Qué es el karoshi, la muerte por exceso de trabajo que en Japón es un problema de salud pública
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BBC Mundo

Qué es el karoshi, la muerte por exceso de trabajo que en Japón es un problema de salud pública

Aunque parezca una leyenda urbana, es un fenómeno social reconocido en Japón desde 1987, cuando el ministerio de Salud empezó a recopilar estadísticas.
BBC Mundo
Por Zaria Gorvett (BBC Capital)
10 de octubre, 2016
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Karoshi es una palabra japonesa con la que no quisieras cruzarte.

En español significa muerte por exceso de trabajo, y aunque parezca una leyenda urbana, es un fenómeno social reconocido en Japón desde 1987, cuando el ministerio de Salud empezó a recopilar estadísticas.

Está tan extendido que si un juez determina que alguien murió por karoshi, su familia recibe una compensación de unos US$20,000 por parte del gobierno y pagos de hasta US$1.6 millones por parte de la compañía.

Al principio, las cifras oficiales reportaban un par de cientos de casos cada año, pero ya en 2015 el número de víctimas alcanzaba las 2,310, según el Ministerio del Trabajo en Japón.

De acuerdo con el Consejo Nacional en Defensa de las Victimas de Karoshi, la verdadera cifra puede llegar a las 10,000 víctimas anuales, más o menos el número de personas que mueren cada año en accidentes de tránsito.

¿Pero realmente puede uno morirse por exceso de trabajo? ¿O se trata de una combinación de enfermedades mal diagnosticadas y la edad del individuo?

¿Es posible que haya casos de karoshi en otros sitios, sin que el fenómeno haya sido reconocido?

Un karoshi certificado

Éste es un caso más o menos típico:

Kenji Hamada era un empleado de una compañía de seguridad en Tokio, casado con una joven esposa y exhibía una ética de trabajo impresionante.

Un hombre sentado en un banco en la calle, de espaldasGETTY IMAGES
La muerte por exceso de trabajo es un problema reconocido en Japón. Algunos creen que el número de muertes puede superar las 10,000.

Su rutina semanal incluía una jornada de 15 horas diarias de trabajo y 4 extenuantes horas de traslados entre su casa y la oficina.

Un día lo encontraron desplomado sobre su escritorio. Sus colegas asumieron que estaba dormido, pero cuando transcurrieron varias horas y no se había movido, se dieron cuenta de que estaba muerto.

La causa del fallecimiento fue un fulminante ataque cardíaco a la edad de 42 años.

Aunque Hamada murió en el 2009, el karoshi viene cobrando víctimas desde hace 40 años, cuando un saludable hombre de 29 años sufrió una apoplejía— la suspensión súbita de algunas funciones cerebrales, debida a hemorragia, obstrucción o compresión de una arteria del cerebro— luego de acumular turnos de trabajo en el departamento de distribución de uno de los periódicos más grandes del país.

Para que cuente como un caso de karoshi la víctima tiene que haber trabajado más de 100 horas extra en el mes anterior a su muerte o 80 en dos o más meses consecutivos de los últimos seis.

Por qué en Japón

“Después de la Segunda Guerra Mundial los japoneses eran los que tenían las jornadas de trabajo más largas del mundo. Eran unos adictos al trabajo de marca mayor“, comenta Cary Cooper, un experto en manejo del estrés, de la Universidad de Lancaster, Reino Unido.

En los años de la posguerra el trabajo ofreció a los hombres una nueva motivación. Los trabajadores no solo se sentían impulsados por la compensación financiera, sino también psicológica.

Corredores en la bolsa de Tokio en 1992GETTY IMAGES
Tras la burbuja económica de los 80, hubo una verdadera epidemia de karoshi.

Las empresas le dieron la bienvenida a este nuevo orden social y comenzaron a financiar sindicatos, grupos culturales, casas para los trabajadores, transporte, instalaciones recreacionales, clínicas y guarderías.

En poco tiempo la vida comenzó a girar en torno al trabajo.

Décadas más tarde, a mediados de los 80, hubo giro oscuro.

