Fondo de pensiones en Juárez quiebra por mala regulación y jubilados de menos de 40 años
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Fondo de pensiones en Juárez quiebra por mala regulación y jubilados de menos de 40 años

El caso de Lizbeth Alonso Carreón, ex coordinadora de Audiencias Públicas de Ciudad de Juárez, quien con 36 años de edad pretendió obtener su jubilación develó una crisis de fondo en las arcas municipales.
Por Favia Lucero y Miguel Silerio/ YoCiudadano.com.mx
6 de octubre, 2016
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Por el cambio de administración municipal en Ciudad Juárez, Chihuahua, se duplicaron en tres meses las solicitudes de jubilación de los trabajadores del gobierno local. Sin embargo, el Fondo de Pensiones está en quiebra. 

En junio pasado –durante el mes que se llevaron a cabo los comicios locales–, la coordinadora de la Comisión de Regidores del Trabajo y Previsión Social, Cristina Paz Almaza, informó que existían 20 trámites de jubilación en proceso de ser revisados, pero para septiembre había 40 solicitudes.

La razón del aumento es que el presidente municipal electo, Armando Cabada Alvídrez, planea desaparecer el puesto de seis directores municipales (de 24 a 18), explicó la vocera de la comisión, la regidora Norma Alicia Sepúlveda.

Hay una inquietud muy grande respecto a la próxima administración, que se ha generado al manejar que habrá un recorte de personal importante porque quieren desaparecer alrededor de seis dependencias. Eso genera un malestar natural entre los empleados, y aquellos que tienen el derecho (de jubilarse) lo ejercen y nosotros no nos podemos negar a que ejerzan un derecho que han adquirido como empleados”, detalló la funcionaria local en entrevista.

Las causas del Fondo en quiebra

El Fondo de Pensiones para trabajadores del gobierno municipal de Ciudad Juárez está en quiebra técnica. En 2 años se han tomado 710 millones de pesos del gasto corriente para pagar los sueldos de los empleados retirados.

Además, también hay servidores públicos menores de 40 años –que cumplen con 15 años de antigüedad– que han aprovechado la pobre reglamentación y se han jubilado para recibir la pensión vitalicia.

Como el caso de Lizbeth Alonso Carreón, ex servidora pública de 36 años que solicitó jubilarse de su cargo en el Ayuntamiento de Ciudad Juárez.

De acuerdo con datos oficiales a marzo de 2016, el Ayuntamiento de Ciudad Juárez cuenta con 9 mil 747 funcionarios municipales, de los cuales 2 mil 635 están jubilados o pensionados, es decir, el 27 % de la nómina.

Cada mes, el gasto total en sueldos de jubilados y pensionados alcanza los 19 millones 322 mil 186 pesos, en tanto que las aportaciones mensuales de los empleados municipales en activo es de apenas 1 millón 582 mil 540 pesos.

Entre la nómina de los funcionarios retirados, se encuentra la pensión mensual para un ex trabajador por 81 mil 657 pesos; una cantidad mayor al sueldo del Presidente Municipal, que percibe 67 mil 600 pesos mensuales.

El Ayuntamiento de Ciudad de Juárez ha decidido ocultar los nombres, cargos y periodos de actividad de los empleados jubilados y pensionados por “protección de datos personales”, por lo que es imposible saber quiénes están siendo subvencionados con el Fondo; aun así es posible constatar en la página de transparencia del Municipio las cantidades que reciben mensualmente.

Lo que es un hecho es que el caso de Lizbeth Alonso Carreón, ex coordinadora municipal de Audiencias Públicas quien presentó su trámite de jubilación con tan solo 36 años de edad, destapó una problemática de fondo gestada desde hace más de 20 años

La historia del Fondo

Desde 1988, el reglamento de “Jubilaciones por Antigüedad para el Municipio de Ciudad Juárez” establece la creación de un Fideicomiso para depositar las aportaciones de trabajadores y del Gobierno local para el fondo de retiro de los empleados municipales.

En 2015, el Fondo de Pensiones se declaró en quiebra técnica, por lo que se tomaron 365.4 millones de pesos del gasto corriente para pagar las pensiones correspondientes a los empleados municipales retirados; un año antes, en 2014, se destinaron al Fondo 344.6 millones en el Presupuesto de Egresos.

Por lo anterior, el Gobierno Municipal puso en marcha este 2016 una estrategia para tratar de “subsanar” al Fondo, con miras a su autosustentabilidad.

En diciembre de 2015, la administración municipal de Javier González Mocken comenzó negociaciones con los dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores del Municipio (SUTM) para incrementar las aportaciones de los empleados.

En el mes de marzo, el SUTM y el Municipio alcanzaron un acuerdo en cuanto al saneamiento del Fondo, en el que estipula que a cada trabajador municipal se le retendrá el 4% de su salario, en tanto que el Municipio aportará la misma cantidad por empleado; anteriormente, las aportaciones de los trabajadores y del Municipio eran del 2%.

