¿Qué hacer ante la escasez de agua en la CDMX? Ciudadanos tienen propuestas
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Arte: Andree Ávalos

¿Qué hacer ante la escasez de agua en la CDMX? Ciudadanos tienen propuestas

Ciudadanos plantean propuestas para garantizar el suministro de agua en la CDMX, donde cada habitante consume el triple de lo necesario.
Arte: Andree Ávalos
Por Tatiana Maillard (Más por Más)
30 de octubre, 2016
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A pesar de contar con un manantial, el pueblo de San Bartolo Ameyalco, delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México (CDMX) padece escasez de agua desde hace 26 años. La manera de surtirse ha sido con pipas, pero hace 2 años el gobierno de la ciudad inicio un proyecto hidráulico para abastecer con agua la región, a partir de la conexión del manantial al sistema Lerma-Cutzamala.

El proyecto comenzó entre protestas vecinales y enfrentamientos entre granaderos y pobladores de la zona, pues estos últimos temían que el manantial se contaminara o, peor aún, que el agua fuese extraída para abastecer a otras zonas de la ciudad.

Dos años después, y a pesar de la puesta en marcha del proyecto, los pobladores aún padecen escasez de agua y se siguen abasteciendo con pipas.

Este es apenas uno de los problemas que existen en varias zonas de la Ciudad de México, donde el consumo promedio por persona es de 307 litros de agua al día, cuando podría ser de 96 litros, de acuerdo con estadísticas del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex).

Una propuesta ciudadana

Desde hace seis años un grupo llamado Coordinadora Nacional Agua para Todos impulsa una Ley de Agua, que integra en gran medida propuestas de la sociedad civil.

Se trata de 39 organizaciones regionales y 15 organizaciones y redes nacionales que incluyen académicos, representantes de pueblos originarios, ciudadanos y organizaciones no gubernamentales, principalmente.

Entre las propuestas que plantean dentro de su proyecto de ley se encuentran mejorar la administración del agua disponible, buscar opciones sustentables que permitan la restauración de suelos y ecosistemas naturales.

“Existen otras alternativas sin necesidad de que se derive en recursos extraordinarios: la captación de agua de lluvia, el reciclaje de aguas residuales y el buen manejo de la Cuenca alta”, explica Pedro Moctezuma, coordinador del Programa de Investigación Sierra Nevada de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa e integrante de la iniciativa.

Una de sus principales propuestas es que se instaure una Junta de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento en la Ciudad de México, que se encargue de evaluar los servicios del agua, autorizar licencias para obras inmobiliarias y aprobar o modificar el Plan de Desarrollo Urbano, según la disponibilidad de agua.

Esta junta, de acuerdo con la propuesta, se integraría por la sociedad civil y representantes del gobierno federal y estatal.

La gran bola de nieve

Esto ocasiona que se tengan que buscar nuevas alternativas para conseguir el agua, una de ellas es excavar más profundo para buscarla, ya que los pozos cercanos a la superficie están sobreexplotados.

El acuífero que suministra agua al valle de México tiene un déficit anual de 764 mil metros cúbicos al año, equivalentes al volumen de agua que cabría en 382 veces el Estadio Azteca.

A eso habría que sumar que en la capital se desperdician 12,000 litros en fugas.

Para buscar un nuevo acuífero, el gobierno de la ciudad y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en conjunto con Petróleos Mexicanos, comenzaron una excavación profunda en la zona de Magdalena Mixhuca, pero hasta la fecha no han encontrado nada.

También en 2015 comenzó a funcionar el Pozo Profundo de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa, donde el agua también es extraída a dos mil metros para enviar 60 litros por segundo a la Planta Potabilizadora de la Agrícola Oriental.

Este tipo de exploraciones y extracciones profundas, aunadas a los pozos existentes, han causado diversos hundimientos en varias zonas de la Ciudad de México.

“Hemos pasado de exploraciones de 400 metros, a dos mil metros, lo cual genera hundimientos regionales”, alerta Moctezuma, quien considera que la perforación de pozos pone en riesgo la sustentabilidad del Valle de México.

