Gana el no al acuerdo de paz con las FARC, y Colombia amanece en la incertidumbre
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Gana el no al acuerdo de paz con las FARC, y Colombia amanece en la incertidumbre

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que seguirán el alto el fuego y las negociaciones, aunque en el plebiscito triunfó la negativa a tener un acuerdo de paz con las FARC; solo votó 37% del electorado.
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Por AP
3 de octubre, 2016
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Después de que el acuerdo de paz con las FARC sufriera una dura derrota en el plebiscito del domingo, los colombianos se preguntaban qué ocurrirá ahora en un país golpeado por la guerra, que al igual que Gran Bretaña tras su referendo sobre el Brexit no tiene un plan B para salvar un acuerdo que pretendía poner fin a medio siglo de violencia.

El efecto de la votación aún estaba por asimilarse. En lugar de ganar por el margen de dos contra uno que habían anunciado las encuestas, los partidarios del acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia perdieron por un estrecho margen, con un 49.8% de los votos frente al 50.2% de los que se oponían al acuerdo.

Tanto el presidente, Juan Manuel Santos, como los líderes de las FARC, que alcanzaron el pacto tras cuatro años de difíciles negociaciones, prometieron seguir trabajando, sin dar indicios de que quieran retomar una guerra en la que ya murieron 220,000 personas y 8 millones se vieron desplazadas.

“No me rendiré, seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato”, dijo Santos en un mensaje televisado en el que pidió calma.

No estaba claro cómo puede el presidente, que ya es impopular, salvar el acuerdo tras la gran derrota política que ha sufrido.

Por ahora ha ordenado a sus negociadores que regresen el lunes a Cuba para reunirse con los líderes de la guerrilla, que recibieron con incredulidad los resultados tras encargar bebidas y puros de celebración en el Club Habana, uno de los clubes de playa más exclusivos de la isla.

“Las FARC-EP lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor hayan influido en la opinión de la población colombiana”, indicó a periodistas el máximo comandante de las FARC, conocido como Timochenko.

La derrota del gobierno fue aún más llamativa dado el enorme apoyo internacional al acuerdo, que presentaron como un modelo para un mundo sumido en la violencia política y el terrorismo.

Muchos jefes de gobierno, el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, estaban presentes cuando Santos y Timochenko firmaron el pacto hace menos de una semana en una elaborada ceremonia llena de emoción.

Ante la incertidumbre, todos los ojos están sobre el antiguo jefe y principal rival de Santos: Álvaro Uribe, el poderoso expresidente que lideró la campaña de bases contra el acuerdo.

Sin la potencia de relaciones públicas del gobierno, un airado Uribe dio voz a millones de colombianos, muchos de ellos víctimas de las FARC como él, indignados por los términos de un acuerdo de 297 páginas que permitía a los líderes rebeldes evitar el paso por prisión si confesaban sus crímenes y les reservaba 10 escaños en el congreso.

Tras conocer los resultados, Uribe pidió “un gran pacto nacional” e insistió en “correctivos” que garanticen el respeto a la constitución, el respeto a la empresa privada y justicia sin impunidad.

En declaraciones preparadas desde su rancho a las afueras de Medellín, no concretó si trabajaría con Santos para intentar salvar el acuerdo y reiteró sus ataques contra las FARC, a las que exigió que pongan fin al tráfico de drogas y la extorsión.

“Todo lo que tenían esos acuerdos era impunidades”, dijo Ricardo Bernal, de 60 años, que celebraba la victoria del “no” en un barrio de Bogotá donde se reunieron los contrarios al acuerdo. “Todos queremos la paz, pero con reajustes”.

En otra parte de la ciudad, cientos de partidarios del acuerdo de paz que se habían reunido en el salón de un hotel para lo que esperaban fuera una fiesta de victoria con Santos lloraban con desesperanza.

Es improbable que los 7,000 combatientes de la guerrilla regresen próximamente al campo de batalla. Por ahora, el alto el fuego sigue en vigor.

Una opción para el gobierno sería reabrir las negociaciones, algo que Santos había descartado antes y que su negociador jefe describió como “catastrófico”.

El presidente, al que le quedan poco menos de dos años de mandato, también podría intentar ratificar el acuerdo en el congreso o convocando una convención constitucional, algo que tanto las FARC como Uribe habían visto con buenos ojos.

“Siempre he creído en el sabio consejo chino de buscar oportunidades en cualquier situación. Y aquí tenemos una oportunidad que se nos abre, con la nueva realidad política que se manifestó a través del plebiscito”, indicó Santos el domingo antes de bajar las escaleras del palacio presidencial para dirigirse a un pequeño grupo de partidarios, algunos de los cuales agitaban banderas blancas en gesto de paz.