El caso de Lizbeth Alonso: la gota que derramó el vaso

En el mes de junio salió a la luz pública el caso de Lizbeth Alonso Carreón, ex servidora pública de 36 años de edad, que solicitó jubilarse.

Alonso Carreón pretendía jubilarse con una pensión del 55 % de su último sueldo mensual devengado (38 mil 480 pesos), por lo que recibiría 21 mil 164 pesos cada mes, de manera vitalicia.

De acuerdo con los documentos del trámite de jubilación presentado ante la Comisión de regidores de Trabajo y Previsión Social, la exfuncionaria ingresó al Municipio en junio del año 2000.

Alonso Carreón (quien laboró en la Unidad especial de atención de adicciones, la Oficina Municipal de Atención al Migrante y la Dirección de Turismo) ocupó en última instancia la Coordinación de Audiencias Públicas.

En febrero de este año presentó su renuncia para postularse como candidata del PRI a la diputación local del Distrito 07; La ex candidata no regresó a su puesto, debido a que su cargo fue desaparecido de la administración municipal.

Tras su derrota electoral, Alonso Carreón presentó su expediente laboral a la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Ayuntamiento para tramitar su jubilación.

En el mes de septiembre, Cristina Paz Almanza, coordinadora de la Comisión conformada en Cabildo, y Julio Alejandro Gómez, secretario de la misma, firmaron la solicitud de jubilación y la turnaron a la Secretaría del Ayuntamiento, mientras que Norma Sepúlveda, vocal de la comisión, se opuso a firmar el documento.

De acuerdo con El Diario de Juárez, en el expediente de la ex coordinadora de Audiencias Públicas consta que “se dio de baja el 21 de octubre de 2010 y el 21 de abril de 2012 presentó una renuncia voluntaria”. Sin embargo, no existen documentos que comprueben su reingreso al trabajo en este periodo.

El caso de Lizbeth Alonso Carreón conmocionó a los juarenses, al grado que el presidente municipal, Javier González Mocken, calificó al caso como “una polémica mediática” y anunció que no firmará la jubilación de exfuncionaria “tenga o no la razón jurídica”.

A la par del caso de Lizbeth Alonso, se presentaron las solicitudes de jubilación de tres empleadas municipales más, con 17 y 15 años de antigüedad en el Municipio, adscritas a la Dirección de Tecnologías de Información.

Anilú Flores Delgado, jefa de la Dirección con 17 años de antigüedad; Margarita Meléndez Fernández, asistente administrativa con 17 años de labores y María Guadalupe Cárdenas Navarro, programadora con 15 años. Las tres presentaron sus solicitudes ante la Comisión de Trabajo y Previsión Social.

Todas las funcionarias pudieron presentar su solicitud por estar bajo el régimen del reglamento de 1988, antes de las reformas efectuadas en 2005.

El origen de la problemática

El reglamento de pensiones y jubilaciones que permitía retirarse del cargo con 15 años de antigüedad, entró en vigor el 14 diciembre de 1988.

El artículo 7 del reglamento estipula, en su artículo 7, que los trabajadores podrán solicitar su jubilación, cobrando una pensión vitalicia del 55 % del último sueldo devengado.

En agosto de 2004, el Cabildo de Juárez aprobó una serie de modificaciones a los artículos 4, 6 y 7 del Reglamento; en el artículo 7 se agregó que los trabajadores municipales con intenciones de jubilarse, además de cumplir con un mínimo de 15 años de antigüedad, deberían acreditar tener al menos 60 años de edad.

No obstante, dichas modificaciones, publicadas en el Periódico Oficial del Estado el 14 de abril de 2005, no fueron aplicables a Lizbeth Alonso, dado que entraron en vigor casi 5 años después de su alistamiento como trabajadora municipal.

El 5 de abril de este año, el Cabildo de Juárez aprobó el Reglamento de Pensiones y Jubilaciones para los Trabajadores al Servicio del Municipio de Juárez, que incluye nuevos ‘candados’ para el otorgamiento de pensiones por jubilación, e incrementa las aportaciones de los trabajadores y del Municipio al Fondo de Pensiones.

El nuevo reglamento estipula que serán sujetos a pensionarse los trabajadores municipales que tengan como mínimos 60 años de edad y acrediten 25 años de trabajo.

En ese caso, la pensión alcanzaría el 85 por ciento del último sueldo devengado, u únicamente los trabajadores que acrediten 30 años laborados en el Municipio podrán acceder a una pensión mensual del 100 % de su último sueldo.

La edad para jubilarse es de 20 años, con una pensión del 75 % del último sueldo cobrado, únicamente para trabajadores de Instituciones de Seguridad Pública.

Aun con las modificaciones al reglamento, resulta imposible conocer el número total de funcionarios municipales que han solicitado su jubilación por contar con 15 años de antigüedad. Lo único cierto es que el Fondo de Jubilaciones se encuentra colapsado y las autoridades locales ocultan información argumentado la “protección de datos personales”.

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Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
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Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


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