Un esfuerzo ciudadano

La mayoría de las propuestas de Agua para Todos se consiguieron a través de foros, talleres, seminarios y encuentros con especialistas y han optado por no tener acercamiento con las autoridades como el Sacmex y Conagua.

“Nuestro interés es acercarnos con los ciudadanos”, dice Pedro Moctezuma, quien explica que a partir de noviembre comenzarán a promover debates estatales sobre el manejo del agua.

Hasta la fecha, la iniciativa ha recabado alrededor de 90 mil firmas en todo el país y aún les falta recolectar otras 40 mil para que su propuesta de ley sea recibida por las autoridades. De conseguirlas, a finales de este año presentarían la Ley Ciudadana de Aguas ante el Congreso.

En cifras:

55 años tiene garantizado el suministro de agua la ciudad, de acuerdo con el Sacmex.

69% será el recorte que este año se hará en el presupuesto del Sistema de Aguas.

130 mil firmas necesita la iniciativa Agua para Todos para poder presentar su propuesta.

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Cómo China está silenciando las protestas de "la hoja en blanco"

Palabras como "A4", "Shanghái" o "Urumqi" están siendo censuradas en las redes sociales y buscadores chinos por las autoridades del país, que están empezando a culpar a extranjeros occidentales de las protestas.
29 de noviembre, 2022
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La máquina de censura de China está haciendo todo lo posible para evitar que sus ciudadanos tengan acceso a las imágenes de las protestas que han estallado en varias ciudades del país.

Las manifestaciones se extendieron el fin de semana por las cuatro esquinas del país en respuesta a las estrictas medidas anticovid que llevan vigentes desde el inicio de la pandemia, hace ya casi tres años.

Desde entonces, la lista de palabras censuradas en internet que hacen referencia a las protestas es cada vez mayor, y las autoridades están intentando desviar la atención hacia otros temas en plataformas nacionales y extranjeras.

Las protestas, que no tienen precedentes en las últimas décadas, comenzaron después de que 10 personas murieran la semana pasada en un incendio en la ciudad de Urumqi. Muchos creen que los residentes no pudieron escapar del fuego debido a las restricciones por el covid, algo que las autoridades han negado.

Miles de personas salieron durante el fin de semana a las calles en Pekín, Shanghái y otras ciudades, muchos de ellos protestando con un papel en blanco como símbolo de todo aquello que no se les permite decir en un país donde la censura es férrea y las críticas al Partido Comunista o a su presidente, Xi Jinping, se suelen pagar con la cárcel.

Algunos se atrevieron a pedir a viva voz la renuncia de Xi, algo prácticamente inédito en China. Muchos de los que participaron en las protestas fueron arrestados.

Aunque la situación se calmó el lunes, algunos manifestantes aseguran que han sido contactados por la policía para saber si participaron en las “concentraciones ilegales”. El despliegue policial en las calles del país se ha reforzado, pero en las redes sociales algunos siguen convocando nuevas concentraciones.

Como suele ser el caso con las protestas en China, incluso con las más pequeñas, los medios chinos no las han mencionado. Las informaciones sobre el brote de covid que ha sufrido el país en los últimos días también se han silenciado, y los medios han elegido centrarse en historias optimistas como los últimos logros de China en el espacio.

Las imágenes de las protestas, que han sido publicadas en redes sociales como Twitter y ampliamente difundidas internacionalmente, están siendo ignoradas por los medios de comunicación estatales.

Una lista creciente de palabras prohibidas

Para evitar que la gente hable sobre las últimas protestas contra el covid, las palabras “Shanghái” y “Urumqi”, ciudades donde los residentes se han manifestado, han sido agregadas a una lista de términos de búsqueda censurados por plataformas como Weibo, la más popular de China.

Si antes la búsqueda de estos términos mostraba decenas de millones de resultados en la plataforma, ahora solo aparecen unos pocos cientos.

Manifestantes en Pekín.

EPA
La censura se extiende desde las calles hasta internet.