Reunir a Santos y Uribe podría ser más difícil que conseguir la paz con las FARC.

Santos fue ministro de Defensa de Uribe, cuando trabajaron juntos para llevar a las FARC hasta el borde de la jungla, pero hace años que no hablan directamente y han cruzado insultos con frecuencia.

Uno de los motivos para la inesperada derrota fue la baja participación, ya que sólo el 37% del electorado se molestó en votar. Algunos analistas interpretaron el dato como otro indicio de que el ambicioso acuerdo no había despertado mucho entusiasmo entre los colombianos.

Las fuertes lluvias del huracán Matthew afectaron especialmente a la participación en la costa caribeña, donde la maquinaria electoral del gobierno es más fuerte y el “sí” ganó por un cómodo margen de dos dígitos.

La campaña expuso profundas diferencias en la sociedad colombiana, dividiendo a muchas familias y dejando claro que la senda a la reconciliación sería dura y tortuosa incluso si se hubiera aprobado el acuerdo.

La inmensa mayoría de los colombianos detestan a las FARC, consideradas como grupo terrorista por Estados Unidos, y muchos vieron el pacto como un insulto a las víctimas del largo conflicto.

“Al final, el odio hacia las FARC ganó sobre la esperanza por el futuro”, dijo Jason Marczack, experto en América Latina del Atlantic Council de Washington.

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"Dijeron que si no nos callábamos nos violarían": testimonios de manifestantes en Irán

La BBC habló con iraníes detenidos por las fuerzas de seguridad durante las protestas que se desataron en todo el país.
28 de septiembre, 2022
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“Me pusieron en el suelo y un agente me colocó una bota en la espalda. Me pateó en el estómago, me ató las manos, me levantó de los brazos y luego me empujó a una camioneta”.

Maryam, una manifestante de 51 años, describió así el momento en que las fuerzas de seguridad iraníes la detuvieron.

La mujer fue arrestada la semana pasada en el centro de Teherán, durante las protestas que se han extendido por todo Irán desde la muerte el 16 de septiembre de Mahsa Amini, la joven de 22 años que fue detenida por la “policía moral” en la capital iraní el 13 de septiembre por presuntamente violar las estrictas reglas del hiyab (pañuelo que cubre la cabeza).

La policía sostiene que colapsó en un centro de detención después de sufrir un ataque al corazón, pero su familia alega que los agentes le golpearon la cabeza con una porra y la golpearon contra uno de sus vehículos.

Las protestas provocadas por su muerte, encabezadas principalmente por mujeres, comenzaron con demandas para poner fin a las leyes obligatorias sobre el hiyab.

Pero ahora se han convertido en manifestaciones a nivel nacional contra los líderes de Irán y todo el establecimiento clerical.

Comandantes “despiadados”

A pesar de la interrupción generalizada de internet, se han seguido publicando en las redes sociales videos de manifestantes arrestados por las fuerzas de seguridad iraníes.

“Es peor que lo que ves en estos videos”, dijo Maryam, que no es su nombre real.

“Escuché a uno de los comandantes ordenar a sus soldados que fueran despiadados. Las mujeres agentes son (igualmente) horribles. Una de ellas me abofeteó y me llamó espía israelí y prostituta”.

La BBC ha visto videos en los que se observa a los comandantes ordenando a los agentes de la policía antidisturbios que “no se apiaden de los manifestantes y les disparen”.

La lápida de Mahsa Amini

BBC
La lápida de Mahsa Amini apareció en las redes sociales.

Otros videos verificados por la BBC parecen mostrar a las fuerzas de seguridad disparando municiones reales a los manifestantes y arrestando a los que pueden atrapar.

Según los medios estatales, más de 40 personas han muerto durante los disturbios. Los grupos de derechos humanos reportan un número mayor de muertos.

Las autoridades no han compartido el número total de personas que han sido arrestadas.

Sin embargo, el fiscal jefe de Mazandaran, una provincia al norte de Teherán, dijo que al menos 450 manifestantes fueron detenidos solo allí.

Los grupos de derechos humanos dicen que miles de manifestantes están siendo detenidos.

“Empujé a un agente de seguridad hacia atrás y traté de huir, pero muy pronto llegó una segunda persona y una tercera”, cuenta Sam, un joven manifestante de una ciudad importante. “Después de unos segundos, más de 15 agentes me golpeaban sin piedad“.

Y agregó: “Sentí el sabor de la sangre en mi boca y los golpes de una pistola eléctrica en mi cuerpo. Me pusieron en el suelo, me ataron los brazos a la espalda y amarraron mis pies con los cordones de los zapatos”.

“Uno de los soldados me dio una patada en el ojo izquierdo mientras me llevaba (al lugar) donde tenían a los demás detenidos”.

