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Cuartoscuro

El olvidado ejército charro creado para defender a México de los nazis

Miles de jinetes se enlistaron en un ejército charro que funcionó en México durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de defender al país de una eventual invasión de los países del eje.
Cuartoscuro
Por Alberto Nájar // BBC Mundo
1 de octubre, 2016
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¿Se imagina a miles de hombres a caballo armados con pistolas, machetes o escopetas y organizados en un ejército charro para defender a su país de una invasión nazi?

Pues eso ocurrió en México. Durante la Segunda Guerra Mundial se creó un ejército charro de 100.000 charros en previsión de un eventual ataque de fuerzas del Eje.

Los charros son jinetes que provienen de una antigua tradición originada en el Virreinato y que durante siglos se encargaron de la seguridad en haciendas y zonas rurales.

Es un capítulo desconocido de la historia de México, enfrentado a los países que formaron el Eje (Alemania, Japón e Italia) por el hundimiento de dos barcos frente a sus costas.

El inédito ejército charro se llamó Legión de Guerrilleros Mexicanos y su creador fue Antolín Jiménez Gamas, un excombatiente de la Revolución a las órdenes de Francisco Villa.

Legión de Guerrilleros Mexicanos. Se prepararon para combatir a los nazis.Los integrantes de la Legión de Guerrilleros Mexicanos se prepararon para combatir a los nazis.

La historia se cuenta ahora en el documental Matria, estrenada el 16 de septiembre en salas cinematográficas del país.

El filme, realizado por Fernando Llanos, nieto del combatiente, ha ganado varios reconocimientos internacionales, como el Festival de Cine de Morelia.

Simpatía por los nazis

La idea de organizar a un grupo de jinetes para enfrentar al que en su momento fue el ejército más poderoso del mundo parece descabellada.

Pero en el momento en que nació el miedo a una eventual invasión era real.

Algunos como el escritor Juan Alberto Cedillo han documentado, por ejemplo, que en México operaba una red de espías alemanes vinculada incluso con altos funcionarios.

En su libro “Los nazis en México”, Cedillo cuenta que Adolf Hitler tenía un especial interés en las reservas de petróleo mexicanas.

Además existía una marcada simpatía por el Partido Nacionalsocialista entre intelectuales de este país.

Adolf Hitler.Adolf Hitler tenía un especial interés en las reservas de petróleo mexicanas, según el libro “Los nazis en México”.

La situación cambió cuando el 13 de mayo de 1942 el petrolero Potrero del Llano fue hundido en el Golfo de México. Siete días después otro barco, el Faja de Oro, también fue atacado.

México abandonó la neutralidad que mantenía en la Segunda Guerra Mundial y abrió hostilidades contra los países del Eje.

Apenas un mes después empezó la organización del ejército charro, cuenta Fernando Llanos.

“Sabía tácticas guerrilleras”

Antolín Jiménez combatió en la Revolución Mexicana (1910-1915) bajo las órdenes de Francisco Villa.

En su ejército, conocido como Los Dorados de Villa, alcanzó el grado de teniente coronel.

Cuando se retiró, se acercó a una logia masónica que le abrió la puerta a los círculos políticos del país.

Fue elegido diputado tres veces –no consecutivas– por Oaxaca, a pesar de haber nacido en Tabasco. Los dos estados están en el sureste del país.

Antolín Jiménez.
Los grupos de legionarios aprendieron estrategias de guerra que les enseñaron excombatientes de la Revolución como el propio Antolín Jiménez.

Pero cuando estalló la Segunda Guerra Mundial su estrella política estaba en declive. De hecho cuando México abrió hostilidades Jiménez Gamas era presidente de la Asociación Nacional de Charros.

De allí surgió la idea de organizar a la Legión de Guerrilleros. El director del documental cree que pudo haber dos razones para impulsarlo.

Una era su experiencia en combate. “Tenía tres balazos en el cuerpo de cuando fue teniente coronel. Dinamitó un tren, se agarró a balazos”, explica.

“Sabía las tácticas guerrilleras y por eso dijo: de que se puede se puede”.

Un charro.Los charros son jinetes que durante siglos se encargaron de la seguridad en haciendas y zonas rurales de México.

Pero la segunda razón fue más práctica: conseguir visibilidad para tratar de colarse de nuevo a la política.

Al final la Legión fue organizada, incluso con el permiso del gobierno del entonces presidente Manuel Ávila Camacho.

Un documento en los archivos de Jiménez Gamas cuenta el propósito del nuevo ejército: “Defender con nuestras vidas el honor del inmaculado pabellón tricolor, símbolo de libertades y emblema de una heroica tradición”.

Entrenamiento

Durante un año los grupos de legionarios aprendieron estrategias de guerra que les enseñaron excombatientes de la Revolución.

“Entrenaban los domingos a toda la gente a caballo, con machetes y sus armas”, dice Fernando Llanos. “Era prepararlos en caso de invasión”.

