octubre, las familias de cuatro víctimas tendrán un encuentro con el subprocurador de Ciudad Valles, San Luis Potosí, Pablo Alvarado, para pedirle una nueva investigación y se corrijan los errores que cometieron los policías ministeriales y el Ministerio Público de la entidad en el caso.

Sandra Campuzano regresó a vivir a Guanajuato y mientras realiza el recorrido hacia Ciudad Valles, atiende la entrevista. En momentos se quiebra, pero su voz recupera firmeza cuando dice que buscará hacer justicia. “No me he vuelto loca porque tengo que seguir con esto. No quiero que otra madre sufra lo que yo”, dice.

En diciembre pasado no daba crédito de la absolución hacia el asesino confeso de su hija. Menos aún por la razón que dio el juez: “falta de pruebas”. El MP sólo entregó dos cosas para inculparlo: su confesión y una prueba psicológica, insuficientes para la consignación, explica Karla Michel, abogada de las víctimas.

El expediente está lleno de “graves errores” cometidos por la autoridad y que pueden resultar en la absolución por el resto de los casos, asegura la abogada Michel. Uno de los más preocupantes es que ninguna prueba fue procesada en el laboratorio.

En 2014 la policía cateó una de las casas del sujeto; encontró cabello y sandalias de niña, pero nunca fueron analizados y, por ende, no se realizaron pruebas para encontrar coincidencias con las víctimas. Lo mismo ocurrió con la revisión a la camioneta, aunque se encontraron manchas de sangre tampoco hubo análisis para determinar el tipo.

El caso de Adriana fue investigado de 2011 a 2014, pero los policías se concentraron en la familia. “Trataban de establecer que la niña había huido del entorno familiar”, dice la abogada, y se olvidaron de abrir líneas de investigación para dar con el agresor.

Otro error es que aunque el hombre confesó cinco asesinatos, los casos no están relacionados entre sí y cada uno está siendo investigado bajo diferentes criterios. En tres casos se acusa feminicidio, pero no se aportan pruebas para sostenerlo. El expediente de Adriana dejó de tener actividad desde 2014 mientras que el de la primer joven de 15 años asesinada en 2010 aún está abierto.

El caso de Adriana fue llevado por abogados del Centro de Atención a las Víctimas de Violencia y el Delito (CAVID) del estado, pero “nunca hicieron nada”, asegura Sandra. De hecho, los familiares de las víctimas nunca recibieron notificaciones sobre el avance del proceso, a lo que tienen derecho, sobre todo para poder interponer recursos de apelación.

Filiberto Hernández está solicitando el traslado a un penal de Ciudad Valles, pero las familias tienen miedo.

“Si lo dejan libre nos va a matar”, asegura Sandra. Por eso, dice la abogada, Karla Michel, este martes pedirán al subprocurador la revisión de los expedientes y la corrección de los errores en la investigación para conseguir sentencias sostenibles apegadas a derecho.

Adriana fue asesinada en 2011, un año después de la primera víctima de Filiberto, según su confesión. En 2013 mató a otra niña y dos más en 2014, una de 9 años y una joven de 32. Por eso, dice Sandra, tocará las instancias judiciales necesarias para impedir que esta persona quede en libertad  y otra mujer sea su víctima.

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Vacuna COVID: qué significa el porcentaje de efectividad de la inmunización y cómo se mide

Aunque el dato varía de una vacuna a otra, los expertos aconsejan vacunarse con la que esté disponible y haya sido aprobada en su país.
6 de febrero, 2021
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Las cifras de efectividad de las vacunas contra la covid-19 se acumulan en los titulares, aumentando las esperanzas de un mundo ávido por superar la pesadilla de la pandemia.

