Los bicibuses, llamativos para turistas pero insuficientes para atender la demanda de transporte
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Los bicibuses, llamativos para turistas pero insuficientes para atender la demanda de transporte

Los bicibuses en el Centro Histórico de la CDMX tienen ventajas extra como que son gratuitos y no contaminan, pero la oferta se ha quedado corta en cuanto a las necesidades de transporte.
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Por Diana Delgado/MásporMás
9 de octubre, 2016
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Han pasado casi dos meses desde que se prohibió el paso de camiones y microbuses  por el Centro Histórico, y una de las alternativas de movilidad, los bicibuses, resultó poco práctica como medio de transporte, pero un éxito como atractivo turístico, de acuerdo con usuarios del mismo.

La idea en principio es buena: cinco bicicletas comunitarias con capacidad para 10 personas en las que se puede ejercitar durante el trayecto.

Los bicibuses tienen ventajas extra como que son gratuitos y no contaminan. Sin embargo, la oferta se queda corta. Estos cinco bicibuses difícilmente pueden transportar el mismo volumen de pasajeros que 800 microbuses que dejaron de circular diariamente por el Centro Histórico.

Uno de sus principales inconvenientes, explicaron usuarios de ese transporte, es que entre semana difícilmente se juntan las seis personas necesarias para que el bicibús salga de su base.

Esto alarga el tiempo de traslado y los usuarios no pueden predecir si se tardará o no en salir el bicibús.

Estefanía Yáñez, por ejemplo, visitó el Centro Histórico un miércoles y decidió utilizar este transporte, pero tras 20 minutos de espera, desistió.

“En ese tiempo llegaron tres o cuatro personas, pero esperaban cinco minutos y se iban. Nunca logramos ser seis y no utilicé el servicio, después de un buen rato de intentar me aburrí y me fui”, dice.

Entre las dificultades que los usuarios encuentran en este medio de transporte es que no pueden llevar bultos ni bolsas voluminosas y el Centro Histórico es un punto importante de actividades comerciales, por lo que hay quienes optan por utilizar los bicitaxis o caminar varias calles hasta donde pueden abordar un microbús.

En diversos recorridos por el Centro Histórico tampoco se encontró algún señalamiento que explique cómo funciona el servicio ni que indique a los usuarios dónde pueden abordar, pese a que la Secretaría de Movilidad (Semovi) definió cuatro paradas principales y recorridos para los bicibuses en las calles 16 de septiembre, Pino Suárez, Moneda y Monte de piedad.

La ventaja turística

Lejos de contar con las características de un nuevo medio de transporte, los bicibuses son un éxito como atracción turística.

En recorridos realizados sábados y domingos se pudo observar que, a diferencia de entre semana, hay largas filas de personas entusiasmadas por abordar un bicibús.

Familias, parejas, niños, adultos mayores, grupos de jóvenes permanecen formados no más de 15 minutos antes de que les entreguen el casco blanco y el chaleco rosa obligatorios para abordar.

La experiencia es llamativa, sobre todo cuando los pasajeros estiran los brazos para anunciar que darán vuelta, y el bicibús se convierte en algo parecido a un ciempiés.

“Son una novedad. Vimos unas fotos por internet y ahora que estamos en el Centro, nos dieron ganas de subirnos. Es una experiencia conocer el Zócalo en bicicleta, aunque la verdad no sabíamos que las pusieron a cambio de las micros”, dice Rocío González, quien acudió con sus dos hijos.

Una estrategia incompleta

El retiro del transporte público del primer cuadro de la capital y la instalación de alternativas limpias es parte de una estrategia planteada por el gobierno en el Plan Integral de Manejo del Centro Histórico.

Según este documento, en la ciudad existe la necesidad de crear ecozonas, es decir, espacios en los que se evite la producción de contaminantes y se dé prioridad a los transportes no motorizados.

Dentro de esta estrategia se tenía contemplado que para mejorar la movilidad del Centro Histórico, este mismo año la zona sería completamente peatonal y que ningún vehículo motorizado pudiera ingresar. Sin embargo, la aplicación ha sufrido retrasos, por lo que será la siguiente administración la encargada de completar lo planeado.

De momento, una de las acciones más recientes rumbo a la peatonalización del Centro Histórico ha sido restringir la circulación de transporte público motorizado y sustituirlo por 122 ciclotaxis con tarifas de entre 20 y 40 pesos, además de los cinco Bicibuses gratuitos.

Sin embargo, son insuficientes. Datos de la Encuesta Origen-Destino indican que cada día se realizan 27, 783 viajes dentro del primer cuadro del Centro Histórico y un porcentaje importante de ellos ocurría en el transporte público que fue retirado.

Incluso, a dos meses de que se prohibió la circulación de cinco rutas del transporte público por la zona, aún no existen señalamientos que lo indiquen, lo que causa la confusión entre usuarios y visitantes.

Gloria Lozada, por ejemplo, estuvo esperando un microbús durante 20 minutos porque desconocía que dejaron de circular por el Centro Histórico.