Las “valientes” jóvenes

El presidente Ebrahim Raisi se comprometió a “tratar con decisión” las protestas, que ahora se han extendido a la mayoría de las 31 provincias de Irán.

Para muchos iraníes, Raisi está asociado con las ejecuciones masivas de miles de presos políticos en la década de 1980, cuando era uno de los cuatro jueces que formaban parte de tribunales secretos que los condenaban a muerte.

“Me pusieron a mí ya los otros detenidos en el piso de un autobús uno encima del otro durante una hora y media”, señala Sam.

“Estaba pensando en el papel de Raisi en la ejecución de los presos políticos, y por un momento pensé que podrían ejecutarme“.

Raisi ha insistido en que los ejecutados en la década de 1980 fueron condenados de acuerdo con la ley iraní.

Y aunque el presidente está a cargo en última instancia de la policía antidisturbios y otras fuerzas del orden, no hay evidencia de que les haya ordenado matar a las personas involucradas en las protestas de este mes.

Las mujeres han estado al frente de las protestas

Social media
Las mujeres han estado al frente de las protestas, y muchas se quitaron el hiyab o lo quemaron.

Maryam dijo que las personas detenidas junto a ella continuaron protestando mientras eran trasladadas a una de las principales instalaciones del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI).

“Había otras chicas conmigo en la camioneta, pero eran mucho más jóvenes”, dijo. “Cuando vi lo valientes que eran, me compuse. Comenzaron a ayudarme”.

“Estaban gritando y burlándose de los oficiales. Esta generación es diferente a la mía. No tienen miedo”.

Fotos y videos verificados por la BBC mostraban a los familiares de los manifestantes arrestados haciendo fila frente a la mal reputada prisión de Evin en el norte de Teherán.

Estaban esperando conocer información sobre los detenidos o presentar documentos para asegurar su libertad bajo fianza.

Una persona le dijo a la BBC que las autoridades les habían advertido que no hicieran público el arresto de su familiar “o su situación empeoraría”.

Las familias de los manifestantes arrestados esperando frente a un centro de detención

BBC
Familias de los manifestantes arrestados esperando frente a un centro de detención para recibir información sobre sus familiares.

Pero no todos fueron trasladados a los principales centros de detención. Muchos están recluidos en pequeñas comisarías e instalaciones del CGRI, muchas de los cuales son desconocidas para el público.

“Nos trasladaron a una pequeña comisaría. No estaban preparados para recibir a tanta gente”, le contó Maryam a la BBC. “Pusieron al menos a 60 mujeres, incluyéndome a mí, en una habitación pequeña. Estábamos de pie una al lado de la otra y no podíamos sentarnos ni movernos“.

“Dijeron que no podíamos usar el baño y que si teníamos hambre podíamos comer nuestras heces”.

“Después de casi un día, cuando gritamos y protestamos dentro de la habitación, comenzaron a amenazarnos con que si no nos callábamos, nos violarían”.

“Manteniendo el ánimo alto”

Otra mujer arrestada en una de las ciudades del sur de Irán le dijo a la BBC que mujeres agentes de seguridad habían hecho amenazas de agresión sexual.

“La agente que nos estaba registrando en el centro de detención preguntó mi nombre y me llamó prostituta”, dijo Fereshteh, que no es su nombre real.

“Cuando me quejé, ella dijo que si continuaba le pediría a uno de los hermanos (guardias masculinos de la prisión) que hiciera lo que quisiera (conmigo)”.

Behzad, un manifestante que estuvo arrestado en un importante centro de detención en Teherán, señala: “Mantuvieron a más de 80 personas en una pequeña habitación. Todos estábamos furiosos y doloridos”.

Confiscaron nuestros teléfonos móviles y revisaron nuestras fotos, videos y mensajes para ver si habíamos compartido alguna noticia de la protesta. Si era así, (dijeron que) la iban a agregar a nuestros archivos”.

“A la mañana siguiente, un juez vino a recibirnos. Retiraron los cargos y liberaron a la mayoría de los adolescentes”.

“Pero con los adultos el juez hizo preguntas breves y decidió nuestro destino con base en esa breve sesión judicial”.

Behzad dijo que alrededor del 10% de las personas con las que estuvo detenido fueron liberadas sin cargos, mientras que el resto fue liberado bajo fianza.

Otro manifestante que estuvo en custodia durante dos días en Teherán le dijo a la BBC que, a pesar de las “hostilidades”, los detenidos más jóvenes habían tratado de “mantener el ánimo en alto”.

“Estuve con manifestantes menores de 25 años. Algunos tenían sangre en la cara, pero estaban sonriendo, charlando y bromeando”.

“Uno de ellos me pidió que sonriera y agregó: ‘Salimos victoriosos porque tenemos razón'”.


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