La rebelión contra el nombramiento de Mujer Maravilla como embajadora de la ONU
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La rebelión contra el nombramiento de Mujer Maravilla como embajadora de la ONU

Empleados de la ONU y grupos de defensa de los derechos de las mujeres consideran inapropiada la elección de ese personaje de cómics como embajadora honoraria para el empoderamiento de las mujeres y las niñas.
Por BBC Mundo
21 de octubre, 2016
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Una inusual revuelta se ha desatado dentro de Naciones Unidas.

El motivo: el nombramiento del personaje de cómics Mujer Maravilla como su nueva embajadora honoraria para el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

La ONU le otorgó el título honorífico a la famosa heroína, también conocida como la princesa Diana de Thermyscira, en su cumpleaños número 75 el viernes, marcando el inicio de una campaña de un año en los medios sociales para promover el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género.

La decisión provocó indignación entre los miembros de la ONU y defensores de los derechos de las mujeres en todo el mundo.

Más de 1.000 empleados anónimos y “preocupados” de la ONU han firmado una petición en internet argumentando que la Mujer Maravilla no es una opción apropiada.

Lo hicieron teniendo en cuenta el físico del personaje como “una mujer blanca de proporciones imposibles, grandes senos, con un traje ceñido brillante de escasa tela que deja el muslo al descubierto y tiene un adorno de la bandera estadounidense y botas a la altura de la rodilla -el epítome de una chica atractiva.

Los críticos que firmaron la petición dijeron que era “decepcionante” que la ONU “no fuera capaz de encontrar a una mujer en la vida real capaz de defender los derechos de todas las mujeres en el tema de la igualdad de género y la lucha por su autonomía”.

Protesta en la ONU contra el uso de Mujer MaravillaEn una inusual protesta, varios empleados de la ONU se manifestaron en los pasillos de la sede de la organización mundial.

El cómic de superhéroes ha vuelto a adquirir relevancia con el próximo lanzamiento de una nueva película de la Mujer Maravilla protagonizada por la actriz israelí Gal Gadot, quien apareció en la ceremonia de la ONU junto con Lynda Carter, quien también la representó en la serie de televisión de Estados Unidos de la década de 1970.

Mujer Maravilla, una princesa amazónica que fue creada por el sicólogo formado en Harvard William Moulton Marston en 1941, se inspiró en las líderes del movimiento sufragista y ha sido considerada durante mucho tiempo un icono feminista.

La primera superheroína

“El objetivo estaba en su fondo feminista, siendo la primera superheroína en un mundo de superhéroes masculinos y que, básicamente, que siempre luchó por la equidad, la justicia y la paz”, declaró a la cadena radial NPR el funcionario de la ONU Maher Nasser.

En el seno de la ONU no sentó muy bien la elección de la Mujer Maravilla.
En el seno de la ONU no sentó muy bien la elección de la Mujer Maravilla.

La organización dijo que el nombramiento del personaje estaba destinado a “poner de relieve lo que podemos lograr en conjunto si están facultadas las mujeres y las niñas” y “lograr la igualdad de género y la autonomía de todas las mujeres y las niñas”, según el sitio web de la ONU sobre los objetivos de desarrollo sostenible.

Pero el anuncio se produce tras la selección de Antonio Guterres de Portugal como el próximo secretario general de la ONU, a pesar de un impulso global de la organización por seleccionar a una mujer en su puesto más importante.

De hecho, un análisis reciente encontró que nueve de cada 10 puestos de liderazgo en la ONU eran de hombres.

“Es alarmante que las Naciones Unidas consideren el uso de un personaje con una imagen abiertamente sexualizada en un momento en que la noticia de primera plana en Estados Unidos y el mundo es la objetivación de las mujeres y las niñas”, señaló la petición.

Mujer MaravillaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa Mujer Maravilla fue creada en 1941 y se inspiró en las líderes de los derechos a favor del voto femenino.

Cerca de 100 miembros del personal de la ONU protestaron la designación enla sede de la ONU, con carteles que decían: “No soy una mascota” y “Mujeres reales merecen un embajador real“.

La ministra francesa Segolene Royal dijo a CBS que la “ganadora del Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai habría sido una buena elección”.

Y el ícono feminista Gloria Steinem también le dijo a la cadena estadounidense que apoyaba “todo el simbolismo”, pero “ahora estamos buscando para las mujeres el poder terrestre real”.

Curiosamente, la Mujer Maravilla se postuló para presidenta en un cómic escrito por Marston en 1943 y más tarde en una historia de la portada de 1972 de la revista Ms, que fue cofundada por la Steinem.

La heroína perdió en ambas ocasiones, pero tal vez después de que Hillary Clinton se convirtió en la primera mujer en candidata de un partido mayoritario en la búsqueda de la presidencia estadounidense, la Mujer Maravilla pueda lograr su oportunidad.

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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