La última cifra conocida fue el 92% de eficacia que un artículo publicado en la revista científica The Lancet atribuye a la vacuna rusa Sputnik-V, que se suma al 95% reportado por la desarrollada por Pfizer-BioNtech, el 94.1% de la de Moderna y el 70% de la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Son todos datos alentadores que invitan a pensar que los programas de vacunación masiva deberían servir para poner bajo control al coronavirus SARS-Cov-2, que ya ha causado más de dos millones de muertes en el mundo, y una crisis sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente.

Al contrario que las desarrolladas por Pfizer y Moderna, que se basan en una novedosa tecnología que permite la exposición del organismo a un fragmento del ARN del coronavirus, la Sputnik-V utiliza un virus del resfriado común que se modifica para que actúe como vector y provoque una respuesta controlada del sistema inmune que se repetirá si detecta la presencia en el cuerpo del SARS-Cov-2

De acuerdo con las cifras de “Our world in data”, más de 103 millones de personas han sido ya vacunadas en todo el mundo, la gran mayoría en países desarrollados.

Según los expertos, harán falta muchas más para controlar una pandemia que acumula casi 104 millones de casos confirmados y más de 2.24 millones de muertes.

Vacuna contra la covid.

Getty Images
Algunas de las vacunas aprobadas requieren la aplicación de dos dosis.

Pese a que aún no se cuenta con datos concluyentes sobre por cuánto tiempo quedan inmunizadas frente al contagio las personas que reciben las diferentes vacunas, los científicos insisten en que vacunar a cuantos más cuanto antes es la prioridad en este momento.

La experta infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, en EE.UU., le dijo a BBC Mundo que “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

Aunque la información disponible es aún escasa, debido a la fase temprana en la que se encuentra la vacunación a nivel mundial y a que tampoco hay evidencia concluyente sobre en qué medida las vacunas previenen la propagación del virus en los pacientes asintomáticos, los primeros indicios apuntan a que la alta efectividad de las vacunas contribuye significativamente a la reducción de los contagios.

Es lo que se ha observado entre los mayores de 60 años vacunados en Israel, donde de las más de 750.000 personas de esta franja de edad que recibieron la vacuna solo un 0.07% dio después positivo por coronavirus.

Según la doctora Bottazzi, “la alta efectividad que están mostrando las vacunas es la mejor noticia que tenemos hasta el momento”.

Gráfico comparativo de las vacunas.

BBC
Cada vacuna tiene características diferentes.

Lo cierto es que cuando investigadores en todo el mundo trabajaban en los laboratorios en busca de una vacuna contra la covid, entre la comunidad científica se consideraba que sería un éxito lograr una que tuviera un 50% de efectividad y pocos pronosticaban que se fuera a obtener una en tan pocos meses, ya que ese es un proceso que suele durar años.

Botazzi recuerda que “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aún así salvan millones de vidas cada año”.

Pero ¿cómo se mide realmente la efectividad de una vacuna?

Eficacia y efectividad

Aunque puedan parecer sinónimos, para los científicos la efectividad y la eficacia de una vacuna no son la misma cosa.

Tal como lo explica el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), “la eficacia y la efectividad de una vacuna miden la reducción proporcional de casos entre las personas vacunadas”. Pero el término eficacia se usa cuando se refiere a “un estudio que se lleva a cabo en condiciones ideales, por ejemplo durante un ensayo clínico”. El término efectividad es el que se emplea en “un estudio que se lleva a cabo bajo las condiciones ambientales típicas, es decir, menos controladas”.

Esto explica que muchos expertos vaticinen que los inesperadamente altos porcentajes de eficacia que han mostrado en los ensayos de laboratorio las vacunas aprobadas descenderán cuando se apliquen en las condiciones ambientales reales de la población, cuando se deje de hablar de eficacia para empezar a hacerlo de efectividad.

Aún así, seguirán siendo junto al distanciamiento social la mejor arma con la que cuenta la humanidad en su guerra contra el virus.

Los doctores David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Anthony Masters, de la Sociedad Real Estadística Británica, propusieron en un artículo publicado en The Guardian una manera de visualizar de qué hablamos cuando nos referimos de la eficacia de las vacunas.

