Napflix, la exitosa plataforma española que publica videos soporíferos para dormir la siesta
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Napflix

Napflix, la exitosa plataforma española que publica videos soporíferos para dormir la siesta

Pocas personas serían capaces de no morirse de sueño (o de aburrimiento) al ver el video de una vela consumiéndose durante horas, un largo partido de ajedrez o la retransmisión de una misa en latín. Y ese es precisamente el objetivo de los creadores de Napflix.
Napflix
Por Irene Hernández Velasco Madrid, especial para BBC Mundo
25 de octubre, 2016
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Insoportable. Aburridísimo. Insufrible. Inaguantable. Absolutamente soporífero. Casi letal.

Ningún canal de televisión del mundo, ninguna plataforma de vídeos del planeta, consideraría esos adjetivos como elogiosos.

Pero, para los creadores de Napflix, el que los programas que emiten sean calificados con esa retahíla de epítetos (y otros aún peores) constituye todo un éxito.

Mirá aquí el sitio

Al fin y al cabo, Napflix es un canal de internet creado por dos españoles que reivindica las bondades de la siesta y que tiene como objetivo echar una mano a quienes padecen insomnio: ayudar a dar una cabezadita a quienes tienen problemas para conciliar el sueño.

Y su método para lograrlo consiste en emitir los vídeos más largos, tediosos y monótonos que se conozcan.

Ajedrez, pandas y misa en latín

En Napflix -nombre que juega con el de nap, siesta en inglés, y Netflix, la conocida empresa de servicio de televisión vía internet- se pueden ver vídeos de ocho horas que muestran una vela consumiéndose.

Pero también cuatro horas de un viejo campeonato de ajedrez. O una lección magistral de Leonard Susskind, profesor de física teórica en la Universidad de Stanford, EE.UU., hablando durante una hora y cuarto sobre el bosón de Higgs.

Etapa del Tour de Francia de 1992Napflix te invita a quedarte dormido con una etapa del Tour de Francia de 1992.

También permite morirse de aburrimiento con una vieja etapa del Tour de Francia de 1992, observando a los ciclistas dejándose la piel tratando de ganar esa carrera. O ver el vídeo de la boda de la Infanta Elena de España (la hija mayor del rey Juan Carlos y de la reina Sofía) con don Jaime de Marichalar.

Entre otras joyas audiovisuales del soporífero canal se cuentan un documental sobre la vida de los pandas, un concurso de perros celebrado en Helsinki en 2014, un partido de cricket, una vieja grabación del espectáculo de ballet El Lago de los Cisnes. o la retransmisión de una misa en latín.

En fin, una cuidadosa selección de contenidos capaces de provocar infinitos bostezos.

Éxito inesperado

El caso es que esos aburridísimos vídeos están teniendo un éxito colosal.

Napflix comenzó su andadura el 17 de octubre y, según sus creadores, en una semana de vida ya recibe un centenar de visitas cada minuto.

“Sí. Es increíble. 100 personas entran en Napflix cada minuto. Nos ve gente desde Rusia, Holanda, México, Uruguay, Japón, Argentina… De todos los lugares del mundo“, explica Víctor de Tena, el publicista español de 31 años que, junto a su colega Francesc Bonet, de 41, puso en marcha en sus ratos libres esta nueva plataforma, capaz de dormir hasta a las ovejas.

Página web de Napflix¿No puedes conciliar el sueño? Tal vez un video de Koalas durmiendo pueda ser un aliciente.

“Nunca imaginamos que tendríamos tanto éxito ni que llegara tan rápido”, asegura.

La idea se les ocurrió un fin de semana. Y, al lunes siguiente, ya estaba en marcha Napflix.

“Nuestro objetivo es dignificar la siesta, un hábito excelente que, por desgracia, se está perdiendo”, cuenta Víctor de Tena, quien se gana la vida como responsable de Estrategia e Innovación de la compañía Havas Media, y que ahora mismo está viviendo en Nueva York, EE.UU.

“Es una práctica cultural en vías de extinción que reivindicamos, y que queremos fortalecer con esta plataforma”.

Página web de NapflixVer un vídeo de autos pasando por la autopista también es posible en Napflix.
Página web de NapflixTambién cuenta con vídeos sobre teoría cuántica.

“Todos sabemos lo que significa padecer insomnio. Tu cuerpo quiere dormir pero tu mente no le deja, sigue despierta y activa. Estos vídeos buscan precisamentedesactivar la mente y arrastrarla a un placentero sueño“.

Monótonos (pero no repetitivos)

De hecho, los creadores de Napflix aseguran que los ya más de 65 vídeos que se pueden contemplar en su plataforma reúnen todos ellos los requisitos necesarios para arrastrar al espectador a una agradable siesta.

“Los vídeos pasan una cuidadosa selección. Para cumplir adecuadamente su función de inducir el sueño tienen, en primer lugar, que ser monótonos. El espectador sabe que no va a pasar nada, que no se va a perder nada si cierra los ojos. Y se duerme”, cuenta Tena.

“Pero no han de ser repetitivos. Y si nos recuerdan nuestra infancia, perfecto”, aclara, ofreciendo como ejemplo de lo que debe ser un buen vídeo de siesta aquellas viejas series sobre institutos que se emitían por televisión después de comer y que eran perfectamente prescindibles.

Aunque, por ahora, el vídeo qué más éxito está teniendo en Napflix es un documental sobre la vida de los pandas de efectos absolutamente letárgicos.

Mujer con la computadora portátil a punto de quedarse dormidaLo importante es que los vídeos sean monótonos hasta el aburrimiento, dicen sus creadores.

Los vídeos que se muestran en esta plataforma proceden casi todos de YouTube, aunque Napflix también ha empezado a producir sus propios contenidos.

Es el caso de “Subway”, un vídeo realizado por el propio Víctor de Tena que muestra, con la cámara apoyada en un punto fijo, el trayecto en el metro de Nueva York de Canal Street a Coney Island y que resulta decididamente tedioso.

Los dos publicistas españoles detrás de esta idea no están ganando dinero con Napflix, al menos por ahora.

Los ingresos por la publicidad que acompañan a algunos de los vídeos que muestran en su plataforma van a parar a la persona que colgó esos vídeos en internet, no a ellos, que simplemente los reproducen.

“Pero estamos aprendiendo mucho con todo esto sobre cómo se construye una marca“, señala Tena.

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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