Nunca usaron su entrenamiento porque el ataque no ocurrió, pero en su momento el país se lo tomó muy en serio.

La muestra fue que en 1944 se creó la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, que en junio del año siguiente participó en las batallas de Japón.

“Lo que importa es que la película se vea”, dice el director Fernando Llanos.

El grupo de pilotos que tomó parte en los combate se llamó Escuadrón 201.

Para ese entonces la Legión ya había sido disuelta y su creador se dedicó a la edición de libros, un negocio donde prosperó.

También abandonó el traje de charro pues tras varios infartos los médicos le prohibieron volver a montar a caballo.

Charros contra nazis

El documental “Matria” nació hace seis años, cuando Fernando Llanos revisó el archivo de su abuelo para otro proyecto que tenía.

Cuando llegó a la parte de la Legión se dijo “guau”: “Esta historia es mía, porque nadie algo tan extraño como lo que tengo yo”.

“Dije: esto es una película, charros contra nazis”, como referencia a uno de los filmes más controvertidos del cine mexicano llamado “Charros contra gángsters”, del director Juan Orol.

Pero concretar el documental no fue tan sencillo, pues la producción duró 4 años.

En 2014 se presentó en el Festival de Cine de Morelia y luego fue exhibida en otros certámenes internacionales.

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El éxito de las 'barras sobrias', los bares para millennials donde no se sirve alcohol

Aunque la idea de un pub o un bar va estrechamente ligada a beber alcohol, cada vez son más los establecimientos que, en ciudades como Londres o Nueva York, apuestan por no servirlo. ¿Quiénes son sus clientes? Y ¿cuál es la clave de su éxito?
Getty Images
3 de junio, 2019
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Cuando entras a Getaway, un elegante bar en una avenida principal en Brooklyn, Nueva York, puede que te sientas como en uno de los tantos sitios bonitos de cócteles que aparecen en innumerables cuentas de Instagram.

Pero este bar cuenta con una diferencia crucial: es totalmente libre de alcohol.

Una barra sin alcohol suena como un oxímoron, como un acuario sin pescado o una panadería que no sirve pan.

Pero en ciudades como Nueva York y Londres, una opción de vida nocturna sin alcohol puede atraer a las personas que, por cualquier motivo, prefieren no beber.

Sam Thonis, quien es dueño del bar junto a Regina Dellea, tuvo la idea de Getaway hace tres años, cuando él y su hermano, que no bebe, intentaban encontrar un lugar para salir juntos por la noche.

“No había muchas opciones de vida nocturna en Nueva York que no giraran en torno al alcohol o que no trataran de presionarte de alguna manera”, dice Thonis.

Así que Thonis y Dellea hicieron de su bar un espacio libre de alcohol, lo que significa que ni siquiera venden cervezas sin alcohol porque tienen una cantidad mínima de esa sustancia.

Una mujer toma agua en un bar.

Getty Images
Existe una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol.

En EE.UU. el término “sin alcohol” se puede aplicar a las bebidas hasta con un 0,5% de alcohol o menos, lo que significa que muchas cervezas populares sin alcohol no lo son en realidad.

“Si eres abstemio y el alcohol es un problema para ti, o si ni siquiera quieres el olor a alcohol a tu alrededor, este es tu lugar”, dice Thonis.

Getaway, que se inauguró en abril, es parte de una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol, pero que aún quieren salir y socializar en espacios que tradicionalmente han estado dominados por la bebida.

Existen otros sitios como Vena’s Fizz House en Portland, Maine y The Other Side en Crystal Lake, un suburbio de Illinois.

En Londres, el bar Redemption ahora tiene tres ubicaciones y en enero, The Virgin Mary, un pub sin alcohol, abrió en Dublín.

Zonas de templanza

Las barras sin alcohol no son un concepto nuevo.

A finales del siglo XIX, una serie de bares sin alcohol conocidos como barras de templanza se establecieron en Reino Unido a raíz del movimiento por la templanza o temperancia, que abogaba por no consumir alcohol.

Mesa con vasos y bebidas.

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La consultora AMR valoró el mercado de bebidas no alcohólicas en US$1.548 millones en 2015 y estimó que crecerá hasta alcanzar US$2.090 millones para 2022.

El Bar Temperance de Fitzpatrick, fundado en 1890 en Rawtenstall, en el norte de Manchester, todavía hoy vende cerveza de raíz (una cerveza fermentada elaborada con una combinación de vainilla y varias raíces, entre otros ingredientes) y vasos de diente de león y bardana (dandelion and burdock, en inglés), un refresco británico elaborado con raíces fermentadas de esas plantas.

Pero lo que es diferente de esta ola actual de bares sin alcohol es que no son promotores de la idea de la abstinencia total del consumo.

En Getaway, por ejemplo, los clientes no son solo no bebedores, sino cualquier persona que busque un ambiente divertido sin la amenaza de una resaca al día siguiente.