Las distorsiones de la economía japonesa impulsaron un rápido e insostenible aumento del precio de las acciones y de las propiedades.

El crecimiento económico se disparó, provocando lo que se conoce como una“burbuja económica”, y los salarios en Japón llegaron al límite.

En el punto más alto de esta burbuja, cerca de siete millones de personas (alrededor de 5% de la población total del país) mantenía una agobiante carga de 60 horas semanales de trabajo, mientras que en países como Estados Unidos, Alemania o Reino Unido los empleados tenían un horario de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

De acuerdo con una encuesta realizada en 1989, 45.8% de los jefes de secciones y 66.1% de los jefes de departamentos en las compañías grandes pensaban que morirían de tanto trabajar.

Para ese entonces, había suficientes muertes de trabajadores de cuello blanco por sobrecarga laboral como para que el gobierno comenzara a prestar atención.

Un hombre apretándose los párpados, en señal de cansancioISTOCK
El estrés puede llevar a la adopción de hábitos dañinos, como fumar y beber.

Cuando la burbuja de la economía estalló a principios de la década de los 90, la cultura del trabajo en exceso empeoró todavía más.

En los años siguientes, conocidos como la “década perdida”, el karoshi alcanzó proporciones de epidemia.

La cifra de muertes en niveles gerenciales alcanzó picos de los que Japón no se ha recuperado.

Candidatos a karoshi

Cuando la víctima es una persona de media edad, con problemas latentes de salud como enfermedades cardíacas o diabetes, la muerte puede tener varias explicaciones.

Pero cuando se trata de un empleado joven y saludable —ingenieros, profesores universitarios o doctores—, la situación es realmente alarmante.

Entre los miles de casos hay dos factores que sobresalen como culpables de las muertes: estrés y falta de sueño.

¿Pero puede matarte esta combinación?

Ir a la oficina luego de trabajar toda la noche, puede hacerte sentir terrible. No obstante, hay poca evidencia de que la falta de sueño pueda acabar con tu vida.

Un hombre dormido en un banco de una estación del metroGETTY IMAGES
La falta de sueño puede dar pie a enfermedades muy serias.

La falta de sueño puede contribuir en el largo a plazo a incrementar el riesgo de enfermedades del corazón, desórdenes del sistema inmunológico, diabetes y ciertas formas de cáncer.

Sin embargo, hasta ahora no se ha atribuido ninguna muerte a un esfuerzo intencional de mantenerse despierto.

No te va a hacer bien en el largo plazo, pero parece improbable que te puedas morir espontánea y repentinamente después de pasar toda la noche en la oficina.

Por otra parte, y para sorpresa de muchos, tampoco hay evidencia de que el estrés pueda causar un ataque cardíaco, o incluso una enfermedad del corazón.

De hecho, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, Reino Unido, evaluó la salud de unas 700,000 mujeres durante casi una década. En ese período murieron 48,314.

Cuando analizaron los resultados, descubrieron que las mujeres que se autodefinían como más estresadas, menos felices, saludables y en control, tenían más probabilidades de morir.

Pero también eran las que estaban menos saludables de partida: estaban estresadas debido a que estaban enfermas.

En suma, no se encontró correlación entre el estrés, la infelicidad y el riesgo de morir.

En otras palabras, puedes tener un día, mes o año de mucho estrés, pero eso no te van a enviar tempranamente a la tumba.

La causa del karoshi

Si no es el estrés o la falta de sueño, ¿cuál es la causa principal de las muertes por karoshi?

Una mujer agobiada que se recuesta sobre su escritorioISTOCK
Nadie se ha muerto hasta ahora de intentar mantenerse despierto.

Aunque parezca mentira, la causa puede estar en el tiempo que pasas en la oficina.

Al analizar los hábitos y la salud de más de 600,000 personas, un grupo de investigadores encontró que aquellos que trabajaron 55 horas a la semana tenían un tercio más de probabilidad de sufrir un infarto que aquellos que trabajaron menos de 40 horas.

No supieron por qué, pero los autores especularon que el problema podría ser simplemente estar sentado por largos periodos frente al escritorio.

