Así fue la desaparición masiva de la población de Allende, Coahuila, a manos de Los Zetas
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Cuartoscuro

Así fue la desaparición masiva de la población de Allende, Coahuila, a manos de Los Zetas

Según el estudio del Colmex, el operativo para la desaparición masiva y coordinada de personas en Allende fue una venganza de dos líderes del cártel de Los Zetas, en complicidad con policías municipales.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
11 de octubre, 2016
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En el municipio de Allende, Coahuila, más de 300 personas fueron víctimas de desaparición forzada, entre enero de 2011 y agosto de 2012, a manos del Cártel de Los Zetas, como parte de un operativo selectivo de exterminio.

El número se trata de una especulación, de un dato no confirmado, que fue difundido por las mismas personas que perpetraron estas acciones. El “operativo” criminal para la desaparición masiva de familias en Allende, por el contrario, es un hecho innegable.

ONG en Coahuila reporta el caso de un supuesto campo de exterminio; gobierno niega esa versión

A la fecha, sólo 42 de esas desapariciones forzadas han logrado ser documentadas. Sin embargo, existen fuertes indicios de que las víctimas son muchas más de las cuantificadas formalmente, y que el área afectada trasciende las fronteras del municipio de Allende.

Sólo en un fin de semana, del 18 al 20 de marzo de 2011, Los Zetas se llevaron a 26 personas, todas de la misma familia, de apellido Garza. El resto de las víctimas documentadas comparten, en su mayoría, el mismo apellido.

Las víctimas fueron extraídas de sus viviendas por comandos de Los Zetas, sin importar si tenían relación o no con los supuestos traidores, sólo por llevar el apellido Garza, y no hubo distingos: raptaron a hombres, mujeres, niños, adultos mayores, e incluso a amigos y empleados.

En otros casos, las víctimas fueron secuestradas por elementos de la Policía Municipal, para entregarlas después al grupo delictivo.

Luego de raptar a las víctimas de sus viviendas, los inmuebles fueron incendiados y algunos demolidos con maquinaria pesada por personas al servicio de Los Zetas, que antes había ordenado a los bomberos del municipio no atender ningún llamado de auxilio.

La venganza

Según el estudio En el Desamparo, publicado el domingo 9 de octubre por El Colegio de México, y que analiza la averiguación previa iniciada a nivel estatal por estos hechos, el operativo para la desaparición masiva y coordinada de personas en Allende fue una venganza de dos líderes del cártel de Los Zetas, los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, en contra de tres desertores de la organización a los que consideraban traidores.

Las familias de los desertores (que hoy son testigos protegidos del gobierno de Estados Unidos) fueron objeto de la venganza, que implicó la toma de localidades enteras para poder raptar a las víctimas previamente seleccionadas de sus casas, lugares de trabajo o en la vía pública.

Este operativo criminal, según la averiguación previa, duró al menos 14 meses, dejó más de 40 viviendas destruidas y a sus moradores desaparecidos.

Se presume que las 26 personas raptadas entre el 18 y el 20 de marzo de 2011 fueron asesinadas en dos de los ranchos de la misma familia Garza, y luego sus cuerpos incinerados. Sobre el paradero de las restantes 16 personas desaparecidas entre enero de 2011 y agosto de 2012 no se tiene ninguna pista.

La magnitud de estos hechos, el número de víctimas y la complicidad de autoridades locales, sin embargo, no fueron suficiente motivo de interés para las autoridades federales, por lo que las investigaciones del caso quedaron, y así se mantienen hasta la fecha, en manos del gobierno estatal… y durante los siguientes tres años a partir de los hechos prácticamente nada se hizo.

Tal como destaca el estudio de El Colegio de México, coordinado por Sergio Aguayo, las autoridades ministeriales de Coahuila sólo acudieron a Allende en 2011 en una ocasión, para realizar una “visita ocular”, sin obtener ningún dato relevante, y sin recabar evidencias físicas.

Lo único que reportaron los dos agentes que en esa ocasión acudieron al municipio de Allende fue que, tal como señalaba la denuncia recibida, al menos seis inmuebles habían sido afectados con disparos de arma de fuego en sus fachadas y con rastros de fuego. Luego, los dos agentes se retiraron del lugar.

No fue sino hasta el año 2014 que a Allende llegó el primer perito ministerial, para intentar recuperar muestras forenses, pero luego de tres años de deterioro y falta de resguardo, sólo pudo hallar 66 fragmentos de hueso no reconocibles, y 68 piezas dentales, en los puntos en los que supuestamente fueron incinerados los cuerpos de algunas víctimas.