“Nada en nuestro espacio dice que debes estar sobrio, o no debes ir a otro bar y tomarte un shot de tequila”, opina Thonis.

Getaway se acerca así a un movimiento que hace que los millennials urbanos reconsideren el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Lorelei Bandrovschi, de 32 años, se identifica con esa categoría.

El año pasado, comenzó a organizar eventos sin alcohol con el nombre de Listen Bar para personas que querían divertirse sin que el alcohol estuviese presente.

Solía trabajar como consultora para marcas como YouTube y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero ahora Listen Bar es su ocupación a tiempo completo.

“Los bares son un espacio de relajación y se nos hizo creer que el alcohol tiene que ser parte de eso”, dice Bandrovschi.

“Es realmente liberador crear espacios donde una fiesta alborotada no significa resaca y recuerdos borrosos”.

Jóvenes con alcohol en el metro.

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En 2016, solo el 56,9% de los mayores de 16 años en Reino Unido había tomado una copa de alcohol la semana anterior a ser consultados. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que el gobierno comenzó a hacer esa pregunta en 2005.

Bandrovschi, sin embargo, no es abstemia, pero después de dejar de tomar por un mes notó la falta de opciones para las personas que querían salir con sus amigos y no tomar alcohol.

“Creo que la cultura de la barra, desde el menú hasta el personal y los clientes, tiende a hacer que quienes no tomen se sientan fuera de lugar”, opina.

“Mi filosofía personal es que beber sea una opción. Debe tener espacio tanto el que quiere beber como el que no en lugares divertidos y que a los que deseen ir”.

¿Sobriedad?

Es posible que esta idea de “bebida opcional” aún no sea común, pero hay indicios de que los jóvenes ya no beben tanto como antes.

En 2016, entre los adultos mayores de 16 años encuestados por la Oficina Británica de Estadísticas Nacionales, solo el 56.9% había tomado una copa en la semana anterior del estudio. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que se comenzó a formular la pregunta en 2005.

En febrero, el Registro Internacional de Vinos y Licores afirmó que el 52% de los adultos estadounidenses que encuestaron intentaban o habían intentado reducir su consumo de alcohol.

Mientras que una serie de artículos sobre tendencias recientes indican que los millennials están reconsiderando cuándo y cómo beben.

Una mujer recostada sobre un banco con botellas de cerveza en el suelo.

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Los millennials urbanos están reconsiderando el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Las ventas de cerveza están en declive en EE.UU. y, aunque eso puede significar que los consumidores están recurriendo a otro tipo de bebidas, la industria del alcohol respondió introduciendo más opciones de bajo contenido y sin alcohol.

Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, incluso en espacios que no son libres de alcohol.

Cada vez más, los restaurantes de alta gama incluyen un maridaje sin alcohol para sus menús de degustación, así como uno tradicional o un cóctel.

“Tantos invitados pedían opciones sin alcohol y no querían simplemente beber agua”, dice Chelsea Carrier, directora de bebidas de los restaurantes Covina y The Roof Top en Nueva York.

Ella estima que en la actualidad las bebidas sin alcohol representan aproximadamente el 20% de los pedidos en el restaurante y que los cócteles sin alcohol hacen que los clientes que no beben se sientan incluidos.

“Puedes estar sentada junto a alguien que esté bebiendo una botella de vino de un par de miles de dólares y estar tomando un cóctel sin alcohol y sentir que es tu lugar”, dice.

Beber en la barra seca

Dos mujeres brindan con jugos.

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Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, dicen los especialistas.

En Existing Conditions, un bar en Greenwich Village de Nueva York, conocido por sus creativos cócteles, como incluir jarabe de arce con waffles, los tragos sin alcohol son importantes en el menú y, según su director de bebidas, Bobby Murphy, están entre los más caros que producen, tanto en términos de ingredientes como de mano de obra.

Una bebida, el Stingless, lleva miel de melipona, hecha por pequeñas abejas en México que puede costar US$100 el kilo.

“Servir una soda ya no es suficiente”, dice Murphy. “Cuando hacemos bebidas no alcohólicas, queremos que sean algo que no se puede conseguir en ningún otro lugar”. Estima que entre el 20% y 30% del total de las bebidas que venden no son alcohólicas.

Pese a esto, aún está por verse si esta oleada de bares sobrios prosperará.

En cuanto a Getaway, el negocio ha estado estable en el último mes. “Todos los días me preocupa que nadie vaya a entrar, y 20 minutos después está lleno”, dice Dellea.

Sus clientes incluyen vecinos curiosos, mujeres embarazadas y estudiosos sobrios. “Hay un millón de opciones. Si a la gente no le gustamos está bien. Estamos para aquellos que quieren estar aquí”, dice Thonis.

Si quieres leer este artículo en inglés puedes hacerlo aquí.


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