El fracaso del Galaxy Note 7 y otros fiascos tecnológicos en la historia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AP

El fracaso del Galaxy Note 7 y otros fiascos tecnológicos en la historia

Samsung experimenta el fracaso con su teléfono Galaxy Note 7, el cual ha tenido que dejar de fabricar. Estos son otros fiascos del mundo de la tecnología.
AP
Por BBC Mundo
11 de octubre, 2016
Comparte

Uno de los mandamientos del emprendimiento en Sillicon Valley es que hay que saber aceptar los fracasos y aprender de ellos.

El lema “Fail fast, fail often” (fracasa rápido, fracasa mucho) no deja lugar a dudas.

Y Samsung lo acaba de poner a prueba con el lanzamiento de su último teléfono, el Galaxy Note 7, que ha decidido dejar de vender y fabricar.

Pero en la historia ha habido muchos otras decepciones tecnológicas, más o menos sonadas.

En BBC Mundo hacemos un repaso a algunas de ellas y te contamos por qué no funcionaron.

Línea

Zune de Microsoft

Algunos analistas dicen que fue un fracaso anunciado. En su día, las críticas fueron feroces.

“La experiencia general es tan agradable como un airbag explotando en tu cara. ‘Evitar’ es mi recomendación general. […] Es un producto tan absurdo y tan inmune al éxito que evoca algo parecido a un sentimiento de compasión“.

Fueron algunas de las palabras que el Chicago Sun-Times le dedicó a Zune, el reproductor multimedia de Microsoft, poco después de su lanzamiento en Estados Unidos (el único mercado en el que se probó), a fines de 2006.

Zune de Microsoft.El reproductor multimedia de Microsoft fue un desastre en ventas.

Robbie Bach, el ejecutivo de Microsoft a cargo de la división que lo desarrolló, lo definió años más tarde como “un error”, el cual achacó a una mala estrategia de marketing y al dominio de la industria musical por parte de Apple.

Ciertamente, el dispositivo con el que la compañía de Bill Gates quería competir contra el iPod fue un desastre en ventas. Y en 2011 lo enterró por completo, anunciando que abandonaba su fabricación.

Línea

Google Wave

Otro ejemplo de desastre tecnológico es Google Wave que, según la propia compañía, “no tuvo la adopción esperada por parte de los usuarios”.

La herramienta de colaboración que Google lanzó en 2009 con la idea de “revolucionar la forma en la que nos comunicamos” apenas tardó un año en desaparecer.

Logo de Google WaveGoogle quiso “revolucionar” el mundo de las comunicaciones con Wave, pero muchos no entendieron el concepto.

Tal vez la manera en que el gigante tecnológico comercializó su servicio no fue la más adecuada, pues algunos pensaron que era exclusivo de quienes tuvieran ciertos conocimientos tecnológicos.

Otros dicen que el concepto era demasiado complicado: la colaboración entre usuarios a través de mensajes instantáneos, documentos, dibujos, calendarios o listas de tarea, creando diferentes “ondas” de interacción.

Y es que las redes sociales son mucho más simples y fáciles de utilizar…. O tal vez ya nos hemos acostumbrado a ellas.

Línea

Mac Cube

A pesar de la historia de éxitos de Apple, la marca de la manzana mordida también cuenta con algún que otro fracaso en su historial.

Power Mac G4 CubePower Mac G4 Cube apenas tuvo un año de vida.

Uno de los más sonados fue el Power Mac G4 Cube (2000-2001), que nunca contó con el favor del público al que iba destinado, profesionales de internet y diseñadores.

Esta computadora solo tuvo un año de vida y, aunque aportó numerosos premios (y popularidad) a su creador, Jonathan Ive, por su maravilloso diseño -y hoy día se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa)- acabó convirtiéndose en un fiasco empresarial.

Su precio, por encima de los US$1.500, pudo ser una de las razones.

Línea

Virtual Boy de Nintendo

  • Tal y como explican desde el blog tecnológico Xataka, Virtual Boy fue la“consola maldita” de Nintendo.

“Aquel lanzamiento demostró que las grandes (empresas tecnológicas) también podían equivocarse“, dicen los especialistas.

Podría decirse que Virtual Boy fue el fracaso por excelencia de la compañía japonesa. De hecho, la revista Time lo calificó como “uno de los peores inventos de la historia”.

Nintendo Virtual BoyNintendo se adelantó a su tiempo con su consola Virtual Boy.

Dos décadas más tarde de su lanzamiento, es un objeto de coleccionistas.

Sin duda, la empresa de videojuegos se adelantó a su tiempo ideando un dispositivo de realidad virtual para un mercado que todavía no estaba preparado, con una tecnología extraña y un diseño incómodo que provocaba, literalmente, dolor de cabeza.

Hoy, algunos tratan de resucitarlo gracias a las gafas de realidad virtual de otros gigantes tecnológicos, como las Google Cardboard. ¿Lo lograrán?

Línea

Los Discos Zip

Otro gran fracaso fueron las unidades Zip, unos dispositivos de almacenamiento que salieron a la venta en la década de 1990 para sustituir a los disquetes de 3,5.

Discos ZipLos discos Zip de Iomega eran poco asequibles y tenían fallos.

Pero su precio era alto, tenían demasiados fallos -como los ruidos que producían los cabezales al desalinearse (el “clic de la muerte”)- y acabaron desapareciendo y quedando obsoletos.

Muchos usuarios se quejaron, pero sus fabricantes (Iomega) dijeron que el problema se debía al mal uso de sus dueños.

Al final, la memoria USB –más reducida, práctica y, sobre todo, económica– la desbancó por completo.

Línea

El MiniDisc de Sony

Minidisc de SonyEl CD y el DVD le ganaron la carrera al MiniDisc de Sony.

Fue uno de esos productos innovadores que nunca terminaron de despegar y que pasó a la historia como el intento de Sony de pasar a formato digital las cintas de cassette y de competir contra el CD y,más adelante el DVD.

Efectivamente, el MiniDisc de Sony no tuvo el éxito esperado, pese a que permitía grabar 80 minutos de música e incluso borrar y volver a grabar.

Sólo triunfó en Japón, pero tuvo grandes problemas de comercialización en otras partes del mundo.

En primer lugar, no era fácil encontrar dispositivos compatibles. Y tampoco ayudó que se lanzaran muy poco discos en ese formato.

Pero, aunque no llegó a triunfar entre el público, algunos periodistas lo siguen usando.

Línea

Sega Dreamcast

Cerramos nuestra lista de fracasos tecnológicos con el tristemente incomprendido Sega Dreamcast, una buena consola con buenos juegos que tuvo muchas ventas en sus inicios, pero murió rápidamente.

Dreamcast de SegaLa Dreamcast de Sega solo tuvo éxito al principio. Después se convirtió en un fracaso.

Fue una de las máquinas de videojuegos más avanzadas, que marcó un antes y un después cuando salió a la venta, a fines de los 90.

Pero estuvo condenada desde sus primeros días, al salir al mercado sin ningún juego de EA Sports debido a un desacuerdo empresarial. Y empezó a perder fuerza cuando su competencia (Nintendo, Microsoft y Sony) comenzó a generar más ruido.

Al final, la Xbox y la Playstation la dejaron fuera del mercado en poco más de un año y medio.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
Comparte
Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.