“Le pregunté a un oficial por qué tardaba tanto y me contestó que ya no pasaban ahí. Tenía que caminar varias calles para subirme o, de plano, usar las bicicletas, pero traigo dos bolsas, ¿en dónde las amarro?”, dice Gloria.

En cifras:

5 bicibuses circulan en el Centro Histórico, aunque se tiene planeado que sean 10.

4 paradas principales con distintos recorridos tienen en total los bicibuses.

10 pasajeros es la capacidad máxima de este nuevo medio de transporte en el Centro Histórico.

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'Solo sí es sí': por qué muchos agresores sexuales en España podrán salir de prisión antes de tiempo bajo una nueva ley

Un agujero legal en la nueva legislación sobre la libertad sexual en España ha abierto la puerta a la rebaja de la pena a personas ya condenadas por agresión sexual.
18 de noviembre, 2022
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Lleva en vigor apenas un mes, pero la polémica no abandona a la nueva ley española conocida como del “solo sí es sí”.

Un “agujero legal” en La Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que impulsó el sector más izquierdista del gobierno español, ha provocado que la aplicación de la norma tenga una consecuencia indeseada para sus promotores: la reducción de la pena a algunos condenados.

Desde que comenzó a aplicarse, una quincena de agresores condenados con la legislación antigua han obtenido una rebaja automática en sus penas, entre ellos un hombre que abusó sexualmente de su hijastra de 14 años. Tres de ellos han sido excarcelados.

El cambio en el régimen jurídico, que se aprobó tras más de cuatro años de debate, no incluyó una disposición transitoria para acotar los casos susceptibles de revisión de la pena, una especie de reglas que establecen el paso de un Código al otro.

Esta es una disposición que suelen adjuntar las nuevas leyes que modifican el Código Penal español.

La ley de Libertad Sexual ha eliminado la distinción entre abuso y agresión sexual. Ahora, toda interacción sexual sin consentimiento se considera una agresión.

Sin embargo, esta refundición de conductas también ha ampliado el rango de las penas que se aplican a estos comportamientos, que pueden ser muy distintos.

En algunos supuestos, las penas mínimas y las máximas son más bajas.

Esto ha sido aprovechado por los abogados de algunos condenados, que tienen derecho a que su pena se adapte a la nueva ley si esta les resulta más favorable.

Perspectiva de género

Para la ministra española de Igualdad, Irene Montero, de Podemos, el problema radica en que “hay jueces que no están cumpliendo con la ley” por “machismo“, y ha pedido que se refuerce la formación en igualdad en el sistema judicial.

La ministra española de Igualdad, Irene Montero.

EPA
La ministra española de Igualdad, Irene Montero.

Según la ministra, la ley está bien redactada y el problema se encuentra en la aplicación e interpretación de la misma por jueces a los que les falta “perspectiva de género”.

La titular de Derechos Sociales y líder del partido izquierdista, Ione Belarra, también ha dicho que los jueces están aplicando “mal” la nueva ley, y ha acusado a una parte de la magistratura de erigirse como “oposición al gobierno de coalición, y especialmente al ministerio de Igualdad”.

Ante las críticas, los jueces aseguran que ellos mantienen un compromiso con las víctimas, pero que la nueva ley puede dar lugar a interpretaciones.

El Consejo General del Poder Judicial, conocido como “gobierno de los jueces”, ya había advertido en un informe antes de que se aprobara la ley que ésta podría dar lugar a “una revisión de las condenas en las que se hayan impuesto las penas máximas”.

Varias agrupaciones de jueces, entre ellas la Asociación Profesional de la Magistratura, que reúne al mayor número de juristas en España, han pedido la dimisión de la ministra de Igualdad por sus ataques a los jueces y por generar “una alarma innecesaria y devastadora” entre las víctimas.

En el Gobierno de coalición, los socialistas se han abierto a revisar la ley del “solo sí es sí”.

“Si hay que abordar una reforma para conseguir un respaldo más sólido a las víctimas, habrá que abordarla”, ha dicho la ministra socialista de Educación, Pilar Alegría.

La ley, sostiene, se aprobó para la protección integral de las víctimas.

El propio presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado que corresponde a los jueces y fiscales “unificar” la doctrina al respecto.

Origen

La Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual tiene su origen en el polémico caso conocido como de “la manada“, que generó manifestaciones en todo el país y la exigencia de parte de la sociedad española de reformar las leyes para proteger a las mujeres de ataques sexuales y endurecer los castigos para quienes los perpetren.

En este caso, cinco hombres violaron a una joven de 18 años en un portal de Pamplona y fueron condenados a penas de 15 años.

Paradójicamente, la nueva ley podría rebajar la condena de alguno de ellos.

Su abogado ya ha dicho que, a la luz del nuevo código, pedirá la reducción de la pena de al menos uno de los condenados.

La ley se conoce como de “solo sí es sí” por uno de sus postulados más importantes y, a la vez, más polémicos: la del consentimiento antes de cualquier agresión sexual.

“Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”, expone el texto legal.

Esto supone que una agresión sexual no implica necesariamente el uso de la fuerza o que la víctima haya tratado de resistirse.

La nueva norma también castiga el acoso callejero y la violencia sexual digital, entre otros delitos.


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