Hasta la fecha, no se ha realizado ninguna acción orientada a determinar la identidad de las personas a las que corresponden dichos restos.

“El expediente de la averiguación previa –destaca el estudio del Colmex– demuestra que la investigación no se llevó a cabo de acuerdo con los estándares internacionales aplicables a graves violaciones a derechos humanos, ni tampoco los aplicables de forma específica a casos de desaparición forzada.”

La primera denuncia de las desapariciones selectivas, de hecho, es ejemplo de la poca eficacia de las autoridades estatales: “En la primera denuncia, presentada dos meses después de los hechos, había un claro señalamiento sobre la desaparición de un gran número de personas, a manos del grupo criminal de Los Zetas. Asimismo, se indicaba la ubicación de restos calcinados de una persona, en un rancho. A pesar de esta información tan grave, las autoridades ministeriales no actuaron de forma pronta para buscar a la familia del denunciante”.

Peor aún: pocos meses después de reportar las desapariciones, la denunciante fue también raptada y desaparecida.

Lectura ampliada

A pesar de que durante 2012 siguieron recibiendo denuncias sobre desapariciones selectivas, sólo hasta 2014, con un nuevo gobernador (Rubén Moreira) las autoridades de Coahuila emprendieron realmente labores de campo para intentar determinar la identidad y el paradero de las víctimas desaparecidas en Allende, lo que llevó a la captura de tres policías municipales que confesaron haber participado en la desaparición de integrantes de la familia Garza, incluidos menores de edad, por órdenes de Los Zetas.

Pese a ello, destaca el estudio del Colmex, la investigación tampoco alcanza en esta segunda fase los estándares deseados y, hasta la fecha, algunos puntos identificados por vecinos de la zona como lugares en donde asesinaron e incineraron a víctimas, siguen sin ser revisados por el Ministerio Público.

De hecho, el estudio destaca que “el expediente se compone casi en su totalidad de declaraciones testimoniales y ministeriales, y no existe un mayor trabajo de investigación”.

El expediente judicial, además, tampoco contempla “un análisis del contexto en el que ocurrieron las desapariciones, ni de los patrones sistemáticos que permitieron y explican su comisión”, esto, a pesar de que “desde una perspectiva más amplia, las dimensiones de la tragedia son mucho mayores (…) la venganza cubrió el norte de Coahuila, donde allende sería sólo uno de los municipios afectados (…) con una duración mayor a marzo de 2011, con un mayor número de criminales involucrados y, sobre todo, de víctimas”.

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Variante de COVID que llegó a Brasil por la Copa América, más transmisible y con una mutación inédita

Esta nueva versión del coronavirus fue detectada por primera vez en Colombia, donde ya es bastante común en algunas regiones del país, pero aún hay poca información sobre su impacto real en la pandemia.
14 de julio, 2021
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Detectada por primera vez en Colombia, la variante B.1.621 de coronavirus también llegó a Brasil, donde fue registrada en dos hombres que formaban parte de las delegaciones de Ecuador y Colombia que disputaron la Copa América en el país sudamericano.

Ambos casos fueron diagnosticados en Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.

La B.1.621 fue descrita por primera vez en enero de 2021 en Colombia. Desde entonces, se ha extendido a otros 19 países de América y Europa, según el sitio web Pango Lineages, que reúne a expertos en vigilancia genómica de diversas universidades y centros de investigación.

Por ahora, los lugares con más casos de covid-19 relacionados con esta variante son Estados Unidos, Colombia, España, México y Holanda.

¿Qué tiene de diferente esta variante y qué ya sabe la ciencia al respecto?

Actualmente, la B.1.621 forma parte de una “lista de alerta” de la Organización Mundial de la Salud junto con otras versiones virales que necesitan ser monitoreadas y estudiadas.

Como es relativamente nueva, aún no fue nombrada con una letra griega, como sucedió con la variante Alfa (Reino Unido), la Beta (Sudáfrica), la Gama (Brasil) y la Delta (India).

Gráfico de las 11 variantes del coronavirus

BBC

Una sopa de letras y números

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Europa señala que la B.1.621 trae al menos cinco mutaciones importantes en la proteína de espiga, la estructura que se encuentra en el exterior del coronavirus y es responsable de pegarse en los receptores de nuestras células y dar inicio a la infección.

Cuatro de estas alteraciones genéticas (E484K, N501Y, D614G y P681H) ya se habían observado en otras variantes más preocupantes, como Alfa, Beta, Gamma y Delta. Perola mutación R346K parece ser nueva y no se ha descrito en otras versiones del virus.

