Lo hice por amor, una novela queer sobre una relación apasionada (capítulo gratis)
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Lo hice por amor, una novela queer sobre una relación apasionada (capítulo gratis)

Este relato de Mildred Pérez de la Torre ganó un concurso de novela corta de amor y erotismo, convocado por la plataforma digital Novelistik.
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Por Redacción Animal Político
27 de octubre, 2016
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Hace un año la plataforma digital Novelistik —de la mano de Librerías Gandhi, Quimera ediciones, el portal Animal Político y la estación de radio RMX— lanzó el Concurso de novela corta de amor y erotismo. El premio era la publicación del libro y su distribución en Librerías Gandhi de todo el país.

De 201 proyectos recibidos, la novela ganadora del Premio Quimera a Mejor Literatura Queer fue «Lo hice por amor» de Mildred Pérez de la Torre. Desde el inicio del concurso hasta ahora ha tenido más de 20,000 lecturas digitales y, a tan solo tres meses de haber salido a la venta, ya se reimprimió.

Para celebrar este acontecimiento, el próximo viernes 28 de octubre se llevará a cabo una presentación en el Foro Expresarte de la Librería Gandhi de Mauricio Achar (Miguel Ángel de Quevedo #121). La conductora Leonora Milán y la cantante y compositora Pambo serán las invitadas especiales de este evento que iniciará a las 20:30 horas.

A continuación te compartimos un capítulo de esta novela que aborda la retorcida historia de amor de Martha y Eugenia, dos mujeres con muy pocas cosas en común que se las arreglan para iniciar una relación apasionada y tormentosa con la que cualquiera podrá identificarse, independientemente de su edad o preferencia sexual.

Capítulo 13

Ni cómo fingir. Mi vida siempre ha sido muy aburrida. Nada como lo que sentí cuando me besó Eugenia. Sus labios poco carnosos parecían inocentes pero no lo eran. Nunca imaginé que su lengua pudiera ser tan agresiva. Su beso sabía a que ella había besado muchos otros labios, probablemente más experimentados que los míos.

Eugenia no solo sabía lo que hacía, sino que lo llevaba a cabo con una mezcla de rabia y deseo; parecía como si quisiera arrancarme los labios, y una parte de mí quería que lo hiciera: solo así podría detenerme. Su cuerpo se embarraba contra mi escritorio, arrugando mis papeles. Fue la primera vez que deseé a alguien. Mis manos, acostumbradas a siempre estar quietas, se atrevieron a jalarla hacia mí. Ella se dejaba. Ella quería. Pero al besarla, al sufrir con cada mordida, comprendí que Eugenia no era la chica angelical que yo creía; ella era todo menos eso. Fue doloroso darme cuenta de que ella había hecho eso antes. Yo no era la primera. Yo no era la única. Yo era una boca más. Una lengua más que se dejaba violentar por la suya, sin quejarse, sin pedirle que se detuviera, porque no quería que lo hiciera; porque si se hubiera detenido, mi corazón, irremediablemente, se hubiera parado algún día sin haber tenido la más remota idea de lo que es el amor.

Durante el beso, que duró demasiado poco, una voz en mi mente me decía que me detuviera, pero no hice caso. No quería dejar de sentir ese piercing de metal arremetiendo contra mi lengua. Nunca antes había sentido algo con tanta intensidad. No podía ignorarlo más. Me había contenido suficiente. Y aunque llevaba tres años pensando en qué pasaría si algún día sucediera algo entre Eugenia y yo, nunca me hubiera atrevido a besarla. Si ella no lo hubiera hecho, todo seguiría siendo una fantasía, una pérdida de tiempo. Pero el tiempo pasa, y a veces, cuando no te ha ido tan bien como esperabas en la vida, el universo se apiada de ti y te envía un poco de suerte para, al menos, sentirte amada, algo que yo necesitaba desesperadamente.