El problema es que los japoneses ya no son los campeones de las horas extra. En 2015 el trabajador promedio japonés trabajó menos horas que el estadounidense. El ranking mundial lo encabeza México.

Como podía esperarse, el karoshi ya no es un drama exclusivamente japonés.

En China mueren al día unas 1,600 personas por guolaosi, que es como se conoce a la muerte por exceso de trabajo en ese país.

“India, Corea del Sur, Taiwán y China —las nuevas generaciones de economías emergentes— están siguiendo los pasos que dio Japón en la posguerra hacia trabajar largas jornadas”, advierte Richard Wokutch, profesor de gerencia en la Universidad Tecnológica de Virginia.

En muchos países, parte del problema no es la cultura de trabajar duro, sino la necesidad de aparentar que lo estás haciendo.

“Ahora se trata de hacer ver que llegar temprano y eres de los últimos en irte, aunque este comportamiento sea improductivo”, explica Cooper.

En Japón muchos empleados jóvenes se sienten incómodos si se van de la oficina antes que sus jefes.

Así que la próxima vez que te quedes al final del día en la oficina, actualizando tu perfil en redes sociales o explorando en internet, solo para hacer creer que tu jornada en más larga, recuerda que esto puede incrementar el riesgo de que tu expediente laboral termine con una palabra en japonés.

Lee la historia original en inglés en BBC Capital

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Cuartoscuro

Gasto en salud: organizaciones piden a diputados 663 mil millones de pesos para enfermedades crónicas

El monto que están solicitando 16 organizaciones representa el 3% del PIB, lo que permitiría a México llegar al nivel recomendado internacionalmente para el gasto en salud, que es de 6% del PIB.
Cuartoscuro
27 de septiembre, 2022
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Organizaciones civiles entregaron un exhorto a la Cámara de Diputados en el que solicitan 663 mil 452 millones de pesos para la atención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT); estos recursos serían adicionales a lo que ya se tiene considerado en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2023 para salud. 

Karla Mendoza, consultora de la Red por la Atención Integral de las Enfermedades Crónicas (RAIEC), en la que están integradas las 16 organizaciones que enviaron el exhorto, explica en entrevista que la cifra solicitada representa el 3% del PIB, que es lo que debería considerarse para alcanzar la inversión recomendada internacionalmente para atención de la salud. 

En México se destina apenas 2.8% del PIB para salud, dice Mendoza, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los países destinen al menos el 6% de su PIB: “Estamos pidiendo la cifra con la que se llegaría a ese nivel y que permitiría dar atención a un grupo de enfermedades que está creciendo de forma exponencial y que provocan el 80% de las muertes en el país”. 

Como estas enfermedades —cáncer, obesidad, hipertensión o diabetes— no se previenen y no se diagnostican a tiempo, generan complicaciones que requieren atención especializada y el presupuesto en lugar de subir ha bajado. 

Judith Senyacen Méndez, directora adjunta de investigación y especialista en salud y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), precisa que el presupuesto total pagado para enfermedades de alta especialidad, a través del Fondo de Gastos Catastróficos (ahora Fondo de Salud para el Bienestar), fue en 2018 de 7 mil 016 millones de pesos, pero para 2020 bajó a 5 mil 642 millones. 

Al cáncer de mama, por ejemplo, en 2015 se destinaron 2 mil 275 millones de pesos y en 2020 se reportaron mil 105 millones, una reducción de 51.4%. 

Janet Oropeza, investigadora de Fundar, explica que este gobierno prometió que se ampliaría el número de enfermedades que se cubren con este fondo, que son 66, y se eliminarían las barreras de edad que tiene. Sin embargo, eso no ha sucedido. 

Algunos padecimientos de alto costo que aún no son financiados por el Fonsabi son el lupus eritematoso, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa crónica, la enfermedad renal crónica o algunos tipos de cáncer. Los pacientes del Insabi con estas enfermedades a menudo deben pagarlas de su propio bolsillo y comprometer su patrimonio para recibir atención, dice Oropeza. 