En un intento por eludir la censura, muchos ciudadanos han comenzado a usar términos como “papel blanco” y “A4”, en referencia a los folios blancos que se han convertido en símbolo de las protestas. Pero ahora incluso estos términos están siendo censurados en Weibo.

Lejos de desanimarse, los usuarios más creativos de las redes sociales están encontrando nuevas formas de mostrar su solidaridad con los manifestantes. Ahora, por ejemplo, hablan sobre el papel “A3”, o hacen mención a algunas de las tendencias que en otros momentos han tenido éxito en las redes y que mencionan la palabra papel, como el “reto de la cintura A4” (en el que algunas mujeres comparaban su cintura a una hoja de papel A4).

Muchos usuarios chinos han recurrido a plataformas de redes sociales extranjeras, como Twitter y Facebook, para sacar a la luz mensajes e imágenes sobre las manifestaciones, a pesar de que están bloqueados en la China continental y solo se puede acceder a ellos con un software conocido como VPN.

En el extranjero, algunos ciudadanos chinos también han organizado protestas frente a las embajadas de su país, encendiendo velas y sosteniendo hojas de papel en blanco.

Estas son imágenes que el Partido Comunista preferiría que no se vieran, especialmente por los ciudadanos chinos que viven en el extranjero.

Manifestantes con un cartel en Tokio.

AFP
Algunos manifestantes han optado por mostrar símbolos de las protestas, como el cartel de la calle Urumqi, en Shanghái, a las puertas d elas embajadas chinas en el extranjero.

Una de las consecuencias que se han observado desde el inicio de las protestas es el intento a gran escala de inundar plataformas como Twitter con contenido pornográfico y de apuestas utilizando las etiquetas #Urumqi y #Shanghai, para intentar evitar así que la gente busque imágenes de las protestas.

China ya lo ha hecho antes. Durante las protestas de Hong Kong de 2019, Twitter, Facebook y YouTube aseguraron ser testigos de un esfuerzo coordinado por parte del gobierno de difundir desinformación en sus canales, lo que provocó la eliminación de cientos de cuentas y publicaciones.

Culpar a los extranjeros

Aunque los medios estatales por ahora parecen tener la intención de ignorar las protestas, empiezan a verse indicios que intentan culpar a los extranjeros de los disturbios, algo que podría generalizarse en caso de que las manifestaciones se intensificaran.

De hecho, en las redes sociales algunos ya están acusando a extranjeros occidentales de alimentar las protestas.

Los medios estatales han criticado repetidamente a Occidente por sus reglas más laxas sobre el covid-19, y han alertado contra los países que adoptan lo que llaman “retórica estadounidense”.

Sin embargo, la imágenes del Mundial en Qatar, donde se puede ver al resto del mundo celebrando sin restricciones, han alimentado la ira de muchos chinos esta semana. En respuesta, la cobertura de la cadena estatal CCTV está evitando mostrar a los espectadores que disfrutan de los partidos sin mascarilla.

China también ha relajado ciertas medidas contra la covid 19 desde principios de mes. Se ha reducido la duración de las cuarentenas y se ha facilitado la entrada al país a personas que vienen por períodos cortos de tiempo.

Como consecuencia, esto podría facilitar el culpar a los extranjeros de la propagación del virus. Los casos se han disparado a niveles récord en las últimas semanas, con más de 40.000 registrados este lunes.

Pero, sin un horizonte claro sobre el fin de la política de cero covid de China, es de esperar que se produzcan nuevas protestas.

Los confinamientos han aumentado en el último mes, ya que cualquier persona que dé positivo y sus contactos cercanos deben ponerse en una estricta cuarentena, algo que no ha cambiado desde las primeras etapas de la pandemia. La frustración entre la gente no hace sino aumentar.

No sería la primera vez que China culpa a Occidente por la disidencia en casa. En las manifestaciones de Hong Kong de 2019, las últimas grandes protestas que han tenido lugar en China, se culpó a “extremistas violentos” influidos por “lacayos occidentales”.


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