Aunque soy especialista en no hacer lo que realmente quiero, por esta única vez iba a permitírmelo. Si Eugenia se había ido enamorando de mí hasta no poder contenerse, yo no iba a rechazarla; ya no quería resistirme más. Y es que, ¿cómo? Era innegable que Eugenia y yo teníamos un vínculo profundo; lo tenemos aún, aunque no esté aquí conmigo, aunque nunca vuelva a verla. Algo como lo nuestro no nada más se termina. Ese tipo de cosas no tienen fin, y estoy convencida de que como no logramos ser felices en esta vida nos reencontraremos en la próxima. Solo espero que en esa todo sea más sencillo. Ojalá seamos de sexos opuestos y de edades similares. Con eso me conformo.

De ninguna manera iba a rechazar a Eugenia y a sus largas pestañas que se enredaban en mi alma cada vez que me miraba. Si desde antes yo ya sentía un cariño muy especial por ella, ese beso había empeorado todo: me había enamorado más. Mi corazón, siempre necio, insistía en que Eugenia y yo debíamos estar juntas; no debíamos dejar pasar la oportunidad de reencontrarnos. Nuestro amor no tenía fin. Nuestro amor estaba destinado a no morir nunca.

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Código de las Familias: el referendo para legalizar el matrimonio igualitario en Cuba

En lo que es solo el tercer referendo en la historia del país desde la Revolución del 59, los cubanos decidirán si aprueban o no el matrimonio igualitario, en un país que hace décadas mandó a los homosexuales a campos de trabajos forzados.
25 de septiembre, 2022
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Los cubanos no votan para elegir a su presidente pero sí podrán hacerlo este domingo para aprobar, o rechazar, el marco legal que regirá sus relaciones familiares.

“¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?” es la pregunta única que se formulará a los electores, con “sí” y “no” como opciones de respuesta en este inusual referendo, el tercero en la historia reciente del país tras los que ratificaron las constituciones de 1976 y 2019.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que busca reemplazar una normativa de 1975.

El plebiscito llega en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Hombre en Cuba junto a un cartel favorable al código de las familias.

Getty Images
La cada vez más difícil lucha diaria por la supervivencia en Cuba ha hecho que, para gran parte de la población, el referendo sobre las familias sea un asunto secundario.

Los principales cambios

El nuevo Código de las Familias se sometió a una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6,5 millones de cubanos, según el gobierno..

Además del llamado “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños o la “gestación solidaria” -subrogada sin fines de lucro-, el código contempla otros cambios en las interacciones familiares.

Por ejemplo, abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

También permite que los padres puedan elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

El “sí” contra el “no” al código

El gobierno ha emprendido una amplia campaña en favor del “sí” en la televisión, la radio y los diarios (en Cuba los medios son propiedad del Estado), en las redes sociales con los hashtags #YoVotoSi y #CodigoSi, en la calle con abundantes carteles e incluso en los centros educativos mediante sesiones especiales sobre el nuevo Código.

Todas las instituciones cubanas, desde el Consejo Electoral Nacional hasta el Tribunal Supremo, han secundado la campaña del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la influyente Mariela Castro, hija del exgobernante Raúl Castro.

Mariela Castro

Getty Images
Mariela Castro es desde hace años la adalid de la causa de la comunidad LGBT en el Estado cubano.

“El Código de las Familias aporta, amplía y contribuye a garantizar ampliamente los derechos de todas las personas y todas las familias. Contribuye a democratizar aún más las relaciones intergenéricas, intergeneracionales”, declaró Mariela Castro esta semana a la agencia Efe.

Gran parte de la comunidad LGBT en Cuba también apoya el “sí” en la votación del domingo.

“Que por fin en Cuba se reconozca legalmente la legitimidad del amor, las uniones y las vidas de miles de personas homosexuales es un motivo de celebración, y reivindica toda mi existencia y la de las personas de mi comunidad”, explicó a BBC Mundo el actor y prominente activista cubano Daniel Triana, de 25 años.

El activista Daniel Triana (izquierda) con otros miembros de la comunidad LGBT.

