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Cuartoscuro
Más de 28 mil policías en México no son aptos para el cargo
La ley señala que cuando los policías no son aptos para sus cargos deberían abandonarlos, pero en el caso de México siguen en funciones pese a reprobar los exámenes toxicológicos y de confianza.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
5 de octubre, 2016
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En México 28 mil policías han reprobado los exámenes de control y confianza y aun así vigilan las calles.

Son policías que reprobaron pruebas de polígrafo, toxicológicas y habilidades y no son aptos para el cargo. De acuerdo con la ley, debieron de haber sido destituidos.

Hay entidades como Sinaloa donde más de la mitad de los agentes de investigación y policías municipales no son confiables.

En números absolutos, Veracruz es el estado con más policías estatales reprobados: casi uno de cada tres de los que están en las calles.

Una tarea inconclusa

Desde 2008, el gobierno federal y los estados acordaron la necesidad de depurar de fondo las corporaciones policiales para tratar de limitar actos de corrupción y mejorar el combate al delito.

En 2009 se publicó la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública que establece que todo policía preventivo o de investigación del país debe acreditar los procesos de control de confianza.

Dicha ley establece en su artículo 73 que los policías son trabajadores de confianza y por lo tanto su nombramiento se puede “dar por terminado el cualquier momento” en caso de que no acrediten las evaluaciones de control de confianza.

Se obliga a los policías a estar certificados para ejercer el cargo.

Pero los datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública revisados por la organización Causa en Común, que preside María Elena Morera, revelan que a ocho años de iniciada la depuración ésta no se ha consumado por lo menos al nivel estatal y municipal.

En México hay 303 mil 492 policías estatales, ministeriales y municipales que están en activo y ya fueron evaluados con las pruebas de control de confianza, indica el reporta de Causa en Común.

De todos ellos poco más de 28 mil, que equivalen al 9.2 %, están reprobados y por lo tanto no tienen certificación para ser policías, pero siguen en sus puestos.

En el análisis por el tipo de policía, los mayores rezagos se encuentran en las corporaciones de seguridad más cercanas a los ciudadanos: las municipales.

De los 127 mil 431 policías municipales evaluados actualmente, el 11.7 por ciento -el equivalente a poco más de 15 mil agentes- no son confiables.

Lo anterior significa que, en promedio, por lo menos uno de cada diez policías municipales no debería estar en funciones.

En el caso de los 51 mil 622 policías ministeriales o de investigación (conocidos como judiciales) ya evaluados, 4 mil 287 que –el equivalente al 8.16 %- no superaron los exámenes y no son confiables.

De los 124 mil 439 policías estatales evaluados, 9 mil 109 –el 7%- no son confiables.

Corporaciones y policías poco confiables

En el país hay estados donde la depuración policiaca tiene mayores retrasos que en otros. El caso mas crítico es el de Sinaloa, que tiene los niveles más altos de policías no confiables a nivel nacional en todas sus corporaciones: policía estatal, policía ministerial y policías municipales.

En el caso de los agentes ministeriales, de los mil 187 elementos adscritos a la procuraduría de Sinaloa 654 están reprobados. Equivalen al 55 por ciento de toda la fuerza.

En tanto, de los cuatro mil 796 policías municipales hay dos mil 413 que no superaron las pruebas; es poco más de la mitad de toda la fuerza.

Y en el caso de los policías estatales, 592 de los mil 1607 que están en las calles de la entidad carecen de certificación ya que reprobaron las evaluaciones. Se trata de casi el 37 % de toda la corporación, el mayor porcentaje para cualquier policía estatal.

Michoacán es la segunda entidad con el mayor porcentaje de policías estatales reprobados en activo. Sus 510 elementos no confiables representan casi el 30 % de toda fuerza policial.

Luego le sigue Veracruz con el 27 % de todos sus policías en activo reprobados. El estado que gobierna Javier Duarte es además la entidad, en términos absolutos, con la mayor cantidad de policías no confiables en las calles: casi mil 700 elementos.

Baja California es la segunda entidad con el mayor número de policías ministeriales (judiciales) poco confiables: el 38 por ciento de todos los agentes en activo; también es la cuarta entidad con el mayor nivel de policías estatales reprobados (21 por ciento), y la tercera en policías municipales (39 por ciento).