El número de casos de padecimientos de alto costo financiados por el Fonsabi ha disminuido sustancialmente en los últimos años. Esto es preocupante, ya que cada vez se están pagando menos tratamientos e intervenciones de pacientes. Por ejemplo, en el periodo 2016-2018, el fideicomiso financió 277 mil 887 casos, mientras que en 2019-2021, este número fue 114 mil 302, es decir, ha disminuido en casi 59% los casos totales pagados”, indica la investigadora.    

Por todo lo anterior, Méndez, del CIEP, señala que es necesario subir el gasto para atender enfermedades crónicas, el problema es que el gobierno no tiene margen de maniobra para esto. “El espacio fiscal es de 2% del PIB, así que no alcanza para lo que se está pidiendo de incremento, sería necesario quitar de otros rubros o buscar financiamiento de algún lado”, dice. 

La analista subraya que, dado que el presupuesto es limitado y las necesidades causadas por las enfermedades son ilimitadas, es necesario discutir un nuevo contrato social en salud, que defina qué se quiere cubrir y para qué alcanza. 

Mariana Campos, coordinadora del Programa de Presupuesto y Rendición de Cuentas de México Evalúa, refiere que es necesario iniciar una discusión sobre fuentes de financiamiento sostenibles para el gasto en salud. 

“Va a ser muy importante que se utilicen otros mecanismos para evitar los recortes sistemáticos. Se podría, por ejemplo, pensar en etiquetar impuestos para que se gaste directo en la atención de los pacientes”, dice. 

El gasto en salud, agrega, necesita además más visibilidad: “Va a ser importante crear un anexo de presupuesto donde se pueda ver el monto disponible por padecimiento e incluso un promedio por paciente”.

Las necesidades

En RAIEC están integradas 16 organizaciones enfocadas a enfermedades como diabetes, cáncer, Alzheimer y fibrosis quística, entre otras. Las representantes de estas organizaciones coinciden en que los pacientes enfrentan falta de atención y prevención, diagnósticos tardíos y tratamientos deficientes.

Mayra Galindo, presidenta de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer, ejemplifica que en esta enfermedad el 70% u 80% de los casos se detecta tarde. “El cáncer si se detecta a tiempo es curable, pero de los 190 mil casos que se presentan en México, el 50% fallece”. 

Además, señala que una vez que las personas acceden a tratamiento este es deficiente. “Les dan la mitad del tratamiento, y cuando se requiere que les den radioterapia después de la quimioterapia, no hay para dárselas a los pacientes”.

De entre lo que se necesita para dar una mejor atención en cáncer, Galindo destaca que se debe capacitar a los médicos del primer nivel de atención, para que pueda diagnosticarse de forma temprana. También es necesario que la referencia para cirugía y tratamiento sea rápida. 

Lee más: Gasto per cápita en salud para población sin seguridad social caerá 2.1%, mientras que para la población asegurada crecerá

Gisela Ayala, directora de la Federación Mexicana de Diabetes, explica que la mitad de las personas que viven con esta enfermedad no saben que la tienen. Aquí los diagnósticos también son tardíos y no se dan los tratamientos adecuados, lo que genera que los pacientes se compliquen y resulte mucho más costoso tratarlos: un paciente con diabetes sin complicaciones requiere una inversión de unos 800 mil pesos al año; con complicaciones, eso se va a más de 1 millón. 

Rosa Farres, de la Asociación Mexicana de Alzheimer, explica que desde 2013, cuando era secretario de Salud Salomón Chertorivski, se hizo un plan de acción para diagnosticar y atender esta enfermedad, que lidera el Instituto Nacional de Geriatría, pero nunca ha tenido presupuesto. 

Las organizaciones de la RAIEC ya entregaron el exhorto para solicitar el incremento de los 663 mil millones al presupuesto de salud y pidieron a las comisiones dictaminadoras que se etiqueten específicamente para enfermedades crónicas. 

“Se hizo, además, una solicitud formal de audiencia al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, para hacer la entrega formal del exhorto y pedir que se publique en la Gaceta Parlamentaria, para que lo conozcan todos los legisladores y no solo los de las comisiones”, dice Karla Mendoza. 

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