Estas modificaciones en el código genético pueden hacer que el agente infeccioso sea aún más transmisible, lo que representa un peligro para el control de la pandemia.

El CDC europeo también informó que esta variante podría tener algún impacto en la inmunidad obtenida después de haber pasado la covid-19 o por vacunación, pero esto aún debe estudiarse más a fondo.

Presencia en Colombia

En la práctica, esta versión del coronavirus parece haberse propagado con relativa facilidad a ciertos lugares.

Según información de Gisaid, una iniciativa de vigilancia genómica global, la variante representa el 24% de todas las muestras recolectadas y analizadas en Colombia.

En algunas localidades, como Córdoba, Bolívar, Atlántico y Chocó, ya está presente en más del 60% de todas las investigaciones genéticas realizadas desde principios de año.

La situación de la pandemia en Colombia, de hecho, es muy preocupante: el país latinoamericano tiene actualmente el tercer peor promedio móvil de muertes del mundo (solo por detrás de Namibia y Túnez).

Ataúdes en una sala en una ciudad próxima a Bogotá, en Colombia,

Getty Images
Colombia registra 4,5 millones de casos y 113.000 muertes por covid-19.

Pero, ¿esta variante tiene algo que ver? Se desconoce. Colombia no cuenta con un sistema bien estructurado de vigilancia genómica del coronavirus, que realice una gran cantidad de pruebas diarias. Por eso, no se puede conocer con exactitud la presencia y el impacto de las variantes en el país.

Aun así, la B.1.621 ha llamado la atención del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud.

En un artículo publicado en mayo, muestran su preocupación por “el rápido aumento de la frecuencia” de esta variante “en poco tiempo”, especialmente en ciudades que “parecían estar cerca de una eventual inmunidad colectiva”.

La situación en Brasil

El virólogo Fernando Spilki, profesor de la Universidad Feevale de Rio Grande do Sul, señala que, por ahora, no hay razón para entrar en pánico con la variante B.1.621.

“Hay pocos casos reportados en Brasil. Está claro que hay que monitorearla, pero los datos de Colombia y otros países no indican mayor agresividad, a pesar del aumento de casos en algunas regiones”, evalúa.

“Tampoco tenemos datos sobre una posible resistencia de esta nueva variante a las vacunas ya disponibles”, agrega el especialista.

Según una nota difundida por el gobierno de Mato Grosso, los casos de covid-19 provocados por esta versión del coronavirus fueron detectados en dos hombres de 37 y 47 años, que formaban parte de las delegaciones de fútbol de Ecuador y Colombia, respectivamente.

El 13 de junio, los dos países se enfrentaron en la primera ronda de la fase de grupos de la Copa América. El partido se desarrolló en Cuiabá.

Arena Pantanal

Getty Images
El Arena Pantanal, en Cuiabá, Mato Grosso, uno de los estadios donde se jugó la Copa América.

La buena noticia, según información de las autoridades de Mato Grosso, es que los dos pacientes fueron aislados en un hotel luego de su diagnóstico y permanecieron en cuarentena hasta que recibieron un certificado que les permitía regresar a sus países de origen.

Pero aunque el protocolo posterior al diagnóstico se siguió estrictamente, no se sabe si los dos hombres tuvieron contacto con otras personas antes de someterse a los exámenes.

Por lo tanto, existe el riesgo de que hayan extendido la variante por todo el país, de ahí la necesidad de monitorear de cerca la situación y ver si la B.1.621 gana terreno en territorio brasileño o no.

Aún en el terreno de la incertidumbre, no es posible determinar si esta variante causará mayor daño en Brasil, donde están en circulación otras versiones del coronavirus que son bastante dominantes, como el caso de la Gama, detectada originalmente en Manaus).

Independientemente de las mutaciones en la espiga del virus o del mayor potencial de virulencia, una cosa es cierta: las medidas preventivas contra la covid-19 siguen siendo eficaces y necesarias.

Por ello, es importante reforzar la distancia física, el uso de mascarillas (preferiblemente la PFF2 o N95), la higiene de manos y la circulación del aire en las habitaciones. Otra medida esencial es tomar ambas dosis de la vacuna.

Las vacunas disponibles siguen siendo eficaces contra las variantes ya descubiertas y, con un buen número de personas vacunadas, consiguen evitar que otras versiones aún más peligrosas del coronavirus aparezcan en algún rincón del planeta.


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