Guerrero se ubica en el quinto puesto nacional en cuanto a policías estatales no confiables en activo y en cuarto sitio respecto a sus policías municipales. Esta entidad registra en 2016 la segunda tasa más alta de homicidios del país.

Se trata de estados que actualmente enfrentan problemas de seguridad pública.

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Pruebas pendientes

Aplicar una vez las pruebas de control de confianza a un policía no basta. Su certificado de que es confiable debe renovarse cada tres años con una nueva sesión de pruebas, de acuerdo con el artículo 67 de la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En este renglón también hay estados rezagados.

El análisis de Causa en Común destaca que en lo referente a policías estatales Guanajuato tiene pendiente la renovación de la certificación del 47 % de sus elementos.

Le sigue Tlaxcala con 44 %; Michoacán con 38 %; Sonora con 35 % y Yucatán con 29 %.

Respecto a las policías ministeriales, Morelos registra el mayor retrasado con el 38 % de sus elementos cuyo certificado no se ha renovado; seguido de la Ciudad de México y Yucatán con 36 %, Durango con 35 % y Michoacán con 33 %.

“Resulta preocupante que, ante la debilidad e incluso ausencia de mecanismos de control y supervisión, en las entidades federativas exista un rezago proceso de renovación de certificados de control de confianza”, advierte la organización.

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Yaba, la droga sintética (y muy barata) que conmociona a un país
Yaba es una mezcla de metanfetamina y cafeína que está causando estragos en Bangladesh, con centenares de miles de adictos y cientos de personas muertas en enfrentamientos con la policía.
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25 de abril, 2019
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Centenares de miles de personas en Bangladesh se han vuelto adictas a yaba, una mezcla de metanfetamina y cafeína que se vende barata en forma de pastillas rojas o rosadas.

La respuesta de las autoridades ha sido férrea, con cientos de personas muertas en supuestos incidentes de “fuego cruzado”.

“Me mantenía despierto durante siete, ocho, hasta diez días a la vez. Consumía yaba en la mañana, tarde, noche y hasta entrada la noche. Trabajaba hasta la madrugada sin irme a la cama”.

Mohamed era un adicto. Después de estar despierto durante tanto tiempo caía exhausto.

“Perdía el conocimiento. Completamente fuera de acción. Después de dos o tres días, me despertaba, comía y me iba otra vez a la cama. Pero, si tenía yaba, la consumía. Si te queda tan sólo una pastilla, seguro que la tomas”.

La adicción de Mohammed a yaba empezó en el trabajo en la capital, Daca.

Cita: "Te vuelves más sociable... Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo".

BBC

“Teníamos un negocio de importación con Japón, así que teníamos que trabajar durante la noche por la diferencia horaria. Uno de mis colegas me contó sobre yaba. Me dijo que si la tomaba me ayudaría a mantenerme despierto, tener más energía y trabajar duro en la mañana y hasta tarde en la noche”.

Al principio, Mohamed experimentó las beneficios que su colega le describió. Pero no por mucho tiempo. Mohamed empezó a comportarse erráticamente y casi tuvo un colapso total.

“En las primeras etapas del consumo de yaba hay muchos efectos positivos. Todo queda realzado con yaba”, comenta el doctor Ashique Selim, psiquíatra especializado en adicción.

“Te vuelves más sociable… Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo. En Bangladesh hay una relación muy poco saludable entre yaba y el sexo. Te mantienes despierto durante más tiempo, tienes más energía, te sientes más confiado. Si dejas de consumir yaba, no hay síntomas de abstinencias, no es como el alcohol o la heroína. Pero son los efectos de yaba los que son realmente adictivos. Es una droga muy, muy peligrosa”.

Yaba apareció por primera vez en Bangladesh en 2002 y su uso y abuso se incrementó continuamente desde entonces.

Se produce ilegalmente en cantidades industriales en Myanmar (Birmania), de donde se trafica hacia Bangladesh por la remota zona sureste del país, donde la frontera sigue parcialmente el río Naf.

Mapa de Myanmar y Bangladesh

BBC

Fue a través de este río que cientos de miles de desesperados refugiados rohingya huyeron hacia Bangladesh en 2017 escapando del ejército birmano.

Ahora, casi un millón de refugiados desamparados viven en campamentos improvisados en esa región y los traficantes han logrado transformar a algunos en mulas -frecuentemente mujeres- que transportan bolsas de pastillas escondidas dentro de sus vaginas.