“Imaginen a 100 personas con covid. Una eficacia del 90% significa que de haber recibido la vacuna, solo 10 hubieran caído enfermas. La eficacia de la vacuna es la reducción relativa del riesgo: sea cual sea tu riesgo, se reduce en un 90% si te vacunan”.

Los investigadores llegan a estas cifras en los ensayos comparando las cifras entre grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Por eso en los ensayos hay voluntarios que reciben la vacuna en pruebas y otros solo una sustancia placebo, y ninguno sabe qué fue lo que realmente se le administró.

Las vacunas que hasta el momento han publicado datos sobre su efectividad han sido probadas en decenas de miles de personas, y no han presentado mayores problemas de seguridad ni se han reportado reacciones adversas inesperadas..

En el ensayo de la vacuna desarrollada por Pfizer BioNtech, se registraron 8 casos entre las 22.000 personas a las que se administró la vacuna. Entre los otros 22.000 voluntarios que recibieron el placebo, el número de contagiados escaló hasta 162. Eso significa que el riesgo de caer enfermo entre la población vacunada fue de 0,04%.

En cualquier caso, como las condiciones sobre el terreno nunca serán las mismas que las recreadas por los investigadores en el laboratorio, se deberá seguir evaluando la efectividad de las vacunas, ya no su eficacia. La doctora Bottazzi señala que “deberemos seguir monitoreando, también para desarrollar nuevos esquemas en el caso de que la efectividad se reduzca ante nuevas mutaciones del virus”.

Y recuerda: “Los científicos ya estamos trabajando en eso”.

Niño tosiendo en un bus.

Getty Images
La distribución de las vacunas a los países menos desarrollados es uno de los grandes desafíos para poner fin a la pandemia.

Qué pasará ahora con la Sputnik-V

Las vacunas aprobadas varían en función de los países. Hasta ahora, las de Pfizer-BioNtech, Moderna, y la elaborada por la Unversidad de Oxford y AstraZeneca, han recibido el visto bueno en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Las chinas de CanSino, Sinopharm y Sinovac han sido aprobadas en China y, en algunos casos también en otros países como Brasil o Emiratos Árabes Unidos. En la India se ha autorizado el uso de emergencia de la del fabricante local Bharat Biotech.

La Sputnik-V despertó recelos entre algunos en la comunidad científica occidental porque apreciaban falta de transparencia en las prácticas del Centro Gamaleya, el laboratorio ruso que la desarrolló. Pero ahora ahora que una prestigiosa revista científica ha avalado sus resultados es posible que su uso sea aprobado también por algunos países que hasta ahora no la contemplaban como opción

Mapa del mundo con una inyectadora.

Getty Images
Expertos estiman que el 60-70% de la población mundial necesita ser inmune al virus para evitar que se siga propagando.

En América Latina, varios gobiernos han suscrito acuerdos para usarla, como los de Venezuela, Argentina y México.

La doctora Mottazzi señala un aspecto en el que la vacuna rusa no parece a la altura de las occidentales basadas en ARN modificado. “Ofrece una alta protección, pero en comparación con otras el número de anticuerpos neutralizantes que induce es bastante bajo”. Esto, señala la experta, podría perjudicar a la duración de la inmunidad que provee y su potencial efectividad frente nuevas mutaciones del virus.

Sin embargo, la experta recuerda que aún no hay información concluyente sobre cuánto dura la inmunidad de otras vacunas y la incorporación de la Sputnik-V al arsenal médico frente a la enfermedad debe ser visto como una buena noticia.

Como dijo dijo el secretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, en la rueda de prensa en que anunció su aprobación: “Esto es alentador; tenemos una nueva vacuna en el repertorio”.

Teniendo en cuenta que el desafío principal ahora es producir las vacunas en cantidad suficiente y distribuirlas también los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación, cuantas más se sumen a la lista mayor será la esperanza de terminar con la pandemia.


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