Daniel Triana
Daniel Triana (izquierda) con otros activistas y miembros de la comunidad LGBT.

Como en Cuba el Estado acapara la esfera pública, no existe una campaña articulada por el “no” en los medios de comunicación ni en la calle.

Quienes se oponen a la aprobación del nuevo Código de las Familias lo hacen sobre todo con mensajes en las redes y esgrimen diversos motivos, por lo general religiosos o políticos.

“No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada ‘ideología de género’, que sustenta muchas de las propuestas”, expuso la Conferencia Episcopal de Cuba en un comunicado en su página web.

Los obispos critican especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de estas y la gestación subrogada, que consideran contrarios a los valores y la fe católicos.

En el comunicado expresan, sin embargo, su apoyo a otros puntos de la propuesta relacionados con la violencia doméstica y la protección de los derechos de ancianos y menores.

Mientras, en Twitter quienes se oponen al Código de las Familias han expresado su rechazo con los hashtag #YoVotoNo y #CodigoNO.

https://twitter.com/ArquiSpaces/status/1572802545457795073

“Nuestras familias también necesitan alimentos, ropa, zapatos, medicamentos, viviendas, mejor calidad de vida, mejores hospitales y escuelas, y no veo por ningún lado una campaña para eso. Por eso #YoVotoNo”, publicó otro internauta.

Muchos opositores también han planteado dudas sobre la limpieza del referendo, que según las autoridades está garantizada, aunque no habrá supervisión de organismos internacionales.

Confrontación política

Como casi todo tema de actualidad en Cuba, el plebiscito ha adquirido fuertes connotaciones políticas.

Las autoridades cubanas han vinculado la campaña del “sí” con la defensa del modelo político vigente desde 1959 y cada vez más cuestionado dentro del país a medida que aumenta el descontento social por la nefasta situación económica.

Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila

Invasor
Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila.

“Apoyar el Código de las Familias es apoyar el proyecto de país”, titulaba un artículo con una entrevista a Mariela Castro el pasado mayo en el diario estatal Granma.

Para el activista Daniel Triana “esto es asqueante, ya que el gobierno podría haber aprobado el matrimonio igualitario de un plumazo en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), donde todo se vota por unanimidad”.

“Quienes disentimos del régimen y que apoyamos el código estamos en una posición ética y política bien delicada“, asegura.

Manifestación LGBT Cuba 2019

Getty Images
En Cuba los gays, lesbianas y trans pueden manifestarse, pero solo bajo la tutela y organización del Estado: cuando en 2019 activistas LGBT celebraron una marcha por su cuenta en La Habana, agentes vestidos de civiles agredieron y arrestaron a varios manifestantes. Las autoridades les acusaron de ser “contrarrevolucionarios” al servicio de EE.UU., el señalamiento más frecuente para quienes se desmarcan del sistema establecido.

Fuera de la comunidad LGBT, la mayoría de disidentes en Cuba han expresado en las redes sociales su intención de votar “no” o abstenerse como forma de castigo al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.

Otros dentro y fuera del país han aprovechado la ocasión para denunciar la falta de libertades políticas en Cuba, gobernada por el Partido Comunista como órgano único y supremo de poder en el Estado.

“Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?”, escribió el artista Yotuel Romero, excantante del grupo Orishas y coautor de la canción Patria y Vida, convertida en himno de la disidencia cubana.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explica el historiador cubano Abel Sierra Madero.

Mientras, algunos activistas LGBT en la isla lamentan que el reciente lavado de cara del Estado cubano, culminado en el Código de Familias, tienda un velo sobre este oscuro pasado.

“Cuba fue hasta hace poco un estado homotransfóbico. Fidel Castro y el Ché Guevara eran homotránsfobos confesados. De pronto con este código pretenden obviar todo esto sin una sola mención a ese historial funesto. No han pedido disculpas y simplemente lo han tratado de empujar como una ley natural que se desprende de la coherencia histórica de la revolución cubana. Eso no solo es falso sino que es muy cínico y macabro”, denuncia el activista Daniel Triana.


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