Los expertos sospechan que los traficantes han encontrado una oportunidad comercial que no pueden dejar de aprovechar.

Es una época de rápido crecimiento y Bangladesh es una de las economías más pujantes del mundo, así que los traficantes están introduciendo grandes cantidades de yaba y vendiéndolas barato para crear un mercado cautivo.

Anecdóticamente, parece que el consumo es más prevalente entre la generación de emprendedores ambiciosos que se están beneficiando del boom económico.

“Yo era completamente dependiente”, recuerda Mohamed.

Su esposa, Nusrat, que en ese entonces cuidaba de un bebé recién nacido, dice que su comportamiento se volvió cada vez más impredecible.

Mohammed y su esposa Nusrat

BBC
Mohammed y su esposa Nusrat

“Solía llegar a casa y culparme de todo en cuanto a la comida, amistades, mi trabajo… Eso era muy inusual y no es como él es en realidad”, explica.

Después de que encontró unas pastillas de yaba en la casa, decidió enfrentar a Mohamed al respecto.

“Me gritó. Lo traté de convencer de que buscara algún tipo de tratamiento, pero lo seguía negando. Decía: ‘No confías en mí, quieres irte con otro, quieres separarte de mí’. Pasé un tiempo difícil. Y, al mismo tiempo, sabía que podía hacer cualquier cosa -hasta matarnos”.

Según el psiquíatra Ashique Selim, yaba cumple un papel singular en Bangladesh, una nación donde el alcohol no está libremente disponible y la bebida frecuentemente se ve con desaprobación.

“Me llegó un paciente que llevaba una vida bastante convencional. Sus padres eran muy conservadores. Así que cuando sus amigos salían a tomarse un par de cervezas, él no podía hacerlo porque no quería regresar a casa oliendo a trago. Entonces, en sus 30, se topó con yaba. No hubo cambios visuales en su apariencia y no había olor alguno. Y cuando consumía pequeñas dosis no sufría efectos al día siguiente”.

Policías detienen los mototaxis cerca de Bazar de Cox

BBC
Policías detienen a los mototaxis cerca de Bazar de Cox.

Pero los consumidores tienen problemas intentando mantener el hábito en el aspecto puramente recreativo.

Y es la amplia disponibilidad de la droga, y el caos que está causando, lo que ha provocado que el gobierno de Bangladesh endurezca el castigo contra la posesión de yaba y declare una política de “tolerancia cero”, una medida que algunos alegan incluye ejecuciones sumarias por parte de las fuerzas del orden.

“Estaba regresando de la mezquita, cuando vi una cantidad de policías frente a mi puerta”, recuerda Abdur Rahman, que vive en Teknaf, una localidad en el núcleo del comercio de yaba en el distrito suroriental Bazar de Cox.

“Entraron en mi casa y encontraron a mi hijo, Abul Kalam, en el baño. Lo aprehendieron y lo esposaron. Les pedí: ‘Por favor, suéltenlo, ¿qué ha hecho?’. El policía me respondió: ‘Si usted sigue hablando, le vamos a pegar un tiro'”.

Abul Kalam acababa de cumplir una sentencia de cárcel por tráfico humano, no de drogas. Fue retenido en la comisaría durante cinco días antes de que su padre recibiera noticias muy malas.

Abdur Rahman

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Abdur Rahman

“La policía me dijo que mi hijo había muerto en un enfrentamiento armado”, cuenta.

Abul Kalam murió el 9 de enero, a alguna distancia de la comisaría, en lo que lo que la policía describió como un incidente de fuego cruzado. Los medios informaron que otro hombre murió junto a él, y que 20.000 pastillas de yaba y cinco armas fueron recuperadas en el lugar de los hechos”.

Una organización de derechos humanos estima que en 2018, en los primeros siete meses de los operativos antidrogas del gobierno, casi 300 personas murieron en Bangladesh.

La prensa local frecuentemente escribe las palabras “fuego cruzado”, entre comillas, para reflejar la amplia sospecha de que estos enfrentamientos armados algunas veces son montajes.

Pero el superintendente de la policía, A B M Masud Hossain, niega que haya una política de disparar a matar contra aquellos sospechosos de estar en el tráfico de yaba.

¿Cómo, entonces, explica las circunstancias en torno a la muerte de Abul Kalam?

“Algunas veces, cuando salimos en operativos, nos enfrentamos a traficantes de yaba. Creo que ese fue uno de esos incidentes”, expresa.

“Después de que arrestamos a alguien lo llevamos a la comisaría. Luego, tras recopilar información durante el interrogatorio, iniciamos el operativo. Así que, cuando llegamos a los criminales, algunas veces se enfrentan a la policía con armas. Así que, tal vez murió en ese momento”.

E l superintendente de la policía de Bazar de Cox, A B M Masud Hossain

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“Le puedo asegurar que no hay una lista de fuego cruzado”, dice el superintendente de la policía A B M Masud Hossain.

Además tiene una explicación de por qué se da que todas estas muertes siempre parecen seguir el mismo patrón.

“Pueda ser que se trate de las mismas historias, pero los incidentes siempre ocurren así. De manera que ¿para qué contaría otra historia?”.

En febrero, el superintendente organizó un extraordinario evento público en Teknaf. En un ambiente carnavalesco, frente a una muchedumbre de miles, 102 hombres lugareños -todos sospechosos de ser traficantes de yaba- se rindieron ante las autoridades.

Entre ellos estaban los familiares de un parlamentario local de la gobernante Liga Awami, y de otros funcionarios electos. 30 armas y paquetes que contenían 350.000 pastillas de yaba fueron desplegadas ceremonialmente.

Los hombres que se habían entregado fueron alineados en fila frente a un podio adornado con flores, donde el ministro de Interior, Assaduzaman Kahn, le entregó a cada uno un gladiolo.

“El país entero está inundado de yaba, hasta los estudiantes de escuela y universidad dependen de ella”, dijo el ministro.

102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf

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En un ambiente carnavalesco, 102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf.

Luego se dirigió a los hombres que se habían entregado y que, hasta hoy en día, todavía se encuentran encarcelados.

“Su sola presencia hoy es garantía para todos nosotros de que seremos capaces de erradicar la yaba de Teknaf y del resto del país”.

Sonaba como si esos sospechosos de traficar con yaba se habían entregado voluntariamente. Pero un hombre denuncia que su hermano, Shawkat Alam, se entregó únicamente porque temía por su vida.

“La policía hizo una lista de todas las personas que iban a estar en fuego cruzado, o algo por el estilo”, asegura Mohamed Alamgir. “Y cuando mi hermano supo de eso, estaba tan atemorizado que se entregó”.

El superintendente de la policía A B M Masud Hossain rechaza la acusación de que les aplicaron presión.

“Le puedo asegurar que no hay una lista. Siempre procuramos arrestarlos”.

Añade que, desde la rendición de febrero, el tráfico de yaba en el distrito de Bazar de Cox ha decaído casi 70%.

Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf

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Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf.

En 2018, las autoridades de Bangladesh se incautaron de 53 millones de pastillas de yaba en todo el país. El valor total de este comercio ilegal se estima en más de US$1.000 millones al año.

No hay datos confiables sobre el número de personas dependientes de drogas en Bangladesh. El Departamento de Control de Narcóticos (DCN) estima que hay cuatro millones de adictos, pero las ONG colocan esa cifra en cerca de los siete millones. De esos, se cree que casi un tercio usa yaba.

Los efectos eufóricos de yaba en Mohamed pronto se tornaron en episodios negativos.

“Estaba constantemente confundido y sentía que alguien me escuchaba, que alguien me observaba”.

La paranoia no es algo inusual entre los que consumen yaba.

A medida que su vida se descontrolaba, Mohamed fue llevado a la fuerza a un centro de rehabilitación en plena noche por unos extraños contratados por su familia.

Fue traumático, pero se siente agradecido ahora. Pasó cuatro meses en tratamiento y ha estado alajado de la droga durante más de un año. Además funge de voluntario en la misma clínica, en parte para evitar una recaída.

“Ahora creo que está listo para conseguir empleo”, dice Nusrat, su esposa. “Pero nunca lo presiono. Y si dice que necesita ayuda, aquí estamos todos para él”.

Mohammed y Nusrat

BBC
Mohammed y Nusrat

La adicción de Mohamed a yaba puso profundamente a prueba la relación de esta pareja.

“Pero nuestros lazos se han fortalecido”, sostiene Nusrat. Mohamed está de acuerdo.

“Tengo más fe en ella. ¡Sé que no me va a abandonar!”, afirma.


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